Red de prensa popular latinoamericana

DE LA RESISTENCIA A LA VICTORIA HISTÓRICA: IRÁN Y LA DERROTA DE LA MAQUINARIA GENOCIDA IMPERIALISTA-SIONISTA

Por Alex A. Chamán Portugal

Introducción

Introducción

En una sociedad capitalista en descomposición en que el unipolarismo estadounidense se desmorona bajo el peso de sus propias contradicciones, la República Islámica de Irán emerge como un caso ejemplar de emancipación nacional, resistencia antiimperialista y antisionista, así como desarrollo endógeno. Resulta imperioso arrancar el velo de la guerra cognitiva y la manipulación de los medios masivos de manipulación al servicio de referido eje genocida para comprender a Irán no a través del relato distorsionado de las manipuladoras transnacionales, sino como la expresión viva de una lucha por la autodeterminación. La histórica victoria de Irán, forjada en la fragua de una resistencia indomable y una identidad civilizatoria milenaria, trasciende sus fronteras, ya que ha pulverizado el mito de la invencibilidad neocolonial para erigirse como un faro de esperanza y un pilar central en el parto de la nueva bipolaridad, demostrando que la autodeterminación de las naciones oprimidas y pueblos del mundo es la fuerza incontenible del futuro.

El vasallaje neocolonial y la dictadura de los Pahlavi 

Para comprender la grandeza del Irán revolucionario, resulta necesario examinar las condiciones materiales previas a 1979. En esa etapa, Irán actuaba como un Estado vasallo y una plataforma de extracción de riqueza energética al servicio de corporaciones extranjeras como la Anglo-Persian Oil Company (actual BP).

La proimperialista dinastía Pahlavi enfrentó su mayor amenaza en 1951, cuando el primer ministro nacionalista Mohammad Mossadegh nacionalizó la industria petrolera. La respuesta fue la barbarie imperialista pura de 1953, en que la siniestra CIA y el perverso MI6 orquestaron la «Operación Ajax», puesto que, un sangriento golpe de Estado derrocó al gobierno legítimo y restauró al sha Mohammad Reza Pahlavi con poderes dictatoriales. Este régimen pro estadounidense impuso una alienación ideológica-cultural violenta y un saqueo persistente, sumiendo a la mayoría de la población en la miseria mientras la clase dominante y sus lacayos despilfarraban la riqueza nacional. Recordar que cualquier disidencia era aplastada despiadadamente por la SAVAK, una temible policía secreta entrenada por funesta la CIA y el terrorista Mossad, responsable de perseguir, encarcelar, torturar y asesinar a miles de militantes y sectores populares.

La ruptura revolucionaria y las conquistas sociales 

La Revolución Islámica de 1979 irrumpió como el contraste necesario, un terremoto político que devolvió la soberanía territorial, económica y política al pueblo iraní. Con el liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeini, esta ruptura alcanzó articular identidad cultural, espiritualidad y justicia social. Los importantes avances en las condiciones materiales de existencia logrados desde entonces, a pesar de la hostilidad imperialista-sionista, son tangibles y verificables:

  • Educación y el papel de la mujer: Se erradicó el analfabetismo estructural a través de masivas campañas, pasando de tener a más de la mitad de la población analfabeta antes de la revolución, a una tasa superior al 97% en la actualidad. Contrariando la embaucadora propaganda, la revolución impulsó masivamente los derechos en favor de la mujer, ya que hoy constituyen aproximadamente el 60% de los estudiantes universitarios y el 70% de los graduados en disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
  • Salud pública universal: El Estado construyó un sistema sanitario vigoroso que elevó la esperanza de vida de 55 años a 78 años y redujo drásticamente la mortalidad infantil, garantizando además beneficios sociales que superan a los de varias potencias.
  • Soberanía científica y militar: Bajo feroz asedio, Irán se convirtió en una potencia que produce más del 97% de sus necesidades farmacéuticas, lidera la nanotecnología en la región y logró una industria nuclear pacífica autóctona. Asimismo, conquistó la autosuficiencia desarrollando tecnología aeroespacial y misiles balísticos hipersónicos, garantizando su autodefensa frente a agresiones imperialistas-sionistas.

