En 1974, el economista Muhammad Yunus no solo prestó pequeños montos a mujeres en extrema pobreza en Bangladesh, por lo que desafió el dogma bancario tradicional que consideraba a los pobres como “no bancarizables”. Su experimento evidenció que las mujeres, lejos de ser sujetos pasivos de la asistencia, son administradoras natas de recursos escasos, priorizando alimentación, salud y reinversión productiva. Este descubrimiento dio origen a las microfinanzas modernas, cuyo objetivo explícito era romper la trampa de pobreza a través del acceso al crédito como derecho, no como caridad.
El caso boliviano expresado en éxito cuantitativo y dilemas cualitativos
En la Bolivia de los años 80, marcada por hiperinflación y ajuste estructural mediante la nueva política económica, varias ONGs replicaron el modelo de Yunus con garantía solidaria grupal. Así, el crédito de corto plazo permitió a familias empobrecidas enfrentar la inmediatez del hambre, mejorar vivienda y arrancar pequeños emprendimientos. Tres décadas después, las microfinanzas bolivianas representan el 31% del total de la cartera crediticia del sistema financiero, reflejando una economía en que lo informal (comercio, servicios, pequeña manufactura, etc.) no es un remanente marginal, sino el núcleo dinámico de la liquidez cotidiana.
Sin embargo, este dato, impresionante en superficie, oculta tensiones estructurales. Diversos estudios como la Fundación para el Desarrollo de las Microfinanzas, 2019-2023 señala que en Bolivia:
Las tasas de interés activas de microcréditos oscilan entre 25% y 45%, muy por encima del crédito bancario corporativo.
La morosidad en microfinanzas es cíclica y se dispara en contextos de recesión o devaluación.
El sobreendeudamiento multicredito (familias con 3 o más créditos simultáneos) afecta a cerca del 18% de los prestatarios en ciudades intermedias.
La mejora de calidad de vida medida en ingresos nominales no siempre se traduce en reducción de vulnerabilidad (falta de seguro médico, precariedad habitacional, trabajo infantil residual).
Microfinanzas y economía política, entre inclusión y disciplinamiento social
Un análisis de economía política revela que las microfinanzas no son neutrales. En Bolivia, su auge coincidió con el retiro parcial del Estado como proveedor directo de empleo y subsidios, y con una regulación financiera que favoreció la expansión de instituciones microfinancieras (IMF) con fines de lucro (como BancoSol, FIE, Prodem, etc.). Esto generó una paradoja en que mientras se amplía el acceso al crédito, se reduce la protección social universal. El microcrédito actúa como un mecanismo de autoresponsabilización de la pobreza, ya que la falla individual de no pagar se vuelve moral, no estructural.
Asimismo, el discurso de que las microfinanzas formalizan el sector informal carece de evidencia robusta. La mayoría de los microempresarios no transitan hacia la formalidad tributaria o laboral, porque ello implicaría costos fijos como los impuestos, los registros y que contabilidad que sus márgenes de ganancia reducidos no soportan. El microcrédito tiende a consolidar un semiformalismo de subsistencia, no una escalera que lleve al desarrollo capitalista.
Fortalecimiento necesario para las microfinanzas
Para que las microfinanzas sean una alternativa vigente y sostenible y no una trampa de endeudamiento, se requieren cinco líneas de acción sistémicas, no solo exhortaciones:
Regulación con enfoque de bienestar: Tasas de interés máximas vinculadas al costo de fondeo + margen razonable; prohibición de cláusulas abusivas; supervisión de niveles de endeudamiento familiar.
Inclusión financiera integral: No basta el crédito. Es imprescindible articular cuentas de ahorro, microseguros de salud y agropecuarios, y fondos de emergencia. La capacitación digital debe ser práctica (uso de billeteras móviles, registros de ventas), no abstracta.
Cohesión con políticas sociales: Las microfinanzas deben vincularse formalmente con el sistema de salud (descuentos en cuotas si la familia tiene controles médicos periódicos) y con programas de alimentación escolar. La calidad de vida se construye con servicios, no solo con liquidez.
Educación financiera crítica: Capacitar en gestión de riesgos, no solo en emprendimiento. Las mujeres deben aprender a decir no a créditos innecesarios y a diferenciar capital de trabajo de gasto corriente.
Rendición de cuentas social: Las IMF deberían publicar indicadores de desempeño social como el número de familias que salen de pobreza extrema, tasa de mejora en vivienda, acceso a saneamiento, no solo financieros como la morosidad.
Conclusión: ¿formalización o buen vivir?
Las microfinanzas en Bolivia han demostrado capacidad para movilizar recursos y generar dinámicas económicas en la base de la pirámide. Pero su éxito inicial no puede confundirse con solución definitiva. Sin un Estado que garantice derechos básicos como la salud, la educación, las pensiones, etc., y sin regulación que evite la usura blanda, el microcrédito corre el riesgo de convertirse en un analgésico que perpetúa la informalidad estructural.
La alternativa vigente no es creer que el crédito por sí mismo formaliza. Es articular microfinanzas, políticas públicas y organización comunitaria para que el crecimiento del sector informal deje de ser un refugio de sobrevivencia y se convierta en un peldaño real hacia el buen vivir mediante ingresos estables, tiempo para el cuidado, salud accesible y dignidad económica. Solo así las microfinanzas honrarán el legado de Yunus y la lucha de aquellas mujeres bolivianas que, con un pequeño préstamo, no solo buscaron pagar, sino vivir mejor.
La humanidad viene atravesando una coyuntura de hondas transformaciones reconfiguradas por la Cuarta Revolución Industrial, un escenario caracterizado por el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, la robótica, el big data, la hiperconectividad digital, la automatización, etc. En este contexto, la producción, comunicación y construcción del conocimiento están siendo rediseñadas. No obstante, aunque la tecnología actual tiene una inmensa capacidad para procesar y cuantificar datos masivos, presenta limitaciones insuperables cuando se trata de desentrañar las experiencias humanas, las expresiones culturales, las emociones-sentimientos y las relaciones de poder que cimentan a estas transformaciones. Es precisamente ante la hegemonía del algoritmo y la datificación (Transformación de ciertos aspectos de la realidad en datos cuantificables para su respectivo procesamiento digital) de la vida en que el enfoque metodológico cualitativo adquiere una pertinencia epistemológica esencial.
La investigación cualitativa se constituye como el contrapeso ineludible frente a la visión puramente estadística, permitiendo descifrar aquello que los números ocultan, como valoraciones y apreciaciones subjetivas. Como obra inaugural, el trabajo de Taylor y Bogdan (1987) nos recuerda la esencia de este abordaje: «La metodología cualitativa se refiere en su más amplio sentido a la investigación que produce datos descriptivos: las propias palabras de las personas, habladas o escritas, y la conducta observable» (p. 20).
