Red de prensa popular latinoamericana

RE DEFINICIÓN MUNDIAL DEL PODER

Richard Gonzales

En momentos de declive de la primera superpotencia mundial, como lo es EE. UU., la reunión o foro The Shanghai Cooperation Members & Partners, u Organización de Cooperación de Shanghái, con las siglas OCS Plus, que se llevará a cabo del 31 de agosto al 1 de septiembre de 2026 en Bishkek, capital de Kirguistán, adquiere especial relevancia. 

Dicho conglomerado, en la actualidad, está conformado por Kirguistán, Bielorrusia, India, Irán, Kazajistán, China, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, que, en su inicio como socios fundadores, solo conformaban cinco países encabezados por China y estaban dentro de la iniciativa de la Franja y la Ruta.

Oficialmente, la OCS nace el 15 de junio de 2001 en Shanghái. Sus integrantes firman la declaración sobre el establecimiento de la organización, contra tres fuerzas del mal:
· Terrorismo.
· Separatismo.
· Extremismo.
Si bien es cierto que nació como mecanismo de seguridad, su proyección estratégica estaba relacionada con el reacomodo de Eurasia, a sabiendas de que el declive de EE. UU. estaba en marcha. Es una trascendental cumbre dentro de los términos de confianza mutua, beneficio mutuo, consulta y respeto de la diversidad de las civilizaciones, así como de búsqueda del desarrollo común. Si bien es cierto que se ha ido ampliando, enmarcándose dentro de la Franja y la Ruta y desplazándose hacia Asia Central, también ha ampliado su agenda hacia lo económico, la conectividad y la diplomacia. 

Es decir, pasa de un foro de cinco países a la organización regional más grande del mundo por territorio y población mundial —alrededor del 40 % de la humanidad y una parte relevante de Eurasia—, contando con el 25 % del PIB mundial. 

Con la incorporación de India, Pakistán, Irán y Bielorrusia, comienza a adquirir un peso geopolítico de trascendencia. Teniendo en cuenta que el corredor de transporte tiene en su diseño varias rutas que facilitan el comercio, los proyectos de infraestructura, el desarrollo y la cooperación, así como el comercio de la inteligencia artificial, es decir, tiene que ver con cómo se va apuntalando la influencia de China en el mundo, como parte de cómo emerge una nueva superpotencia mundial. 

Es el tránsito de un momento unipolar al multipolar, de pasar de la defensiva estratégica a la ofensiva estratégica. Por tanto, es cuestionar todo el diseño geoestratégico que viene desde Sir Halford Mackinder (1861-1947) y su teoría del Heartland (el corazón continental), expuesta en su ensayo El pivote geográfico de la historia, donde divide la Tierra por su valor geográfico estratégico para determinar el poder.

Mackinder, considerado el padre de la geopolítica, diseñó la vasta región central de Eurasia, que abarca gran parte de Rusia y Asia Central, y establece:

· La isla del mundo. Considerado, en esta estrategia, el supercontinente formado por Europa, Asia y África.
· Tierras periféricas. Incluía América, Reino Unido, Japón y Oceanía, vistas como potencias marítimas subordinadas al poder terrestre.
Su máxima:
1. Quien gobierna Europa del Este controla el Heartland.
2. Quien gobierna el Heartland controla la isla del mundo.
3. Quien gobierna la isla del mundo controla el mundo entero.

Toda esa teoría, aun cuando fue cuestionada, sirvió para el diseño del poder en el mundo, ya sea por Reino Unido, pasando por la Alemania nazi y Japón, y, por último, EE. UU. Incluso fue la base para la contienda en la Guerra Fría, como visión reaccionaria de dominio de los pueblos del mundo, dentro de la visión unipolar a partir de 1945. 

Si bien es cierto que Zbigniew Brzezinski (1928-2027) retoma y desarrolla esa teoría basada en su maestro Mackinder, como consejero de Seguridad Nacional de EE. UU. durante el gobierno de Jimmy Carter, establece una teoría llamada El gran tablero mundial.

 Su teoría, El gran tablero mundial (1997), sostiene que el dominio global de EE. UU. depende de su control e influencia sobre Eurasia. 

Allí se establece, en el diseño estratégico, que Eurasia es el centro del poder, como un supercontinente más grande y rico del mundo, y que quien dominaba Eurasia controlaría el poder mundial.En ese diseño estaba la balcanización de Rusia y el cerco a China. Solo así se puede entender la razón de las guerras en Afganistán, Irak, Siria, Libia y estas últimas guerras en Ucrania e Irán.

Bien, el tablero de ajedrez de Brzezinski tenía que ver con cómo Eurasia, como tablero de ajedrez, constituía el espacio en el que EE. UU. (potencia externa) debía evitar que surgiera otra potencia hegemónica orbital, como es hoy Rusia y China, razón de todo el esfuerzo de contención de estas superpotencias, donde el conflicto va en todos los sentidos y en todas las órbitas posibles. 

Los pivotes geopolíticos y actores son Ucrania, Azerbaiyán, Irán, Corea y Turquía. Y actores geoestratégicos como Francia, Alemania, Rusia —dentro del dominio entonces de EE. UU.—, China e India, manejados obviamente con alianzas para esa contención.Particularmente, la importancia de Ucrania como territorio geoestratégico vital, que hoy está siendo motivo para la misma extensión de la guerra mundial, razón de la decisión de Rusia para ya atacar a Reino Unido y Alemania, hecho que pondría en marcha la III Guerra Mundial frontal entre grandes potencias, con todos los riesgos que ello implica. Esa es la razón del viaje del más alto nivel de jerarquía de la CIA a Rusia, con el objetivo de contener el escalamiento, dado el debilitamiento de EE. UU. 

Toda esta teoría está siendo derrotada hoy. Tal es así que la retirada de Medio Oriente por parte de EE. UU. ya es un hecho; ha sido derrotada evidentemente en los dos frentes calientes, razón de la ofensiva de China y Rusia, los riesgos de desaparición de la OTAN y la misma Europa, conocida hasta hoy como un bloque resquebrajado. Esa es la razón y ofensiva de la Organización de Cooperación de Shanghái, cuya Secretaría Permanente está en Pekín, en forma activa, en coordinación con la Estructura Regional Antiterrorista —CRATS— en Tashkent. 

En estos 25 años, la OCS, que es un foro de coordinación, ha venido avanzando despacio, pero sirve como contrapeso a Occidente (EE. UU.-OTAN) y se ha convertido en un bloque regional de mayor envergadura del mundo, por peso geográfico, económico y demográfico. 

Aun cuando se irá ampliando, ya se tienen en marcha las visitas de China a Egipto, Turquía, Arabia Saudita e Irán, como parte del diseño del corredor vial ferroviario que llegaría de China hasta Egipto, con 3.562 km de ruta, apuntando hacia la conectividad de África y América.

 Eso implica que China ingresa de lleno al golfo Pérsico y EE. UU. sale de ese corredor energético —Asia-Medio Oriente—. Y el asunto es: ¿en qué condiciones sale?, ¿cuáles son los riesgos?, ¿qué consecuencias tendrá para la economía del mundo?, ¿cómo serán los procesos de reconfiguración ante el declive de este gendarme del mundo?, ¿cómo queda América Latina y el Caribe dentro de esta contienda y reparto? ¿Acaso no es oportuno enarbolar la soberanía, la autodeterminación, la independencia y el antiimperialismo, el trato entre iguales, el respeto mutuo, el beneficio en iguales condiciones, hasta las luchas de liberación, etc.?

 Solo las naciones y pueblos con sentido y madurez podrán tomar las riendas de sus propios destinos; caso contrario, cada quien se pondrá en la cola del imperialismo del momento y será otra oportunidad histórica que retrasará por décadas o siglos la posibilidad de salir de ese aletargamiento.

 28/08/2026

DECADENCIA ESTRUCTURAL CAPITALISTA Y TERRORISMO MEDIÁTICO: LA MAQUINARIA NEOLIBERAL Y EL CASO CERIMEDO

Por: Alex A. Chamán Portugal

El escandaloso prontuario criminal y político que envuelve a Fernando Cerimedo exige un análisis crítico profundo, lejos de la simple anécdota policial y judicial. Este operador no es una extravagancia del sistema capitalista, sino el formidable reflejo ineludible y sintomático de la decadencia absoluta de la sociedad capitalista y del fracasado modelo neoliberal. En su figura se condensa la podredumbre estructural del caduco Estado burgués, la putrefacción de sus poderes fácticos y la total bancarrota de su cultura, ideología y moral. Cerimedo encarna la descomposición de un sistema capitalista moribundo; un orden depredador que, en su fase terminal (imperialismo), destruye implacablemente la naturaleza y somete a la más brutal explotación, miseria, alienación, domesticación y control a las masas trabajadoras. 

Lejos de la inofensiva fachada de "estratega digital" con la que la prensa corporativa intenta blanquearlo, el escrutinio riguroso de su accionar lo devela como un inescrupuloso agente orgánico de la CIA y un peón de choque de las clases sociales dominantes. Opera como un engranaje cardinal para los grupos de poder político mafiosos que parasitan, saquean y destruyen la región. Es, en todo el rigor del término, un mercenario político al servicio incondicional del genocida cartel de las barras y las estrellas, del detestable sionismo internacional y de la voracidad de la acumulación capitalista. Su trayectoria lo consagra como el símbolo inequívoco de las políticas reaccionarias, conservadoras, entreguistas y antipatriotas que buscan ahogar cualquier proyecto de soberanía nacional y popular. 

En el actual tablero de la geopolítica burguesa, la urgencia del bloque hegemónico por mantener su precario dominio ha parido a esta nueva estirpe de operadores del neofascismo. Cerimedo actúa como la punta de lanza de una ofensiva antidemocrática y antiprogresista, promovida por los gobiernos mafiosos de derecha y ultraderecha en América Latina y el mundo. En naciones como Bolivia, funge como un sicario político del gobierno neoliberal de turno, viabilizando políticas de shock y medidas entreguistas que atentan directamente contra los intereses históricos de la nación, la soberanía de la patria y la supervivencia del pueblo. Su labor es facilitar el terreno para el despojo junto a los vendepatrias de toda laya.

