Red de prensa popular latinoamericana

La alienación cognitiva en el capitalismo digital y la crisis de la praxis educativa ante las redes sociales y la inteligencia artificial

Autor: Alex Alberto Chamán Portugal

Introducción
 La educación, al aproximarse a la tercera década del siglo XXI, atraviesa una honda crisis estructural que se ha venido agudizando con la acelerada expansión del entorno digital, la creciente omnipresencia de las redes sociales y las plataformas virtuales, así como con la incursión de la inteligencia artificial (IA) generativa, convertida en una innovadora fuerza tecnológica con una incidencia cada vez mayor en los procesos educativos y sociales. Esta transformación trasciende la simple incorporación de nuevas herramientas, pues implica una reconfiguración de las condiciones materiales de existencia más desiguales bajo las cuales se produce, distribuye y asimila el conocimiento. En el contexto actual del denominado capitalismo digital, los estudiantes no solo se enfrentan a condiciones materiales de existencia cada vez más precarias, sino también a un entorno que privilegia la inmediatez, la superficialidad, el entretenimiento y la fragmentación, lo que amenaza con erosionar habilidades cognitivas esenciales, como el hábito de lectura comprensiva, la escritura reflexiva, la producción de conocimientos originales y el pensamiento crítico.
El presente ensayo también aborda la tensión inherente al proceso de digitalización educativa, sosteniendo que las tecnologías actuales poseen una naturaleza dual: por una parte, albergan el potencial de constituirse en un andamiaje cognitivo emancipador, en la medida en que pueden ampliar las capacidades del sujeto para acceder a diferentes fuentes de información, contrastar perspectivas, desarrollar el pensamiento crítico, fortalecer la autonomía intelectual y participar activamente en la producción de conocimiento veraz, sin reemplazar su esfuerzo racional ni su capacidad de reflexión; por otra, encierran el peligro apremiante de convertirse en mecanismos de alienación y manipulación intelectual, cuando inducen a la dependencia tecnológica, la pasividad cognitiva y la delegación del propio proceso de pensar. Superar esta contradicción exige rechazar la tecnofobia paralizante como el fetichismo tecnológico, reivindicando la independencia intelectual del estudiante y la centralidad de la praxis educativa como aspectos cardinales para una apropiación consciente, crítica y emancipadora de la tecnología orientada a la transformación, progreso y bienestar social.

La reconfiguración material de la lectura y la escritura
La apropiación del lenguaje escrito lejos de ser considerado un acto biológicamente espontáneo, es una conquista cultural que demanda un rigor sostenido. La lectura comprensiva se constituye en el cimiento insustituible para interpretar la realidad social, los discursos hegemónicos y la forja del pensamiento abstracto. No obstante, la arquitectura del medio digital impone un patrón de consumo fragmentado, orientado al escaneo utilitario de estímulos fugaces (Wolf, 2020).

La investigación empírica confirma las limitaciones de esta materialidad digital. Metaanálisis exhaustivos acerca de los soportes de lectura prueban una "inferioridad de la pantalla", demostrando que la asimilación de textos extensos e informativos disminuye significativamente cuando la mediación ocurre mediante dispositivos digitales frente al soporte físico (Delgado et al., 2018; Kong, Seo & Zhai, 2018). No asistimos a la extinción del acto de leer, sino a la precarización de su profundidad analítica y sintética.

Dialécticamente, la escritura sufre una metamorfosis similar, ya que, escribir trasciende la mera transcripción gráfica; pues es un acto epistemológico y de clarificación ideológica. Constituye un instrumento a través de cual el ser humano descubre falsedades lógicas, estructura argumentos y concreta su pensamiento. Cuando la intervención tecnológica desincentiva esta labor reflexiva en favor de la inmediatez o la automatización, se aminora la capacidad del sujeto pensante y operante para construir un discurso emancipador. 

Economía de la atención y la cultura de la inmediatez
Las plataformas digitales de redes sociales maniobran bajo la lógica de la mercantilización del tiempo, se caracterizan por ser diseñadas algorítmicamente para arrebatar la atención mediante esquemas de gratificación variable e impredecible. El efecto de esta dinámica en el proceso formativo es innegable, puesto que, las evaluaciones estandarizadas internacionales muestran un deterioro progresivo y objetivo. Un ejemplo significativo es la caída histórica del rendimiento promedio en lectura registrada entre 2018 y 2022 en los países miembros de la OCDE (OECD, 2023).

 Más allá de los efectos de la reciente crisis sanitaria global, los datos de PISA evidencian que el uso excesivo y desestructurado de dispositivos digitales erosiona la concentración. Una proporción significativa del estudiantado reconoce distraerse crónicamente con interfaces digitales durante los procesos de instrucción, fenómeno que correlaciona de manera directa con un desempeño académico deficiente (OECD, 2023; OCDE, 2021). La exposición permanente a la multitarea y al consumo apresurado deteriora la atención sostenida, condición material insuperable para el aprendizaje complejo y la aprehensión de la totalidad social. 

