Por: Alex A. Chamán Portugal
I. Introducción
El presente ensayo analiza el desenvolvimiento de la ofensiva del genocida imperialismo estadounidense contra las fuerzas de “izquierda” y los procesos emancipatorios a lo largo de los siglos XX y XXI. El problema central radica en comprender cómo las estrategias de contención y desestabilización han cambiado de la intervención militar directa y el anticomunismo clásico hacia tácticas multidimensionales como la guerra híbrida, la diplomacia coercitiva, el lawfare o guerra política y la guerra cognitiva, en el contexto de la irreversible crisis estructural del capitalismo y de la Cuarta Revolución Industrial.
Se considera que la feroz ofensiva de Estados Unidos contra las fuerzas de izquierda constituye una expresión de la defensa de intereses económicos y políticos vinculados con la preservación de su posición hegemónica dentro del insepulto sistema capitalista mundial. No obstante, sus mecanismos tradicionales se han transformado, desplazándose hacia instrumentos financieros, tecnológicos, mediáticos y cognitivos.
II. Imperialismo, capitalismo y lucha de clases
Para comprender el escenario de la situación política internacional, es ineludible sostener que El capitalismo, se caracteriza por ser un modo de producción basado en la extracción de plusvalía y la explotación del trabajo asalariado (Marx, 1867/2001), posee una tendencia inseparable a la crisis por sobreacumulación y a la expansión geográfica espacial.
El imperialismo, conceptualizado por Lenin (1916/1973) como la fase monopolista del capitalismo, implica la fusión del capital bancario e industrial (capital financiero), la exportación de capitales y el reparto territorial del mundo. Hoy, el imperialismo se manifiesta en la configuración de un sistema de centro y periferia, en la que el desarrollo del centro condiciona el atraso y dependencia de la periferia (teoría de la dependencia). La hegemonía, en términos de Gramsci (1932/1981), no se ejerce solamente a través de la coerción, sino a través de la construcción de consensos que legitiman la dominación en la superestructura institucional y cultural. En este marco, la ofensiva contra la izquierda no es una incoherencia, sino una expresión internacionalizada de la lucha de clases, orientada a desarticular cualquier proyecto que amenace la acumulación de capital. En vez se consensos prevalece las imposiciones a sangre y fuego como acontece en Palestina, Irán, Venezuela, Cuba, etc.
III. De la Guerra Fría a la ofensiva contemporánea
Durante la denominada Guerra Fría, la política exterior estadounidense en América Latina operó bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, orientada a contener la influencia soviética y sofocar los movimientos de liberación nacional. La evidencia documental revela un patrón sistemático de intervención como la injerencia en el golpe contra João Goulart en Brasil (1964) y el derrocamiento de Salvador Allende en Chile (1973) para frenar proyectos de soberanía económica. El Plan Cóndor sistematizó el terrorismo de Estado en el América del Sur en la década de 1970. Estos hechos son eventos históricos respaldados por memorandos de la siniestra CIA y el terrorífico Departamento de Estado, que demuestran que el objetivo principal fue garantizar la reproducción del capital transnacional mediante la eliminación física y política de la disidencia.
IV. Neoliberalismo y nuevas formas de intervención
Con la finalización de la Guerra Fría y la imposición del Consenso de Washington, el intervencionismo mediante invasiones militares directas en América Latina han sido paulatinamente sustituidas por métodos de desestabilización indirecta y "golpes blandos" o institucionales.
El siglo XXI ha presenciado sistemáticas operaciones de desestabilización contra gobiernos progresistas o de izquierda. Ejemplos como el golpe en Honduras (2009), el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff en Brasil (2016) y el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia (2019) manifiestan la instrumentalización de aparatos judiciales, legislativos y policiales.