 El perfil de Cerimedo no es producto del azar, sino la consecuencia estructural y el reflejo de la profunda degradación moral de las clases explotadoras y opresoras a las que orgánicamente representa. Actúa como un fanfarrón moldeado a la perfección a imagen y semejanza de figuras decadentes del panorama internacional: el pedófilo Donald Trump, el desquiciado Javier Milei, el apologista del nazismo José Antonio Kast, el fascista Abelardo de la Espriella, la articuladora de la mafia política Keiko Fujimori y el corrupto Rodrigo Paz. Todos ellos encarnan la escoria de una politiquería que sacrifica sistemáticamente el bienestar del colectivo en el altar de sus mezquinos intereses corporativos y personales. 

En la retórica de odio de Cerimedo y en su comprobada praxis delictiva se cristaliza la esencia ideológica de los sectores más rabiosamente antiprogresistas, antirrevolucionarios y anticomunistas. Como operador central de estas redes transnacionales, asume un abierto rol pro-nazi y pro-sionista cuya principal motivación es la aniquilación de los movimientos de liberación y emancipación. Su propósito no es otro que garantizar la perpetuación de un monstruoso sistema que desprecia la vida y condena los objetivos históricos de los pueblos oprimidos; todo ello operando en un contexto de feroces pugnas intercapitalistas e interimperialistas que configuran una amenazante bipolaridad global en ciernes.

 La guerra cognitiva y el terrorismo mediático 

Para sostener un injusto modelo que condena a las mayorías a la explotación, el capitalismo necesita imperiosamente controlar la subjetividad de las masas. Es aquí donde la figura de Cerimedo cobra su verdadera dimensión continental. En abierta y documentada complicidad con la terrorista CIA y los aparatos estatales y de inteligencia de los gobiernos neoliberales, este operador dirige una gigantesca labor de manipulación psico-política. Utilizando tácticas de guerra cognitiva, orquesta redes de granjas de bots, algoritmos viciados y sicariato digital para intoxicar los ecosistemas de comunicación.

 El objetivo de este terrorismo mediático se orienta a imponer falsedades, sembrar el terror paralizante y consolidar narrativas reaccionarias que deslegitimen la protesta social. Al prefabricar escenarios de riesgo y estigmatizar a los líderes populares, estos mercenarios de la desinformación persiguen fracturar la conciencia de clase de las masas trabajadoras, asegurando que el saqueo transnacional y la injerencia imperialista continúen sin enfrentar una resistencia organizada. 

La lumpenburguesía y el prontuario del operador neoliberal

 El caso Cerimedo nos obliga a comprender que no estamos ante un simple adversario político, sino frente a la materialización de la degradación humana que engendra el capitalismo. Los "Cerimedos" del siglo XXI —categoría histórica que engloba a los ideólogos burgueses, a los gobiernos neoliberales, a sus operadores politiqueros y a las cúpulas de las fuerzas armadas y policiales represivas— actúan bajo la lógica del crimen organizado. 

El prontuario que arrastra este individuo desvela la verdadera faz del viejo sistema que defiende. Lejos de la civilidad que predica la derecha, estos nefastos agentes son, en la práctica, hampones, estafadores y malversadores que lucran con el patrimonio de los pueblos. Más grave aún, su profunda misoginia y su absoluto desprecio por la vida se cristalizan en actos atroces como el intento de feminicidio, revelando a sujetos trastornados, vaciados de toda ética y moralidad. Son individuos sumamente peligrosos que, parapetados tras el poder político y mediático, ejercen una violencia estructural, psicológica y física inaudita.

 Conclusión 

Fernando Cerimedo no es un lobo solitario; es el síntoma purulento de una sociedad burguesa en estado de putrefacción. Su impunidad, su financiamiento y sus operaciones transnacionales demuestran que el imperialismo y las oligarquías locales no tienen escrúpulos ni reconocen límites legales o morales cuando se trata de retener sus privilegios de clase. Les hacen un daño inconmensurable a nuestras naciones oprimidas, envenenando la cultura, instrumentalizando los medios masivos, expoliando la economía y aniquilando a quienes se oponen a sus designios.

 Frente a esta barbarie pro-fascista, pro-sionista y neoliberal, la tarea histórica de los sectores populares, democráticos, anticapitalstas y antiimperialistas debe ser desmontar sus aparatos de desinformación y manipulación, desnudar su decadencia criminal frente a las masas y forjar los niveles de organización necesarios para sepultar definitivamente el modelo de explotación capitalista que engendra, protege y necesita a estos miserables operadores. 

LA DOCTRINA COLBY

Richard Gonzales

 Desde el rediseño de la Estrategia de Seguridad Nacional de los EE. UU., hecha pública en noviembre de 2025, cuya razón está relacionada con la “restauración de la superpotencia” en circunstancias de declive y, en contraste, con el ascenso de China como la nueva superpotencia, sin dejar de lado la situación de las potencias regionales. Estos hechos marcan un nuevo escenario mundial que tensiona y confronta a diversas fuerzas.

La doctrina “Colby”, que es parte de esta estrategia de seguridad nacional, es un corolario de la Doctrina Monroe, intensificada en este gobierno de Trump. En ella se prioriza de forma absoluta el Indo-Pacífico, poniendo el foco principal en la contención militar frente al ascenso y expansión de China.

 Parte de este rediseño es la defensa de Taiwán, considerada la prioridad operativa número uno para evitar la consolidación de China en Asia. Por lo tanto, delegar responsabilidades a la autonomía de sus aliados, como Europa y Asia Central, tiene que ver justamente con el rearme de ese continente, permitiendo que este gendarme del mundo concentre allí todos sus recursos. 

Esto implica la reorientación de tecnología crítica (como los drones Global Hawk y los aviones de guerra electrónica) desde Europa hacia el Pacífico. El armamentismo y los preparativos para una confrontación con Rusia mediante una OTAN 3.0 están en marcha. Rusia lo sabe, pero es parte del diseño estratégico de EE. UU., razón por la cual, siendo un proveedor de nicho, pasa a ser el pilar logístico de una Europa con capacidad autónoma, sin cederle el mando absoluto a este continente y actuando como proveedor de inteligencia y paraguas nuclear. 

Dentro del rediseño de esta estrategia, se transfieren las cargas operativas para que las potencias se hagan cargo de Rusia bajo el mando de Alemania, que hoy se rearma de forma acelerada para asumir el control de todas las líneas de su flanco oriental.

Por tanto, propugnar, congelar o limitar el envío de recursos a frentes secundarios es parte de esta doctrina, como se evidencia en los casos de Ucrania y Medio Oriente, aun cuando en ambos frentes esté cosechando fracasos o derrotas. Esto no implica una merma en su capacidad de disuasión frente a Pekín.

El corolario Trump o “Doctrina Donroe” se ha intensificado. Su presentación oficial se llevó a cabo en una conferencia de ministros de defensa de todo el continente (junto a sus “aliados” de la ultraderecha), celebrada el 8 de julio de 2026 en la ciudad de Cusco, Perú.

¿Cuál es la justificación para poner en marcha esta doctrina? Lograr que, paulatinamente, se asuma el control de las fuerzas armadas de toda América Latina y el Caribe. El diseño consiste en utilizar como excusa la lucha contra la criminalidad, el narcotráfico, el terrorismo, entre otros pretextos. 

Sin embargo, el objetivo central no es la lucha contra la criminalidad —a la que nadie se opondría, entre comillas—, sino que constituye un clásico argumento de intromisión en asuntos de seguridad de carácter policial e interno. Esto sirve para luego apuntalar la cooperación, estandarización, subordinación, disposición y lealtad de las fuerzas armadas para enfrentar a “todo tipo de enemigos”, tanto en el ámbito ideológico-político interno como frente a potencias o superpotencias que pongan en cuestión su doctrina de dominio.

Por esa razón, surgen las exigencias de gasto militar a cada uno de los países miembros participantes, como ya ocurrió con la compra de aviones por parte de Perú; es decir, presionar para elevar drásticamente el presupuesto de seguridad y defensa a un 5% del PIB. 

Todo esto se relaciona con los preparativos para el cambio de escenario estratégico, pasando del “momento multipolar” —marcado por el declive y la pérdida de la hegemonía neoliberal— a un “momento de visión realista”, basado en la geografía y en los intereses nacionales, donde prima el poder duro frente al surgimiento de superpotencias y potencias regionales. 

Esto obedece a la necesidad de asegurar su “RETAGUARDIA” en términos de recursos, logística y fuerzas. Por lo tanto, clausurar las alternativas progresistas es parte de ese proceso, tal como ocurrió con la “Operación Lanza del Sur” en el Pacífico Central y el Caribe. Como vemos, Venezuela ya se encuentra bajo un control indigno, y aún faltan Cuba y Nicaragua, que son los casos más problemáticos, sin dejar de lado a países de América del Norte como Canadá y México, para finalmente ir por Brasil. 

Frente a toda esta doctrina, que ya impone a los países del continente un rearme que augura guerras futuras, tanto China como Rusia ya han manifestado su protesta.

 Esa es también la razón detrás de la extensión y penetración de Israel en todo nuestro continente, un hecho que es imperativo desenmascarar. Los pueblos, los líderes y las organizaciones populares no pueden callar; deben evidenciar y luchar contra esta ocupación continental por parte de este gendarme del mundo. Es vital desenmascarar a los gobiernos serviles, exponer ante los ojos del pueblo toda esta maniobra y defender la nación, la soberanía nacional y la autodeterminación.

 Resulta indispensable organizar un amplio movimiento de resistencia y lucha popular, así como aislar a esta ultraderecha para potenciar el Estado nacional unitario, defender el territorio y canalizar todas las fuerzas y recursos en aras de los intereses nacionales. Esto incluye impulsar la industrialización del país, proteger a las burguesías nacionales y a los pequeños productores (por ejemplo, mediante rebajas de impuestos o la promoción del pequeño capital productivo a través de la banca nacional) y, fundamentalmente, defender a la clase obrera y trabajadora en todos sus ámbitos, uniendo a todo el pueblo en la defensa de su patria hacia un nuevo destino democrático y de desarrollo.

 25/08/2026   

A RAÍZ DE LA PRESENTACIÓN DEL GABINETE GALARRETA

Richard Gonzales

La presentación del gabinete Galarreta en el pleno de la Cámara de Diputados es la presentación del plan del Ejecutivo dentro de la línea neoliberal en crisis, hoy, dentro del gobierno de la ultraderecha reiterada que representa Keiko Fujimori, que no es otra cosa que la continuidad y defensa de los intereses del gran capital, tanto nacional como extranjero.

