Richard Gonzales
Desde que se estableciera la Estrategia de Seguridad Nacional, en noviembre de 2025, la esencia de la estrategia o de la política exterior norteamericana tiene que ver con la persistencia del dominio mundial en beneficio de los EE. UU., aun cuando la realidad evidencia un proceso de declive, por las mismas razones de que terminó el unipolarismo y se adentra en el multipolarismo, impulsado principalmente por China.
Estas tensiones de poder han llevado a que, ante la pérdida de zonas de dominio o áreas de influencia, EE. UU. se repliegue, y esa es la razón de la doctrina Donroe (que viene de la doctrina Monroe), que tiene que ver con la seguridad y los intereses de dominio geopolítico norteamericano, de acuerdo con los intereses y la propia doctrina, que dice: “derechos naturales otorgados por Dios a sus ciudadanos y da prioridad a su bienestar e intereses”; “queremos proteger a este país, a su gente, a su territorio, su economía y su forma de vida de ataques militares e influencias extranjeras hostiles, ya sea espionaje, prácticas comerciales depredadoras, tráfico de drogas y personas, propaganda destructiva y operaciones de influencia, subversión cultural o cualquier otra amenaza a nuestra nación…”.
El llamado “Escudo de las Américas” está relacionado o es parte de esa estrategia de seguridad, concatenado con la doctrina Colby, edulcorada bajo la denominación de “cooperación hemisférica”, que encaja justamente dentro de su gran estrategia de dominio hemisférico.
En la realpolitik, es la imposición de la voluntad de un gendarme genocida y matón para asegurar materias primas críticas, como tierras raras, minerales, agua, biodiversidad y recursos energéticos, para reimpulsarse otra vez en la escena mundial, persistiendo en su guerrerismo y en su accionar gansteril. Y lo hace usando un problema real, como es la delincuencia, el narcotráfico, la trata de personas, etc.
Es decir, los problemas internos de cada país, que corresponde resolver soberanamente a cada país, sin injerencia exterior, hoy se utilizan como instrumentos, con la complicidad de una ultraderecha instalada en los gobiernos serviles de cada país, para alinearse y actuar bajo las botas de este gendarme genocida y matón.
Es la humillación de todo el continente y es la cobardía e impotencia de una clase dominante entreguista, incapaz de defender hasta sus propios intereses nacionales.
En sus considerandos estipula que habrá:
Intercambio de inteligencia.
Interoperabilidad y entrenamiento militar.
Coordinación de operaciones.
Cooperación contra cárteles y redes consideradas
amenazas transnacionales.
Y todo ello estará vinculado al Comando Sur.
El problema estratégico no es solamente el cártel; es mucho más profundo. Se utilizan problemas internos que corresponden resolver a cada país para imponer la voluntad de poder de la superpotencia, con el propósito de desplazar los intereses de China y Rusia, neutralizar la hegemonía en este hemisferio indopacífico o impedir la presencia estratégica de adversarios regionales, como es Brasil.
A la vez, se busca evitar el posicionamiento militar de las superpotencias contendientes para preservar materias primas de carácter estratégico. Es una estrategia hemisférica de dominio abierto, orientada a la negación de espacios estratégicos a las superpotencias contendientes. ¿Por qué es así? Porque China tiene una enorme capacidad económica, tecnológica y militar; Rusia conserva capacidades estratégicas globales; los BRICS y otros agrupamientos expresan una mayor dispersión del poder; y Washington enfrenta una competencia simultánea en varios frentes y está en declive. Esa es la razón por la que intenta impedir que otros grandes actores actúen en su “zona vital”.
¿Por qué América Latina se vuelve nuevamente estratégica?Este continente vuelve a adquirir importancia para Estados Unidos porque están el océano Atlántico, el Pacífico, el Caribe, el Canal de Panamá, las rutas marítimas, los recursos estratégicos, los mercados y la infraestructura crítica.
Por tanto, el posicionamiento de poder y militar es claro. El mensaje contra China es que su infraestructura, dependencia económica, presencia tecnológica, acceso estratégico y capacidades estratégicas deben desaparecer, porque es su “patio trasero”, ante lo cual los gobiernos cobardes y miserables, esa clase burguesa canalla, se ponen de rodillas, le besan la mano y el arco del triunfo de sus amos.
Las llamadas “izquierdas” y los “progresismos” juegan de igual manera, salvo excepciones con posiciones consecuentes, mientras los demás callan a los cuatro vientos ante esa subordinación imperial y se ponen a disposición de esa doctrina Donroe, sin una pizca de dignidad ni patriotismo. Es decir, se ponen bajo ese escudo del imperialismo genocida, pedófilo, inmoral, guerrerista y matón, por su cobardía, a los dominios predominantes yanquis.
Por eso pervirtieron toda la sociedad, con todo tipo de inmoralidad, para este dominio, para anular y colapsar la respuesta colectiva de defensa. Esa es la razón de reducir las fuerzas armadas de cada país, pervertir y corromper a sus fuerzas policiales y, en ese caos inducido, desmoralizar toda lucha nacional. No es casual toda esa caotización de las sociedades, con delincuencia, tráficos de todo tipo, corrupción, Estados no funcionales o militarización, securitismos, etc. Pero también está el desmontaje de todo Estado de derecho o del garantismo, para que rija el puro darwinismo, la ley del más fuerte.
Los pueblos y sus entes más conscientes deben unirse, deben desenmascararlos, dar la batalla en todo espacio y persistir en la lucha, porque están en juego, por generaciones, el futuro del país, de sus hijos, de sus nietos, de su propio país, patria y nación.
23/09/2026