Asimismo, las perversas sanciones económicas y bloqueos aplicados históricamente a Cuba e Irán y extendidos a Venezuela operan como herramientas de guerra económica. El objetivo de la diplomacia coercitiva y el estrangulamiento económico es generar crisis internas, hiperinflación, pobreza, desempleo y descontento social, debilitando los proyectos soberanos y forzando cambios de régimen.
V. Guerra mediática, informacional y cognitiva
La hegemonía en el siglo XXI se disputa también en el terreno de las subjetividades. Las nuevas tecnologías han habilitado la guerra cognitiva, entendida como la instrumentalización de la información para amputar la concepción científica de la realidad, anular el pensamiento crítico, alterar la percepción y manipular el comportamiento de poblaciones objetivo.
La utilización de redes sociales, algoritmos y plataformas digitales permite la microsegmentación política. Organismos vinculados a la política exterior del imperialismo y corporaciones mediáticas intervienen en la amplificación de narrativas, produciendo campañas de desinformación contra procesos emancipatorios. La guerra informacional actual, apoyada en inteligencia artificial, busca dividir la solidaridad de clase, promover la polarización extrema, la antipolítica y el resurgimiento de variantes del neofascismo en la región, canalizando el descontento material hacia salidas reaccionarias.
VI. IV Revolución Industrial y capitalismo digital
La Cuarta Revolución Industrial representa una profunda reestructuración de las fuerzas productivas. La inteligencia artificial, la automatización, el big data y los monopolios tecnológicos vienen consolidado un "capitalismo de vigilancia" (Zuboff, 2019).
La datificación de la vida cotidiana constituye una nueva forma de extracción de plusvalía y acumulación por desposesión (Harvey, 2004). El control de la infraestructura digital (cables submarinos, servidores, semiconductores y propiedad intelectual) fortifica el poder de las potencias capitalistas e imperialistas, ya que, utilizan este dominio para ejercer espionaje masivo (como mostraron las denuncias de Edward Snowden), militarizar la tecnología y sancionar a potencias competidoras, configurando un modelo en que el capital tecnológico subordina tanto al trabajo como a la soberanía de las naciones oprimidas.
VII. Crisis del capitalismo y rivalidades interimperialistas
El capitalismo mundial atraviesa una crisis estructural caracterizada por la financiarización extrema, la caída de la tasa de ganancia, la sobreacumulación y la crisis ecológica. En este contexto, la hegemonía estadounidense enfrenta un declive frente al ascenso de China y el papel geopolítico de Rusia, articulados en torno a los BRICS y proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
La respuesta del imperialismo ha sido escalar guerras comerciales, tecnológicas y conflictos por procuración. Esta dinámica se enmarca en las rivalidades y las disputas hegemónicas. Algunos autores plantean que se trata de una competencia interimperialista por el control de mercados, cadenas de suministro y zonas de influencia. La desdolarización progresiva y la bipolaridad constituyen la mayor amenaza existencial al imperialismo estadounidense desde la caída de la Unión Soviética.
VIII. América Latina y las naciones oprimidas como espacios estratégicos
En el contexto de la crisis energética global y la decadencia del sistema capitalista América Latina retoma un papel central como proveedora estratégica de materias primas.
La región se distingue por albergar inmensas reservas de biodiversidad, agua dulce, petróleo, gas, cobre, fierro y, crucialmente, los minerales críticos para la IV Revolución Industrial. El "Triángulo del Litio" (Argentina, Bolivia y Chile) se convierte en un escenario directo de disputa imperialista. La ofensiva del Comando Sur del Imperialismo, busca bloquear la influencia de China y Rusia, así como impedir cualquier intento de los Estados latinoamericanos por nacionalizar estos recursos, industrializarlos o usarlos como palanca de un desarrollo de sus fuerzas productivas.