 Dentro de sus cinco ejes desarrollados, que representan la visión de qué es lo que quiere concretar como Estado, resulta que es la repetición de un modelo que fracasó y que persiste en esa visión tercermundista, anclada con mayor sujeción a los intereses de los imperialismos, particularmente del estadounidense. 

Quiere decir que, dentro de la reorganización del trabajo y de la productividad, como parte de la sujeción a los imperialismos, no salen de esa visión de ser primarios exportadores, que solo beneficia y benefició al gran capital, mientras se ha ido deteriorando toda la producción nacional, dentro de ella, la industria en particular.
 Los “grandes visionarios” obtusos del capitalismo mediocre y atrasado, hoy se han presentado en esa Cámara para representar y defender los intereses del gran capital y del imperialismo. ¿Qué ha dicho la izquierda, progresista o demócrata frente a ello? Expresaron algunas rabias, indignaciones y reclamos menores, pero no se entra a la discusión de profundidad, de visión del país como contrapropuesta, concretada en un plan de desarrollo estratégico. 

Eso es hablar de cómo desarrollar la base esencial de todo desarrollo, que, dentro de las definiciones del mismo capitalismo, se llama “capital humano” y, dentro de los términos y categorías del progreso, se llama desarrollo de las fuerzas productivas.

 No se pueden desarrollar las fuerzas productivas para un país industrializado sin contar con una educación desarrollada para esa industrialización. Por tanto, es clave destinar los mayores recursos a esa educación para generar los científicos e ingenieros que produzcan industria y no burócratas administradores de la miseria; educación que genere productos con alto valor tecnológico, acorde con todo el desarrollo actual, es decir, del tiempo de la inteligencia artificial, del internet de las cosas, de la nanotecnología, de las redes sociales y plataformas digitales, etc. Tiene que ver con la especialización, infraestructura, energía, logística robusta y la promoción de un Estado con políticas sostenidas y a largo plazo, que promueva esa innovación tecnológica y humana, para desarrollar todas esas capacidades despilfarradas o constreñidas.

 Eso implica romper con la juridicidad actual, con el marco que sostiene ese tercermundismo en todos sus ámbitos, que calla la ultraderecha y también calla o renuncia la izquierda a esa lucha por una nueva Constitución Política. Es hablar de las mismas políticas de relación internacional, que hoy son de sujeción y no de soberanía, autodeterminación o independencia. Eso implica romper con tratados de libre comercio, imposiciones para que este país siga en el ámbito de ser meros productores de materia prima, que ni siquiera es del propio capital nacional con sentido de independencia y desarrollo.

Eso es contar con una política macroeconómica y financiera, y no ser usureros que viven de sangre ajena, ni siquiera para desarrollar un país entero, sino devenir en parasitarios, a toda costa. 

Eso es hablar de la parte fundamental: la política, del poder; es decir, el carácter del Estado, qué papel cumple y debe cumplir. Es retornar al Estado planificador, centralizador de la economía, con visión estratégica de desarrollo a corto y largo plazo, como ente cohesionador y no como es hoy, un aparato represor y reaccionario.

 Y, como se verá, las fuerzas que hicieron posible ese tercermundismo, de subdesarrollo, no van a ser quienes cambien el destino de ese país, nación y pueblo. Y eso debe evidenciarse, agudizar la crítica, defender lo poco o mucho de lo que queda como derechos fundamentales, sí, pero profundizar en la crítica y en la propuesta, pensando en el desarrollo de la conciencia del pueblo para las futuras luchas por venir.

 21/08/2026

Del Mercado 4 a La Paz: La Película “Siete Cajas” tiende un puente entre Paraguay y Bolivia

Por Msc. Santos Daniel Tito Arratia
La Paz, Bolivia | 17 de agosto de 2026
Bolivia Lab 2026 | Cinemateca Boliviana

Resumen
La proyección de Siete Cajas (7 Cajas) en el inicio de una nueva edición de Bolivia Lab 2026 permitió celebrar el cine como espacio de encuentro entre Paraguay y Bolivia. La película, filmada en el Mercado 4 de Asunción - un espacio caracterizado por su diversidad cultural y donde también existe presencia de la comunidad boliviana-, llegó a La Paz en una jornada especial que coincidió con la celebración de los 50 años de la Cinemateca Boliviana. Más allá del cine, el encuentro puso en valor el intercambio de culturas, tradiciones e historias que une a ambos pueblos.

Una película que cruza fronteras

LA PAZ. El cine volvió a convertirse en un puente entre culturas. El 17 de agosto de 2026, la Cinemateca Boliviana fue escenario del inicio de una nueva edición de Bolivia Lab 2026, en una jornada marcada por el encuentro cinematográfico entre Bolivia y Paraguay y por la celebración de los 50 años de trayectoria de la Cinemateca Boliviana.
En esta ocasión especial se proyectó Siete Cajas, película paraguaya dirigida por Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, una obra que ocupa un lugar destacado dentro del cine paraguayo contemporáneo.La elección de esta película adquiere un significado particular por el lugar donde fue filmada: el Mercado 4 de Asunción, uno de los espacios más populares y representativos de la capital paraguaya. Sus calles, pasillos, comercios y movimiento cotidiano forman parte fundamental de la identidad visual de la película.

Un intercambio de culturas y tradiciones

El Mercado 4 es mucho más que un escenario cinematográfico. Es un espacio donde diariamente se encuentran personas de diferentes procedencias, culturas y tradiciones. En su entorno existe también presencia de residentes y comerciantes bolivianos, que forman parte de la actividad comercial y social de la zona.Esta realidad establece un vínculo especial con Bolivia. La película retrata un espacio profundamente paraguayo, pero ese mismo espacio también refleja la presencia de otras culturas que han llegado al país a través de la migración y el comercio.
Por ello, la llegada de Siete Cajas a La Paz adquiere un significado que va más allá de la proyección de una película. Una historia filmada en un espacio paraguayo donde también se encuentran comunidades de diferentes orígenes llega a Bolivia para generar un nuevo encuentro cultural.
La relación entre ambos países se manifiesta en numerosos ámbitos: la música, la gastronomía, las tradiciones, las migraciones y las costumbres. El tereré, el mate, la música paraguaya y las tradiciones guaraníes son algunas de las expresiones que forman parte de un intercambio cultural que continúa cruzando fronteras.
Al mismo tiempo, las comunidades bolivianas presentes en Paraguay llevan consigo sus propias tradiciones, celebraciones, gastronomía, música y formas de convivencia. Así, la influencia cultural ocurre en ambas direcciones: Paraguay aporta elementos a la cultura boliviana y Bolivia también deja su huella en Paraguay.

Del Mercado 4 a la Cinemateca Boliviana

El recorrido de Siete Cajas ofrece una imagen simbólica de este intercambio. La película nace cinematográficamente en el corazón de Asunción y llega a La Paz para encontrarse con el público boliviano.
El Mercado 4, escenario principal de la historia, representa una sociedad dinámica y diversa. Allí se cruzan comerciantes, trabajadores, compradores y personas de distintas procedencias. Esa diversidad es precisamente uno de los elementos que permite que la película dialogue con otras culturas.
La proyección en la Cinemateca Boliviana amplía ese diálogo. El público no solamente observa una historia paraguaya, sino que puede reconocer situaciones humanas comunes: el trabajo, la búsqueda de oportunidades, el comercio, la convivencia y la diversidad cultural.

Cine y memoria: 50 años de la Cinemateca Boliviana

La jornada tuvo un significado especial porque coincide con la celebración de los 50 años de la Cinemateca Boliviana, una institución fundamental para la preservación, difusión y promoción de la memoria cinematográfica del país.

Medio siglo de trayectoria representa no solo la historia de una institución, sino también la conservación de una parte importante de la memoria cultural boliviana. La Cinemateca se ha convertido en un espacio donde el cine nacional e internacional puede encontrarse con nuevas generaciones de espectadores.

En este contexto, recibir una obra representativa del cine paraguayo refuerza la dimensión regional de la celebración. Bolivia Lab y la Cinemateca abren un espacio para que diferentes cinematografías latinoamericanas puedan dialogar y encontrar nuevos públicos.

Bolivia y Paraguay: culturas que se encuentran

El vínculo entre Bolivia y Paraguay no se limita al cine. La historia, la migración, el comercio y la cercanía cultural han permitido que numerosas tradiciones circulen entre ambos países.

En especial, el Chaco constituye un espacio de encuentro entre pueblos y tradiciones. La presencia de la cultura guaraní en ambos países representa uno de los vínculos culturales más importantes y demuestra que las fronteras políticas no siempre coinciden con las fronteras culturales.

Las costumbres también viajan con las personas. Una bebida, una canción, una receta, una celebración o una palabra pueden trasladarse de un país a otro y adquirir nuevos significados. De esta manera, las culturas no permanecen estáticas: se transforman mediante el contacto y el intercambio.

Una historia que construye puentes

La proyección de Siete Cajas durante Bolivia Lab 2026 puede entenderse como una metáfora de ese intercambio.
Una película paraguaya, filmada en el Mercado 4 de Asunción - un espacio de diversidad cultural donde también está presente la comunidad boliviana -, llega a La Paz para acompañar el inicio de una nueva edición de Bolivia Lab, precisamente cuando la Cinemateca Boliviana celebra cinco décadas de historia.

El recorrido de la película demuestra que el cine puede cruzar fronteras y revelar vínculos que existen en la vida cotidiana.

Del Mercado 4 a La Paz, Siete Cajas no solo cruza una frontera geográfica. También construye un puente cultural entre Paraguay y Bolivia.

En ese puente se encuentran el cine, la memoria, la migración, las tradiciones y las historias de dos pueblos que, aunque conservan identidades propias, continúan enriqueciéndose mediante el intercambio.

Bibliografía y fuentes de referencia

Þ Maneglia, Juan Carlos y Schémbori, Tana. Siete Cajas. Paraguay, 2012.
Þ Courthès, Éric. “Siete Cajas: el Paraguay en una pantalla”. Amerika. Mémoires, identités, territoires.
Þ ABC Color. Información y entrevistas relacionadas con la producción y filmación de Siete Cajas (7 Cajas) en el Mercado 4 de Asunción.
ÞSecretaría Nacional de Cultura de Paraguay. Materiales sobre la diversidad cultural y social del Mercado 4.
Þ La Razón. Información sobre la llegada y exhibición de Siete Cajas (7 Cajas) en Bolivia.
Þ Fuentes institucionales y materiales de Bolivia Lab 2026 y la Cinemateca Boliviana.