El asedio imperialista-sionista y la economía de resistencia 

Incapaz de tolerar esta conquista material y espiritual, el bloque hegemónico conformado por el imperialismo estadounidense y el régimen sionista ha desatado una guerra multifacética. El retiro arbitrario de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 y la imposición de sanciones máximas evidenciaron el pisoteo periódico del derecho internacional. Estas medidas coercitivas son genuinos crímenes de lesa humanidad diseñados para asfixiar la economía, romper el tejido social y reducir el tamaño de la clase pequeña burguesa que es muy diversa.

La realidad muestra que el imperialismo ha fracasado en quebrar a la sociedad iraní, puesto que, la nación ha forjado una armadura inexpugnable sustentada en una honda espiritualidad, un arraigado nacionalismo y una tradición histórica de lucha antiimperialista. La respuesta a las sanciones ha sido la «economía de resistencia» y la integración en esquemas multilaterales como los BRICS+ y la Organización de Cooperación de Shanghái, consolidando el fin de la hegemonía del dólar.

La victoria de Irán frente a la maquinaria de guerra imperialista-sionista

En la actual y más encarnizada etapa de la agresión, la guerra dirigida por el genocida Estados Unidos y el expansionista régimen de Israel contra Irán ha exhibido la faceta más cobarde y destructiva del terrorismo de Estado. Es primordial destacar la victoria iraní en esta contienda, una victoria que se sostiene con inmensa dignidad muy a pesar de la brutal devastación, del asesinato selectivo calculado a las espaldas de su líder el Ayatolá, así como de altos dirigentes políticos y militares, y de la atroz e incesante masacre contra 175 niñas escolares, población civil e infraestructura sensible. Esta resiliencia demuestra que el combate y la resistencia sostenidos por Teherán trascienden por completo sus fronteras; la victoria iraní es, incuestionablemente, la victoria de todos los pueblos del mundo contra el imperialismo y el régimen sionista.

Conclusión:

La historia de Irán sintetiza la debacle del globalismo unipolar encarnado por el imperialismo estadounidense –enemigo de la humanidad y pueblos-, el cual creó las condiciones para su propia destrucción al forjar un pueblo unido, consciente, combativo y resuelto. La República Islámica de Irán representa un faro de combatividad y resistencia para los pueblos del mundo, demostrando que la bipolaridad en desarrollo no es una aspiración teórica, sino una realidad material. En este escenario, la solidaridad internacional no es una opción ni un mero gesto simbólico, sino un imperativo categórico para todo aquel que luche por un mundo verdaderamente libre de dominación imperialista y marche hacia una sociedad superior. A esto se suma que la alianza criminal entre Estados Unidos y el enclave sionista de Israel —cuya maquinaria de guerra y tiranía ensangrienta permanentemente la región— solo acelera su propia ruina social, política e ideológica. Frente a este terrorismo de Estado imperialista y sionista, la trinchera iraní se yergue inquebrantable en aras de defender su causa histórica asestando golpes contundentes a ese nefasto eje del mal y garantizar la victoria ineludible de las naciones oprimidas y  pueblos del mundo.

PROSIGUE LA FARSA ELECTORAL EN EL PERÚ

Richard González

Tal como transcurre el proceso electoral, la llamada «voluntad popular» debería imponerse una vez que se emite el voto, con la contabilidad correspondiente y sin trampas, lo cual debería reflejarse en el conteo oficial de la ONPE. Pero esa «voluntad popular» es hecha añicos, es burlada de frente, sin tapujos ni disimulos. Esto se expresa, por ejemplo, cuando quienes mandan en el Perú —los bancos, los industriales y las corporaciones nacionales e internacionales— se orinaron en esa «voluntad popular» respecto al referéndum sobre la bicameralidad, en el cual ganó un rotundo rechazo a dicha propuesta. Es una muestra nítida y clara de que no les importa esa «voluntad popular», ni en el caso del referéndum ni en el de las urnas, como ocurrió con el profesor Pedro Castillo.