El predominio del dato frente a la comprensión de los significados
En la actual era digital de la Cuarta Revolución Industrial, la tendencia positivista -filosófica y paradigmática- procura reducir la complejidad de los fenómenos sociales a métricas e indicadores. Por ejemplo, un estudio cuantitativo podría limitarse a señalar que una vasta mayoría de estudiantes de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia, cuenta con acceso a internet. No obstante, este reduccionismo estadístico invisibiliza las brechas o disparidades digitales que reflejan las desigualdades económico y sociales estructurales, ignorando cómo experimentan los sujetos las limitaciones tecnológicas, qué estrategias asumen para superarlas o cómo estas brechas afectan su autoestima y rendimiento.
Frente a esta cuantificación, Strauss y Corbin (2002) trazan una demarcación importante: «Por investigación cualitativa entendemos cualquier tipo de investigación que produce hallazgos a los que no se llega por medio de procedimientos estadísticos u otros medios de cuantificación» (p. 11). La cualitativa se caracteriza porque permite descubrir esas dimensiones invisibles, comprendiendo los fenómenos en profundidad y reconociendo que la realidad social es una construcción histórica e ideológica (cultural).
Perspectiva sociocrítica y emancipadora en la era de los algoritmos
El desarrollo de la educación, la ciencia y la tecnología no ocurre al margen de las relaciones de poder que caracterizan a las sociedades divididas en clases sociales. Con frecuencia, estos ámbitos se encuentran condicionados por los intereses de quienes ejercen formas de dominación económica, política, jurídica e ideológica. En consecuencia, la tecnología dista de ser neutral, ya que los algoritmos y las herramientas de inteligencia artificial suelen nutrirse de bases de datos construidas desde lógicas y valores asociados al sistema capitalista y su fase imperialista, lo que genera tensiones con los conocimientos locales, los saberes populares y las diversas maneras de comprensión de la realidad.
En este contexto, la investigación cualitativa, particularmente desde la matriz crítica latinoamericana, no se limita a interpretar pasiva y distantemente los fenómenos sociales, sino que se esfuerza por comprenderlos para contribuir a su transformación. Denzin y Lincoln (2011) reafirman el carácter político de este enfoque al señalar que: “La investigación cualitativa es una actividad situada que ubica al observador en el mundo. Consiste en una serie de prácticas materiales e interpretativas que hacen visible el mundo” (p. 43).
Hacer visible el mundo y sus contradicciones expresada en su colosal problemática en la Cuarta Revolución Industrial involucra cuestionar las relaciones de dominación tecnológica y promover transformaciones sociales. Autores latinoamericanos como Orlando Fals Borda y Paulo Freire sentaron las bases para comprender que el conocimiento se construye a través del diálogo horizontal y la investigación debe realizarse con las comunidades y no sobre ellas. Esto rompe el esquema arbitrario y tradicional sujeto-objeto, validando el diálogo de saberes e impulsando una praxis transformadora capaz de generar alfabetización y conciencia crítica frente a la desinformación y el consumo digital.
Diseños cualitativos para la comprensión de las nuevas realidades tecnológicas
Para investigar las subjetividades o valoraciones hiperconectadas, se requiere flexibilidad y rigor analítico. En América Latina, Vasilachis de Gialdino (2006) precisa esta exigencia: «La investigación cualitativa es interpretativa, inductiva, multimetódica y reflexiva. Se emplea en la recolección y el análisis de datos empíricos con el fin de explorar, describir y comprender las características de los individuos y de los escenarios» (p. 24).
Esta multimetodicidad (Aplicación de distintos métodos de investigación para abordar un problema considerando diferentes perspectivas) se traduce en la aplicación de diseños pertinentes. La fenomenología, por ejemplo, resulta precisa para explorar las experiencias, emociones y aprendizajes vividos por los estudiantes universitarios de la Carrera Ciencias de la Comunicación Social de la UMSA frente a la virtualidad. La etnografía crítica y la Investigación Acción Participativa (IAP) se convierten en herramientas insustituibles para identificar cómo los algoritmos influyen en las decisiones cotidianas, o para evaluar cómo persisten formas de colonialidad y discriminación en los entornos digitales.
El rigor de este paradigma reside en su inmersión en el contexto. Como afirman Hernández-Sampieri et al. (2014): «El enfoque cualitativo también se evalúa con rigor, pero con un paradigma distinto, cuya base no es la medición numérica sino la comprensión de los fenómenos en su ambiente usual o natural, buscando desentrañar su significado a partir de las perspectivas de los propios participantes» (p. 9).
Conclusión
En el contexto de la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por la expansión de la inteligencia artificial, la automatización, la datificación y el predominio de los algoritmos en múltiples escenarios de la vida social, la investigación cualitativa mantiene plena vigencia y adquiere una relevancia valiosa para la producción de conocimiento crítico. Mientras las tecnologías emergentes procesan grandes volúmenes de datos o información y generan modelos predictivos, el enfoque metodológico cualitativo reivindica la centralidad de la experiencia humana, la comprensión de los significados, la diversidad cultural y las expresiones históricas que configuran la compleja realidad social.
La investigación cualitativa trasciende la simple descripción o interpretación de los fenómenos para contribuir al cuestionamiento de las estructuras de poder, las desigualdades o asimetrías y las distintas formas de dominación que también pueden reproducirse en los entornos digitales. En este horizonte, constituye una herramienta esencial para visibilizar voces históricamente excluidas, fortalecer los saberes locales y promover formas de conocimiento comprometidas con la justicia social, la democracia liberal y la dignidad humana.
Lejos de ser desalojada por los avances tecnológicos, la metodología cualitativa se reafirma como un campo indispensable para las ciencias sociales y humanísticas, al aportar una comprensión profunda, contextualizada y reflexiva de las transformaciones actuales. Su desafío no consiste en competir con la inteligencia artificial o el big data, sino en complementar reflexiva y críticamente estas herramientas, gestionando que el desarrollo científico y tecnológico esté orientado al bienestar colectivo y a la construcción de sociedades más justas, inclusivas y humanistas.
Referencias Bibliográficas
Berger, P. L., & Luckmann, T. (2003). La construcción social de la realidad. Amorrortu.
Denzin, N. K., & Lincoln, Y. S. (Coords.). (2011). El campo de la investigación cualitativa (Vol. 1). Gedisa.