La inteligencia artificial generativa entre el andamiaje pedagógico y la sustitución cognitiva

La democratización de la IA generativa plantea el desafío sociopedagógico más sagaz del contexto actual. Sus capacidades algorítmicas ofrecen oportunidades tangibles como la democratización del acceso a datos, apoyo metodológico y retroalimentación interactiva (UNESCO, 2023). Bajo los principios de Vygotsky (1978), estas herramientas podrían actuar legítimamente dentro de la Zona de Desarrollo Próximo, facilitando un armazón que propague las fronteras del conocimiento del aprendiz.
 El inevitable conflicto dialéctico radica en el límite que separa la ayuda tecnológica de la alienación cognitiva. Cuando el estudiante externaliza la redacción de un ensayo o monografía, la síntesis bibliográfica o la organización de un problema complicado hacia un algoritmo, no potencia su intelecto; pues, asiste a la tercerización de su propia conciencia. Esta delegación despoja al sujeto de su autoría, lo subordina a sesgos algorítmicos turbios y cancela el esfuerzo intelectual necesario para el desarrollo del pensamiento y racionalidad. Como propone la UNESCO (2024), es imperioso forjar marcos de competencia que sitúen al estudiante como un usuario ético y un evaluador crítico frente a los resultados sintéticos de la máquina (Miao, Shiohira & Lao, 2024).

Praxis educativa y el rescate del pensamiento crítico

Ante la pretensión posmoderna de que las “nuevas alfabetizaciones multimodales” pueden suplir las operaciones lógicas básicas, resulta necesario plantear una firme resistencia teórica. La habilidad para navegar por hipertextos, no sustituye la exigencia de comprender, interpretar y explicar las contradicciones presentes en un texto histórico. Asimismo, frente a la sobreabundancia de datos y a las respuestas algorítmicas prefabricadas, el pensamiento crítico se convierte en una defensa insoslayable frente a la automatización del juicio humano. El sujeto -pensante y operante- requiere desarrollar un pensamiento complejo que le permita contextualizar aquello que brota fragmentado, establecer relaciones entre sus distintos elementos y aprehender la totalidad de los fenómenos (Morin, 1999).

 Este escenario exige una reorientación profunda del papel docente. El educador no debe reducirse a ser un administrador de conocimientos que pueden ser fácilmente sustituidos por entornos digitales automatizados; por el contrario, debe asumirse como un intelectual transformador, cuya función trasciende la transmisión de conocimientos para promover el pensamiento crítico, la autonomía intelectual y la transformación de la realidad. La pedagogía crítica plantea que el acto educativo debe orientarse hacia la concientización y el diálogo, de manera que el estudiante no solo aprenda a comprender y cuestionar los algoritmos que operan detrás de las pantallas, sino también a leer reflexivamente el mundo y sus contradicciones en el que vive y las relaciones sociales que lo configuran (Freire, 2004).
 Para materializar esta transición, el sistema educativo debe generar condiciones que favorezcan una relación crítica y consciente con la tecnología. Esto involucra crear espacios de desconexión deliberada que propicien la lectura profunda y reflexiva, desarrollar una pedagogía explícita que reivindique el valor del esfuerzo cognitivo y promover una alfabetización algorítmica conducente a comprender, cuestionar y problematizar las bases técnicas y las dimensiones ideológicas que subyacen al funcionamiento de la inteligencia artificial. Así, la tecnología puede incorporarse como una herramienta al servicio de la praxis educativa y del desarrollo de las capacidades intelectuales, sin convertirse en un sustituto del pensamiento, la autonomía intelectual ni la capacidad transformadora del ser humano.

 Conclusiones

La encrucijada educativa frente al galopante capitalismo digital no se resuelve vía la censura tecnológica ni a través de la capitulación acrítica ante la automatización, ya que, la verdadera transformación exige incorporar la tecnología a un proyecto pedagógico emancipador, centrado decisivamente en el desarrollo de la conciencia humana. El problema estructural no reside en la presencia del algoritmo, sino en las relaciones de subordinación intelectual que fomenta cuando opera bajo la lógica del menor esfuerzo. La educación debe responder que la lectura comprensiva, la escritura fundamentada y el razonamiento analítico-sintético sigan siendo consideradas como conquistas irrenunciables. Las herramientas de inteligencia artificial deben intervenir únicamente como instrumentos que potencien la capacidad de investigación del sujeto, jamás como dispositivos que castren su labor de pensar. En una coyuntura caracterizada por la saturación informativa, la misión sobresaliente de la educación es coadyuvar a la formación de individuos capaces de desafiar las respuestas prefabricadas, ejercer su autonomía cognitiva y utilizar la técnica para la transformación consciente de su realidad social. 

Referencias
Delgado, P., Vargas, C., Ackerman, R., & Salmerón, L. (2018). No tires tus libros impresos: un metaanálisis sobre los efectos de los soportes de lectura en la comprensión lectora. Educational Research Review, 25, 23-38. https://doi.org/10.1016/j.edurev.2018.09.003Freire, P. (2004). Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI Editores.
Kong, Y., Seo, Y. S., & Zhai, L. (2018). Comparación del rendimiento en lectura en pantalla y en papel: un metaanálisis. Computers & Education, 123, 138-149. https://doi.org/10.1016/j.compedu.2018.05.005
Miao, F., Shiohira, K., & Lao, N. (2024). Marco de competencias para estudiantes en materia de IA. UNESCO.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
(2023a). Guía para el uso de IA generativa en educación e investigación. UNESCO.Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
(2023b). Informe de seguimiento de la educación en el mundo, 2023: Tecnología en la educación: ¿Una herramienta en los términos de quién? UNESCO.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2021). Lectores del siglo XXI: El desarrollo de las competencias de lectoescritura en un mundo digital. Ediciones de la OCDE. https://doi.org/10.1787/a83d84cb-en
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2023). Resultados de PISA 2022 (Volumen I): El estado del aprendizaje y la equidad en la educación. Editorial de la OCDE. Vygotsky, L. S. (1978). La mente en la sociedad: El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Harvard University Press.
Wolf, M. (2020). Lector, vuelve a casa: Cómo afecta a nuestro cerebro la lectura en pantallas (M. Maestro Cuadrado, Trad.). Deusto. (Trabajo original publicado en 2018). 

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