Es más, el referéndum es un hecho político consumado que debería ser la expresión más máxima y democrática de esa «voluntad popular», por encima de todo poder formal. Sin embargo, a través del Poder Legislativo, se limpiaron el moco —para no decir otra cosa— con esa «voluntad popular».

Esto quiere decir que, a partir de ese hecho político, ya venían preparando el escenario para lo que hoy sucede en estas elecciones: buscaban que la ultraderecha pateara el tablero. Dado el escenario que calculaban, preveían un rotundo rechazo hacia esa propia ultraderecha, un repudio expresado desde antes en los altos porcentajes de desaprobación a los tres poderes del Estado, y mucho más aún hacia el Ejecutivo y el Legislativo.

Evidentemente, parte de esa planificación era la dispersión del voto, para luego llegar, al final, a una competencia de ultraderecha contra ultraderecha.

La razón fundamental era, y sigue siendo, mantener el poder en manos de las corporaciones nacionales e internacionales, y que el botín del Estado continúe bajo el control de esos agentes para proseguir con el saqueo de todo un país.

Ante la posibilidad de una nueva Constitución, están dispuestos hasta a dar un golpe de Estado. Como ya se sabe desde hace tiempo, declararon a las FF. AA. como garantes de la «democracia»; unas FF. AA. dirigidas y digitadas por la embajada norteamericana.

Hoy, en medio de estas elecciones, persisten en que la segunda vuelta sea de ultraderecha contra ultraderecha. Para ello, usan todas las triquiñuelas, trabas, y hasta la posibilidad de invalidar esta elección, con el fin de revertir el escenario posible (hasta ahora) entre la ultraderecha y JP, donde muy probablemente esta rancia y desalmada ultraderecha perdería el control del Poder Ejecutivo.

Todo esto, además de persistir en premiar a la «chica» con la presidencia, en pago por su constante y consecuente servilismo al imperialismo y a las corporaciones regionales y nacionales. Y muy aparte de permitirle seguir acumulando millones en sus arcas personales, porque todas sus decisiones y determinaciones desde el Parlamento, y desde otros poderes donde influye, representan un contante y sonante flujo de millones hacia su cartera. Es así como funciona esa llamada «democracia».

Por lo tanto, la «voluntad popular» sirve en la medida en que no altere ni ponga en juego los grandes intereses de estas corporaciones; en caso contrario, estas la desconocen sin miramientos. Si hay resistencia, entonces mandan a matar al pueblo por medio de sus FF. AA., lo enjuician y lo criminalizan hasta apagar esa resistencia democrática mediante una legislación punitiva y fascista, como lo es el derecho penal del enemigo.

Esa es la farsa que hoy está en marcha a la vista de todos; que no la quieran ver es otra cosa. ¿Son conscientes las izquierdas? Parece que no les interesa más que seguir el juego, movidas por aspiraciones personales, arribismos y afanes. Porque, de lo contrario, otra sería la actitud y otra la determinación política; como, por ejemplo, activar la Asamblea Constituyente de forma unilateral por parte del frente popular, con sus propios liderazgos y en un frente común de las clases del pueblo. En lugar del fraccionalismo y la atomización organizacional, los debates deberían estar diseminados en cabildos, comités y asambleas a nivel nacional, erigiéndose como un contrapoder dentro del poder burgués.