Fals Borda, O. (1987). La investigación-acción en convergencias disciplinarias. Tercer Mundo Editores.
Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (2.ª ed.). Siglo XXI Editores.
Hernández-Sampieri, R., Fernández Collado, C., & Baptista Lucio, P. (2014). Metodología de la investigación (6.ª ed.). McGraw-Hill.
Jara Holliday, O. (2018). La sistematización de experiencias: Práctica y teoría para otros mundos posibles. CINDE.
Santos, B. de S. (2010). Descolonizar el saber, reinventar el poder. Trilce.
Strauss, A., & Corbin, J. (2002). Bases de la investigación cualitativa: Técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada. Editorial Universidad de Antioquia.
Taylor, S. J., & Bogdan, R. (1987). Introducción a los métodos cualitativos de investigación: La búsqueda de significados. Paidós.
Vasilachis de Gialdino, I. (Coord.). (2006). Estrategias de investigación cualitativa. Gedisa.
Walsh, C. (2009). Interculturalidad, Estado, sociedad: Luchas (de)coloniales de nuestra época. Universidad Andina Simón Bolívar.
Testimonio basado en la realidad del sector en Potosí, Bolivia
INTRODUCCIÓN
Al graduarse un profesional Químico de su institución educativa en Potosí, se topa con una realidad desconcertante. El mercado de trabajo en el campo del análisis de minerales presenta una cruel incongruencia, ya que hay muchos laboratorios empíricos que predominan en el departamento, las cuales son puertas que se abren con entusiasmo, pero al entrar, el profesional se da cuenta de que no puede ejercer como tal.
Estos laboratorios, que en muchas ocasiones son dirigidos por personas sin formación técnica, dan la posibilidad de “hacer carrera”, el primer empleo y un ingreso económico rápido. Sin embargo, ya adentro, el profesional se encuentra en un ambiente donde no existe seguridad, los reactivos se manejan sin supervisión, la química se reduce a fórmulas memorizadas y los derechos laborales son solo una ficción jurídica.
Este artículo surge de la propia experiencia en el sector y tiene como objetivo visibilizar esta realidad y advertir a los jóvenes profesionales sobre los peligros de aceptar trabajos que, aunque estén disponibles, conllevan riesgos para su salud, dignidad y desarrollo profesional.
1. EL ABSOLUTO PREDOMINIO DE LOS LABORATORIOS EMPÍRICOS EN POTOSÍ
1.1 ¿Qué es un laboratorio de la práctica?
Un laboratorio de análisis mineral empírico es un laboratorio que trabaja sin la dirección de un técnico titulado, sin protocolos estandarizados, sin equipos calibrados y, sobre todo, sin conocimiento de los fundamentos químicos de los análisis que efectúa.
En Potosí, estos laboratorios conforman alrededor del 70 al 80 por ciento de los centros de análisis mineral que operan en la ciudad y sus alrededores. Se encuentran en lugares como:
• Barrios periféricos de la ciudad de Potosí
• Improvisadas en viviendas familiares.
• Estructuras mineras antiguas reconvertidas
1.2 Características distintivas de un laboratorio empírico
Característica
Laboratorio formal
Laboratorio empírico
Dirección técnica
Químico titulado
Persona sin formación
Procedimientos
Normas estandarizadas
Recetas orales, sin registro
Equipos
Calibrados, mantenidos
En mal estado, sin calibración
Reactivos
Etiquetados, fechados
Envases genéricos, sin identificación
Registros
Trazabilidad escrita
Datos en hojas sueltas o memoria
Seguridad
Implementada
Inexistente
Control de calidad
Muestras patrón, duplicados
Ninguno o rudimentario
1.3 ¿Por qué siguen existiendo estos laboratorios?
Varios factores estructurales explican la persistencia de los laboratorios empíricos:
Demanda barata: Los mineros pequeños y cooperativos buscan análisis baratos sin importarles la exactitud.
Falta de control: No se realizan inspecciones regulares de los laboratorios para comprobar el cumplimiento de las condiciones técnicas.
Círculo de aprendizaje empírico: Los que aprenden de manera empírica forman a otros de la misma forma, perpetuando la ignorancia técnica.
Ausencia de exigencia: Los vendedores de mineral no exigen certificados de laboratorios acreditados.
2. EL PROFESIONAL QUÍMICO ANTE LA PUERTA ABIERTA
2.1 La ilusión del primer trabajo
Para el químico recién graduado, es una necesidad imperiosa conseguir trabajo en su profesión. Los laboratorios empíricos aparentan una oportunidad:
“Necesitamos un químico” (aunque luego no se le escuche)
“Te pagaremos según tu capacidad” (frase que encubre salarios bajos)
“Aquí aprenderás la práctica real” (la práctica real sin fundamentos)
Muchas veces el profesional por desesperación acepta un puesto donde le prometen crecimiento. La verdad pronto la descubre.
2.2 Lo que encuentra el profesional al ingresar
Al cruzar la puerta de un laboratorio empírico, el profesional se enfrenta con un escenario que contradice todo lo aprendido:
En materia técnica:
Métodos de análisis que son «recetas» sin fundamento químico, memorizadas por el dueño empírico.
Ausencia de cálculos de concentración reales; se utilizan factores fijos sin verificación.
Reactivos sin etiqueta, en envases de gaseosa o botellas genéricas.
Balanzas sin calibración, que ningún profesional verifica.
Ausencia de blancos, duplicados o estándares certificados.
En materia de seguridad:
Manipulación de ácidos concentrados (sulfúrico, nítrico, clorhídrico) sin campana extractora.
Uso de cianuro y mercurio sin medidas de contención.
Ausencia total de equipos de protección personal (guantes, lentes, máscaras).
Almacenamiento de reactivos incompatibles en el mismo espacio.
En materia laboral:
Ningún contrato escrito ni registrado.
Salarios pagados en efectivo, sin boleta de sueldo.
Jornadas de 10 a 12 horas sin pago de horas extras.
Trabajo en domingos sin remuneración triple.
2.3 La imposibilidad de expresarse profesionalmente
El aspecto más doloroso para un profesional en este entorno es la imposibilidad de opinar, corregir o proponer mejoras. Cuando el químico intenta:
Intento del profesional
Respuesta del dueño empírico
«Deberíamos calibrar la balanza»
«Así hemos trabajado 20 años y nunca tuvimos problemas»
«Necesitamos usar guantes para el ácido»
«Los guantes son para débiles, aquí se trabaja con manos duras»
«Este método de análisis está mal planteado»
«Tú eres el nuevo, calla y haz lo que te digo»
«Deberíamos registrar los datos en un libro»
«Eso es pérdida de tiempo, los datos los tengo en la cabeza»
«Necesitamos un seguro médico»
«Si no te gusta, hay 10 esperando tu puesto»
El profesional aprende pronto que su título no vale nada en ese lugar. Se hace operario manual, no químico. Su función no es mejorar los procedimientos sino repetir los erróneos. Se silencia su voz sistemáticamente.
