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INSTRUMENTALIZACIÓN POLÍTICA Y MERCANTIL DE LA FE POR EL DECADENTE CAPITALISMO

Por: Alex A. Chamán Portugal 
Resumen

La religión y la espiritualidad han acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, ofreciendo respuestas acerca del sentido de la vida, fortificando la cohesión social y promoviendo valores éticos y comunitarios. Asimismo, la historia también muestra que diferentes poderes económicos y políticos han instrumentalizado las creencias religiosas para legitimar formas atroces de dominación, sometimiento, justificar conquistas y genocidios, consolidar oprobiosas estructuras de poder y reproducir desigualdades e injusticias. En este ensayo se analiza cómo la fe ha sido manejada en distintos contextos históricos como un recurso ideológico al servicio de proyectos coloniales, imperiales y capitalistas, sin desconocer que numerosas comunidades religiosas también han protagonizado importantes experiencias de resistencia y defensa de la dignidad humana. Asimismo, se examinan las principales contribuciones de Carlos Marx, Federico Engels, Antonio Gramsci, Louis Althusser, José Carlos Mariátegui, Frantz Fanon, etc., para comprender la relación entre religión, poder e ideología.

Introducción
La religión constituye uno de los fenómenos históricos, sociales, políticos e ideológicos más influyentes de la humanidad, ya que, a lo largo de los milenios, ha contribuido a la construcción de identidades colectivas, principios éticos y formas de organización comunitaria en el marco de una determinada sociedad. Al mismo tiempo, distintas instituciones religiosas han participado, en diversos momentos históricos, en procesos económicos y políticos vinculados con la consolidación de Estados, imperios y sistemas de dominación (Durkheim, 1912/2008; Weber, 1905/2002).
La religión no debe entenderse solamente como una experiencia espiritual individual, sino también como una institución inserta en relaciones históricas de poder. Consecuentemente, su estudio requiere tener muy en cuenta las condiciones económicas, sociales, políticas e ideológicas en las que se desarrolla. Desde la ciencia del marxismo se sostiene que las ideas, las creencias y las instituciones forman parte de una totalidad social en que interactúan con las estructuras económicas y las relaciones de clase (Marx y Engels, 1845-1846/1974)
.En este ensayo se parte de una tesis central que es la instrumentalización política y mercantil de la fe no constituye una característica inherente a las religiones, sino el resultado de procesos históricos a través de los cuales las clases sociales dominantes han utilizado el poder político y la autoridad simbólica de las instituciones religiosas para legitimar proyectos de dominación, explotación y opresión. Esta afirmación no olvida que, en distintas épocas, también hayan surgido expresiones religiosas comprometidas con la justicia social, la defensa de los pueblos y la emancipación humana (Boff, 1981; Gutiérrez, 1971).

1. Religión, poder e ideología

Las primeras expresiones religiosas surgieron mucho antes de la formación de los Estados y de las sociedades divididas en clases sociales. Los estudios antropológicos muestran que las comunidades originarias desarrollaron rituales y creencias relacionadas con la naturaleza, la vida comunitaria y la explicación del mundo, desempeñando funciones de integración social y transmisión cultural (Eliade, 1957; Durkheim, 1912/2008).Con la aparición de las primeras civilizaciones estatales, la religión empezó a vincularse cada vez más con el ejercicio del poder político. Así, reyes, emperadores y sacerdocios legitimaron su autoridad presentándola como expresión de un orden divino o sagrado, por lo que la obediencia al poder terrenal fue frecuentemente asociada con la sumisión a una autoridad trascendente (Eagleton, 2014).Carlos Marx analizó este fenómeno en el marco de una crítica más amplia a las sociedades divididas en clases. En su célebre Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, planteó que la religión representa "el suspiro de la criatura oprimida" y "el corazón de un mundo sin corazón", al tiempo que la definió como "el opio del pueblo" (Marx, 1844/2009).

