La clase obrera ha sido la fuerza organizada y el factor determinante en el desarrollo triunfo y consolidación de la revolución rusa de octubre de 1917. La clase obrera fue también la principal fuerza revolucionaria durante los intentos de dar continuidad revolucionaria a los movimientos sociales, tanto en el continente europeo como en todas partes de la tierra, durante la etapa denominada por la geopolítica mundial como de guerra fría.
Pero desde el principio del movimiento revolucionario del pueblo chino, otros sectores del proletariado, de esa clase social desposeída de medios de producción y subordinada en todos los aspectos, empezó a tener un papel preponderante, al margen del movimiento obrero y raramente de manera coordinada con él.
Sin duda alguna la conformación del proletariado integrado por todos esos desposeídos, dentro de los cuales se encuentra la clase obrera y su evolución de ser una clase en sí, hacer una clase para así y sujeto revolucionario, comenzó a darse claramente en el proceso de la Revolución China con el Partido Comunista al frente, enarbolando las banderas proletarias.
Mientras en China el proletariado todo, libraba su batalla revolucionaria, el combate feroz, que, contra la clase obrera, libraron las fuerzas imperialistas durante la guerra fría fue devastador, porque al combatir la clase obrera, se estaba combatiendo al comunismo. La lucha no solamente se libraba fábrica por fábrica país por país, sino que se convirtió en una lucha genocida que por dar el ejemplo más claro, en Indonesia terminó con la vida de 3 millones de seres humanos.
Hoy en día la clase obrera vuelve a ser factor determinante en el proceso de la revolución mundial, porque son los procesos productivos y las cadenas de suministro, están sujetos a un sistema fabril a un sistema de disciplina asalariada e incluso los servicios están sujetos a ese sistema fabril y las nuevas explotaciones neocoloniales sujetan a sus asalariados a sistemas de disciplina fabril de condiciones atroces para la vida. Todos esos explotados, son obreros, e incluso las instituciones del Estado, se pueblan de trabajadores asalariados y hasta los ejércitos son de asalariados.
Es la parálisis, o acción revolucionaria directa de los obreros de todos estos sistemas fabriles, lo que determina la sobrevivencia o muerte de un determinado estado de cosas en cualquier país. Es esa parálisis esas huelgas políticas, esa toma de centros de poder de los estados capitalistas lo que determina el desmantelamiento de los sistemas de dominio del capital y de sus Estados.
Ante el evidente colapso del centro imperialista mundial, ante el debilitamiento progresivo del dominio norteamericano sobre ese sistema mundial, se desatará una lucha mucho más cruenta contra el proletariado y contra los trabajadores asalariados que forman parte del mismo, en todos los países capitalistas del mundo.
Es el momento en que la clase obrera retome su lugar dentro de esta lucha revolucionaria. Es el momento en que las masas disciplinadas en el sistema fabril, unidas a sistemas de producción localizados, de las que dependen tanto producción como servicios y cadenas de suministros, se levanten y actúen por su propio interés y en interés del proletariado en su conjunto, para acabar con el sistema de explotación que los ha subordinado y ha negado su existencia como seres humanos durante ya más de 200 años.
El socialismo chino, trajo consigo un proceso acelerado de automatización de los sistemas productivos que ha determinado una caída brutal de la tasa media mundial de ganancia, porque la masa de trabajo a asalariado fabril ha disminuido en el mundo, en forma importante y ante esa tendencia, el mecanismo automático que adopta el capital es buscar nuevas fuentes de explotación de trabajo asalariado que ahora se extienden hacia el gran sur. En esos dominios que quiere el CAPITAL, el trabajo asalariado es más barato y se encuentra masivamente a su disposición, si es que logra su propósito de dominio.
La clase obrera no puede ya solo defenderse. Es tiempo, de que a clase Obrera retome su papel dentro la vanguardia revolucionaria. Es preciso, por lo mismo que la Clase Obrera tienda lazos de comunicación de organización y de unidad, que le permitan incorporarse al ejército proletario mundial, nuevamente con el papel que le corresponde.
A todas las organizaciones sindicales, y obreros asalariados del mundo se les convoca para constituir un centro de comunicación y coordinación de las luchas obreras, en todos los países, que nos permita nuestra reincorporación consciente, como parte del proletariado mundial, dentro del nuevo proceso revolucionario.