3 LA DISPOSICIÓN A LA INSEGURIDAD, UN MAL ASUMIDO
3.1 Normalización del Riesgo
Una de las consecuencias más serias de este ambiente es que se normaliza la inseguridad. Presionado por mantener su empleo, el profesional termina aceptando condiciones que sabe son peligrosas:
Trabajar con ácido sulfúrico concentrado sin guantes ni gafas.
Preparar soluciones de yodo en mesas sin extracción.
Manejar ácidos con las manos desprotegidas.
Mantener juntos los ácidos y los solventes orgánicos (riesgo de incendio o explosión).
Con el tiempo, el propio profesional comienza a minimizar los riesgos para justificar su permanencia. «Nunca me ha pasado nada», se dice a sí mismo, ignorando que los efectos de la exposición crónica (intoxicación por mercurio, daño hepático por solventes, enfermedades pulmonares) tardan años en manifestarse.
3.2 Enfermedades profesionales silenciadas
La exposición continuada a sustancias tóxicas en estos laboratorios ha generado, en profesionales que llevan años en el sector, una serie de enfermedades profesionales que nunca son reconocidas como tales:
Síntoma frecuente
Posible causa
Tiempo de exposición
Dolor de cabeza crónico
Exposición a vapores de solventes
6 meses – 2 años
Dermatitis en manos
Contacto con ácidos y álcalis
3 meses – 1 año
Fatiga, irritabilidad
Intoxicación leve por mercurio
1 – 3 años
Problemas hepáticos
Exposición a tolueno, xileno
2 – 5 años
Trastornos neurológicos
Exposición a plomo, mercurio
5+ años
Cuando el profesional enferma, el empleador empírico simplemente lo reemplaza. No hay seguro, no hay indemnización, no hay reconocimiento de enfermedad profesional.
4. LA NEGACIÓN DE DERECHOS LABORALES: EL COSTO OCULTO
4.1 La fórmula de la precarización
Los laboratorios empíricos han perfeccionado una fórmula de precarización laboral que se repite sistemáticamente:
No se firma contrato → No hay relación laboral formal.
No hay aportes a la seguridad social → El trabajador no tiene cobertura médica ni jubilación.
No se pagan horas extras → La jornada se extiende sin remuneración adicional.
No hay aguinaldo ni vacaciones → Beneficios negados por completo.
Despido arbitrario → Sin contrato, no hay indemnización.
4.2 El profesional atrapado
El profesional químico, a pesar de su formación, queda atrapado en esta dinámica por varias razones:
Razón
Explicación
Mercado laboral restringido
En Potosí hay pocos laboratorios formales que contraten profesionales
Necesidad económica inmediata
El profesional debe pagar deudas, mantener a su familia
Falta de sindicalización
No hay organización gremial del sector de químicos mineros
Miedo al desempleo
Denunciar al empleador puede significar quedar en una «lista negra»
Normalización de la precariedad
Al ver que todos trabajan así, el profesional lo acepta como «normal»
4.3 El costo de oportunidad
Por un lado, más allá de la pérdida económica (aguinaldo, vacaciones, aportes), el profesional tiene un costo de oportunidad enorme:
· No desarrolla habilidades técnicas de alto nivel.
· No sabe utilizar equipos modernos (espectrofotómetros, absorción atómica, etc.).
· No produce una hoja de vida atractiva para los mejores empleos.
· Pierde contacto con los avances de su materia.
· Se queda totalmente obsoleto.
Cuando por fin se decide a abandonar el laboratorio empírico, advierte que sus años de experiencia “no cuentan”, porque no puede avalarlos con contratos ni certificados.
5. LA PARADOJA DEL CONOCIMIENTO: SER PROFESIONAL SIN PODER EJERCER
5.1 El saber silenciado
La situación más absurda que vive el profesional en un laboratorio empírico es la siguiente:
Sabe que el método de análisis está mal. Sabe que los resultados no son confiables. Sabe que los reactivos están vencidos o contaminados. Sabe que las condiciones de seguridad son peligrosas. Sabe que sus derechos laborales están siendo violados.
Pero no puede decir nada, porque hacerlo significa perder el empleo.
Este silenciamiento forzado genera un profundo daño psicológico: el profesional comienza a dudar de su propio criterio, a normalizar lo anormal, a aceptar lo inaceptable.
6. REFLEXIONES PARA EL PROFESIONAL QUE LEE ESTO
6.1 Advertencias claras
Si eres un profesional químico, técnico o ingeniero recién egresado y estás considerando trabajar en un laboratorio empírico, ten en cuenta lo siguiente:
No aceptes trabajar sin contrato. Un contrato no es un lujo, es tu única herramienta para reclamar derechos.
No normalices la falta de seguridad. Tus guantes, lentes y campana extractora no son opcionales.
No permitas que te silencien. Si no puedes opinar como profesional, no estás ejerciendo tu profesión.
Calcula el costo real. Un salario sin beneficios es mucho menor de lo que parece.
Busca alternativas. Aunque cueste, es mejor esperar un empleo digno que aceptar uno que te destruirá profesionalmente.
6.2 Alternativas posibles
Alternativa
Ventajas
Desafíos
Esperar un puesto en laboratorio formal
Condiciones dignas, contrato, seguridad
Puede demorar meses o años
Ofrecer servicios como consultor independiente
Autonomía, posibilidad de fijar condiciones
Inestabilidad inicial
Formar una cooperativa de profesionales
Trabajo en equipo, reparto de beneficios
Requiere organización y capital inicial
Migrar a otras ciudades con mayor oferta laboral
Acceso a mejores oportunidades
Desarraigo, costos de mudanza
Especializarse y buscar trabajo en minería formal (empresas grandes)
Mejores condiciones, contrato colectivo
Alta competencia
7. PROPUESTAS PARA EL CAMBIO SECTORIAL
7.1 Desde el ámbito profesional
Crear un colegio o asociación de químicos mineros que agrupe a los profesionales del sector y defienda sus derechos.
Promover una certificación voluntaria de laboratorios, que permita distinguir los formales de los empíricos.
Denunciar colectivamente las condiciones abusivas ante el Ministerio de Trabajo.
