Red de prensa popular latinoamericana

EL HUNDIMIENTO DEL IMPERIALISMO YANQUI SE ACELERA CADA DÍA MÁS

Por Richard Gonzales

El sistema imperante, en su marcha, vive una crisis general inevitable, una crisis en todos los planos. Hoy atraviesa tensiones más profundas que se expresan desde la crisis del modo de producción capitalista y su modelo fordista, cuya crisis viene arrastrándose y profundizándose desde la década del 70 del siglo pasado.

Este modelo de producción se basaba en un aumento sostenido de la producción, lo que generaba un mayor consumo de las masas y, por tanto, un uso extensivo de los recursos naturales. Obviamente, esto era secundado por la capacidad de compra masiva y salarios con poder adquisitivo de la clase media. Pero, como muchos analistas lo expresan, a partir de los años 70 del siglo pasado se inicia un proceso de desaceleración: los mercados se saturan por la sobreproducción, a lo que se suma la exigencia y presión salarial, así como los altos costos de la materia prima, hechos que reducen la rentabilidad empresarial y traen consigo la caída de la tasa de ganancia del capital.

Hoy vemos que, luego de la crisis del 2008, esta crisis se ha profundizado, trayendo consigo un desorden financiero, pérdida de empleabilidad, pérdida del valor del dólar y el nacimiento de nuevas divisas de intercambio. Estos hechos ponen en riesgo, cada día que pasa, el monopolio del dólar y el financierismo parasitario.

A este contexto se suman nuevos actores en el tablero mundial, como Rusia, que se recupera y reclama su papel estratégico disputando zonas de dominio. China, el actor más trascendente por su significancia estratégica, cuyo accionar en todos los planos pone en cuestión la hegemonía yanqui, hecho que lleva a una tensión mundial que se expresa en una contienda por zonas de dominio y mercados.

Pero también actores regionales como India, Irán, Corea del Norte, Brasil y Sudáfrica disputan regionalmente según sus potencialidades. La sobre extensión imperial pasa la factura histórica, y hoy vemos un proceso de declive del imperialismo yanqui. La disputa por Medio Oriente es un detonante más, un acelerador más en la crisis sistémica que se profundiza, a la vez que se reconfigura el papel de esta zona tanto en el comercio internacional como en la cuestión energética, que hasta antes tenía el monopolio yanqui. El afán de salvar su divisa, el dólar, es la razón de este conflicto: tiene que ver con la salvaguarda de su portaviones en Medio Oriente, Israel, avanzada del hegemonismo yanqui que hoy sufre su más grande derrota.

Como vemos, la guerra de rapiña desatada contra el pueblo de Irán para salvaguardar su portaviones sionista afectó los intereses de la comunidad europea, dada la dependencia energética de esta zona para sus industrias, al igual que a sus socios como Corea del Sur y Japón.

El gendarme más genocida y cruel del mundo, ante la impotencia y el combate del pueblo iraní, pretendió involucrar en esta guerra de rapiña a sus «socios», aun cuando afecta profundamente los intereses de estos.

Lo que vemos hoy es una triste lamentación ante el portazo de sus propios «socios» con un ¡no! rotundo a la escalada de guerra que pretende EE.UU., hecho que tendrá derivaciones políticas profundas en el tablero geoestratégico.

Ya el representante de este gendarme del mundo, en su red social, declaró que «ya no necesitan de la OTAN», ni de Corea del Sur, Japón, etc. ¿Acaso es la muerte de la OTAN, o el divorcio con Europa y un aislamiento mayor para parapetarse en sus zonas de dominio como es el continente americano? En ese contexto podemos ver con claridad el sentido de la nueva estrategia de seguridad de este gendarme del mundo y su nuevo colonialismo, muy agresivo y feroz, que desataría incluso guerras en esta zona, dentro de la contienda por este continente entre imperialismos.

Las grietas se abren por todos los lados para este gendarme. Para el mismo sistema, que presenta fisuras evidentes, vulnerabilidades financieras, una deuda que crece y crece de forma masiva, el aumento de la desigualdad, sin mencionar las contradicciones interimperialistas que se agudizan en un proceso de declive de un gendarme mundial y el surgimiento de un nuevo hegemón como China.

En esa debilidad sistémica, la caotización de la sociedad no es nada casual, menos la militarización, el seguritismo, la fascistización, el control, etc. Más aún cuando los riesgos de una explosión social mundial son latentes. Aunque no hay una nítida dirección y liderazgo de la clase más revolucionaria constituida en partido (el proletariado), sin embargo, las masas, al sufrir todas las inhumanidades de este sistema, luchan y lucharán hasta emprender y comprender que su destino no cambiará mientras no se empeñen en un proceso de transformación revolucionaria que concrete Estados socialistas, rumbo a su meta última.

19 de marzo de 2026

LA PRENSA POPULAR COMO ARMA DE EMANCIPACIÓN CONTRA LA GUERRA COGNITIVA DEL IMPERIALISMO Y SIONISMO

Por Alex A. Chamán Portugal

En el actual contexto de crisis irreversible del sistema capitalista y su fase imperialista, la guerra ya no se libra exclusivamente con fusiles, metralletas, tanques, aviones de combate, misiles y bombas, puesto que el genocida imperialismo estadounidense y su engendro sionista han perfeccionado durante décadas un arma tan letal como silenciosa, nos referimos a la guerra cognitiva y su formidable maquinaria de propaganda manipuladora. Como advierte la politóloga Carolina Escarrá, esta estrategia —cuyos manuales fueron diseñados por la CIA ya en los años sesenta— busca ocupar la mente de los pueblos para moldear percepciones y conductas a favor de mezquinos intereses foráneos. Frente a este aparato de dominación simbólica, la prensa popular y alternativa emerge no como un simple medio informativo, sino como trinchera de combate por la emancipación cognitiva y organizadora de la resistencia.

I. La maquinaria de la dominación simbólica

El imperialismo estadounidense y el régimen de Israel han construido el siniestro aparato de propaganda más sofisticado de la historia. No se trata solo de habilidad comunicativa, sino de poder estructural, ya que el control de los principales conglomerados mediáticos globales (CNN, Fox, NBC, etc.), dominio de plataformas digitales (Google, Meta, X, etc.) y una inversión multimillonaria en operaciones psicosociales que forma parte del presupuesto de defensa. Como refiere el intelectual cubano Ibelici Martínez, «la prensa es hoy un ejército, con armas distintas, cuidadosamente organizadas; los periodistas son los oficiales; los lectores son los soldados».