La alienación cognitiva en el capitalismo digital y la crisis de la praxis educativa ante las redes sociales y la inteligencia artificial

Autor: Alex Alberto Chamán Portugal

Introducción
 La educación, al aproximarse a la tercera década del siglo XXI, atraviesa una honda crisis estructural que se ha venido agudizando con la acelerada expansión del entorno digital, la creciente omnipresencia de las redes sociales y las plataformas virtuales, así como con la incursión de la inteligencia artificial (IA) generativa, convertida en una innovadora fuerza tecnológica con una incidencia cada vez mayor en los procesos educativos y sociales. Esta transformación trasciende la simple incorporación de nuevas herramientas, pues implica una reconfiguración de las condiciones materiales de existencia más desiguales bajo las cuales se produce, distribuye y asimila el conocimiento. En el contexto actual del denominado capitalismo digital, los estudiantes no solo se enfrentan a condiciones materiales de existencia cada vez más precarias, sino también a un entorno que privilegia la inmediatez, la superficialidad, el entretenimiento y la fragmentación, lo que amenaza con erosionar habilidades cognitivas esenciales, como el hábito de lectura comprensiva, la escritura reflexiva, la producción de conocimientos originales y el pensamiento crítico.
El presente ensayo también aborda la tensión inherente al proceso de digitalización educativa, sosteniendo que las tecnologías actuales poseen una naturaleza dual: por una parte, albergan el potencial de constituirse en un andamiaje cognitivo emancipador, en la medida en que pueden ampliar las capacidades del sujeto para acceder a diferentes fuentes de información, contrastar perspectivas, desarrollar el pensamiento crítico, fortalecer la autonomía intelectual y participar activamente en la producción de conocimiento veraz, sin reemplazar su esfuerzo racional ni su capacidad de reflexión; por otra, encierran el peligro apremiante de convertirse en mecanismos de alienación y manipulación intelectual, cuando inducen a la dependencia tecnológica, la pasividad cognitiva y la delegación del propio proceso de pensar. Superar esta contradicción exige rechazar la tecnofobia paralizante como el fetichismo tecnológico, reivindicando la independencia intelectual del estudiante y la centralidad de la praxis educativa como aspectos cardinales para una apropiación consciente, crítica y emancipadora de la tecnología orientada a la transformación, progreso y bienestar social.

La reconfiguración material de la lectura y la escritura
La apropiación del lenguaje escrito lejos de ser considerado un acto biológicamente espontáneo, es una conquista cultural que demanda un rigor sostenido. La lectura comprensiva se constituye en el cimiento insustituible para interpretar la realidad social, los discursos hegemónicos y la forja del pensamiento abstracto. No obstante, la arquitectura del medio digital impone un patrón de consumo fragmentado, orientado al escaneo utilitario de estímulos fugaces (Wolf, 2020).

La investigación empírica confirma las limitaciones de esta materialidad digital. Metaanálisis exhaustivos acerca de los soportes de lectura prueban una "inferioridad de la pantalla", demostrando que la asimilación de textos extensos e informativos disminuye significativamente cuando la mediación ocurre mediante dispositivos digitales frente al soporte físico (Delgado et al., 2018; Kong, Seo & Zhai, 2018). No asistimos a la extinción del acto de leer, sino a la precarización de su profundidad analítica y sintética.

Dialécticamente, la escritura sufre una metamorfosis similar, ya que, escribir trasciende la mera transcripción gráfica; pues es un acto epistemológico y de clarificación ideológica. Constituye un instrumento a través de cual el ser humano descubre falsedades lógicas, estructura argumentos y concreta su pensamiento. Cuando la intervención tecnológica desincentiva esta labor reflexiva en favor de la inmediatez o la automatización, se aminora la capacidad del sujeto pensante y operante para construir un discurso emancipador. 

Economía de la atención y la cultura de la inmediatez
Las plataformas digitales de redes sociales maniobran bajo la lógica de la mercantilización del tiempo, se caracterizan por ser diseñadas algorítmicamente para arrebatar la atención mediante esquemas de gratificación variable e impredecible. El efecto de esta dinámica en el proceso formativo es innegable, puesto que, las evaluaciones estandarizadas internacionales muestran un deterioro progresivo y objetivo. Un ejemplo significativo es la caída histórica del rendimiento promedio en lectura registrada entre 2018 y 2022 en los países miembros de la OCDE (OECD, 2023).

 Más allá de los efectos de la reciente crisis sanitaria global, los datos de PISA evidencian que el uso excesivo y desestructurado de dispositivos digitales erosiona la concentración. Una proporción significativa del estudiantado reconoce distraerse crónicamente con interfaces digitales durante los procesos de instrucción, fenómeno que correlaciona de manera directa con un desempeño académico deficiente (OECD, 2023; OCDE, 2021). La exposición permanente a la multitarea y al consumo apresurado deteriora la atención sostenida, condición material insuperable para el aprendizaje complejo y la aprehensión de la totalidad social. 

La inteligencia artificial generativa entre el andamiaje pedagógico y la sustitución cognitiva

La democratización de la IA generativa plantea el desafío sociopedagógico más sagaz del contexto actual. Sus capacidades algorítmicas ofrecen oportunidades tangibles como la democratización del acceso a datos, apoyo metodológico y retroalimentación interactiva (UNESCO, 2023). Bajo los principios de Vygotsky (1978), estas herramientas podrían actuar legítimamente dentro de la Zona de Desarrollo Próximo, facilitando un armazón que propague las fronteras del conocimiento del aprendiz.
 El inevitable conflicto dialéctico radica en el límite que separa la ayuda tecnológica de la alienación cognitiva. Cuando el estudiante externaliza la redacción de un ensayo o monografía, la síntesis bibliográfica o la organización de un problema complicado hacia un algoritmo, no potencia su intelecto; pues, asiste a la tercerización de su propia conciencia. Esta delegación despoja al sujeto de su autoría, lo subordina a sesgos algorítmicos turbios y cancela el esfuerzo intelectual necesario para el desarrollo del pensamiento y racionalidad. Como propone la UNESCO (2024), es imperioso forjar marcos de competencia que sitúen al estudiante como un usuario ético y un evaluador crítico frente a los resultados sintéticos de la máquina (Miao, Shiohira & Lao, 2024).

Praxis educativa y el rescate del pensamiento crítico

Ante la pretensión posmoderna de que las “nuevas alfabetizaciones multimodales” pueden suplir las operaciones lógicas básicas, resulta necesario plantear una firme resistencia teórica. La habilidad para navegar por hipertextos, no sustituye la exigencia de comprender, interpretar y explicar las contradicciones presentes en un texto histórico. Asimismo, frente a la sobreabundancia de datos y a las respuestas algorítmicas prefabricadas, el pensamiento crítico se convierte en una defensa insoslayable frente a la automatización del juicio humano. El sujeto -pensante y operante- requiere desarrollar un pensamiento complejo que le permita contextualizar aquello que brota fragmentado, establecer relaciones entre sus distintos elementos y aprehender la totalidad de los fenómenos (Morin, 1999).

 Este escenario exige una reorientación profunda del papel docente. El educador no debe reducirse a ser un administrador de conocimientos que pueden ser fácilmente sustituidos por entornos digitales automatizados; por el contrario, debe asumirse como un intelectual transformador, cuya función trasciende la transmisión de conocimientos para promover el pensamiento crítico, la autonomía intelectual y la transformación de la realidad. La pedagogía crítica plantea que el acto educativo debe orientarse hacia la concientización y el diálogo, de manera que el estudiante no solo aprenda a comprender y cuestionar los algoritmos que operan detrás de las pantallas, sino también a leer reflexivamente el mundo y sus contradicciones en el que vive y las relaciones sociales que lo configuran (Freire, 2004).
 Para materializar esta transición, el sistema educativo debe generar condiciones que favorezcan una relación crítica y consciente con la tecnología. Esto involucra crear espacios de desconexión deliberada que propicien la lectura profunda y reflexiva, desarrollar una pedagogía explícita que reivindique el valor del esfuerzo cognitivo y promover una alfabetización algorítmica conducente a comprender, cuestionar y problematizar las bases técnicas y las dimensiones ideológicas que subyacen al funcionamiento de la inteligencia artificial. Así, la tecnología puede incorporarse como una herramienta al servicio de la praxis educativa y del desarrollo de las capacidades intelectuales, sin convertirse en un sustituto del pensamiento, la autonomía intelectual ni la capacidad transformadora del ser humano.

 Conclusiones

La encrucijada educativa frente al galopante capitalismo digital no se resuelve vía la censura tecnológica ni a través de la capitulación acrítica ante la automatización, ya que, la verdadera transformación exige incorporar la tecnología a un proyecto pedagógico emancipador, centrado decisivamente en el desarrollo de la conciencia humana. El problema estructural no reside en la presencia del algoritmo, sino en las relaciones de subordinación intelectual que fomenta cuando opera bajo la lógica del menor esfuerzo. La educación debe responder que la lectura comprensiva, la escritura fundamentada y el razonamiento analítico-sintético sigan siendo consideradas como conquistas irrenunciables. Las herramientas de inteligencia artificial deben intervenir únicamente como instrumentos que potencien la capacidad de investigación del sujeto, jamás como dispositivos que castren su labor de pensar. En una coyuntura caracterizada por la saturación informativa, la misión sobresaliente de la educación es coadyuvar a la formación de individuos capaces de desafiar las respuestas prefabricadas, ejercer su autonomía cognitiva y utilizar la técnica para la transformación consciente de su realidad social. 