7.2 Desde el ámbito académico
Las universidades y centros de formación técnica deben advertir a sus estudiantes sobre esta realidad y prepararlos para exigir condiciones dignas.
Incluir en la formación módulos sobre derechos laborales y seguridad química.
7.3 Desde el ámbito estatal
Fiscalizar los laboratorios de análisis mineral: verificar título del responsable, condiciones de seguridad, y existencia de contratos.
Exigir registro obligatorio para operar como laboratorio de análisis mineral.
Sancionar ejemplarmente a los laboratorios empíricos que operen sin las condiciones mínimas.
CONCLUSIÓN
La urgencia de la dignidad profesional exige que los laboratorios empíricos de análisis de minerales en Potosí representan una trampa para los profesionales químicosde la región. Abren sus puertas como una supuesta oportunidad, pero en la prácticaniegan el ejercicio profesional, la seguridad, la salud y los derechos laborales.
Como profesionales, debemos comprender que aceptar estas condiciones no es una solución, es parte del problema. Cada profesional que normaliza la falta de contrato, la ausencia de seguridad y el silenciamiento técnico está contribuyendo a perpetuar un sistema que daña a toda la profesión.
La salida no es individual, sino colectiva. Necesitamos organizarnos, denunciar, visibilizar y exigir. La química de minerales es una disciplina seria, que requiere formación, precisión y responsabilidad. No puede quedar en manos del empirismo y la precariedad.
A los jóvenes profesionales su título vale más que un empleo indigno. Exijan, organicen, resistan. El futuro de la profesión depende de ello.
Al final del camino, el profesional no recuerda el salario que aceptó en silencio, sino la dignidad que perdió al callar.
Este artículo ha sido redactado por un profesional del área química con dos años de experiencia en análisis de minerales, que ha trabajado tanto en laboratorios formales (termino medio) como empíricos, y que ha decidido mantener el anonimato para poder expresar libremente esta realidad sin represalias laborales.
Referencias Bibliográficas
Bolivia. (1979). Ley General de Higiene, Seguridad Ocupacional y Bienestar (Decreto Ley N° 16998). Gaceta Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.
Bolivia. (1951). Reglamento Básico de Higiene y Seguridad Industrial (Decreto Supremo N° 2348). Gaceta Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.
Bolivia. (2014). Ley de Minería y Metalurgia (Ley N° 535). Gaceta Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.
En un contexto en el que el ambiente político que rodea a la Copa Mundial de la FIFA 2026 se encuentra marcado por las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, la decisión de trasladar el campamento de la Selección Iraní desde territorio estadounidense hacia México se ha convertido en uno de los temas mediáticos más relevantes de los últimos días.
La Selección de Irán, conocida como el “Guepardo Persa” —símbolo de velocidad, orgullo y resistencia—, representa mucho más que un equipo de fútbol para el pueblo iraní. Por ello, el anuncio de que México estaría dispuesto a recibir a la delegación persa ha tenido una amplia repercusión tanto en medios internacionales como en redes sociales, donde las reacciones positivas no se han hecho esperar.
Luego de conocerse que Estados Unidos no desea que la selección iraní permanezca hospedada en su territorio durante el Mundial que organizará junto a México y Canadá, el Gobierno mexicano anunció oficialmente su disposición para recibir al combinado iraní. La postura fue respaldada públicamente por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum señaló: “Estados Unidos no quiere que la Selección Iraní se quede a pernoctar en Estados Unidos, pero sí van a jugar los tres partidos allá. Entonces nos preguntó: ‘¿Pueden pernoctar en México?’ Y dijimos: sí, sin problema”.
La mandataria también explicó que la Selección de Irán probablemente elegirá a Tijuana como sede de concentración para trasladarse desde allí a los encuentros que disputará en Estados Unidos, afirmando que esta situación “no tiene por qué ser rechazada por México”.
Las declaraciones fueron interpretadas por diversos medios mexicanos no solo como una decisión logística o deportiva, sino también como una señal de autonomía política frente a las presiones de Washington. Medios como Associated Press, El País, Forbes México y Expansión Política otorgaron amplia cobertura al tema y comenzaron a referirse a Tijuana como “la base operativa de Irán para el Mundial”.
Mientras tanto, la ciudad fronteriza de Tijuana se ha convertido en uno de los nombres más mencionados por la prensa deportiva mexicana. Diversos analistas consideran que, debido a su cercanía geográfica con Estados Unidos y a su infraestructura deportiva, representa una alternativa estratégica e incluso más conveniente desde el punto de vista logístico que el campamento inicialmente previsto en territorio estadounidense.
No obstante, quizás el aspecto más llamativo ha sido la reacción de la opinión pública mexicana. Contra varios pronósticos, las redes sociales han mostrado un ambiente predominantemente favorable hacia la llegada de Irán, con mensajes de bienvenida y solidaridad más que de rechazo o confrontación. En plataformas como Reddit y diversos foros relacionados con Tijuana, numerosos usuarios expresaron respaldo a la presencia del combinado iraní. Uno de ellos escribió: “Está bien que Irán venga a Tijuana; obligarlos a quedarse en un país con el que tienen tensiones políticas no tenía sentido”.
Otro usuario comentó simplemente: “Welcome to Tijuana”. También hubo quienes destacaron las instalaciones deportivas de Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente, el ambiente futbolero de la ciudad y su capacidad organizativa para albergar a una selección mundialista. Todo ello refleja que una parte importante de la sociedad mexicana observa este episodio desde una perspectiva más humana, deportiva y cultural que estrictamente política.
Por supuesto, junto a este clima positivo también han surgido preocupaciones relacionadas con la seguridad y con los constantes desplazamientos que deberá realizar la delegación iraní entre México y Estados Unidos. Sin embargo, incluso muchas de esas observaciones apuntan más a la complejidad geopolítica entre Washington y Teherán que a un rechazo directo hacia la presencia iraní en suelo mexicano.
A menos de un mes del inicio de la Copa Mundial de 2026, todo indica que Tijuana comienza a consolidarse como el nuevo hogar temporal del “Guepardo Persa”; una ciudad que, quizás por primera vez, se encuentra en el centro de una de las narrativas político-deportivas más relevantes del torneo.
Para muchos mexicanos, recibir a Irán no representa únicamente una decisión vinculada al fútbol, sino también una muestra de hospitalidad, soberanía y de la voluntad de México de desempeñar un papel propio e independiente en el evento deportivo más importante del planeta.
El modelo neoliberal instaurado desde el gobierno entreguista, corrupto y autoritario de Alberto Fujimori ha profundizado, con el paso de los años, la crisis social y económica que padecen amplios sectores del pueblo peruano. La vida de millones de ciudadanos se ha ido hundiendo progresivamente en condiciones de miseria y precariedad, en el sentido más amplio de la palabra.