La guerra cognitiva, cultural o ideológica maniobra a través de mecanismos precisos como el control de la información, creación de una realidad consensuada, saturación informativa y manipulación algorítmica. Herman y Chomsky, en su clásico análisis sobre la «manufactura del consentimiento», demostraron cómo los medios filtran la información para promover visiones que favorecen a las élites económicas y políticas, o sea a las clases sociales explotadoras. En el siglo XXI, esta perversa maquinaria se ha perfeccionado con la inteligencia artificial y la segmentación psicológica de audiencias. Como bien apunta Inti Moya desde APC Bolivia, «estos medios son los encargados de posesionar la narrativa de la historia desde el punto de vista occidental proimperialista en el imaginario colectivo». Por ejemplo: La cadena británica BBC impone directrices terminológicas estrictas como ordena usar «captura» en lugar de «secuestro» para referirse a las agresiones contra Venezuela o Irán, revelando su subordinación a las reaccionarias agendas políticas del imperialismo. Este control narrativo procura determinar qué hechos debe creer o rechazar la opinión pública mundial.

II. La verdad en disputa en la guerra actual contra Irán

La injusta actual guerra entre la coalición terrorista de Estados Unidos-Israel contra la República Islámica de Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026 con el asesinato del ayatolá Seyyed Ali Jamenei y el bombardeo criminal de una escuela en Minab que segó la vida de 175 niñas, ilustra perfectamente esta asociación entre guerra militar y guerra cognitiva. Mientras la CNN y Reuters refieren de «éxitos quirúrgicos» y «cambio de régimen», la prensa alternativa documenta más de 3.200 bajas estadounidenses en los primeros siete días de combate, el colapso parcial del arsenal imperialista en la región y la heroica resistencia iraní.

Al Mayadeen, medio de referencia del mundo árabe, ha denunciado cómo «los medios occidentales intentaron presentar como excepción o error lo que en realidad son crímenes de guerra sistemáticos». Esta estrategia de excepción pretende aislar los crímenes más monstruosos para que el resto de la agresión pase como una cuestión normal. La prensa alternativa tiene la responsabilidad de mostrar el cuadro completo, destacando el genocidio en Palestina, el bombardeo de hospitales en Irán, la destrucción de infraestructura civil sensible como la planta desalinizadora en la isla de Qeshm.

III. Papel histórico de la prensa popular

La prensa popular y alternativa no nace ayer, puesto que tiene un derrotero de combatividad y resistencia que acompaña las grandes gestas emancipadoras de las naciones oprimidas, pueblos del mundo y clases sociales explotadas que osaron rebelarse.

En las luchas de independencia se constituyó en voz de Bolívar, Sucre, Martí y San Martín, construyendo el imaginario de la Patria Grande.

En la Revolución Cubana se materializó como Radio Rebelde y Prensa Latina (fundada en 1959) rompieron el monopolio informativo del imperialismo yanqui y difundieron al mundo la verdad del proceso revolucionario.

En las dictaduras latinoamericanas se convirtieron en medios clandestinos como Radio Cooperativa en Chile denunciaron torturas, asesinatos, desapariciones y resistieron el terrorismo de Estado.

En las guerras imperialistas la prensa subterránea estadounidense (Ramparts, periódicos de soldados en Vietnam) expuso las mentiras y atrocidades del imperialismo, la masacre de My Lai y el fraude de las armas de destrucción masiva en Irak.

Como bien sintetiza el intelectual colombiano Renán Vega Cantor, «la comunicación crítica debe desenmascarar las lógicas del imperialismo y contribuir a la construcción de una conciencia emancipadora» (Vega Cantor, 2019). Frente a ello, la prensa popular se ha caracterizado por cumplir la función de contrapeso, de memoria histórica y de voz de los sin voz.

IV. Funciones estructurales de la prensa popular

Contrahegemonía ideológica y educación política

Retomando a Gramsci, la prensa popular disputa la construcción del sentido común. No se trata de informar por informar, sino de educar para la transformación. En palabras de Antonio Gramsci, «la hegemonía se construye en el terreno de la cultura y la ideología». Por consiguiente, los medios alternativos deben desmontar el discurso dominante que presenta al capitalismo como único horizonte posible, explicar multilateralmente la severa crisis actual como resultado de las contradicciones internas del sistema en descomposición y potenciar la organización social y la conciencia de clase.

Denuncia y contrainformación sistemática

Mientras los grandes conglomerados de manipulación mediática omiten sistemáticamente los civiles asesinados por misiles y drones yanquis-israelíes y exageran en sus amenazas para justificar intervenciones, la prensa popular verifica con fuentes en terreno las voces de palestinos bajo los escombros, testimonios de iraníes que resisten, reportes de campesinos colombianos fumigados en nombre de la guerra contra las drogas, estigmatización, persecución y encarcelamiento de peruanos por pensar diferente. Como señala el periodista Daniel Iriarte en su libro Guerras cognitivas, «el campo de batalla es la mente de la población, que desconoce cómo los datos que un simple teléfono móvil recaba a cada segundo sirven para moldear los cerebros de millones de personas».

Construcción de narrativas soberanas

La batalla cultural o ideológica como manifestación de la gran ley de lucha de clases es clave. Mientras Hollywood, Netflix y las redes corporativas venden democracia y libertad mientras imponen guerra y consumismo, la prensa popular debe promover identidad anticapitalista y antiimperialista, así como valores colectivos frente al individualismo del depredador modelo neoliberal. Como señala Inti Moya, «si los gringos producen una película glorificando a los marines, nosotros difundimos las películas que denuncian las agresiones imperialistas; si su literatura promueve cowboys y superhéroes ficticios, nosotros promovamos a nuestros héroes populares, luchadores sociales de carne y hueso que pusieron su sangre por un mundo mejor».

V. La prensa tradicional, entre la información y la propaganda

La prensa corporativa reaccionaria no informa de manera inocente, pues, selecciona, jerarquiza, omite y encuadra. No solo dice qué pensar, sino cómo pensar. Desde la perspectiva reflexiva, quien controla los medios de producción material controla también los simbólicos. Por ende, los contenidos no son neutrales, ya que, inevitablemente responden a intereses de una determinada clase social.

Los grandes medios masivos de manipulación operan bajo criterios de rentabilidad capitalista como: rating, publicidad y propaganda. Los formatos direccionados buscan captar atención y generar emociones (miedo, angustia, indignación, patriotismo, etc.). La información se instrumentaliza y se convierte en mercancía. Esta colonización de la mente, como la denomina un reciente informe del Instituto Xinhua, constituye «un dominio mental basado en la desigualdad y destinado a perpetuarla, que se manifiesta en formas de transformación obligatoria, manipulación maliciosa, infiltración encubierta y erosión a largo plazo». Frente a lo planteado, la prensa popular no busca neutralidad, ya que la neutralidad, en contextos de injusticia, es complicidad, sino compromiso con la verdad al servicio de la humanidad, naciones oprimidas, pueblos y clases sociales explotadas.