Una decisión política de esta magnitud obligaría, en el campo de batalla política, a que se ponga en marcha esa Asamblea Constituyente, devolviendo la iniciativa al campo popular. Así se dejaría de jugar dentro de los parámetros y planes del enemigo de los pueblos, si es que realmente les interesan los cambios profundos y fundamentales dentro de esa misma «democracia» en favor del pueblo, la nación o la patria.

O también, la de estructurar un frente amplio del pueblo, donde estén activos tanto su organización como su contenido y programa común; que se organice a nivel nacional para poner en agenda esa Asamblea Constituyente y otras formas y contenidos de lucha, dando iniciativa a una organización nacional que agrupe a todos los frentes. En fin, hay mucho por hacer, muchas formas de activar la iniciativa del pueblo para que esa voluntad popular —es decir, la soberanía popular— se cristalice efectivamente como un contrapoder hegemónico.

17/04/2026

CONTUNDENTE MITIN Y MARCHA EN LA CIUDAD DE MÉXICO: DE MÉXICO A GAZA, ¡LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS!

Por Red de Prensa Popular Latinoamericana

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO – 18 de abril de 2026. — En el marco de la conmemoración del Día Internacional por la Libertad de los Presos Políticos, las calles de la capital mexicana fueron escenario ayer, 17 de abril, de un enérgico y contundente mitin y marcha. Entre las 14:00 y las 18:00 horas, distintas organizaciones sociales, políticas y populares protagonizaron una jornada caracterizada por su combatividad y elevado compromiso político.

El contingente recorrió el trayecto desde la Secretaría de Gobernación hasta la emblemática Plaza Palestina Libre. Impulsada por la Coordinadora Internacional de Solidaridad y por la Libertad de los Presos Políticos Revolucionarios del Mundo Base Metropolitana y Base Chiapas la movilización se convirtió en un importante espacio de denuncia, solidaridad internacionalista y reafirmación de la lucha inquebrantable de los pueblos.

 

Una Declaración Internacionalista Frente a la Crisis Global Capitalista

Durante la movilización se difundió la Declaración por el 17 de abril, un documento que plantea cómo el mundo atraviesa una crisis estructural y general del sistema capitalista, marcada por tensiones geopolíticas, guerras y una creciente intervención imperialista encabezada por Estados Unidos, escenarios que representan la antesala de una conflagración mundial.

En este contexto, se denunció que la persecución de activistas sociales, luchadores sociales, revolucionarios y comunistas responde a una política sistemática de represión para frenar las luchas populares, caracterizada por:

  • Violaciones sistemáticas a los derechos de los pueblos y humanos: Negación del debido proceso y de la presunción de inocencia.
  • Criminalización de la protesta y la disidencia política. Persecución y encarcelamiento.
  • Condiciones carcelarias inhumanas: Uso de la tortura, el aislamiento y el hambre.
  • Avance del autoritarismo: Expansión de prácticas fascistas y la aplicación del perverso «Derecho Penal del Enemigo» para tratar a los activistas como sujetos sin derechos.

  

Solidaridad Internacional y Exigencia al Gobierno Nacional

La movilización expresó una solidaridad activa y militante con:

  • Los presos políticos palestinos, kurdos, peruanos, argentinos, chilenos, ecuatorianos, etc.
  • Luchadores sociales y líderes indígenas en México.

En el plano nacional, el reclamo fue tajante porque se denunció que las condiciones de los presos políticos en México no han cambiado sustancialmente, evidenciando que el Gobierno de Morena ha incumplido sus compromisos, manteniendo intacta la maquinaria de persecución política.

  

 

Gaza como Símbolo de Resistencia y el Repudio al Imperialismo

Uno de los ejes centrales de la jornada fue el rechazo absoluto al genocidio en Palestina. Se condenó enérgicamente al régimen fascista y genocida de Israel, denunciando la reciente aprobación —en flagrante violación al derecho internacional— del ahorcamiento de presos palestinos.