Si se toman en cuenta los datos oficiales más recientes disponibles para 2025, publicados en 2026 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), los indicadores reflejan con claridad la magnitud de esta crisis. La pobreza monetaria alcanza al 25,7% de la población, mientras que la pobreza extrema bordea el 4,7%. En términos absolutos, ello significa que aproximadamente 8,8 millones de peruanos viven en situación de pobreza. A ello se suma una población vulnerable —es decir, en riesgo permanente de caer en la pobreza— que representa el 32,8% del país. Asimismo, alrededor del 70% de la economía peruana permanece en la informalidad, expresión concreta de la precarización laboral. La informalidad afecta al 89,1% de las personas pobres y al 96,1% de quienes sobreviven en pobreza extrema. Estas cifras, profundamente elocuentes, muestran el nivel de deterioro económico y social existente, una situación que, lejos de generar alarma en las élites gobernantes, parece haberse normalizado como parte de la cotidianeidad de los sectores populares. La explotación y la opresión se manifiestan de manera inmisericorde como resultado de un modelo neoliberal basado en el saqueo sistemático de la nación. Mientras las grandes corporaciones y grupos económicos continúan acumulando riqueza, millones de ciudadanos sobreviven realizando múltiples esfuerzos para sostenerse, privados incluso del derecho al descanso, al ocio y a condiciones de vida dignas acordes con el siglo XXI. La salud y la educación continúan atravesadas por profundas deficiencias estructurales.
Si bien durante 2025 la inflación osciló entre el 1,5% y el 2,5%, el desempleo abierto se mantuvo entre el 5% y el 7%, dependiendo de la región y la metodología utilizada. Sin embargo, el subempleo supera ampliamente esas cifras, pues diversos estudios lo sitúan entre el 40% y el 50% de la fuerza laboral. En el ámbito social, la desnutrición crónica infantil alcanza entre el 11% y el 12% a nivel nacional, con profundas desigualdades entre regiones urbanas y rurales. Surge entonces una pregunta inevitable: ¿qué papel cumple el Estado frente a esta realidad? El Perú enfrenta la existencia de un Estado disfuncional, burocráticamente débil y con rasgos propios de un Estado fallido. Ello se expresa en la baja ejecución de la inversión pública, en los deficientes servicios de salud y educación, así como en la escasa presencia estatal en las zonas amazónicas y rurales. A esta situación se añade la corrupción estructural, que incrementa el sufrimiento de los sectores más vulnerables y profundiza la desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
En los hechos, el aparato estatal parece funcionar prioritariamente para proteger las ganancias de las grandes corporaciones nacionales y extranjeras, facilitando el saqueo de los recursos naturales y de los recursos públicos obtenidos mediante los impuestos de la población.
La ultraderecha peruana no solo defiende este modelo económico hambreador y destructivo para la nación, sino que también actúa como garante de la acumulación del gran capital y del saqueo sistemático del país. El fujimorismo constituye uno de los principales operadores políticos de los intereses de los grandes bancos, de las corporaciones mineras, portuarias, importadoras y exportadoras, así como de diversos grupos empresariales vinculados al poder económico.
Junto al fujimorismo, existen otras organizaciones políticas que cumplen funciones complementarias: algunas proyectan una imagen de supuesta “moderación democrática” o de liberalismo progresista, mientras otras representan expresiones de una “izquierda” funcional al mantenimiento del gran capital y de los intereses de las corporaciones transnacionales.
Dentro de esa lógica, poco importa cuántos presidentes o funcionarios deban ser reemplazados cuando los intereses de las élites económicas se ven amenazados. De ahí derivan las permanentes crisis políticas, los conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo y la imposición, en los hechos, de un régimen parlamentario sobre el presidencialismo formal.
Parte de este proceso de descomposición social consiste también en fomentar el caos y la fragmentación de la sociedad: corrupción generalizada, delincuencia, inseguridad ciudadana, deterioro de la confianza institucional, individualismo extremo, violencia familiar y debilitamiento de la cohesión social. Todo ello alimenta una peligrosa tendencia hacia la configuración de un Estado cada vez más inviable. En el campo educativo, se ha producido una expansión indiscriminada de institutos y universidades bajo una lógica puramente mercantil. Se forman miles de técnicos y profesionales sin una adecuada planificación de las necesidades reales del país. A ello se suman bajos niveles de aprendizaje respecto a estándares internacionales y profundas brechas entre las zonas urbanas y rurales.
En salud pública, el Perú mantiene uno de los menores niveles de gasto estatal en comparación con otros países de la región. La escasez de especialistas, el limitado equipamiento hospitalario y las largas listas de espera son problemas cotidianos, agravados por la desigualdad territorial y las dificultades de acceso a servicios básicos. El problema de la vivienda y del acceso al agua potable refleja igualmente el deterioro de las condiciones de vida. En pleno siglo XXI, millones de personas aún carecen de servicios básicos de calidad, situación que evidencia el abandono estructural al que han sido sometidos vastos sectores de la población. Todo ello demuestra un progresivo deterioro de la calidad de vida: mayor inseguridad económica, reducción del poder adquisitivo, precarización laboral, debilitamiento de la protección social y limitado acceso a servicios públicos eficientes.
Entonces, ¿para qué sirve un Estado de estas características? Se trata de un Estado fragmentado, corrupto, débil y subordinado a intereses particulares; un aparato que no responde a las necesidades de la nación ni de los millones de pobres, sino a los privilegios de un reducido grupo de familias y élites económicas vinculadas al poder transnacional. Predomina una lógica profundamente individualista y egoísta, incapaz de construir un proyecto colectivo de desarrollo nacional.
Frente a esta realidad, el pueblo tiene el derecho y la necesidad de luchar por espacios auténticos de participación política, construyendo representaciones verdaderamente vinculadas a sus intereses históricos y sociales. Sin embargo, ello también implica comprender que los intereses de las grandes élites económicas y los intereses de las mayorías populares son profundamente antagónicos. Por ello, los pueblos deben fortalecer sus niveles de organización, elevar su conciencia política y formar cuadros capaces de construir un nuevo proyecto de Estado, de nación y de patria basado en la soberanía, la justicia social y la dignidad colectiva. 26 de mayo de 2026
La realidad de la violencia en Bolivia En la sociedad boliviana, la violencia estructural dentro de los hogares se cobra vidas a diario a través de feminicidios e infanticidios. Según el Observatorio Defensorial Judicial y Fiscal del Tribunal Supremo de Justicia, durante la gestión 2025 se consolidó el registro de 110 procesos penales por delitos de feminicidio e infanticidio. En lo que va de la gestión 2026, las cifras ya alcanzan los 31 feminicidios y 12 infanticidios. Asimismo, datos del Ministerio Público revelan que, tan solo del 1 de enero al 15 de diciembre de 2025, se atendieron 44.494 denuncias bajo la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia), lo que representa un alarmante promedio de 127 casos diarios.