VI. Desafíos y tareas estratégicas

La prensa popular enfrenta serios desafíos mayúsculos como la censura digital, el control y censura de plataformas por parte de las grandes corporaciones tecnológicas, la precarización de medios alternativos, la saturación informativa y la fragmentación de los movimientos sociales. No obstante, también cuenta con herramientas y tareas claras, por ejemplo:

Construcción de redes internacionales de comunicación popular, articulando medios como teleSUR, Al Mayadeen, Press TV, La Jornada, Prensa Latina, HispantTv, RT y cientos de medios alternativos.

Uso crítico de tecnologías digitales, creando plataformas soberanas y algoritmos propios que escapen al control de la maquinaria capitalista e imperialista.

Formación de comunicadores populares con conciencia de clase y compromiso revolucionario.

Producción de contenidos multiformato (memes, documentales, podcasts, etc.) que lleguen a las masas populares y rompan el cerco cultural del imperialismo.

Fortalecimiento de medios comunitarios como base de un entorno comunicacional alternativo.

VII. La prensa popular como arma de emancipación

Desde una perspectiva científica la prensa popular no es neutral, puesto que forma parte de la superestructura ideológica, pero tiene capacidad de incidir en la estructura económica y social. Como enseñaban Marx y Engels, maestros del proletariado, «las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época». La prensa alternativa, popular y revolucionaria disputa esa dominación ideológica y contribuye a la emancipación de las clases sociales explotadas.

En esta hora decisiva de crisis capitalista e imperialista, cuando el genocidio sionista en Palestina se extiende a Irán y el fascismo levanta cabeza en todo el mundo, la prensa popular debe bregar por ser:

Trinchera de la verdad, frente a la posverdad y la manipulación algorítmica.

Organizadora de la combatividad y resistencia, articulando luchas y tejiendo solidaridades.

Faro contra la oscuridad mediática corporativa, mostrando que otra sociedad superior es posible y que los pueblos, cuando se organizan y asumen una línea ideológica y política justa, pueden vencer.

Como advierte el comunicador cubano Ibelici Martínez: «Todos formamos parte de esta guerra y el silencio siempre obedece al opresor, solo debemos elegir nuestro papel en ella: ¿víctimas o soldados?». La prensa popular elige ser soldado. Soldado de la verdad, de los pueblos y de la emancipación definitiva de nuestra América y el mundo.

«Solo el pueblo salva al pueblo, y solo la prensa del pueblo cuenta la verdadera historia.»

Referencias

Escarrá, C. (2026, enero 8). Guerra cognitiva cobra vigencia como estrategia de control social. Venezolana de Televisión.

Herman, E. & Chomsky, N. (2002). Los guardianes de la libertad. Crítica.

Iriarte, D. (2025). Guerras cognitivas: cómo estados, empresas, espías y terroristas usan tu mente como campo de batalla. Arpa Editorial.

Martínez Painceiras, I. T. (2021, agosto 6). Guerra mediática: ¿somos víctimas o soldados? La Jiribilla. 

Moya, I. (2025, febrero 4). A propósito de la guerra cognitiva y la necesaria batalla cultural. APC Bolivia. 

Vega Cantor, R. (2019). Capitalismo y despojo en América Latina. Bogotá: Ediciones Aurora.

Cómo Occidente fabricó una conciencia histórica sobre nosotros (Parte 3). (2025, agosto 20). Al Mayadeen Español.

Colonización de la Mente: Los Medios, Raíces y Peligros Globales de la Guerra Cognitiva de Estados Unidos. (2025). Instituto Xinhua. 

Gramsci, A. (2000). Cuadernos de la cárcel. México: ERA.

Marx, K., & Engels, F. (1976). La ideología alemana. Moscú: Progreso.

Conferencia de prensa anuncia histórico juicio ciudadano contra crímenes del régimen de Trump, sus antecesores y cómplices

Por Alex A. Chamán Portugal – Red de Prensa Popular Latinoamericana

Ciudad de México, 18 de marzo de 2026. En una exitosa conferencia de prensa, realizada ayer miércoles, en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), organizaciones nacionales e internacionales anunciaron el inicio del Juicio Ciudadano Internacional sobre los Crímenes del Régimen de Donald Trump, sus antecesores y cómplices, un proceso histórico de justicia desde los pueblos que se desarrollará a lo largo de 2026.

La convocatoria, realizada por el Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento (TICPM) junto a organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales del continente de América, reunió de manera presencial y virtual a activistas, defensores y representantes de colectivos populares que respaldan esta iniciativa sin precedentes.

Un proceso de justicia con raíz martiana y bolivariana

El juicio ciudadano surge, en palabras de sus convocantes, «desde las entrañas del imperialismo», inspirado en el pensamiento de José Martí, Emiliano Zapata y Simón Bolívar, y se enmarca en la conmemoración del bicentenario de la convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá, símbolo del proyecto de unidad continental aún inconcluso.

Asimismo, el proceso se sitúa en el contexto del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, cuya democracia, denunciaron los participantes, ha sido usurpada por un régimen genocida, autoritario y represivo, cuyas políticas imperialistas se manifiestan tanto en intervenciones internacionales como en la represión interna.

Metodología: asambleas populares, audiencias y jurado internacional

El juicio ciudadano comenzará durante 2026 y se construirá desde abajo, mediante:

  • Asambleas populares en comunidades y territorios
  • Audiencias preliminares sectoriales
  • Procesos de documentación colectiva de violaciones a derechos humanos

La coordinación internacional del proceso tendrá su sede en la Ciudad de México, donde se celebrará una audiencia final en octubre de 2026 con la participación de un jurado internacional integrado por personalidades y representantes de organizaciones sociales.

Próximas fechas: audiencias binacional y continental

El cronograma del proceso contempla dos hitos fundamentales:

  • Cumbre por la Paz y Audiencia Binacional

Ciudad Juárez – El Paso

*17 al 20 de septiembre de 2026*

  • Audiencia Continental y Mundial

Ciudad de México – Tenochtitlan

*16 y 17 de octubre de 2026*

Los resultados del proceso se plasmarán en un Dictamen Popular Continental, que será difundido entre el 10 y el 18 de diciembre de 2026, fechas en que se conmemoran el Día Internacional de los Derechos Humanos y el Día Internacional de las y los Migrantes.

Consigna del proceso

Bajo el lema «TODOS LOS DERECHOS, PARA TODAS Y TODOS — SIN FRONTERAS», el juicio ciudadano busca visibilizar y juzgar simbólicamente las violaciones a derechos humanos cometidas por el régimen estadounidense, sus antecesores y sus cómplices, abriendo un espacio de justicia desde los pueblos y para los pueblos.

Participación y adhesiones

La conferencia de prensa contó con la participación presencial y virtual de representantes de organizaciones de derechos humanos, colectivos sociales y populares (originarios, campesinos, afrodescendientes, obreros), académicos, periodistas, artistas y defensores de países de América.

Las organizaciones convocantes reiteraron el llamado a sumarse a este proceso de justicia ciudadana, a documentar casos y a participar en las audiencias programadas.