 

Juventud, Cultura y Lucha en las Calles

La movilización destacó por el entusiasmo, el desborde de optimismo y la enérgica presencia de la juventud. La Asamblea Interuniversitaria y Popular por Palestina, haciendo honor a la consigna «¡La juventud consciente jamás será sirviente!», dinamizó todo el recorrido agitando con fuerza:

«¡Fuera yanquis de América Latina, fuera sionistas genocidas de Palestina!» 

«¡Los niños y niñas de Gaza no son una amenaza!» 

«¡Señor, señora, no sea indiferente, se asesinan palestinos en la cara de la gente!» 

«¡Libertad, libertad a los presos por luchar!»

Comprendiendo el arte como instrumento de combate, la jornada estuvo impregnada de música, batucadas y expresiones performativas. Con infinita creatividad popular, los asistentes entonaron el himno partisano Bella Ciao, adaptado a la heroicidad de la resistencia palestina, pisotearon las banderas de Estados Unidos e Israel para luego quemarlas, símbolos de las masacres, los bombardeos despiadados y el exterminio.

  

 

Amplia Participación Organizativa

El éxito de la jornada demostró la fuerza de la articulación popular. Entre las organizaciones y activistas participantes destacaron:

  • Base Metropolitana y Base Chiapas de la Coordinadora Internacional de Solidaridad y por la Libertad de los Presos Políticos Revolucionarios del Mundo.
  • Asamblea Interuniversitaria y Popular por Palestina.
  • Movimiento Amplio Opositor para la Liberación Nacional (MAO-LN), con la participación de Miguel Ángel Ibarra.
  • Mazatecas por la Libertad conducida por la luchadora social Argelia Betanzos.
  • Observatorio Memoria y Libertad.
  • Global Movement por Gaza México.
  • Unión de Lucha Anticapitalista.
  • Comité de Apoyo por Kenia.
  • Batucada Son Corriente y el activista Christian Cebolledo.

 

 

Un Llamado a la Unidad del Proletariado

La actividad concluyó con un enérgico llamado al proletariado internacional y a los pueblos del mundo a unirse y fortalecer la lucha organizada. Las organizaciones reafirmaron que la represión no detendrá las justas demandas populares y emitieron una clara advertencia clasista:

«Los policías y militares no son trabajadores, son el brazo armado de los explotadores».

¡Libertad a los presos políticos del mundo!

¡Defensa de la vida y derechos fundamentales!

¡Viva la combatividad y resistencia de los pueblos del mundo!

¡Abajo la represión y la persecución política!

¡Abajo el genocida imperialismo estadounidense!

¡Abajo el terrorista régimen sionista de Israel!

EL PUEBLO PERUANO SE ORGANIZA EN UNA LUCHA MASIVA CONTRA EL FRAUDE ELECTORAL

La maquinaria fujimontesinista y sus aliados frente a la voluntad popular

Por Alex A. Chamán Portugal Ph.D.

El escandaloso fraude electoral peruano del año 2000 fue el resultado del repudiado accionar y la cooptación institucional orquestada por el binomio mafioso Fujimori-Montesinos para imponer un tercer mandato inconstitucional para profundizar las nefastas políticas neoliberales A través del siniestro Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), el régimen no solo subordinó a los organismos electorales mediante la falsificación masiva de firmas y la alteración de resultados, sino que ejecutó una gigantesca campaña de manipulación mediática. La millonaria compra de líneas editoriales y el uso dirigido de la prensa sensacionalista asfixiaron la deliberación pública, forzando un escenario donde el oficialismo criminal compitió en solitario en una contienda desprovista de toda legitimidad democrática.