Esta expresión no constituye un simple rechazo de la religión, sino una explicación de su función social en condiciones de explotación y opresión. Para Marx, las creencias religiosas pueden ofrecer consuelo frente a las injusticias y sufrimientos, pero también contribuir a que las personas acepten como inevitables situaciones históricas que, en realidad, pueden transformarse mediante la acción colectiva.Federico Engels complementó lo anterior al demostrar que los movimientos religiosos no han desempeñado siempre un papel conservador.
En Las guerras campesinas en Alemania, expresó cómo determinadas corrientes religiosas sirvieron para expresar demandas populares e igualitarias frente a estructuras feudales extremadamente desiguales (Engels, 1850/1977). Esto evidencia que la religión constituye un espacio de disputa social e ideológica.

Antonio Gramsci amplió este análisis mediante el concepto de hegemonía cultural, ya que las clases dominantes no mantienen su poder únicamente a través de la coerción, sino también construyendo consenso vía instituciones como la escuela, los medios de manipulación masivos, las redes sociales, las plataformas digitales y las organizaciones religiosas (Gramsci, 1971). Así, la religión puede contribuir a presentar determinadas relaciones sociales como naturales o moralmente legítimas, facilitando la reproducción del orden social establecido.En una línea similar, Louis Althusser afirmó que las instituciones religiosas forman parte de los aparatos ideológicos del Estado, o sea, de aquellos espacios en que se producen valores, normas y formas de interpretar la realidad que contribuyen a reproducir las relaciones sociales existentes (Althusser, 1970/1974). El propio desarrollo histórico demuestra que referidas instituciones no actúan siempre de manera uniforme, puesto que en su interior también brotan corrientes críticas y transformadoras. 

2. Colonialismo, evangelización y acumulación originaria del capital

Uno de los procesos históricos donde la instrumentalización política de la religión adquirió mayor relevancia fue la expansión colonizadora europea iniciada a finales del siglo XV. La conquista de América y la posterior colonización de amplias regiones de África y Asia respondieron a una mezcla de intereses económicos, políticos y religiosos (Elliott, 2006; Wallerstein, 1974).Desde la economía política, distintos autores plantean que la expansión colonial desempeñó un papel decisivo en la denominada acumulación originaria del capital, proceso a través del cual la apropiación de recursos naturales como tierras, metales preciosos y fuerza de trabajo contribuyeron a la formación del capitalismo moderno (Marx, 1867/2017; Harvey, 2003). En la mayoría de los casos, la evangelización acompañó este atroz proceso proveyendo marcos simbólicos que legitimaban la expansión imperial presentando la conquista y colonización como una misión civilizadora (Pagden, 1995).

Es importante destacar que la relación entre religión y colonialismo fue compleja y no puede reducirse a una explicación única, ya que diversas instituciones eclesiásticas colaboraron estrechamente con los proyectos colonizadores, mientras que algunas voces denunciaron los vejámenes cometidos contra las poblaciones originarias. Un ejemplo excepcional fue el de Bartolomé de las Casas, quien defendió los derechos de los pueblos originarios frente a las monstruosidades de la conquista (Las Casas, 1552/1999). En contraste, la mayoría de los sectores justificaron la expansión colonialista apelando a argumentos religiosos y civilizatorios.

Frantz Fanon profundizó posteriormente este análisis al señalar que el colonialismo además ocupó territorios y transformó las subjetividades de los pueblos colonizados. La imposición cultural y religiosa formó parte de un proceso más amplio destinado a presentar la cultura europea como modelo universal de civilización, proscribiendo los conocimientos y espiritualidades de los pueblos originarios a una condición de inferioridad (Fanon, 1961/2002).En América Latina, José Carlos Mariátegui sostuvo que la comprensión de la religión debía enmarcarse dentro de la realidad histórica concreta de cada pueblo. Para el revolucionario peruano, las formas religiosas heredadas de la colonia no podían analizarse separadas de la estructura económica y social construida sobre la explotación de las comunidades indígenas y campesinas (Mariátegui, 1928/2007). Así, la emancipación latinoamericana exigía no sólo transformaciones económicas, sino también una profunda descolonización cultural e ideológica. 