El día en que se ponga fin a la guerra EE. UU.-Israel contra Irán, la coalición norteamericana-israelí será la perdedora

Por: Gerardo Franceschi

Han transcurrido más de 14 días desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. En los análisis de inteligencia del Gobierno estadounidense no estaba prevista la prolongación del conflicto, el cual, a medida que se desarrolla, tiende a agudizarse.

En noviembre de 2025, cuando se dieron a conocer las Estrategias de Seguridad Nacional del país norteamericano, se exponía lo siguiente: “…El conflicto sigue siendo la dinámica más problemática de Oriente Medio, pero hoy en día este problema es menos grave de lo que los titulares podrían hacer creer. Irán, la principal fuerza desestabilizadora de la región, se ha visto muy debilitado por las acciones israelíes desde el 7 de octubre de 2023 y la Operación Martillo de Medianoche del presidente Trump en junio de 2025, que degradó significativamente el programa nuclear iraní…”. Esto evidencia una subestimación de la capacidad de respuesta militar que podría ofrecer Irán ante los ataques que iniciaron con la muerte del ayatolá Jamenei. Incluso se llegó a considerar que el asesinato del líder permitiría acelerar la caída del Gobierno iraní. Sin embargo, esta guerra posee características distintas a la denominada «Guerra de los 12 Días»; para Irán, como lo han señalado algunos voceros de su Gobierno, se trata de la existencia misma del pueblo iraní.

La contraofensiva del país persa ha demostrado que se estaba preparando para la actual coyuntura bélica, por la manera casi inmediata en que ha reaccionado, lo cual ha tenido un impacto en los intereses de Estados Unidos en los países aliados del Golfo Pérsico, sobre todo en sus bases militares que servían para la vigilancia y «protección» de los socios en Medio Oriente.

Estratégicamente, será una derrota para EE. UU. e Israel, pues uno de los elementos que debe considerarse es la capacidad militar de Estados Unidos en comparación con la de Irán. La Casa Blanca, según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), destinó más de 919 mil millones de dólares en gasto militar en 2025, mientras que Irán invirtió un promedio de 30 mil millones. Es decir, existe una desproporción abismal en el gasto militar entre ambos países. No obstante, ha sido determinante el desarrollo tecnológico de la industria militar iraní que, con un presupuesto «moderado», ha creado armas letales y efectivas que han permitido asestar golpes importantes a la infraestructura bélica de EE. UU. en Medio Oriente.

Asimismo, la guerra ha dividido las posiciones de sectores económicos estrechamente vinculados con Estados Unidos, debido a la alteración de la cotidianidad en países como Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita, que han construido desde hace mucho tiempo sus cimientos sobre la base de principios de paz interna, desarrollo y prosperidad. Sin embargo, su seguridad, en muchos casos, la han dejado en manos de los Gobiernos de turno en la Casa Blanca, lo que significará una ruptura en su concepción de país protector, no solo de sus propios intereses, sino también de los de sus socios.

De igual manera, sería un mensaje al mundo en el sentido de que actores como Rusia y China observarían cómo los norteamericanos entran en una guerra de desgaste con un país de 90 millones de personas y con una capacidad militar más reducida a la que ellos podrían poseer, ya que, en el fondo, las acciones de EE. UU. llevan implícita una clara señal de fuerza hacia el Kremlin y Pekín.

En tal sentido, estamos en medio de una guerra que sigue moviendo el tablero internacional, con implicaciones sociales, políticas y económicas a escala global. Por ello, el día en que se decida poner fin a la guerra, serán Estados Unidos e Israel los perdedores, más allá de los resultados que desencadene el con

REPERCUSIONES, COSTOS Y RIESGOS DE LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE

Por: Richard Gonzales

El espejismo del crecimiento y la crisis estructural capitalista 

Para el presente año, las estimaciones macroeconómicas internacionales proyectaban un escenario de desaceleración moderada. Según la OCDE y diversas entidades financieras, las expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) global se configuraban de la siguiente manera:

  • Estados Unidos: 2.0% – 2.1%
  • Unión Europea: 1.3% – 1.5% (con la Eurozona estancada entre 1.2% y 1.4%)
  • China: 4.0%
  • India: 6.0%

Dentro de Europa, las asimetrías son evidentes: mientras España proyectaba un crecimiento del 2.2% al 2.7% y Polonia un 3.4%, las potencias industriales mostraban un claro agotamiento. Francia se ubicaba entre 1.1% y 1.3%, Italia en un 0.7%, y Alemania —el motor histórico de la región— registraba la tasa más baja con apenas un 0.6%. Esta parálisis europea responde a factores estructurales: envejecimiento demográfico, debilidad industrial, altos costos energéticos, fragmentación política y fiscal, y un rezago tecnológico frente a Washington y Pekín.

Para América Latina, las proyecciones oscilaban entre el magro 1.9% proyectado por Goldman Sachs y el 2.5% – 2.7% del FMI, pasando por el 2.3% de la CEPAL. En el caso de Rusia, a pesar del régimen de sanciones y la guerra en curso, el Banco Central ruso y el FMI estimaban un crecimiento de entre 0.5% y 1.5%.

Sin embargo, todas estas cifras representan un crecimiento raquítico que el sistema capitalista arrastra desde la crisis financiera de 2008. La economía global no despega ni lo hará a corto plazo. La desglobalización avanza, evidenciando que el modelo neoliberal se encuentra en su punto de colapso. Las altas tasas de interés, el encarecimiento del crédito, la escasez de mano de obra y la dependencia de los hidrocarburos profundizan la crisis. En América Latina, este panorama se agrava por la baja productividad, la precarización laboral, la dependencia primario-exportadora, el déficit tecnológico y un endeudamiento público asfixiante.

El Estrecho de Ormuz y el shock geoeconómico 

A este frágil escenario debemos sumar una detonación económica de consecuencias incalculables: el potencial cierre del Estrecho de Ormuz. Esta arteria es el punto neurálgico energético del planeta, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.

La guerra imperialista impulsada contra el pueblo y la nación persa está gestando un shock geoeconómico sin precedentes recientes, solo comparable a la crisis petrolera de 1973. La pretensión de imponer la voluntad hegemónica estadounidense ya deja secuelas: la escalada bélica disparó el barril de crudo por encima de los 100 dólares, y de continuar el asedio, el precio podría alcanzar los 200 o 250 dólares.

El desplome de los mercados ya ha forzado la intervención del G7. Según el Financial Times, se han convocado reuniones de emergencia para liberar cientos de millones de barriles de las reservas estratégicas con el fin de contener los precios. Paralelamente, se reactiva la emisión monetaria sin respaldo («la maquinita»), inyectando dinero fiduciario para sostener el consumo.