Frente a la clausura de los canales institucionales y el férreo cerco informativo, la respuesta histórica se materializó en la Marcha de los Cuatro Suyos, una movilización sin precedentes que aglutinó a trabajadores, estudiantes y comunidades indígenas de todas las regiones del país. A pesar del terrorismo de Estado expresado en el violento sabotaje del aparato estatal, que incluyó la infiltración de agentes y mortales operaciones de falsa bandera para criminalizar la protesta, esta convergencia social en las calles logró fracturar la gansteril hegemonía del régimen genocida; la resistencia popular destruyó el espejismo de invulnerabilidad de la dictadura, acelerando el colapso definitivo que se consumaría poco después con la exposición de la corrupción sistémica.

En el contexto actual, se denuncia que la estructura fujimontesinista reedita estas prácticas antidemocráticas a través de un escandaloso fraude sistemático. Se impone una narrativa que presenta como derrotados a los legítimos vencedores, mientras habilita para la segunda vuelta a candidaturas que han generado un amplio rechazo a nivel nacional. Desde el 2021 —tras las campañas de estigmatización política («terruqueo»), la obstrucción a la gestión del presidente Pedro Castillo y la consumación de su destitución— se ha gestado un proceso de espaldas a la voluntad popular, diseñado para imponer a los representantes de este pacto político: Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga. Este proceso electoral, plagado de múltiples irregularidades, se encuentra en fase de consumación.

La ausencia de casi cinco millones de ciudadanas y ciudadanos en las urnas, sumada a los altos índices de votos blancos y viciados, evidencia una profunda crisis de representatividad y un rechazo categórico a estos comicios, despojándolos de legitimidad a la democracia de la lumpen burguesía y las organizaciones políticas criminales. Esta cifra de abstención sería aún mayor de no existir el voto obligatorio, reflejando así el resquebrajamiento de la democracia liberal en el Perú. Denunciamos que esta grosera manipulación estructural ha sido orquestada en complicidad con la explotadora Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), las redes de corrupción judicial conocidas como los Cuellos Blancos, diversas organizaciones políticas criminales y la injerencia de la siniestra Embajada de los Estados Unidos.

A nivel logístico, las irregularidades son flagrantes. La ONPE adjudicó el traslado del material electoral a nivel nacional a la ineficiente empresa GALAGO, a pesar de que esta entidad cuenta con un historial de denuncias y sanciones por incumplimiento, y registraba apenas 13 trabajadores hasta febrero de 2026. La alarmante falta de distribución de actas y materiales electorales levanta la sospecha de que, desde la propia sede de esta empresa, se premeditó la manipulación del sufragio para asegurar a toda costa la victoria de Keiko Fujimori, lideresa de una organización criminal, y del estafador Rafael López Aliaga. Simultáneamente, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), en un aparente intento de eludir responsabilidades, convocó a elecciones complementarias en 15 colegios de Lima, exonerando de multas a los ausentes en una medida que busca lavar la imagen del proceso. A esto se suman las múltiples denuncias de irregularidades reportadas tanto a nivel internacional (en países como Chile, España, Italia, Argentina y muchos otros) como, principalmente, en diversas regiones y zonas populares del Perú.

A esto se suman las graves denuncias de suplantación de firmas en diversas regiones del país y el hallazgo de cédulas previamente marcadas a favor del fujimorismo. Valiéndose de artimañas irregulares, esta red pandillera ha logrado capturar el caduco aparato estatal y sus decrepitas instituciones para garantizar el avance de sus representantes. La cooptación del JNE y la ONPE para consumar este fraude se sostiene sobre una férrea alianza con los medios masivos de manipulación o prensa mercenaria —encabezados por monopolios informativos como el Grupo El Comercio— y empresas de opinión pública como la embaucadora Datum, cuyo rol histórico ha sido prefabricar consensos y legitimar victorias cuestionadas. Este entramado se complementa con un podrido Poder Judicial influenciado por los Cuellos Blancos, encargado de dar ropaje legal al fraude, y unas genocidas Fuerzas Armadas y Policiales instrumentalizadas para sofocar la justa lucha popular mediante la represión, recordando las trágicas masacres de 2022 y 2023.

