Por: Alex A. Chamán Portugal
Presentación
La publicación periódica de los resultados de la Prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) suele desencadenar un alarmismo superficial en las esferas gubernamentales y los aparatos mediáticos. Sin embargo, detrás de la aparente neutralidad de sus métricas y ránkings internacionales, se oculta un sofisticado dispositivo ideológico diseñado para medir el grado de subordinación de los sistemas educativos a las demandas de acumulación del mercado global capitalista. Abordar la crisis de la educación, especialmente en las naciones latinoamericanas, a partir de estos resultados exige trascender el reduccionismo tecnocrático para situarnos en el terreno de la sociología de la educación y la pedagogía crítica emancipadora.
El presente ensayo deconstruye la narrativa hegemónica y postula que los paupérrimos rendimientos estandarizados son una anomalía del sistema, por tanto, resultado predecible y orgánico de formaciones sociales capitalistas atrasadas y dependientes históricamente desprovistas de un proyecto soberano de desarrollo nacional. En nuestras naciones, la educación ha sido vaciada de su potencial científico y emancipador para ser sometida a un proceso implacable de mercantilización, asfixia presupuestal y precarización material que castiga inexorablemente a las masas populares. Así, nos esforzamos analizar cómo la imposición de un colonialismo curricular, la descomposición moral de la clase dominante y la instauración del facilismo alienante -agudizado en la actual Cuarta Revolución Industrial por el consumo acrítico de tecnologías- operan como mecanismos estructurales para proscribir el pensamiento crítico, creativo y propositivo en las aulas.
Este ensayo devela las contradicciones de la educación capitalista, un modelo que, al reproducir la desigualdad y la depredación de las fuerzas productivas, ha agotado su viabilidad histórica. En suma, el propósito es sentar las bases reflexivas para una ruptura pedagógica que recupere a la educación como un genuino instrumento de transformación y emancipación social.
Génesis tecnocrática y la ausencia de soberanía educativa
El estrepitoso fracaso del modelo educativo liberal, evidenciado cíclicamente por los resultados de la prueba PISA, no debe comprenderse desde el reduccionismo tecnocrático que promueven los funcionales organismos multilaterales, ya que, referidos bajos rendimientos educativos en las naciones latinoamericanas son la expresión ineludible de una carencia estructural expresada en la inexistencia histórica de un proyecto soberano de desarrollo nacional. Los Estados capitalistas periféricos que representan a sociedades burguesas atrasadas y dependientes -en su abrumadora mayoría- jamás han considerado genuinamente a la educación, la ciencia y la tecnología como ejes centrales para la formación integral del educando en aras de viabilizar progreso, desarrollo y bienestar colectivo.
Esta orfandad estratégica y de prioridades se concreta fuertemente en la injusta distribución de los recursos públicos. Mientras la educación sobrevive con exiguos presupuestos que garantizan su letargo, los Estados burgueses incrementa constantemente los fondos destinados a las fuerzas armadas y a los aparatos represivos, priorizando la militarización y la contención a la protesta social sobre el desarrollo humano. A esta asfixia financiera intencional se agregan los crecientes negociados y la incontrolable corrupción endémica en el aparato burocrático estatal, conformado por poderes e instituciones, en que el tesoro público suele ser saqueado por las clases sociales explotadoras y las serviles élites políticas con absoluta impunidad.
La mercantilización de la educación y el saqueo material
Para comprender esta dinámica de despojo, resulta imprescindible el planteamiento del sociólogo Renán Vega Cantor (2015), quien desentraña con agudeza la "mercantilización de la educación". Bajo la racionalidad neoliberal, la educación es despojada de su carácter de derecho social inalienable para ser reducida a una simple mercancía y a un rentable espacio de acumulación. Esta lógica justifica el paulatino abandono de las responsabilidades del Estado, lo cual se traduce materialmente en una infraestructura escolar de vergonzosa precariedad. En consecuencia, para los hijos de los sectores populares, los laboratorios científicos, talleres técnicos, bibliotecas equipadas y espacios dignos resultan inexistentes o extremadamente limitados.