Las consecuencias industriales son inmediatas. Alemania se enfrenta a la desindustrialización, cierres de fábricas y despidos masivos debido al costo energético. En Corea del Sur, el banco central ya ha tenido que intervenir, y se anticipan reacciones en cadena en Japón, China e India, los principales dependientes del crudo de Medio Oriente. En Estados Unidos, el FMI advierte sobre un posible colapso del mercado del 35%, aconsejando «considerar lo impensable y prepararse para ello». Un desplome simultáneo de acciones y el encarecimiento del crudo arrastrarán inevitablemente el PIB global.

La vulnerabilidad del desierto y el reacomodo geopolítico 

En el propio Medio Oriente, las disrupciones logísticas son críticas. Arabia Saudita anuncia recortes de producción ante la imposibilidad de movilizar sus buques, y Qatar enfrenta el caos en la exportación de gas. El impacto se refleja hasta en el sector inmobiliario de Dubái, que experimenta un desplome espectacular.

A esta bomba económica se suma una crisis humanitaria latente: el inminente desabastecimiento alimentario e hídrico. Casi el 80% de los alimentos en esta zona son importados, y el agua potable depende de sofisticadas plantas desalinizadoras. Si la maquinaria bélica y genocida del imperialismo decide bombardear esta infraestructura vital, la vida misma en la región desaparecería, evidenciando que muchos de estos enclaves son construcciones sostenidas artificialmente.

A nivel global, la Eurozona ya sufre el encarecimiento del gas, el transporte y los alimentos; la inflación se disparará a nivel mundial. Si bien Estados Unidos cuenta con cierta autosuficiencia energética —razón por la cual redobló su ofensiva para someter a Venezuela, cuyos recursos hoy se enfilan bajo los intereses de este gendarme global por encima de la retórica gubernamental local—, el Medio Oriente sigue siendo el eje de la energía mundial.

Conclusión 

Estamos ante un escenario inflacionario devastador: el transporte, la electricidad, los fertilizantes, los alimentos y la industria farmacéutica verán sus costos multiplicados. En el fondo, Estados Unidos impulsa y sostiene esta guerra con un objetivo claro: salvar su economía, proteger la hegemonía del dólar y mantener su modelo de dominación unipolar.

Estados Unidos está dispuesto a escalar el conflicto hacia una confrontación mundial directa entre bloques si sus intereses lo requieren. Frente a esta maquinaria de guerra y crisis sistémica, el imperativo histórico de los pueblos es prepararse para transformar estas guerras imperialistas en verdaderas guerras de liberación.

MIGRAR NO ES DELITO: CRIMINALIZACIÓN, PROPAGANDA Y PODER EN LA POLÍTICA MIGRATORIA DE ESTADOS UNIDOS

Por: Carlos Alberto Jiménez Vega

La migración en el centro del conflicto político

La migración se ha convertido en uno de los temas más sensibles y controversiales del debate político actual. La política migratoria de Estados Unidos ha evolucionado hacia un enfoque de mayor control y represión, en que el fenómeno migratorio es presentado no como una consecuencia de profundas desigualdades económicas y sociales a nivel global, sino como una amenaza que debe ser controlada, vigilada y reprimida.

En este contexto, decenas de miles de personas provenientes de América Latina, el Caribe, África o Asia son consideradas como ilegales, invasores o incluso como un problema de seguridad nacional. La migración es, en gran medida, el resultado de un sistema internacional muy desigual, de crisis económicas capitalistas estructurales, así como, de las propias políticas exteriores que han contribuido a desestabilizar países enteros.

La migración como consecuencia de la desigualdad global

La mayor parte de las personas que migran no lo hacen por capricho ni por aventura. Lo hacen porque las condiciones de vida en sus países de origen han sido deterioradas por décadas de desigualdad económica y social, bloqueos y sanciones unilaterales financieras, mayor dependencia estructural y crecientes conflictos políticos.

En muchos casos, las economías de los países en vías de desarrollo han sido debilitadas por sanciones, intervenciones políticas o modelos económicos neoliberales impuestos que limitan su progreso, desarrollo y bienestar. Cuando las oportunidades desaparecen, migrar se convierte en una estrategia de supervivencia. Así, el acto de cruzar fronteras es, para millones de personas, un intento desesperado de acceder a lo que debería ser un derecho básico para vivir con dignidad. Sin embargo, en lugar de reconocer estas causas estructurales, el discurso dominante tiende a convertir al migrante en el problema.

La criminalización del migrante

Uno de los rasgos más preocupantes de la política migratoria actual es la creciente criminalización de quienes migran. En Estados Unidos, organismos como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (U.S. Immigration and Customs Enforcement) han asumido un papel central en la persecución humillante, detención ilegal y deportación inmisericorde de migrantes.

Distintas organizaciones de derechos humanos han denunciado prácticas de detención prolongada, separación familiar y condiciones de reclusión que han sido ampliamente cuestionadas. La lógica que sustenta estas políticas se basa en un principio peligroso que consiste en transformar una necesidad humana (migrar para sobrevivir) en una falta moral o incluso en un delito.

De esta manera, el migrante deja de ser visto como una persona y pasa a convertirse en una categoría sospechosa a la cual hay que violar sus derechos.

Política interna y construcción de enemigos

La historia política demuestra que en momentos de crisis internas muchos gobiernos recurren a la estrategia conocida de construcción de enemigos externos o internos para canalizar frustraciones sociales.

Cuando las sociedades enfrentan desigualdad, precariedad laboral o tensiones económicas, culpar a los migrantes puede resultar políticamente rentable. Este discurso permite desviar la atención de los problemas estructurales y movilizar emociones colectivas como el miedo o el resentimiento.

En ese sentido, la migración se convierte en un campo de batalla en que se disputan narrativas políticas. No se trata únicamente de fronteras, sino de la manera en que una sociedad decide definir quién pertenece a ella y quién no.

Los ecos de la historia

Algunos analistas acerca del problema migratorio han señalado semejanzas discursivas entre ciertos discursos y argumentaciones históricas de exclusión. Es importante recordar que la historia demuestra que los procesos de estigmatización comienzan casi siempre con narrativas que deshumanizan a determinados grupos sociales.

A lo largo del siglo XX, distintos regímenes utilizaron propaganda para señalar a minorías como responsables de los problemas nacionales. Ese tipo de discursos puede justificar políticas cada vez más duras de control, persecución, detención, encarcelamiento y expulsión.

Asimismo, algunos críticos han comparado los centros de detención migratoria con crueles espacios de encierro masivo afectando derechos fundamentales.

La historia rara vez se repite de manera idéntica, pero sí repite ciertos patrones discursivos como el miedo, la deshumanización y la construcción del “otro” como amenaza.

El debate sobre la exageración

Frente a estas críticas, algunos sectores argumentan que tales comparaciones son exageradas o que constituyen pura retórica política. Sostienen que las políticas migratorias responden únicamente a la necesidad de controlar fronteras y garantizar la seguridad nacional.