Referencias
Delgado, P., Vargas, C., Ackerman, R., & Salmerón, L. (2018). No tires tus libros impresos: un metaanálisis sobre los efectos de los soportes de lectura en la comprensión lectora. Educational Research Review, 25, 23-38. https://doi.org/10.1016/j.edurev.2018.09.003Freire, P. (2004). Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI Editores.
Kong, Y., Seo, Y. S., & Zhai, L. (2018). Comparación del rendimiento en lectura en pantalla y en papel: un metaanálisis. Computers & Education, 123, 138-149. https://doi.org/10.1016/j.compedu.2018.05.005
Miao, F., Shiohira, K., & Lao, N. (2024). Marco de competencias para estudiantes en materia de IA. UNESCO.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
(2023a). Guía para el uso de IA generativa en educación e investigación. UNESCO.Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
(2023b). Informe de seguimiento de la educación en el mundo, 2023: Tecnología en la educación: ¿Una herramienta en los términos de quién? UNESCO.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2021). Lectores del siglo XXI: El desarrollo de las competencias de lectoescritura en un mundo digital. Ediciones de la OCDE. https://doi.org/10.1787/a83d84cb-en
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2023). Resultados de PISA 2022 (Volumen I): El estado del aprendizaje y la equidad en la educación. Editorial de la OCDE. Vygotsky, L. S. (1978). La mente en la sociedad: El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Harvard University Press.
Wolf, M. (2020). Lector, vuelve a casa: Cómo afecta a nuestro cerebro la lectura en pantallas (M. Maestro Cuadrado, Trad.). Deusto. (Trabajo original publicado en 2018). 

LA DIALÉCTICA DE LA HOMINIZACIÓN Y LOS APORTES DE ENGELS A LA COMPRENSIÓN DEL DESARROLLO HUMANO

Por: Alex Chamán Portugal

Introducción
La interrogante respecto a qué nos hace humanos ha sido el motor de la reflexión antropológica desde sus inicios. A fines del siglo XIX, prevalecía una concepción idealista que atribuía el surgimiento de nuestra especie a una "chispa de inteligencia" primordial; o sea, se creía que el cerebro grande había precedido y dirigido el desarrollo de los demás rasgos humanos. Ante este predominio intelectual, Federico Engels redactó en 1876 un texto, titulado El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. En él, planteó que no fue la mente la que creó la herramienta, sino la herramienta y el trabajo los que moldearon la mente.

Engels y la concepción materialista de la hominización

Lo central de la propuesta de Engels radica en aplicar aspectos esenciales del materialismo histórico al proceso biológico de la evolución humana. Mientras que Charles Darwin, en su obra El origen del hombre (1871), subrayó la importancia de la posición erguida, la liberación de las manos y el uso de herramientas, Engels organizó estos elementos en un sistema dialéctico en que la actividad transformadora del entorno actúa como el motor evolutivo principal.

Para Engels, maestro del proletariado, la hominización no fue un salto cualitativo imprevisto impulsado por el cerebro, sino un proceso acumulativo mediado por la activa interacción con la naturaleza. Esta ruptura con la concepción idealista sentó las bases para entender que la cultura no es un simple producto de la evolución humana, sino un actor activo dentro de ella. 

El trabajo como factor de transformación humana

En la apreciación de Engels, el trabajo no se reduce al empleo asalariado capitalista, sino que se define en su sentido más amplio como la actividad consciente mediante la cual el ser humano -ser pensante y operante- transforma la naturaleza para satisfacer sus necesidades, transformándose a sí mismo en el proceso.El texto comienza con una afirmación terminante acerca del estado del trabajo: "Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana, y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre" (Engels, 1896/1961, p. 138).Esta cita, extracta su tesis principal, ya que Engels postula que la necesidad material obligó a nuestros ancestros primates a modificar su entorno a través de la fabricación y uso continuo de herramientas, en tanto, este proceso sostenido ejerció una presión selectiva a la anatomía de los homínidos. 

Mano, cerebro, lenguaje y cooperación social

Engels establece una cadena lógica del proceso de hominización que podría sintetizarse en cuatro etapas interdependientes:
1. Bipedismo y liberación de las manos: El descenso de los árboles a la llanura obligó a adoptar una postura erecta. Al dejar de usarse paulatinamente para la locomoción, las manos quedaron libres para diversas funciones más complejas.
2. La mano como producto del trabajo: Al usar piedras y palos, las manos se fueron perfeccionando. Engels acentúa que la mano no es solo el órgano del trabajo, sino su producto.
3. Cooperación y lenguaje: El trabajo de elaborar herramientas y cazar en grupo requería niveles inéditos de cooperación o ayuda mutua. Esta necesidad de acción colectiva generó la necesidad de comunicarse. "Los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros" (Engels, 1896/1961, p. 142).
4. Expansión cerebral: La combinación de la compleja actividad manual plasmada en el trabajo y el desarrollo del lenguaje articulado proveyó los estímulos necesarios para el crecimiento y perfeccionamiento del cerebro. 

Naturaleza, sociedad y transformación dialéctica

Un aspecto vital, y a menudo subestimado, del ensayo de Engels es su visión ecológica de la dialéctica entre el ser humano y la naturaleza. A diferencia del animal que simplemente utiliza su entorno y lo modifica accidentalmente, el ser humano introduce cambios conscientes y planificados en razón de su condición de ser pensante y operante.No obstante, Engels advierte contra la ilusión de un dominio completo sobre la naturaleza, precisando que cada victoria humana sobre el entorno trae consigo, en segunda y tercera instancia, consecuencias inesperadas que a menudo anulan los beneficios iniciales. Esta comprensión de la conexión como un sistema interdependiente dota a su ensayo de una notable vigencia sociológica en plena Cuarta Revolución Industrial. 

Contraste con los avances científicos de los siglos XX y XXI

Al evaluar la obra de Engels frente al desarrollo de la ciencia y la tecnología, en los albores del tercer milenio, es necesario separar su marco teórico general de los mecanismos biológicos específicos que asumió como válidos en su tiempo. 

Vigencia y aciertos proféticos

Uno de los grandes aciertos epistemológicos de Engels fue anticipar la secuencia de la evolución humana frente al consenso científico predominante en su época. A comienzos del siglo XX, el establishment científico británico llegó incluso a aceptar el fraude de Piltdown, presentado como un fósil con cráneo humano y mandíbula de simio, que reforzaba el prejuicio idealista según el cual el desarrollo de un cerebro grande habría precedido a las demás transformaciones evolutivas.

 Décadas después, el descubrimiento de Australopithecus afarensis, incluido el célebre esqueleto de “Lucy” en 1974, junto con la creciente evidencia fósil africana, permitió confirmar una de las ideas centrales planteadas por Engels. El bipedismo y la liberación de las manos precedieron en millones de años a la expansión significativa del cerebro. Los primeros homínidos, por ende, caminaron erguidos y dispusieron de manos libres mucho antes de alcanzar las dimensiones cerebrales características de Homo sapiens (Lewin, 2005).

 Asimismo, Engels anticipó lo que la biología evolutiva actual denomina Teoría de la Construcción de Nicho y Coevolución Gen-Cultura (Laland et al., 2000). Esta teoría refiere que los organismos no solamente se adaptan de manera pasiva a su entorno, sino que lo modifican de modo activo mediante la tecnología y la cultura, creando nuevas presiones selectivas que guían su propia evolución biológica. El trabajo que conlleva el uso de herramientas creó un nuevo "nicho ecológico" que seleccionó genéticamente a los individuos con mejor motricidad fina y capacidades comunicativas. 

Límites y errores en la propuesta de Engels

El planteamiento de Engels estuvo condicionado por los conocimientos científicos disponibles en el siglo XIX y, específicamente, por la influencia de concepciones lamarckianas acerca de la herencia de los caracteres adquiridos. Por consiguiente, atribuyó al ejercicio y al trabajo una capacidad directa de producir transformaciones físicas transmisibles a las nuevas generaciones. La biología evolutiva actual ha superado esta explicación al demostrar que la evolución no opera mediante la transmisión directa de los caracteres adquiridos durante la vida, sino a través de variaciones hereditarias sobre las cuales actúa la selección natural. Sin embargo, esta limitación no invalida la intuición esencial de Engels, ya que, el trabajo constituye una dimensión decisiva de la relación entre los seres humanos y la naturaleza, puesto que la utilización de herramientas, la cooperación y la transformación consciente del medio contribuyeron al desarrollo de nuevas capacidades y formas de organización social. 

También debe revisarse la separación rígida que Engels estableció entre la actividad de otros animales y el trabajo humano. La investigación actual ha demostrado que especies como los chimpancés, cuervos y macacos utilizan herramientas y transmiten ciertos comportamientos mediante el aprendizaje social (Tomasello, 1999). No obstante, existe una diferencia cualitativa esencial, puesto que el trabajo humano alcanzó una dimensión social, consciente y acumulativa que permitió conservar, transmitir y perfeccionar conocimientos a través de generaciones. Esta capacidad transformó la naturaleza, las relaciones sociales y las propias condiciones materiales e inmateriales de existencia humana. Así, el mérito histórico de Engels no reside en haber anticipado todos los mecanismos biológicos de la evolución, sino en haber comprendido prematuramente que el ser humano no puede explicarse al margen de su actividad práctica, colectiva y transformadora. 

Conclusiones

La lectura crítica de El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre permite reconocer que su principal valor no depende de que todos sus planteamientos biológicos mantengan plena vigencia después de más de un siglo de avances científicos. Algunas de sus explicaciones referente a los mecanismos de la evolución han sido superadas por los conocimientos actuales de la genética y la biología evolutiva. Empero, su importancia permanece en la forma en que Engels comprendió la evolución humana como un proceso relacionado con la actividad material, el trabajo y la vida colectiva. Frente a las interpretaciones que situaban al pensamiento como origen de la transformación humana, Engels subrayó que nuestras capacidades físicas e intelectuales se desarrollaron en estrecha relación con la práctica y con la necesidad de transformar nuestro entorno.

 Los conocimientos actuales acerca de la evolución humana han aportado nuevas evidencias que permiten valorar varios aspectos básicos de esta concepción. La paleoantropología ha confirmado que el bipedismo y la liberación de las manos aparecieron mucho antes de la expansión considerable del cerebro, en tanto que el desarrollo de herramientas, la cooperación y la transmisión cultural desempeñaron un papel importante en nuestra trayectoria evolutiva. Si bien Engels no pudo conocer a plenitud los mecanismos genéticos que hoy explican estos procesos, acertó al comprender que el ser humano no puede estudiarse separado de su actividad práctica y de su vida social. Su tesis conserva una enorme vigencia, porque permite entender al ser humano como resultado de un largo proceso histórico y evolutivo en el que, al transformar la naturaleza mediante el trabajo colectivo, también fue transformándose a sí mismo. 