Frente a esta cruda realidad, resulta fundamental trasladar el foco hacia la prevención. En este sentido, reflexionar sobre la importancia de la autorregulación emocional en los adultos se vuelve una herramienta indispensable para quebrar el ciclo de la violencia dentro del hogar.
¿Qué es la autorregulación emocional? La autorregulación emocional y conductual en la etapa adulta es la capacidad de gestionar emociones, pensamientos e impulsos para responder de manera asertiva y adaptativa a situaciones estresantes, evitando así la reactividad automática. Implica el uso de funciones ejecutivas que permiten a la persona hacer una pausa, procesar la frustración y elegir una conducta adecuada. El desarrollo de esta capacidad es clave no solo para la adaptación social, sino para garantizar la salud mental y el bienestar integral a lo largo de la vida.
El impacto de la desregulación y el estrés crónico Lamentablemente, muchas personas de la generación actual y de las precedentes crecieron en contextos donde no se reconocía la importancia de la salud mental ni se fomentaba la educación emocional; era un tema ignorado o minimizado. Como consecuencia, en la actualidad observamos a un gran porcentaje de la población adulta viviendo en un estado de desregulación crónica. Factores como la inestabilidad económica, los conflictos familiares, el duelo por la pérdida de seres queridos y las presiones de la vida moderna saturan el sistema nervioso.
Cuando un adulto carece de herramientas para regular sus emociones frente a estos estresores, la frustración se desborda. Esta incapacidad se traduce rápidamente en respuestas reactivas como: gritos, agresiones físicas, violencia psicológica y conductas destructivas que vulneran a todo el núcleo familiar. Por lo tanto, fortalecer la autorregulación emocional no es un lujo terapéutico, sino un factor de protección primario frente a la violencia intrafamiliar, la ansiedad y la depresión.
Abordajes terapéuticos y evidencia clínica En el ámbito clínico, la autorregulación emocional adulta se trabaja frecuentemente desde enfoques con sólida evidencia científica, como las Terapias Cognitivo-Conductuales (destacando la Terapia Dialéctico Conductual o DBT) y las prácticas de atención plena (mindfulness). Estas estrategias permiten a los pacientes identificar, nombrar y transformar emociones intensas, favoreciendo la inhibición de impulsos agresivos y promoviendo respuestas conscientes ante los conflictos.
En mi experiencia clínica brindando atención terapéutica a niñas, niños, adolescentes y mujeres adultas que sufren o han sobrevivido a situaciones de violencia, el trabajo enfocado en la autorregulación marca un punto de inflexión. Durante los procesos terapéuticos, el énfasis se pone en dotar a los pacientes de herramientas para afrontar las crisis de manera asertiva, desactivando la escalada de violencia en la familia.
Al aplicar las técnicas mencionadas, los resultados clínicos son evidentes: las personas reportan una notable disminución en su reactividad, expresan sentirse más tranquilas, logran disfrutar de sus actividades diarias con mayor presencia y, lo más importante, aprenden a gestionarse a sí mismas frente a la adversidad.
Conclusión Promover la salud mental mediante la alfabetización emocional en adultos es una inversión social urgente. Dotar a las personas de la capacidad de autorregularse no solo eleva significativamente su calidad de vida individual, sino que es el pilar fundamental para garantizar que las familias puedan convivir en ambientes más empáticos, seguros y definitivamente libres de violencia.
En su innegable proceso de declive, el imperialismo yanqui recurre a un neomonroísmo que se extiende y profundiza por todo el continente americano. Este repliegue es la esencia misma de su Nueva Estrategia de Seguridad, una maniobra defensiva impulsada por la pérdida de su hegemonía histórica frente al incesante ascenso de China. A esto se suman reveses determinantes, como el empantanamiento en Ucrania y el humillante fracaso en Irán; eventos que tienen una profunda connotación de pérdida geoestratégica y marcan un punto de quiebre definitivo en su decadencia.
Al no existir hoy un centro de poder unipolar como en las décadas pasadas, y dado que China tampoco asume un liderazgo hegemónico absoluto, asistimos a la configuración de un mundo multipolar en construcción. El surgimiento de este nuevo orden internacional se desarrolla en medio del conflicto y el caos, carente de paradigmas claros que guíen a una civilización sumida en una crisis sistémica generalizada.
En medio de esta convulsión global, los pueblos del mundo luchan y resisten, aun cuando carecen en la actualidad de una dirección proletaria consolidada que los guíe hacia la concreción de un nuevo tipo de Estado, una nueva república y un contrapoder construido al margen de la actual lógica mercantil capitalista.
Hoy, las masas libran batallas de carácter principalmente defensivo. Sus esfuerzos se centran en proteger derechos y libertades frente a la arremetida conjunta del gran capital nativo y el imperialismo, fuerzas reaccionarias que pretenden arrasar con las conquistas sociales históricas para perpetuar sus ganancias draconianas a cualquier costo. A este escenario de despojo debemos sumar el impacto de la Cuarta Revolución Industrial. Su proceso de implementación ya está causando estragos mediante una aguda desocupación y la pérdida masiva de fuentes de trabajo, una dinámica que agravará drásticamente las condiciones materiales de vida de millones de personas en las próximas décadas.
Por lo tanto, la resistencia y movilización de los pueblos —como observamos en Bolivia, Perú, Cuba, Chile y Argentina— siguen siendo luchas de resistencia. Es un imperativo histórico dotarlas de iniciativa estratégica y de un claro carácter de clase, orientándolas hacia la conquista del poder político y la edificación de un Estado socialista científico. Para lograr este objetivo, la constitución o reconstitución de las vanguardias revolucionarias es un paso ineludible. Porque, sin estas herramientas de dirección política, la movilización popular estará condenada a repetir ciclos interminables de protesta dentro de los márgenes del mismo sistema, sin una perspectiva real de transformación profunda que responda a los verdaderos intereses del pueblo, la nación y la patria.