Tanto a nivel nacional como internacional, se ha evidenciado una serie de graves anomalías en la instalación de mesas de sufragio y en el propio acto de votación, mecanismos que impidieron la participación de cientos de miles de electores en estas elecciones generales demoliberales.

¡Abajo el fraude electoral de la lumpenburguesía y las mafias políticas neoliberales!

¡Respeto a la voluntad popular y a la democracia representativa!

¡Viva la masiva organización ciudadana contra el fraude electoral!

Latinoamérica, lunes 13 de abril de 2026

Del Golpe de Estado del 2002 a la Invasión del 3 de Enero

Por: Gerardo Franceschi.

Marx decía que «la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases».

Chávez fue el elemento disruptor del statu quo de la política venezolana. En primer lugar, llamó a un proceso constituyente para avanzar en una Constitución que permitiera grandes transformaciones en el Estado venezolano y, en segundo término, impulsó 49 leyes habilitantes que daban poder al pueblo y fortalecían los intereses del propio Estado.

En ese contexto, los sectores oligárquicos del país veían amenazados sus beneficios acumulados durante la IV República y, de esa manera, con el apoyo de Washington, comenzaron a conspirar en contra del nuevo proceso democrático y popular que empezaba a constituirse.

Por tal motivo, sectores como FEDECÁMARAS, la CTV, los medios de comunicación, sectores religiosos, partidos de oposición, ONG, parte del sector militar —y detrás, las maniobras de la CIA— se alinearon para asestar un golpe de Estado los días 11, 12 y 13 de abril, rompiendo el hilo constitucional y dando paso a una dictadura circunstancial que desembocó en la persecución del movimiento popular y sus líderes, trayendo consigo desapariciones y muertes durante el gobierno de facto.

Sin embargo, la conciencia del pueblo y el liderazgo de Hugo Chávez permitieron el retorno del presidente. Pese al regreso del líder el 13A —quien hizo un llamado a la paz, a la reconciliación y a la construcción de una Venezuela de todos—, no se hicieron esperar las conspiraciones constantes en contra de la Revolución Bolivariana y del país. Con el paso de los días, se sumaron al plan sectores de la derecha nacional e internacional, con el apoyo de la Casa Blanca.

Ante los fracasos de sus brazos políticos y militares que Estados Unidos buscó para lograr un cambio de gobierno durante más de dos décadas, el gobierno norteamericano se puso al frente para invadir, cometer crímenes de guerra y secuestrar al presidente constitucional y a la primera dama de Venezuela, el 3 de enero de 2026.

Todo ello constituye dos hechos históricos que se entrelazan el uno con el otro, por sus motivaciones y por los intereses —ya explícitos— del Imperio norteamericano en su afán de convertir al país en una neocolonia subyugada a sus designios.

A 24 años del golpe de abril de 2002, debe privar la conciencia. No debemos borrar de nuestra memoria histórica los acontecimientos a los que nos han sometido en los últimos tiempos, que sólo han causado una gran herida en el seno del pueblo de Bolívar, Chávez y Maduro.

ARQUITECTURA ELECTORAL FUJIMONTESINISTA PROMUEVE DISPERSIÓN DEL VOTO FAVORABLE A ORGANIZACIONES POLÍTICAS MAFIOSAS

Por Alex Chamán Portugal

La contienda electoral de 2026 en el Perú no puede entenderse únicamente como una competencia entre candidaturas, sino como el resultado de una ingeniería institucional de la lumpenburguesía y sus operadores neoliberales, que bajo la apariencia de democracia liberal ha configurado un escenario funcional a la recomposición de las fuerzas más antipatriotas y antipopulares.

En este contexto, la proliferación de organizaciones de “izquierda” —débiles, fragmentadas y sin articulación estratégica— contrasta con la concentración del voto en bloques de la ultraderecha mafiosa (Keiko Fujimori, CésarAcuña, López Aliaga). Esta desigualdad no es casual, sino producto de reglas e incentivos que terminan favoreciendo estructuralmente a estas organizaciones políticas criminales.