Referencias
 Darwin, C. (2009). El origen del hombre (J. Ros, Trad.). Crítica. (Obra original publicada en 1871).
Engels, F. (1961). El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. En C. Marx y F. Engels, Obras escogidas (Vol. II, pp. 138-150). Editorial Progreso. (Obra original publicada en 1896).
Laland, K. N., Odling-Smee, J., y Feldman, M. W. (2000). Construcción de nicho, evolución biológica y cambio cultural. Ciencias del Comportamiento y del Cerebro, 23(1), 131-146.
Lewin, R. (2004). Evolución humana. Salvat.
Tomasello, M. (2007). Los orígenes culturales de la cognición humana. Amorrortu Editores. (Obra original publicada en 1999).

¿POR QUÉ LAS AUTORIDADES DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA DEBEN CONOCER Y HABER VIVIDO LA REALIDAD DEL PUEBLO?

Hacia un liderazgo construido de abajo hacia arriba

Autor: Msc. Santos Daniel Tito Arratia
Resumen

La democracia boliviana es resultado de una larga historia de luchas sociales, participación popular y búsqueda de inclusión política. En este contexto, el presente artículo reflexiona sobre la importancia de que las autoridades del Estado Plurinacional de Bolivia conozcan la realidad concreta de la población a la que representan. Haber vivido las dificultades del pueblo no constituye, por sí mismo, una condición suficiente para gobernar, pero puede contribuir a desarrollar sensibilidad social, comprensión territorial y compromiso con las necesidades colectivas. A partir de una mirada histórica, se recuperan algunos procesos fundamentales de la vida política boliviana y los aportes de René Zavaleta Mercado, Silvia Rivera Cusicanqui y Luis Tapia. Se sostiene que Bolivia requiere fortalecer un liderazgo construido de abajo hacia arriba, donde la autoridad surja de procesos de participación social, escuche a la ciudadanía, conozca sus realidades y entienda el poder como servicio y responsabilidad pública.

Palabras clave: democracia, participación política, liderazgo, Estado Plurinacional, pueblo, representación, Bolivia.

Introducción

Hablar de democracia en Bolivia significa hablar de participación, organización social y lucha por el reconocimiento político. La democracia no puede reducirse únicamente al acto de votar. Detrás de cada proceso electoral existe una historia de personas, comunidades y organizaciones que han buscado ser escuchadas y participar en las decisiones que afectan su vida.

La Constitución Política del Estado reconoce esta característica al establecer que Bolivia adopta una democracia participativa, representativa y comunitaria. Asimismo, reconoce el derecho de las ciudadanas y los ciudadanos a participar en la formación, ejercicio y control del poder político.
Desde esta perspectiva surge una pregunta fundamental: ¿por qué las autoridades deberían conocer y haber vivido la realidad del pueblo al que representan?
La pregunta no significa que solamente una persona de origen humilde, campesino, indígena u obrero pueda ejercer una función pública. Tampoco significa que haber vivido dificultades garantice automáticamente un buen gobierno. El verdadero problema es la distancia que puede existir entre quienes ejercen el poder y la sociedad sobre la cual recaen sus decisiones.
Una autoridad que conoce el territorio, escucha a las comunidades y comprende las dificultades cotidianas de la población tiene mayores posibilidades de tomar decisiones conectadas con la realidad. Por ello, el liderazgo democrático debería construirse de abajo hacia arriba, desde la sociedad hacia las instituciones y no únicamente desde las estructuras de poder hacia la sociedad.

El pueblo como sujeto histórico
La historia boliviana demuestra que los sectores populares nunca fueron actores pasivos. Durante la República, amplios sectores indígenas y campesinos fueron excluidos de los espacios formales de decisión; sin embargo, desarrollaron sus propias formas de organización y resistencia.
Las comunidades indígenas, los sindicatos campesinos, las organizaciones obreras, los mineros, las juntas vecinales y otros sectores sociales construyeron espacios de deliberación y participación. La política boliviana, por tanto, no nació solamente en los parlamentos y en los partidos políticos: también se construyó en las comunidades, sindicatos, barrios y organizaciones sociales.
Silvia Rivera Cusicanqui, en Oprimidos pero no vencidos, muestra la importancia histórica de las luchas de los pueblos aymara y quechua y su papel en la construcción política de Bolivia. Su aporte permite comprender que las organizaciones indígenas y campesinas no fueron simples receptoras de decisiones, sino sujetos capaces de producir acción política y transformar la sociedad.Esta mirada histórica resulta esencial para pensar el liderazgo. Quien aspira a gobernar Bolivia necesita comprender que el pueblo tiene memoria, experiencia y capacidad política propia.

1952 y la incorporación de los sectores populares
La Revolución Nacional de 1952 constituye uno de los momentos fundamentales de la historia política boliviana. La nacionalización de las minas, la reforma agraria y la ampliación de la ciudadanía modificaron profundamente las relaciones entre Estado y sociedad.
El proceso mostró que las transformaciones políticas no podían realizarse al margen de los sectores populares. El campesinado y los trabajadores adquirieron una nueva presencia en la vida política nacional.René Zavaleta Mercado analizó estas transformaciones desde la perspectiva de lo nacional-popular, mostrando las contradicciones y complejidades de la sociedad boliviana. Su pensamiento permite comprender que el Estado no puede analizarse separado de las fuerzas sociales que intervienen en su construcción.Esta enseñanza continúa siendo válida: las instituciones necesitan escuchar a la sociedad para comprender aquello que pretenden gobernar.

Democracia y participación popular
La recuperación de la democracia en 1982 significó una conquista fundamental para Bolivia. Sin embargo, el retorno de las elecciones y de las instituciones democráticas no eliminó las desigualdades sociales ni resolvió automáticamente los problemas de representación.Las movilizaciones sociales de comienzos del siglo XXI volvieron a demostrar la capacidad de la sociedad organizada para intervenir en las decisiones nacionales.
La Guerra del Agua de 2000 y la Guerra del Gas de 2003 expresaron, entre otras cuestiones, demandas relacionadas con la participación, los recursos naturales y la relación entre el Estado y la sociedad.Estos acontecimientos muestran que, cuando las instituciones no ofrecen suficientes canales de participación, las demandas sociales pueden expresarse mediante otros mecanismos de organización y movilización.
La Constitución de 2009 profundizó esta concepción democrática al reconocer las dimensiones directa y participativa, representativa y comunitaria. De esta manera, la ciudadanía no aparece únicamente como electorado, sino como protagonista de la formación, ejercicio y control del poder político.

¿Qué significa conocer la realidad del pueblo?
Conocer la realidad del pueblo no significa simplemente haber nacido en una comunidad o haber experimentado dificultades económicas. La experiencia personal es importante, pero no garantiza por sí sola una gestión pública adecuada.
Una persona puede provenir de sectores populares y, una vez que alcanza el poder, alejarse de quienes alguna vez representó. De la misma manera, una persona que proviene de un contexto diferente puede desarrollar una profunda sensibilidad social y compromiso democrático.
Por ello, la cuestión central no debería ser solamente de dónde viene una autoridad, sino qué relación mantiene con la sociedad.Conocer la realidad significa escuchar a quienes viven los problemas. Significa visitar los territorios, comprender las dificultades de las comunidades, conocer las condiciones laborales, educativas y económicas de la población y reconocer la diversidad cultural y social del país.No basta con hablar del pueblo: hay que escucharlo.No basta con representarlo durante una campaña electoral: hay que rendirle cuentas durante el ejercicio del mandato.No basta con diseñar políticas desde una oficina: es necesario conocer cómo esas políticas afectan la vida cotidiana de las personas.

Hacia un liderazgo de abajo hacia arriba
Luis Tapia ha contribuido a comprender la complejidad de Bolivia como una sociedad plural y diversa. Su concepto de sociedad multisocietal permite reconocer que el país está compuesto por diferentes experiencias históricas, culturales y sociales que no pueden ser reducidas a una única realidad.

Por ello, el liderazgo político debe construirse desde esa diversidad.

Un liderazgo de abajo hacia arriba significa que las demandas y experiencias de la sociedad deben tener un lugar real en la construcción de las decisiones públicas. Significa que la autoridad no debe considerarse superior a la ciudadanía, sino responsable ante ella.
Este liderazgo debería basarse en cinco principios fundamentales:
Primero, escuchar antes de decidir. La ciudadanía posee conocimientos sobre sus propios problemas que ninguna institución puede sustituir completamente.
Segundo, conocer el territorio. Bolivia no es una realidad homogénea. Las necesidades de una comunidad rural no son necesariamente las mismas que las de un barrio urbano.
Tercero, dialogar con la sociedad. La participación no debe producirse solamente durante las elecciones.
Cuarto, rendir cuentas. Toda autoridad debe explicar sus decisiones y responder por los resultados de su gestión.
Quinto, formar nuevos liderazgos. Una democracia saludable debe permitir que nuevos dirigentes surjan desde las comunidades, organizaciones sociales, universidades y diferentes sectores de la sociedad.

La universidad y la formación de nuevos líderes
La universidad tiene una responsabilidad especial en este proceso. No debería limitarse a formar profesionales técnicamente capacitados, sino también ciudadanos capaces de comprender la realidad nacional.
La formación universitaria puede acercarse a la sociedad mediante la investigación, la extensión, el trabajo comunitario y el diálogo con diferentes sectores. Los futuros profesionales que aspiren a ejercer responsabilidades públicas necesitan conocer no solamente las normas y teorías, sino también las condiciones concretas en las que vive la población.
La universidad puede convertirse así en un espacio para construir una nueva generación de liderazgos democráticos: líderes que conozcan el Estado, pero que no pierdan el contacto con la sociedad; que sepan administrar, pero también escuchar; que comprendan las leyes, pero también las necesidades humanas que existen detrás de ellas.

Conclusión

La historia de Bolivia demuestra que las grandes transformaciones políticas no fueron construidas únicamente desde las instituciones. También surgieron desde las comunidades, los sindicatos, los movimientos sociales y las organizaciones populares.
Las autoridades del Estado Plurinacional necesitan mantener un vínculo permanente con la realidad del pueblo. Haber vivido personalmente determinadas dificultades puede proporcionar sensibilidad y comprensión, pero no constituye por sí mismo una garantía de buen gobierno. Lo fundamental es transformar esa cercanía en escucha, participación, conocimiento, ética pública y responsabilidad.

El desafío de la democracia boliviana no consiste únicamente en elegir autoridades, sino en construir autoridades capaces de gobernar con la sociedad y no por encima de ella.

Un liderazgo de abajo hacia arriba significa escuchar antes de decidir, conocer antes de prometer, servir antes que servirse del cargo y rendir cuentas ante la ciudadanía.