La segunda vuelta electoral en el Perú no es una elección más. El escenario actual enfrenta a dos polos antagónicos: por un lado, la representante del gran capital y del imperialismo yanqui —hija de una dictadura sanguinaria, ladrona y mafiosa— y, por el otro, Roberto Sánchez, quien encabeza una candidatura de coalición popular, democrática e, incluso, liberal. El proceso de lucha del pueblo contra sus opresores ha tenido puntos álgidos que, si bien sufrieron reveses frente a la contraofensiva sistemática del modelo, no han claudicado.
La agudización de las condiciones materiales y el deterioro de la vida de millones de peruanos son el motor que hoy impulsa a los pueblos a las calles. Esta experiencia histórica exige que el pueblo, constituido como sujeto político, participe activamente en la vida nacional para concretar cambios a su favor.
La elección del profesor Pedro Castillo fue un episodio esencial de esa lucha; el hecho de que la ultraderecha y las corporaciones transnacionales hayan pateado el tablero institucional es una muestra clara de su naturaleza reaccionaria. En la práctica, la clase dominante niega el derecho político y el ejercicio ciudadano cuando estos amenazan sus privilegios. Imponen sus propias reglas, consagradas en una Constitución nacida del fraude y sostenida por las bayonetas; un texto que adecúan, como si de un trapo raído se tratara, para perpetuar sus ganancias draconianas y el saqueo de toda la nación.
La candidatura de Keiko Fujimori representa la continuidad de este modelo: el pillaje más abyecto, el saqueo, la consolidación de las mafias, la caotización social y el entreguismo. Encarna la colusión y el abuso sistemático contra la masa trabajadora, condenada a salarios de miseria, pobreza extrema, desnutrición y represión, llegando incluso a justificar prácticas genocidas contra los pueblos por el solo hecho de exigir sus derechos y libertades. Es la expresión franca del neoliberalismo más desalmado y del capitalismo en su fase más salvaje.
Por lo tanto, estos comicios poseen una profunda trascendencia histórica: representan la oportunidad de propinarle una derrota a un proyecto decadente, antipopular y apátrida. Aunque la disputa electoral se enmarque en los términos de una sociedad capitalista y posea un carácter eminentemente reformista, una victoria del bloque popular otorgaría iniciativa estratégica a las clases trabajadoras. Permitiría dar nuevos pasos democráticos, mejorar la correlación de fuerzas y, a pesar de los riesgos y peligros inherentes, consolidar la unidad del frente popular para elevar el nivel organizativo de sus luchas.Sería ingenuo tener la esperanza de que una elección resuelva, por sí sola, las profundas contradicciones sistémicas del país.
Esos cambios estructurales requieren de otras herramientas, nuevas formas de organización y horizontes más amplios que, sin duda, el tiempo y la lucha sostenida de los pueblos lograrán concretar. Sin embargo, la batalla actual está planteada en estos términos. La participación política del pueblo y la disputa por el poder son instancias necesarias e ineludibles para forjar a sus verdaderos representantes.
En un contexto internacional marcado por nuevas formas de injerencia, agresión y dominación imperialista contra naciones y los pueblos del mundo, se realizó en México el Conversatorio “A 131 Años del Natalicio del General Augusto C. Sandino: Memoria, Soberanía y Narrativa Audiovisual para América Latina”, destacando la plena vigencia histórica, política y ética del pensamiento antiimperialista del General de Hombres y Mujeres Libres.
El Gobierno de la República de Nicaragua a través de su Embajada en México, en coordinación con el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE), desarrolló este importante homenaje el pasado 14 de mayo de 2026 en las instalaciones del ILCE, en la Ciudad de México.
Durante el Conversatorio, el Embajador de Nicaragua y los expositores coincidieron en señalar que el legado de Augusto C. Sandino continúa iluminando las luchas de los pueblos por la soberanía, la autodeterminación y la dignidad frente a las políticas intervencionistas y hegemónicas impulsadas por el perverso imperialismo estadounidense y sus aliados contra naciones como Cuba, Venezuela, Palestina, Irán, entre otras.
Se destacó que Sandino no solamente encabezó una heroica resistencia política militar contra la ocupación estadounidense en Nicaragua, sino que también construyó un profundo pensamiento emancipador latinoamericanista y antiimperialista que mantiene enorme actualidad en el complejo escenario internacional.Participaron como expositores y panelistas la Diputada Federal por MORENA, María Magdalena Rosales Cruz; Dr. Alex Alberto Chamán Portugal, Director de la Red de Prensa Popular Latinoamericana; Ing. Julio Gerardo Padilla Sánchez, activista político y Secretario del CONAICOP en México; el Profesor Rubén Chávez Sánchez, fundador de la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación y del Partido del Trabajo; así como el internacionalista José Antonio Ortiz Herrera.
En el marco de la actividad se proyectó el capítulo “Soberanía” del documental Nicaragua: Logros de la Revolución, material audiovisual que expone los avances sociales, educativos, económicos y culturales impulsados por el Gobierno Sandinista, reivindicando la continuidad histórica de los ideales de justicia social, independencia y dignidad nacional defendidos por Sandino.
Los integrantes del Presidium resaltaron la importancia de fortalecer la conciencia histórica de los pueblos latinoamericanos frente a las campañas mediáticas de manipulación de la información y guerra comunicacional, subrayando la necesidad de construir narrativas audiovisuales soberanas y comprometidas con las luchas populares y emancipatorias de nuestra América.La Diputada Federal María Magdalena Rosales Cruz declamó el poema “Recolección”, dedicado a Margarita Calderón, madre del General Sandino, resaltando el papel histórico y transformador de las mujeres en las luchas sociales y revolucionarias de América Latina.
El evento contó con la destacada presencia de representantes diplomáticos de las Embajadas de China, República Árabe Saharaui Democrática, Irán, Venezuela y Rusia, así como delegados de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Secretaría de Marina y diversos organismos internacionales.
Asimismo, artistas y músicos rindieron homenaje al General Sandino mediante interpretaciones cargadas de sensibilidad y compromiso cultural. Participaron el grupo “Romantic Barrio”, integrado por John Olguín y Karenina López; el compositor Humberto Estrada Olivas; Miguel Santamaría; Lalo Benítez; y Sara Ahmadi, Directora del Instituto de Música y Orquesta Kaliveh, Voz de la Paz.
Finalmente, el Embajador Juan Carlos Gutiérrez Madrigal, en nombre del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua, agradeció al Maestro Ismael Carvallo Robledo, Director General del ILCE, por el respaldo brindado para la realización de este significativo homenaje al General de Hombres y Mujeres Libres.A 131 años del natalicio de Augusto C. Sandino, su ejemplo de dignidad, resistencia y lucha antiimperialista continúa vigente en los pueblos que defienden su soberanía frente a toda forma de dominación extranjera.