Sin embargo, el verdadero debate no gira en torno al derecho de los Estados a administrar sus fronteras sino a los métodos represivos utilizados para hacerlo. Cuando las políticas migratorias derivan en violaciones de derechos humanos, detenciones arbitrarias o discursos que estigmatizan a poblaciones enteras, el problema deja de ser administrativo y se convierte en ético y político.

Una pregunta moral para nuestro tiempo

La historia juzga con dureza a quienes, en nombre del orden o de la seguridad, promovieron políticas de exclusión y persecución. Las decisiones tomadas hoy en materia migratoria no sólo definirán el destino de millones de personas, sino también el tipo de sociedad que estamos construyendo.

En última instancia, la migración no es un crimen, puesto que es una respuesta humana a un mundo profundamente desigual en que prevalece la falta de oportunidades y una vida con plenos derechos porque nadie abandona su hogar por gusto, nadie arriesga su vida en desiertos, mares o fronteras militarizadas por simple capricho, lo hace porque busca algo esencial: pan, dignidad, justicia y esperanza.

Y quizás la verdadera pregunta que debemos hacernos no sea cómo detener a quienes migran, sino qué tipo de mundo estamos creando cuando convertimos el derecho a vivir mejor en motivo de persecución, tratos vejatorios y expulsión. Nadie debería vivir en un mundo donde una madre, un padre, una hermana o un hermano sean tratados como criminales por intentar sobrevivir.

Migrar no es un delito. Es, muchas veces, el último recurso de la dignidad humana.

LA PROCLAMA DE TRUMP HACIA “NUESTRA AMÉRICA”

¿NUEVA DOCTRINA DE INTERVENCIÓN EN EL CONTINENTE?

Por: Gerardo Franceschi.

En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y disputas por la influencia global, América Latina y el Caribe vuelven a situarse en el centro de la estrategia hemisférica de Estados Unidos. La reciente proclamación del presidente de Donald Trump referente a la lucha contra el “narcoterrorismo” en el hemisferio occidental ha reactivado el debate sobre sus implicaciones políticas, militares y estratégicas para la región.

Diversos sectores políticos e intelectuales se preguntan si esta iniciativa podría significar el surgimiento de una nueva doctrina de seguridad continental que recuerde episodios históricos de intervención en América Latina, como la coordinación represiva del Operación Cóndor o estrategias militarizadas como el Plan Colombia.

Un continente en reconfiguración política

El anuncio se produce en un contexto de reconfiguración política regional, caracterizado por la coexistencia de gobiernos de distintas orientaciones ideológicas. Mientras sectores de derecha buscan alinearse con el movimiento político estadounidense Make America Great Again, diversos analistas señalan que las fuerzas progresistas atraviesan un momento de dispersión estratégica que ha debilitado su capacidad de respuesta ante los nuevos escenarios geopolíticos.

En este marco se llevó a cabo la reunión denominada “Escudo de las Américas”, promovida por Washington para establecer nuevas directrices en las relaciones entre la Casa Blanca y los países del hemisferio.

La proclamación y la estrategia contra los carteles

El 7 de marzo, Trump presentó la llamada “Proclama del Presidente de los Estados Unidos”, centrada en la lucha contra el narcoterrorismo, y encargó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, la creación de una Coalición de las Américas contra los cárteles.

La proclamación plantea cuatro líneas estratégicas:

  1. Destruir a los carteles criminales y organizaciones terroristas en el hemisferio.
  2. Coordinar acciones con gobiernos aliados para privarlos de control territorial y financiamiento.
  3. Entrenar y movilizar fuerzas militares de países aliados para desmantelar su estructura operativa.
  4. Contener influencias externas consideradas adversas a los intereses estadounidenses.

Aunque la iniciativa se presenta como una acción multinacional contra el crimen organizado, su fuerte dimensión militar ha generado inquietud en diversos sectores latinoamericanos. Estas preocupaciones se vinculan con experiencias históricas de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos impulsó estrategias de seguridad hemisférica destinadas a contener movimientos políticos considerados contrarios a sus intereses.

Bases militares y doctrina de seguridad

En ese contexto, mecanismos como la Operación Cóndor derivaron en persecuciones políticas y graves violaciones de derechos humanos, mientras programas como el Plan Colombia mostraron cómo las políticas antinarcóticos pueden convertirse también en instrumentos de influencia geopolítica.

Otro elemento que genera debate es el posible fortalecimiento de la presencia militar estadounidense en la región y la formación de fuerzas armadas latinoamericanas bajo doctrinas de seguridad promovidas desde Washington, como ocurrió durante décadas en instituciones como la School of the Americas.

Un debate abierto en América Latina

Más allá de las interpretaciones ideológicas, la proclamación abre una discusión sobre el futuro de la seguridad regional. El narcotráfico, la violencia criminal y las redes transnacionales del delito constituyen problemas reales para numerosos países latinoamericanos; sin embargo, también surge la interrogante sobre si las respuestas militarizadas impulsadas desde Estados Unidos podrían afectar la soberanía política de los Estados o reproducir esquemas históricos de dependencia.

Conciencia política y desafíos para la región

En este contexto, diversos sectores sostienen que América Latina enfrenta un momento crucial. La proclamación de Washington no sólo plantea una estrategia contra el narcotráfico, sino que también redefine las coordenadas geopolíticas del hemisferio. De allí que algunos movimientos políticos consideren necesario fortalecer la conciencia colectiva, la integración regional y las respuestas propias frente a los desafíos de seguridad, evitando que la lucha contra el crimen organizado se convierta en un instrumento de intervención externa.

En definitiva, la llamada “Proclama hacia Nuestra América” no es únicamente una declaración política. Representa también un nuevo episodio en la disputa por la influencia y el futuro geopolítico del continente latinoamericano.

8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER OBRERA Y POPULAR

Las luchas de las mujeres venezolanas en la construcción de la Patria Bolivariana

Por: Alex A. Chamán Portugal

Cada 8 de marzo los pueblos del mundo conmemoran el Día Internacional de la Mujer trabajadora, una fecha memorable que nació de las ejemplares luchas obreras y del sacrificio de mujeres dignas que enfrentaron la feroz explotación capitalista en fábricas y talleres. No es una celebración comercial, sino una jornada de memoria, reflexión, reafirmación y combate por la igualdad, la justicia social, la dignidad de las mujeres y por una sociedad superior.

A lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres venezolanas han estado presentes en las grandes luchas por la libertad y la soberanía nacional. En el contexto de la guerra de independencia contra el imperio español participaron activamente como combatientes, mensajeras, organizadoras y defensoras de la causa libertaria. Mujeres como Josefa Joaquina Sánchez, Luisa Cáceres de Arismendi, Josefa Camejo y Juana “La Avanzadora” quienes desafiaron tanto al colonialismo como a las estructuras patriarcales que intentaban relegarlas al ámbito doméstico. Su participación resuelta y decisiva demostró que la lucha por la liberación nacional y la emnacipación de las mujeres han estado históricamente unidas.