3. Capitalismo neoliberal y mercantilización de la fe

El desarrollo del capitalismo, en su fase neoliberal, ha ampliado la lógica del mercado hacia ámbitos tradicionalmente considerados ajenos a las relaciones mercantiles, por lo que la religión y la espiritualidad no han permanecido al margen de este proceso. Muchos autores sostienen que determinadas organizaciones religiosas han incorporado estrategias empresariales, mecanismos de marketing y modelos de gestión propios del mercado, transformando la fe en un bien de consumo y a los creyentes en consumidores de bienes simbólicos (Harvey, 2005; Bauman, 2007).Así, el capitalismo no solo produce mercancías materiales, sino también valores, emociones, identidades y experiencias espirituales de carácter burgués. La denominada mercantilización de la fe se expresa en fenómenos como las megaiglesias, megacongregaciones, el teleevangelismo, la comercialización de objetos religiosos, el marketing espiritual, los congresos masivos de liderazgo religioso y la creciente profesionalización de determinadas organizaciones confesionales (Einstein, 2008).Uno de los fenómenos más investigados es la denominada teología de la prosperidad, difundida por algunas corrientes del cristianismo evangélico y pentecostal. Plantea que la prosperidad económica constituye una manifestación de la bendición divina y que las contribuciones económicas de los fieles forman parte de una relación espiritual con Dios (Bowler, 2013).Puede sostenerse que ciertas manifestaciones de la religión corren el riesgo de desplazar el énfasis desde la solidaridad y la justicia social hacia el éxito individual, el consumo excesivo y la acumulación material compulsiva. Así, la lógica mercantil tiende a transformar la espiritualidad en un producto sujeto a las reglas de la oferta y la demanda, reproduciendo los valores predominantes del mercado (Bauman, 2007; Eagleton, 2014). 

4. Medios de manipulación, plataformas digitales e industria cultural

En el contexto de la Cuarta Revolución Industrial, las redes sociales, las plataformas digitales, la inteligencia artificial y los algoritmos han transformado profundamente la producción y difusión de los discursos religiosos. En el marco del capitalismo de plataformas, determinados actores políticos, económicos y religiosos utilizan estas tecnologías para amplificar su influencia, construir liderazgos carismáticos, segmentar audiencias y moldear percepciones, emociones y comportamientos mea través de sofisticadas estrategias de comunicación, marketing digital y explotación de datos. En determinados contextos, estas herramientas también pueden facilitar la desinformación, la manipulación emocional, el fanatismo y diversas formas de control simbólico orientadas a preservar intereses económicos, políticos o ideológicos (Castells, 2009; Han, 2014; Zuboff, 2019).Este fenómeno representa una nueva expresión de la industria cultural, en la que, la fe y la espiritualidad son transformadas en mercancías sometidas a la voracidad del mercado, la competencia y la rentabilidad. Así, el creyente es tratado como consumidor, la comunidad como un mercado potencial y la esperanza como un recurso comercializable, subordinando la dimensión ética y liberadora de la experiencia religiosa a dinámicas de acumulación de poder, influencia y capital propias del capitalismo (Horkheimer & Adorno, 1947/2002; Einstein, 2008; Harvey, 2005). 

5. Espiritualidad, emancipación y justicia social

Si bien una parte de la historia evidencia procesos de instrumentalización política y económica de la religión, también existen experiencias comprometidas con la emancipación humana. En América Latina, la Teología de la Liberación representó uno de los intentos más significativos por vincular la fe con la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la opresión estructural.Gustavo Gutiérrez afirmó que la pobreza no debía entenderse solamente como una realidad individual, sino como el resultado de estructuras históricas de injusticia que exigían transformaciones sociales profundas (Gutiérrez, 1971). Leonardo Boff, desarrolló una reflexión ética centrada en la dignidad humana, la solidaridad y el cuidado de la vida (Boff, 1981).En diálogo con estos planteamientos, Paulo Freire defendió una educación liberadora orientada a desarrollar la conciencia crítica de los pueblos frente a las distintas formas de opresión (Freire, 1970/2005).

Estas experiencias demuestran que la religión constituye un fenómeno histórico y social hondadamente contradictorio, cuyo significado y función dependen de las condiciones materiales, las relaciones de poder y los proyectos políticos e ideológicos con los que se articula. A lo largo de la historia, ha sido utilizada tanto para legitimar sistemas de dominación, explotación y exclusión como para impulsar procesos de resistencia, organización popular y emancipación, inspirando la defensa de la dignidad humana, la igualdad, la justicia social y los derechos de los pueblos.