En definitiva, la autoridad democrática no debería olvidar nunca de dónde proviene su legitimidad. El poder público pertenece a la sociedad y el cargo constituye una responsabilidad temporal que debe ejercerse al servicio del pueblo.

El verdadero liderazgo democrático no comienza en el poder, comienza en la comunidad, se fortalece en la participación y adquiere legitimidad cuando vuelve permanentemente al pueblo al que representa.

Referencias
Rivera Cusicanqui, S. (1984). Oprimidos pero no vencidos: Luchas del campesinado aymara y qhechwa de Bolivia, 1900-1980. HISBOL/CSUTCB.

Tapia, L. (2002). La condición multisocietal: Multiculturalidad, pluralismo, modernidad. Muela del Diablo Editores.

Zavaleta Mercado, R. (1986). Lo nacional-popular en Bolivia. Siglo XXI Editores.Estado Plurinacional de Bolivia. (2009). Constitución Política del Estado. 

La ofensiva del imperialismo genocida contra la “izquierda” en el contexto de la crisis del capitalismo, lucha de clases y declive de la hegemonía estadounidense

Por: Alex A. Chamán Portugal

I. Introducción
El presente ensayo analiza el desenvolvimiento de la ofensiva del genocida imperialismo estadounidense contra las fuerzas de “izquierda” y los procesos emancipatorios a lo largo de los siglos XX y XXI. El problema central radica en comprender cómo las estrategias de contención y desestabilización han cambiado de la intervención militar directa y el anticomunismo clásico hacia tácticas multidimensionales como la guerra híbrida, la diplomacia coercitiva, el lawfare o guerra política y la guerra cognitiva, en el contexto de la irreversible crisis estructural del capitalismo y de la Cuarta Revolución Industrial.

Se considera que la feroz ofensiva de Estados Unidos contra las fuerzas de izquierda constituye una expresión de la defensa de intereses económicos y políticos vinculados con la preservación de su posición hegemónica dentro del insepulto sistema capitalista mundial. No obstante, sus mecanismos tradicionales se han transformado, desplazándose hacia instrumentos financieros, tecnológicos, mediáticos y cognitivos.

II. Imperialismo, capitalismo y lucha de clases

Para comprender el escenario de la situación política internacional, es ineludible sostener que El capitalismo, se caracteriza por ser un modo de producción basado en la extracción de plusvalía y la explotación del trabajo asalariado (Marx, 1867/2001), posee una tendencia inseparable a la crisis por sobreacumulación y a la expansión geográfica espacial.

El imperialismo, conceptualizado por Lenin (1916/1973) como la fase monopolista del capitalismo, implica la fusión del capital bancario e industrial (capital financiero), la exportación de capitales y el reparto territorial del mundo. Hoy, el imperialismo se manifiesta en la configuración de un sistema de centro y periferia, en la que el desarrollo del centro condiciona el atraso y dependencia de la periferia (teoría de la dependencia). La hegemonía, en términos de Gramsci (1932/1981), no se ejerce solamente a través de la coerción, sino a través de la construcción de consensos que legitiman la dominación en la superestructura institucional y cultural. En este marco, la ofensiva contra la izquierda no es una incoherencia, sino una expresión internacionalizada de la lucha de clases, orientada a desarticular cualquier proyecto que amenace la acumulación de capital. En vez se consensos prevalece las imposiciones a sangre y fuego como acontece en Palestina, Irán, Venezuela, Cuba, etc. 

III. De la Guerra Fría a la ofensiva contemporánea
Durante la denominada Guerra Fría, la política exterior estadounidense en América Latina operó bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, orientada a contener la influencia soviética y sofocar los movimientos de liberación nacional. La evidencia documental revela un patrón sistemático de intervención como la injerencia en el golpe contra João Goulart en Brasil (1964) y el derrocamiento de Salvador Allende en Chile (1973) para frenar proyectos de soberanía económica. El Plan Cóndor sistematizó el terrorismo de Estado en el América del Sur en la década de 1970. Estos hechos son eventos históricos respaldados por memorandos de la siniestra CIA y el terrorífico Departamento de Estado, que demuestran que el objetivo principal fue garantizar la reproducción del capital transnacional mediante la eliminación física y política de la disidencia. 

IV. Neoliberalismo y nuevas formas de intervención
Con la finalización de la Guerra Fría y la imposición del Consenso de Washington, el intervencionismo mediante invasiones militares directas en América Latina han sido paulatinamente sustituidas por métodos de desestabilización indirecta y "golpes blandos" o institucionales.
El siglo XXI ha presenciado sistemáticas operaciones de desestabilización contra gobiernos progresistas o de izquierda. Ejemplos como el golpe en Honduras (2009), el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff en Brasil (2016) y el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia (2019) manifiestan la instrumentalización de aparatos judiciales, legislativos y policiales.
Asimismo, las perversas sanciones económicas y bloqueos aplicados históricamente a Cuba e Irán y extendidos a Venezuela operan como herramientas de guerra económica. El objetivo de la diplomacia coercitiva y el estrangulamiento económico es generar crisis internas, hiperinflación, pobreza, desempleo y descontento social, debilitando los proyectos soberanos y forzando cambios de régimen. 

V. Guerra mediática, informacional y cognitiva
La hegemonía en el siglo XXI se disputa también en el terreno de las subjetividades. Las nuevas tecnologías han habilitado la guerra cognitiva, entendida como la instrumentalización de la información para amputar la concepción científica de la realidad, anular el pensamiento crítico, alterar la percepción y manipular el comportamiento de poblaciones objetivo.
La utilización de redes sociales, algoritmos y plataformas digitales permite la microsegmentación política. Organismos vinculados a la política exterior del imperialismo y corporaciones mediáticas intervienen en la amplificación de narrativas, produciendo campañas de desinformación contra procesos emancipatorios. La guerra informacional actual, apoyada en inteligencia artificial, busca dividir la solidaridad de clase, promover la polarización extrema, la antipolítica y el resurgimiento de variantes del neofascismo en la región, canalizando el descontento material hacia salidas reaccionarias. 

VI. IV Revolución Industrial y capitalismo digital
La Cuarta Revolución Industrial representa una profunda reestructuración de las fuerzas productivas. La inteligencia artificial, la automatización, el big data y los monopolios tecnológicos vienen consolidado un "capitalismo de vigilancia" (Zuboff, 2019).

La datificación de la vida cotidiana constituye una nueva forma de extracción de plusvalía y acumulación por desposesión (Harvey, 2004). El control de la infraestructura digital (cables submarinos, servidores, semiconductores y propiedad intelectual) fortifica el poder de las potencias capitalistas e imperialistas, ya que, utilizan este dominio para ejercer espionaje masivo (como mostraron las denuncias de Edward Snowden), militarizar la tecnología y sancionar a potencias competidoras, configurando un modelo en que el capital tecnológico subordina tanto al trabajo como a la soberanía de las naciones oprimidas. 

VII. Crisis del capitalismo y rivalidades interimperialistas
El capitalismo mundial atraviesa una crisis estructural caracterizada por la financiarización extrema, la caída de la tasa de ganancia, la sobreacumulación y la crisis ecológica. En este contexto, la hegemonía estadounidense enfrenta un declive frente al ascenso de China y el papel geopolítico de Rusia, articulados en torno a los BRICS y proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

La respuesta del imperialismo ha sido escalar guerras comerciales, tecnológicas y conflictos por procuración. Esta dinámica se enmarca en las rivalidades y las disputas hegemónicas. Algunos autores plantean que se trata de una competencia interimperialista por el control de mercados, cadenas de suministro y zonas de influencia. La desdolarización progresiva y la bipolaridad constituyen la mayor amenaza existencial al imperialismo estadounidense desde la caída de la Unión Soviética. 

VIII. América Latina y las naciones oprimidas como espacios estratégicos
En el contexto de la crisis energética global y la decadencia del sistema capitalista América Latina retoma un papel central como proveedora estratégica de materias primas.

La región se distingue por albergar inmensas reservas de biodiversidad, agua dulce, petróleo, gas, cobre, fierro y, crucialmente, los minerales críticos para la IV Revolución Industrial. El "Triángulo del Litio" (Argentina, Bolivia y Chile) se convierte en un escenario directo de disputa imperialista. La ofensiva del Comando Sur del Imperialismo, busca bloquear la influencia de China y Rusia, así como impedir cualquier intento de los Estados latinoamericanos por nacionalizar estos recursos, industrializarlos o usarlos como palanca de un desarrollo de sus fuerzas productivas. 

IX. Palestina, sionismo y geopolítica
La crisis de la hegemonía estadounidense exige comprender su política en el denominado Medio Oriente, donde el régimen de Israel, bajo el terrorista proyecto sionista, ha operado como un enclave estratégico de carácter militar. El condicionado “apoyo” financiero, militar, político y diplomático de Estados Unidos a Israel responde a la importancia geopolítica de la región, particularmente por sus vastas reservas de hidrocarburos, así como a la necesidad de preservar sus intereses estratégicos valiéndose de alianzas con las conservadoras y proimperialistas petro-monarquías del Golfo. Esta política busca, asimismo, contener y debilitar los movimientos anticoloniales, soberanistas y nacionalistas árabes que históricamente han cuestionado la dominación y la influencia imperialista en la región. 

El sionismo histórico emergió como un reaccionario proyecto político nacionalista en el siglo XIX y se materializó a través de dinámicas propias del fascismo y colonialismo de asentamiento, provocando el despiadado despojo territorial de la población palestina. Criticar las políticas de exterminio, apartheid, ocupación militar de Palestina y el papel del sionismo como extensión de los intereses imperialistas en Medio Oriente es un imperativo del rigor histórico y analítico. 

X. Conclusiones
La ofensiva del decadente imperialismo estadounidense contra las fuerzas de izquierda y los movimientos populares es un fenómeno estructural, consustancial a la reproducción del capitalismo y su depredador modelo neoliberal, así como, su etapa imperialista.

Se constata una continuidad en los perversos objetivos estratégicos de evitar la emancipación de los pueblos del mundo y el proletariado. Se ha transitado del terrorismo de Estado mediante las criminales dictaduras militares a mecanismos de lawfare, derecho penal del enemigo, bloqueos financieros, sanciones unilaterales, manipulación mediática, domesticación de la sociedad y guerras cognitivas propias del capitalismo digital. 