En el siglo XX –era del imperialismo y de dos guerras mundiales de rapiña- esta tradición de lucha continuó con la organización de las mujeres trabajadoras. Tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1935, comenzaron a surgir movimientos femeninos que exigieron importantes derechos laborales como la igualdad salarial, y derechos políticos como la protección social y la participación política. De esas luchas surgieron figuras emblemáticas como Eumelia Hernández, dirigente obrera y militante revolucionaria que enfrentó persecuciones y cárcel con torturas durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

La conquista del sufragio femenino en 1946, tras la finalización de la II Guerra Mundial, fue uno de los hitos más importantes del movimiento de mujeres venezolanas, resultado de décadas de organización, movilización, educación política y formación ideológica. Desde entonces, las mujeres han sido protagonistas de la vida política y social del país.

Un nuevo momento histórico, económico, social y político se transformó con la llegada de la Revolución Bolivariana encabezada por el comandante Hugo Chávez, que incorporó la lucha por los derechos de las mujeres como parte esencial del proyecto de transformación social. Precisamente, la Constitución de 1999 consagró avances fundamentales en materia de igualdad, protección social y reconocimiento del trabajo doméstico. En el marco de referido proceso político, las mujeres alcanzaron una participación sin precedentes en las instituciones del Estado y en la vida pública del país.

El propio Hugo Chávez sostuvo que la verdadera liberación de los pueblos está ligada a la liberación de las mujeres, y que el socialismo debía caracterizarse por ser también profundamente feminista. Este enfoque impulsó políticas públicas orientadas a la igualdad, la participación política y el reconocimiento del papel de las mujeres en la construcción de una sociedad superior que se distinga por ser más justa e igualitaria.

En esta coyuntura de avances sociales y participación popular, Venezuela Bolivariana ha debido enfrentar también fuertes agresiones externas. El 03 de enero de 2026 el país sufrió una grave acción militar impulsada por el genocida y decadente imperialismo estadounidense que violó abiertamente el derecho internacional y la soberanía nacional. Durante esa agresión fueron asesinados cerca de dos centenares de ciudadanos venezolanos y cubanos, en un ataque que provocó profundo dolor y repudio en amplios sectores de la comunidad internacional.

En el marco de esa abominable operación injerencista, el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, la dirigente revolucionaria Cilia Flores, fueron secuestrados por fuerzas vinculadas a esa terrorista intervención extranjera. Este hecho representa una grave violación del derecho internacional, un atentado contra la soberanía del pueblo venezolano y un acto de injerencia que busca imponer en el país un gobierno subordinado a intereses externos y a políticas contrarias a la autodeterminación nacional y los derechos del pueblo.

La persistente agresión contra Venezuela no constituye únicamente un ataque contra un gobierno legítimamente constituido, sino contra el derecho primordial de los pueblos a decidir soberanamente su propio destino. Se trata de una nueva manifestación de la histórica política intervencionista del imperialismo estadounidense en América Latina, orientada a controlar y saquear recursos estratégicos, debilitar proyectos políticos soberanos y frenar los procesos de integración regional que buscan construir una América Latina digna y soberana.

En la actualidad, la vieja y nefasta Doctrina Monroe —“América para los americanos”— reaparece con renovada intensidad y servilismo de Gobiernos vasallos. Esta concepción de dominación imperialista, que históricamente ha servido para justificar intervenciones, golpes de Estado, masacres y genocidios, bloqueos económicos en la región y muchas otras atrocidades vuelve a ser utilizada para reafirmar la hegemonía estadounidense sobre el continente. La reciente cumbre denominada “Escudo de las Américas”, impulsada por el pedófilo y guerrerista Donald Trump, se inscribe precisamente en esa lógica de dominación hemisférica, al promover una reaccionaria coalición política y militar de gobiernos neoliberales alineados con los perversos intereses estratégicos de Estados Unidos.

Lejos de representar una iniciativa genuina para enfrentar los problemas de la región, esta alianza del imperialismo y sus Gobiernos lacayos procura consolidar un bloque subordinado al depredador capital transnacional y a los intereses del cartel de las barras y las estrellas. Bajo el pretexto de combatir el narcotráfico y gestionar la migración, se impulsa una siniestra agenda de militarización regional, mientras se criminaliza a millones de trabajadores desplazados por las profundas desigualdades que el propio modelo capitalista produce y pretende eternizar.

El resultado de esta política es la profundización de la condición de sometimiento, dependencia y opresión de las naciones latinoamericanas, reducidas a espacios subordinados dentro de la arquitectura del poder imperialista. Desde esa lógica de dominación, nuestros países son convertidos en territorios destinados a garantizar el despojo sistemático de sus recursos humanos, la superexplotación de sus pueblos y la preservación de la hegemonía económica, política y militar de Estados Unidos en Latinoamérica. Frente a este adverso panorama, la defensa de la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y la integración de la patria grande se convierte en una tarea histórica impostergable para quienes luchan por una América Latina verdaderamente libre, justa y soberana.

En el marco de estas circunstancias, las mujeres venezolanas continúan desempeñando un papel protagónico en la defensa de la soberanía, la organización popular y la construcción de un país más justo. Desde las comunidades, los espacios de trabajo, las organizaciones populares y las instituciones públicas, millones de mujeres siguen participando activamente en la vida política y social del país.

La historia demuestra que cuando los pueblos enfrentan injustas agresiones externas, la unidad y la organización se convierten en la principal fortaleza para defender la independencia y la dignidad nacional. Las mujeres venezolanas han demostrado a lo largo de la historia que son protagonistas de esa resistencia.

En este 8 de marzo reafirmamos el compromiso con la lucha por la justicia social, la igualdad y la soberanía de los pueblos. Recordamos a las mujeres que a lo largo de la historia han luchado por sus derechos laborales, sus libertades demoliberales, por lo que rendimos homenaje a quienes hoy continúan defendiendo la dignidad y la independencia de Venezuela Bolivariana.

La lucha de las mujeres trabajadoras no puede separarse de la lucha de los pueblos por la soberanía, la justicia social y la autodeterminación. Hoy más que nunca, frente a la agresión imperialista y a las nuevas formas de dominación global capitalista, se hace imprescindible fortalecer la unidad de los pueblos, la organización popular y la solidaridad internacionalista para avanzar hacia una sociedad superior que nos encamine a la armonía y libertad.

¡Contra el capitalismo y el imperialismo, unidad y lucha de los pueblos!

¡Ni dominación imperialista ni explotación capitalista: justicia y dignidad para los pueblos!

¡Mujeres, unidas en la lucha por la emancipación social y la autodeterminación de los pueblos!