Conclusiones

La historia demuestra que la religión constituye un fenómeno social complejo y contradictorio, cuya función ha variado según las condiciones históricas, el modo de producción y la correlación de fuerzas entre las clases sociales. A lo largo de distintos períodos, distintas instituciones religiosas han sido utilizadas para legitimar proyectos imperiales, coloniales y sistemas de explotación, contribuyendo a la reproducción de relaciones de dominación y desigualdad. Sin embargo, la historia también registra experiencias en las que comunidades y movimientos religiosos han acompañado las luchas de los pueblos, defendiendo la justicia social, la dignidad humana y los derechos de los sectores históricamente oprimidos.

 La instrumentalización política y mercantil de la fe forma parte de los mecanismos ideológicos mediante los cuales las clases dominantes procuran construir consenso, reproducir la hegemonía y preservar las injustas condiciones de acumulación del capital. En el capitalismo y su fase imperialista, la expansión de la lógica mercantil hacia la esfera religiosa ha favorecido, en determinados contextos, la transformación de la espiritualidad en mercancía, subordinando valores éticos y comunitarios a intereses económicos, políticos e ideológicos, sin que ello represente la totalidad de las experiencias religiosas. En consecuencia, la superación de la instrumentalización de la fe exige no solo una conciencia de clase –crítica, creativa y propositiva- frente a sus usos políticos y mercantiles, sino también la transformación de las caducas estructuras económicas y sociales que los hacen posibles. Esto implica avanzar hacia una sociedad socialista superior, sustentada en la superación de la explotación de clase, la propiedad social de los medios de producción, la igualdad sustantiva, la solidaridad internacionalista y la emancipación integral del ser humano, en que la espiritualidad pueda desarrollarse libre de toda forma de dominación, mercantilización, alienación y domesticación. 

Referencias
Althusser, L. (1974). Ideología y aparatos ideológicos del Estado. Nueva Visión. (Obra original publicada en 1970).Bauman, Z. (2007). Vida de consumo. Fondo de Cultura Económica.Boff, L. (1981). Iglesia: carisma y poder. Sal Terrae.Bowler, K. (2013). Bendecidos: Una historia del evangelio de la prosperidad en Estados Unidos. Oxford University Press.Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Alianza Editorial.Durkheim, É. (2008). Las formas elementales de la vida religiosa. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1912).Eagleton, T. (2014). La cultura y la muerte de Dios. Yale University Press.Einstein, M. (2008). Marcas de la fe: El marketing de la religión en una era comercial. Routledge.Eliade, M. (1957). Lo sagrado y lo profano. Guadarrama.Engels, F. (1977). Las guerras campesinas en Alemania. Progreso. (Obra original publicada en 1850).Fanon, F. (2002). Los condenados de la tierra. Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1961).Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1970).Gramsci, A. (1971). Selecciones de los Cuadernos de la cárcel. International Publishers.Han, B.-C. (2014). Psicopolítica. Herder.Harvey, D. (2003). El nuevo imperialismo. Oxford University Press.Harvey, D. (2005). Breve historia del neoliberalismo. Oxford University Press.Horkheimer, M., & Adorno, T. W. (1998). Dialéctica de la Ilustración: Fragmentos filosóficos (J. J. Sánchez, Trad.). Trotta. (Obra original publicada en 1947).Huntington, S. P. (1996). El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. Simon & Schuster.Juergensmeyer, M. (2017). El terror en la mente de Dios (5.ª ed.). University of California Press.Las Casas, B. de. (1999). Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Cátedra. (Obra original publicada en 1552).Mariátegui, J. C. (2007). Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Biblioteca Ayacucho. (Obra original publicada en 1928).Marx, K. (2009). Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. En Escritos de juventud. Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1844).Marx, K. (2017). El capital. Tomo I. Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1867).Marx, K., & Engels, F. (1974). La ideología alemana. Grijalbo. (Obra original publicada en 1845–1846).Pagden, A. (1995). Señores de todo el mundo: Ideologías del imperio en España, Gran Bretaña y Francia (c. 1500–c. 1800). Yale University Press.Wallerstein, I. (1974). El moderno sistema mundial I: La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI. Academic Press.Weber, M. (2002). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1905).  

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