El capitalismo no colapsará mecánicamente por sus contradicciones; su reestructuración mediante la IV Revolución Industrial evidencia una capacidad de adaptación. Sin embargo, las rivalidades interimperialistas, la lucha de los explotados y oprimidos y la persistente resistencia de los pueblos demuestran que la hegemonía imperialista es hoy más vulnerable que en las últimas tres décadas. La lucha de clases (económica, ideológica y política), mediada hoy por algoritmos, crisis financieras y disputas por minerales críticos, sigue siendo el motor de la historia.

Referencias
Amin, S. (2010). La ley del valor mundial. Monthly Review Press.
Castro, F. (1983). La crisis económica y social del mundo: Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir.
Departamento de Estado de EE. UU., Oficina del Historiador. (1973). Programa de acción encubierta de la CIA en Chile desde 1970. Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, 1969-1976.
Gramsci, A. (1971). Selecciones de los cuadernos de la cárcel. International Publishers.
(Obra original publicada entre 1929 y 1935).
Guevara, E. (2007). Crear dos, tres, muchos Viet Nam (Mensaje a la Tricontinental). Ocean Sur. (Obra original publicada en 1967).Harvey, D. (2004). El nuevo imperialismo. Ediciones Akal.
Lenin, V. I. (1973). El imperialismo, fase superior del capitalismo. En Obras Escogidas. Editorial Progreso. (Obra original publicada en 1916).
Mao, Z. (1968). Obras escogidas de Mao Tse-tung (Tomo I). Ediciones en Lenguas Extranjeras. (Obras originales publicadas entre 1926 y 1937).
Marx, K. (1976). El Capital: crítica de la economía política (Vol. I). Penguin Books. (Obra original publicada en 1867).
Poulantzas, N. (1978). Estado, poder y socialismo. Verso.
Stalin, J. V. (1975). Los fundamentos del leninismo. Editorial Progreso. (Obra original publicada en 1924).
Vega Cantor, R. y Martín Novoa, F. (2014). Colombia y el imperialismo contemporáneo: Un eslabón geoestratégico de los Estados Unidos. Ocean Sur.
Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de la vigilancia: La lucha por un futuro humano en la nueva frontera del poder. PublicAffairs. 

SOBERANÍA, INDEPENDENCIA Y SOLIDARIDAD INTERNACIONAL, EJES DEL FORO “SOBERANÍA ANTE ESCENARIOS DE INTERVENCIÓN”

Por: Alex Chamán Portugal y Julio Padilla Sánchez
Red de Prensa Popular Latinoamericana

Organizaciones sociales y representantes de Venezuela, México y distintos sectores populares analizaron los desafíos que enfrentan los pueblos ante las políticas injerencistas y avasalladoras, por lo que reivindicaron el derecho de las naciones a su autodeterminación. 

Ciudad de México, viernes 7 de agosto de 2026.— Con un llamado a fortalecer la defensa de la soberanía, la independencia, la paz y la dignidad de los pueblos, se desarrolló en la Cámara de Diputados, Ciudad de México, el foro “Soberanía ante escenarios de intervención. Por la independencia, la paz y la dignidad de los pueblos”, organizado por el Colectivo Aztlan. 

El encuentro reunió a representantes de organizaciones sociales, colectivos populares, estudiantes y actores vinculados con la solidaridad internacional, quienes analizaron el escenario geopolítico y expresaron su preocupación por las políticas de intervención imperialista y las medidas coercitivas que, a su juicio, afectan la autodeterminación de diversos pueblos, con especial atención a Venezuela, Cuba y Palestina.

Solidaridad internacional frente a las políticas intervencionistas
El foro fue moderado por Eduardo Calderón Vázquez, integrante del Colectivo Fuerza Comunitaria y autor del libro La política de los perros, quien destacó la relevancia del encuentro ante un contexto internacional que calificó como marcado por la ofensiva del imperialismo contra distintos pueblos y por el desconocimiento del derecho internacional. 

Durante su intervención, Calderón Vázquez cuestionó las agresiones contra Cuba y Venezuela y calificó de aberrante la situación que atraviesa Palestina. Asimismo, condenó las acciones genocidas del Estado de Israel contra la población palestina y sostuvo que la solidaridad internacional constituye un elemento esencial para acompañar las luchas de los pueblos que enfrentan políticas injerencistas y expansionistas. 

El moderador subrayó, además, la importancia de la organización y la lucha popular como instrumentos para enfrentar las distintas expresiones de dominación, explotación y opresión reivindicando la solidaridad con Palestina, Irán, Venezuela, Cuba y otros pueblos afectados por conflictos y políticas de intervención del imperialismo estadounidense. 

La soberanía como derecho irrenunciable
La estudiante del CCH Vallejo y galardonada con el Premio Juventud 2024, Lenia Ramírez Rubio, sostuvo que la soberanía representa el derecho de los pueblos a gobernarse por sí mismos y a determinar libremente su destino, sin injerencias externas. 

Al referirse particularmente a Venezuela, consideró preocupante la situación que atraviesa ese país y afirmó que cualquier intervención extranjera constituye una afectación a su libre autodeterminación.

En una línea similar, Raúl Ramírez, representante de la UPREZ, señaló que desde la perspectiva de los movimientos sociales no debería permitirse la vulneración de la soberanía de ninguna nación mediante intervenciones externas o acciones dirigidas a condicionar sus políticas internas.

 “Solo el pueblo salva al pueblo”
Por su parte, Alfredo Fuente Parra, integrante de la Cooperativa Dignidad del Frente Popular Francisco Villa Independiente, denunció lo que calificó como acciones de la oligarquía y la ultraderecha contra distintos pueblos del mundo, señalando que estas vulnerarían tratados y principios establecidos en el derecho internacional. 

Fuente Parra sostuvo que las políticas intervencionistas afectan la soberanía de países como Venezuela, Cuba y Palestina, y reivindicó la capacidad de organización de los sectores populares como respuesta ante esas circunstancias. 

En ese contexto, lanzó dos consignas que sintetizaron parte de su intervención: “¡Solo el pueblo salva al pueblo!” y “¡Basta de saqueos e intervencionismos!”. Asimismo, planteó una interrogante dirigida a las nuevas generaciones: “¿Qué mundo queremos dejar a las generaciones venideras?"

El papel de las nuevas generaciones
Alejandro Núñez, también integrante de la UPREZ, destacó la trayectoria de solidaridad de su organización con los pueblos de Palestina, Cuba y Venezuela, entre otros. El dirigente puso especial énfasis en la necesidad de trabajar con las nuevas generaciones para fortalecer la conciencia social, promover la participación y estimular procesos de movilización y organización. En su intervención, sostuvo que resulta indispensable renovar el compromiso con la formación política y social de la juventud como parte de las tareas destinadas a construir una sociedad más consciente y participativa.

 “Fortalecer la batalla de las ideas”
A su turno, Irma Sofía Nava Hernández, vocera de la Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela, reafirmó el compromiso de esa organización con la Revolución Bolivariana y expresó su solidaridad con el pueblo venezolano.

 Nava Hernández se refirió a la situación de las autoridades venezolanas y sostuvo que el presidente Nicolás Maduro y la diputada Dilia Flores fueron detenidos y secuestrados injustamente por el imperialismo estadounidense. La vocera destacó la necesidad de fortalecer la denominada “batalla de las ideas” desde los pueblos y reivindicó la resistencia frente a las políticas que calificó de guerreristas. En ese sentido, llamó a profundizar la solidaridad internacional y la defensa de las causas de los pueblos.

 Venezuela reivindica la solidaridad de los pueblos
Uno de los momentos centrales del foro correspondió a la intervención de Estela Lugo de Montilla, embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, quien destacó especialmente la solidaridad internacional y, de manera particular, el respaldo expresado desde México hacia su país. 

La diplomática sostuvo que Venezuela continúa enfrentando un escenario de presión internacional y denunció las acciones que, según afirmó, buscan afectar la estabilidad y el desarrollo de la nación sudamericana. 

Lugo de Montilla se refirió asimismo a las medidas coercitivas unilaterales y a las dificultades de acceso al sistema financiero internacional, señalando que estas restricciones tienen consecuencias acerca de las operaciones de exportación e importación y sobre la economía venezolana.

Durante su exposición, denunció también ataques y acciones que, según su versión, han provocado víctimas mortales y daños a infraestructura del país, además de referirse a la situación de ciudadanos venezolanos y cubanos. En este contexto, demandó la liberación y el retorno a Venezuela de quienes, de acuerdo con su planteamiento, permanecen injustamente privados de su libertad. La embajadora recordó particularmente el 3 de enero del presente año, fecha que calificó como una nueva afrenta derivada de las políticas expansionistas de Estados Unidos contra Venezuela. 

Al realizar un balance histórico, reconoció que la Revolución Bolivariana ha atravesado distintos reveses y sostuvo que actualmente se encuentra en una etapa de repliegue y resistencia frente a la presión imperialista. También denunció la apropiación de activos y reservas venezolanas en el exterior, así como la continuidad de las sanciones y medidas coercitivas que, a su juicio, perjudican la economía, el progreso y el bienestar de la población.

No obstante, Lugo de Montilla destacó que, pese a las dificultades, la economía venezolana mantiene una trayectoria de crecimiento, citando como referencia las estimaciones y reportes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). 

Organización popular y solidaridad internacional
El cierre del foro estuvo a cargo de Pedro Razo Hernández, dirigente y fundador del Colectivo Aztlan, quien realizó una síntesis de las principales intervenciones y destacó la importancia de mantener articulados los esfuerzos de solidaridad internacional.

Razo Hernández sostuvo que Venezuela representa, desde su perspectiva, a un pueblo que continúa resistiendo y que enfrenta el desafío de fortalecer su organización y sus vínculos de solidaridad con otros pueblos del mundo. En ese sentido, llamó a profundizar las acciones destinadas a respaldar al pueblo bolivariano y reafirmó el compromiso del Colectivo Aztlan con la defensa de las causas que considera justas y de las reivindicaciones sociales. 

El encuentro concluyó con un llamado a fortalecer la organización popular, la solidaridad internacional y la defensa de la soberanía de los pueblos, bajo la premisa de que la independencia, la autodeterminación, la paz y la dignidad constituyen principios vitales para la construcción de un orden internacional basado en el respeto entre las naciones.

Organizadores: Colectivo Aztlan 
Ciudad de México, 7 de agosto de 2026