Latinoamérica, 8 de marzo de 2026

¿NOS APROXIMAMOS A UNA DETERMINACIÓN ESTRATÉGICA DE DESTRUCCIÓN MUTUA GARANTIZADA EN MEDIO ORIENTE?

Por: Richard González

Han pasado ya siete días de guerra entre EE. UU.-Israel contra Irán, y de forma acelerada está cambiando la escena mundial en diferentes frentes.

La intensa confrontación bélica existencial ya se ha regionalizado, extendiéndose dicha guerra a Catar, Emiratos Árabes, Arabia Saudita y Dubái. Pero lo más trascendente es cómo está a punto de derrumbar las inversiones árabes en EE. UU. como consecuencia de este conflicto, a la vez que los propios socios del imperialismo yanqui en Medio Oriente exigen que se detenga esta guerra, dadas las inmensas pérdidas y riesgos en la zona.

Se estaría discutiendo ya retirarse de los contratos con EE. UU. y cancelar futuros compromisos de inversión para poder aliviar, en parte, la tensión impuesta por el conflicto.

Mientras escasean los alimentos frescos, dado que el 80% de estos se importan, el cierre del estrecho de Ormuz es una bomba atómica mundial que tendrá graves consecuencias para la economía del mundo.

Por lo pronto, se desliza que China tendría 10 días de reserva de petróleo, dada la crisis de desabastecimiento por el cierre de dicho estrecho marítimo.

Los países del Golfo están pidiendo una salida diplomática, pero Inglaterra dice «no», al igual que EE. UU., ante la negativa de «conversaciones» rechazada por el país persa, mientras la guerra escala y escala peligrosamente.

Ya el diario The Economist sostiene que «cuanto más dure la guerra, mayores serán las consecuencias para la economía global».

El sionista Trump y su camarilla pensaron que, con los ataques de decapitación, se generaría el caos, lo que, como consecuencia, internamente haría levantar a los contras del nacionalismo iraní, cosa que no ha ocurrido, sino todo lo contrario.

Mientras, India regresa a los mercados rusos dada la guerra en Medio Oriente y obliga a flexibilizar las sanciones a Rusia, lo que permite una exención temporal de 30 días que autoriza a las refinerías indias comprar crudo ruso, según Euronews.

Japón depende del 90% del crudo del Golfo; es el más perjudicado, dada su dependencia energética. Es decir, la profundización de la crisis mundial, la inflación producto del alza del costo de los combustibles, ya es un hecho que golpea principalmente a las masas populares.

Tal es la profundidad y gravedad del asunto, que Europa, particularmente Alemania, muy a pesar de todo el proceso de rearme para la confrontación directa con Rusia, hoy negocia con Rusia para que les siga abasteciendo de crudo y gas, y Rusia comienza a dar prioridad y a abrir mercado en otras zonas, por los mismos hechos del guerrerismo de este continente.

Está claro que en dicho conflicto están involucrados Rusia y China, en salvaguarda de su socio estratégico que es Irán, de múltiples formas. Es lo más natural que eso pase, pero ante el hecho de seguir escalando, ¿podría acaso llegarse a una solución final, ante el desespero del imperialismo yanqui, y lanzar un ataque nuclear al país persa? Eso está en cuestión, está en riesgo, hecho que encendería una conflagración mundial nuclear sin precedentes.

Son estos los riesgos que enfrenta la humanidad en estos momentos y por los que nadie debe estar inactivo o tranquilo, acostado en su cama esperando el fatal destino. Además, ¿cómo paran a este pueblo iraní de tanta humillación, perversidad, abuso y muerte, cuando la razón está de parte de ellos, como parte de los pueblos del mundo agredidos tantas veces y que con justicia se defienden con tanta ira contenida por décadas?

El enemigo de los pueblos del mundo, en su crisis civilizatoria, no quiere morirse solo, sino que pretende llevarse a toda la humanidad, por lo que a los pueblos nos corresponde levantarnos con todos los medios para impedir tan monstruoso sueño.

06/03/2026

La Cumbre de Miami y la reconfiguración de la Derecha en América Latina y el Caribe.

Por: Gerardo Franceschi.

En los últimos periodos electorales, la izquierda en América Latina y el Caribe ha obtenido varias derrotas que han dado paso al reposicionamiento de gobiernos que propugnan el neoliberalismo y el neocolonialismo; sobre esto, hay varios elementos que nos correspondería abordar en otro momento.

En tal sentido, se ha procedido al cercenamiento de los derechos sociales y económicos del pueblo nuestro americano, conllevando a la apertura de grandes brechas de desigualdad en la región. La desregulación laboral, la precarización del empleo, los altos niveles de pobreza y los elevados costos de bienes y servicios son algunas de las consecuencias que está padeciendo América Latina y el Caribe actualmente.

En esa reconfiguración política, vemos cada día que los gobiernos actuales y los partidos en disputa electoral hacen campaña para buscar afianzar el apoyo de Estados Unidos, como el elemento que hoy en día ha tenido mayor injerencia en la dinámica interna de los países de la región.

Ese fenómeno no es nuevo; sin embargo, en el gobierno de Trump ha venido arreciando desde la exposición de la nueva Doctrina de Seguridad Nacional (2025), la cual expresa que: «La política estadounidense debería centrarse en reclutar líderes regionales que puedan contribuir a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de las fronteras de esos socios. Estas naciones nos ayudarían a frenar la migración ilegal y desestabilizadora, neutralizar los cárteles, la manufactura local y desarrollar las economías privadas locales, entre otras cosas. Recompensaremos y alentaremos a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que se alineen ampliamente con nuestros principios y estrategia. Sin embargo, no debemos ignorar a los gobiernos con perspectivas diferentes, con quienes, no obstante, compartimos intereses y que desean colaborar con nosotros».

Ante ese escenario, que se viene desarrollando actualmente en nuestra América, se llevará a cabo la «Cumbre de Miami», convocada por Trump, y en la que participarán los gobiernos de Argentina, Ecuador, Bolivia, Chile, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Panamá, El Salvador, Guyana, Costa Rica, Honduras y Paraguay. Dicha cumbre buscará asegurar la aplicación de las Estrategias de Seguridad Nacional que permita estrechar alianzas vinculadas a la migración, la «lucha contra el narcotráfico», la ruptura de alianzas con China y Rusia, la presión al gobierno de Cuba, garantizar materia prima y cadena de suministro, un nuevo esquema de relacionamiento político-económico con Venezuela, e incidir en los nuevos escenarios electorales de Colombia y Brasil.

Por tal motivo, la realización de la Cumbre de Miami con los aliados de la región representará el afianzamiento de políticas neoliberales, un mayor expansionismo, la vulneración de derechos y la configuración de gobiernos vasallos y serviles a los intereses de Estados Unidos, por lo que es imprescindible la unidad de los pueblos.