La consecuencia directa de este despojo material recae, en primera instancia, sobre las condiciones de existencia de profesores y trabajadores administrativos que están sometidos a una precariedad económica y obligados a sobrevivir con salarios paupérrimos, los docentes sufren una explotación que anula su permanente posibilidad de investigación, actualización y descanso, repercutiendo inevitablemente en la calidad del acto pedagógico.
Desigualdad estructural, pobreza y polarización de clases sociales
La educación capitalista funciona como el principal engranaje para legitimar las marcadas e injustas desigualdades económicas y sociales, por lo que la crisis educativa está tajantemente fragmentada por la pertenencia a tal o cual clase social. Existe un abismo entre una educación pública pauperizada, a la que asisten mayorías que sobreviven en la pobreza y extrema pobreza, y una educación privada que se desenvuelve como un reducto cerrado, ofreciendo óptimas condiciones logísticas exclusivas para los sectores privilegiados. Esta fractura se agrava al observar el contraste histórico-social entre los entornos urbanos y las zonas rurales, en que el abandono gubernamental condena a millones de seres humanos desde su nacimiento.
Colonialismo curricular y la castración del pensamiento crítico
La educación liberal es intencionalmente precaria y limitada en su capacidad epistemológica. El destacado sociólogo y pedagogo Henry Giroux (2003; 2026) ha expuesto cómo el neoliberalismo ejecuta una implacable ofensiva contra las instituciones públicas para neutralizar cualquier asomo de reflexión emancipadora. En este sentido, la escuela destierra una concepción científica y totalizadora de la realidad, por lo que se imponen currículums diseñados milimétricamente para evitar el pensamiento crítico, reflexivo y propositivo, torciendo e impidiendo una formación rigurosa en términos académicos e investigativos.
Para someter cognitivamente a las grandes mayorías, los ministerios imponen dogmáticamente modelos pedagógicos "enlatados" que resultan paradigmas, importados de las potencias capitalistas, se ejecutan inconsultamente, ignorando con desprecio la realidad material, histórica, social, económica y cultural concreta de nuestras sociedades.
Alienación, facilismo y la Cuarta Revolución Industrial
En el contexto de la denominada "Cuarta Revolución Industrial", la crisis formativa adquiere dimensiones alarmantes, ya que, lejos de democratizar el saber, la tendencia material apunta al derrumbe de la lectura comprensiva, el desdén por la investigación y el nulo interés en la producción de conocimientos propios. Asimismo, el ecosistema digital y herramientas tecnológicas como la Inteligencia Artificial (IA) han sido asimiladas bajo la lógica del facilismo y el plagio masivo, en directo detrimento del esfuerzo cognitivo y la autonomía intelectual del educando en tanto ser eminentemente pensante.Frente a esto, y para complacer perversamente las estadísticas que demandan pruebas estandarizadas como PISA, el sistema ha institucionalizado el facilismo administrativo al aprobar a la mayor cantidad de educandos sin que demuestren aprendizaje real. Esta política fomenta la mediocridad, exacerba el conformismo y convierte la indisciplina y la irresponsabilidad en la norma existencial del estudiantado.
Decadencia social y la crisis del paradigma ético
Como establece una premisa pedagógica ineludible: "se educa y se predica con el ejemplo". Resulta absurdo exigir rigor ético e intelectual a las nuevas generaciones cuando la sociedad capitalista se encuentra en una fase de franca descomposición. Esta crisis se revela en su totalidad cuando los estudiantes son testigos de cómo empresarios, políticos y politiqueros, las autoridades y los aparatos represivos operan bajo lógicas mafiosas, corruptas y antidemocráticas. Al observar este cinismo institucionalizado en la cúspide social, los educandos asimilan estas prácticas como naturales desatando una insalvable crisis de identidad y de valores, que garantiza la reproducción cíclica de esta degradación moral.