IX. Palestina, sionismo y geopolítica
La crisis de la hegemonía estadounidense exige comprender su política en el denominado Medio Oriente, donde el régimen de Israel, bajo el terrorista proyecto sionista, ha operado como un enclave estratégico de carácter militar. El condicionado “apoyo” financiero, militar, político y diplomático de Estados Unidos a Israel responde a la importancia geopolítica de la región, particularmente por sus vastas reservas de hidrocarburos, así como a la necesidad de preservar sus intereses estratégicos valiéndose de alianzas con las conservadoras y proimperialistas petro-monarquías del Golfo. Esta política busca, asimismo, contener y debilitar los movimientos anticoloniales, soberanistas y nacionalistas árabes que históricamente han cuestionado la dominación y la influencia imperialista en la región.
El sionismo histórico emergió como un reaccionario proyecto político nacionalista en el siglo XIX y se materializó a través de dinámicas propias del fascismo y colonialismo de asentamiento, provocando el despiadado despojo territorial de la población palestina. Criticar las políticas de exterminio, apartheid, ocupación militar de Palestina y el papel del sionismo como extensión de los intereses imperialistas en Medio Oriente es un imperativo del rigor histórico y analítico.
X. Conclusiones
La ofensiva del decadente imperialismo estadounidense contra las fuerzas de izquierda y los movimientos populares es un fenómeno estructural, consustancial a la reproducción del capitalismo y su depredador modelo neoliberal, así como, su etapa imperialista.
Se constata una continuidad en los perversos objetivos estratégicos de evitar la emancipación de los pueblos del mundo y el proletariado. Se ha transitado del terrorismo de Estado mediante las criminales dictaduras militares a mecanismos de lawfare, derecho penal del enemigo, bloqueos financieros, sanciones unilaterales, manipulación mediática, domesticación de la sociedad y guerras cognitivas propias del capitalismo digital.
El capitalismo no colapsará mecánicamente por sus contradicciones; su reestructuración mediante la IV Revolución Industrial evidencia una capacidad de adaptación. Sin embargo, las rivalidades interimperialistas, la lucha de los explotados y oprimidos y la persistente resistencia de los pueblos demuestran que la hegemonía imperialista es hoy más vulnerable que en las últimas tres décadas. La lucha de clases (económica, ideológica y política), mediada hoy por algoritmos, crisis financieras y disputas por minerales críticos, sigue siendo el motor de la historia.
Referencias
Amin, S. (2010). La ley del valor mundial. Monthly Review Press.
Castro, F. (1983). La crisis económica y social del mundo: Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir.
Departamento de Estado de EE. UU., Oficina del Historiador. (1973). Programa de acción encubierta de la CIA en Chile desde 1970. Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, 1969-1976.
Gramsci, A. (1971). Selecciones de los cuadernos de la cárcel. International Publishers.
(Obra original publicada entre 1929 y 1935).
Guevara, E. (2007). Crear dos, tres, muchos Viet Nam (Mensaje a la Tricontinental). Ocean Sur. (Obra original publicada en 1967).Harvey, D. (2004). El nuevo imperialismo. Ediciones Akal.
Lenin, V. I. (1973). El imperialismo, fase superior del capitalismo. En Obras Escogidas. Editorial Progreso. (Obra original publicada en 1916).
Mao, Z. (1968). Obras escogidas de Mao Tse-tung (Tomo I). Ediciones en Lenguas Extranjeras. (Obras originales publicadas entre 1926 y 1937).
Marx, K. (1976). El Capital: crítica de la economía política (Vol. I). Penguin Books. (Obra original publicada en 1867).
Poulantzas, N. (1978). Estado, poder y socialismo. Verso.
Stalin, J. V. (1975). Los fundamentos del leninismo. Editorial Progreso. (Obra original publicada en 1924).
Vega Cantor, R. y Martín Novoa, F. (2014). Colombia y el imperialismo contemporáneo: Un eslabón geoestratégico de los Estados Unidos. Ocean Sur.
Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de la vigilancia: La lucha por un futuro humano en la nueva frontera del poder. PublicAffairs.