Richard González
Ya comenzó el gobierno ilegítimo de Keiko Fujimori, quien ganó las elecciones truchas mediante maniobras y triquiñuelas propias de las mafias. La clase dominante en el Perú tiene a su criatura perfecta, que ya pide facultades legislativas especiales para arremeter contra el pueblo, contra la masa trabajadora y, principalmente, contra la clase obrera.
Ya está en marcha el mayor barrimiento de derechos laborales y beneficios sociales, como la estabilidad laboral, la CTS, los feriados, las gratificaciones, el trabajo sin beneficios, el desmantelamiento del sindicalismo, la priorización de los beneficios para los parásitos de las AFP y las corporaciones, dinero gratis, impunidad para los delitos de ayer y de hoy, así como carta blanca para matar y leyes criminalizadoras destinadas a perseguir al oponente o al simple disidente.
Es decir, un amplio margen de ganancia, sin responsabilidad ni obligación alguna de las grandes corporaciones, tanto nacionales como internacionales, para con el país ni con la masa trabajadora. Lo único que les interesa es saquear el país, contando con el Estado a su lado y totalmente bajo su control.
Son las condiciones más indignas y humillantes contra toda una nación las que ha impuesto la ultraderecha, impulsada por ese exacerbado egoísmo apátrida y miserable. Es una humillación que durará generaciones, donde ninguna norma, ley o Estado de derecho será válido mientras se contraponga a ese saqueo y pillaje, propios de las bandas más nefastas y criminales.
Ya no hay recato en nada; la entrega es total de toda una nación a las fauces de una bestia para que estruje toda la carne y la sangre de millones de pueblos, en las condiciones más indignas, casi como si fueran esclavos de milenios atrás.
El capitalismo ya no tiene reparos en expresar su esencia antihumana y depredadora; se presenta como tal para destruir al ser humano y a la naturaleza, dado que se juega su propia extinción.
Unas veces lo hace triturando carne humana, como ocurre con las guerras y los exterminios de hoy; otras veces, mediante la más inmisericorde explotación y opresión. La guerra es total porque se trata de su supervivencia.
Los pueblos deben entenderlo: no es solo el Perú, es un fenómeno mundial. Lo podemos ver todos los días en los hechos cotidianos, incluso desde los análisis más empíricos. Entonces, se prepara a una parte del mundo, o a todo el mundo, para el escenario que se viene como parte de la prolongación de un sistema moribundo, como es ese "nuevo orden mundial", que barrerá todo el liberalismo surgido de las revoluciones burguesas y los principios sobre los que se construyó esta sociedad, para imponer una dictadura corporativa a mansalva. Es decir, el ultraliberalismo, posdemocrático, posmoderno y neofascista en su máxima expresión.
30/07/2026