El pedagogo Pablo Imen (2021) advierte cómo este vacío moral es colonizado por el mercado que resulta más depredador, enajenante y alienante. Los estudiantes son presas de una manipulación estructural a través de la religión dogmática, la prensa burguesa, la maquinaria idiotizadora del deporte-espectáculo, la farándula, la basura televisiva y el exceso narcisista en las redes sociales.
Conclusión
La radiografía global arrojada por evaluaciones estandarizadas como PISA no mide el pleno desarrollo humano, sino que funciona como un sismógrafo de la sumisión de la educación al mercado y su lógica desigual, puesto que demuestra empíricamente que la crisis de la educación liberal capitalista es estructural, terminal e irreversible. Bajo su indumentaria tecnocrática, esta educación ha perdido cualquier presunción de legitimidad, pues no es científica, no es pedagógicamente transformadora y no contribuye, en lo absoluto, al progreso histórico ni al bienestar de la humanidad. Su única función orgánica, en tanto implacable aparato ideológico del Estado burgués, es asegurar la reproducción de una sociedad profundamente injusta a la medida de un sistema de explotación en que cada día se agrava la destrucción de la naturaleza y el aniquilamiento de las fuerzas productivas; imponiendo un régimen de despojo en que la riqueza global se concentra obscenamente en las manos de monopolios parasitarios, mientras la pobreza, la marginalidad y la indigencia se multiplican de forma planificada en el seno de los pueblos del mundo.
En este escenario de decadencia de la civilización burguesa, los ránkings de la OCDE dictaminan el triunfo de un paradigma que ha reducido al educando a simple "capital humano tecnócrata", es decir, a una mercancía cognitiva moldeable, sumisa, conformista y alienada, preparada únicamente para satisfacer las paupérrimas demandas de un mercado laboral flexibilizado y convirtiéndolo, muchas veces, en el “pobre de derecha”. La pedagogía capitalista proscribe el pensamiento dialéctico y totalizador para imponer, en su lugar, un conocimiento fragmentado, utilitarista y desprovisto de toda conciencia de clase. Al castrar la capacidad analítica, crítica y transformadora del sujeto, la clase dominante garantiza que las clases explotadas asimilen su propia opresión como un orden natural e inmodificable, bloqueando cualquier horizonte de rebeldía colectiva, castrando el horizonte de forjar una sociedad superior con hombres y mujeres de nuevo tipo.
Por consiguiente, superar este colapso civilizatorio burgués exige trascender las estériles reformas ministeriales que solo buscan escalar posiciones en índices hegemónicos. El imperativo histórico es destruir de raíz las bases de la mercantilización educativa y erigir, desde las bases populares y al calor de las luchas sociales, un genuino proyecto de educación emancipadora. Se requiere forjar una praxis pedagógica liberadora que quiebre la falsa dicotomía entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; fomentando una lectura crítica, científica y transformadora del mundo, y que restituya plenamente la soberanía cognitiva, material y cultural de nuestros pueblos. únicamente asumiendo la educación como un acto político de emancipación será posible forjar al sujeto histórico consciente, comprometido, capaz de desmantelar la barbarie del capital y edificar una nueva sociedad cimentada en la justicia estructural, la solidaridad y la verdadera dignidad humana.
Referencias
Bourdieu, P., & Passeron, J. C. (1996). La reproducción: Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Fontamara.
Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
Giroux, H. A. (2003). La inocencia robada: Juventud, multinacionales y política cultural. Ediciones Morata.
Giroux, H. A. (2026). Teoría y resistencia en educación: Una pedagogía para la oposición. Siglo XXI Editores.
Imen, P. (2021). Memorias pedagógicas del futuro: Educación, lucha de clases desde Nuestra América. CLACSO.
OCDE. (2023). Resultados de PISA 2022. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Vega Cantor, R. (2015). La universidad de la ignorancia: Capitalismo académico y mercantilización de la educación superior. Ocean Sur.