Desde el punto de vista normativo, el sistema electoral peruano —basado en la representación proporcional, la valla electoral y la existencia de múltiples listas partidarias— aparenta promover el pluralismo democrático. Sin embargo, en contextos de fragmentación, funciona de manera tal que las organizaciones políticas que obtienen más votos concentrados terminan recibiendo muchos más escaños, mientras que los votos dispersos entre varias organizaciones se diluyen y pierden peso político real.

Así, cuando varias organizaciones de “izquierda” compiten por el mismo electorado, se produce la dispersión del voto popular, donde una cantidad importante de votos no logra convertirse en representación efectiva. En contraste, las fuerzas neoliberales y mafiosas operan con mayor cohesión, redes clientelares y acceso privilegiado a recursos económicos y mediáticos, lo que les permite capitalizar el sistema y ampliar su poder parlamentario.

No obstante, el problema no se reduce a la desorganización. Existen condiciones políticas e institucionales que favorecen la fragmentación, impulsadas desde un repudiado Congreso –dirigido por la mafia fujimontesinista- funcional a intereses criminales y avaladas por organismos electorales cuestionados por su falta de independencia. Un ejemplo clave es la reinstauración antidemocrática de la bicameralidad, en abierta contradicción con el resultado del referéndum de 2018, lo que evidencia un profundo desprecio por la voluntad popular.

Si bien la bicameralidad no es antidemocrática en sí misma, en el contexto actual opera como un mecanismo que eleva las barreras de acceso y concentra el poder en menos manos, favoreciendo a las organizaciones políticas mafiosas mejor estructuradas y con mayores recursos. Esto, a su vez, profundiza la exclusión de las masas populares, las cuales han sido sistemáticamente estigmatizadas (terruqueadas), perseguidas, encarceladas, asesinadas por decenas y heridas por centenares, en el marco de la acción represiva de las genocidas fuerzas armadas y policiales, configurando prácticas propias del terrorismo de Estado.

En medio de una crisis generalizada de la sociedad peruana, las elecciones del 2026 se perfilan como una de las más antidemocráticas de la historia reciente. Las modificaciones a la ley electoral han configurado un escenario donde, con porcentajes relativamente bajos de votación, sectores como Fuerza Popular y Renovación Popular pueden inflar su representación parlamentaria y concentrar el poder, tanto en la presidencia como en el Congreso bicameral.

A ello se suma la exclusión, persecución y judicialización de diversos actores políticos, así como la ilegalización o impedimento de participación de organizaciones y dirigentes, lo que restringe la competencia democrática real. Esta situación configura un proceso electoral profundamente cuestionado, en que amplios sectores perciben que las reglas del juego están diseñadas para garantizar la continuidad del dominio de la lumpen ultraderecha.

Incluso desde sectores académicos y jurídicos se ha advertido que el diseño del sistema puede generar distorsiones graves en la representación, donde candidatos con menor votación acceden a cargos mientras otros con mayor respaldo quedan fuera. Asimismo, se señala que el verdadero poder se concentra en el Senado, debilitando el papel de la Cámara de Diputados y consolidando una estructura de poder altamente centralizada y poco representativa.

En estas condiciones, la legitimidad del proceso electoral burgués queda seriamente cuestionada, reforzando la idea de que se trata de una democracia formal que encubre mecanismos de reproducción del poder conservador.

En este escenario, la dispersión del voto de “izquierda” refleja una correlación de fuerzas desigual, marcada por la ausencia de un frente amplio, debilidad de liderazgos y falta de estrategia común. En contraste, la derecha logra capitalizar el sistema y consolidar su representación, pudiendo alcanzar el control de ambas cámaras.

Este proceso revela una contradicción central en la que una democracia formalmente igualitaria reproduce desigualdades reales de poder. La fragmentación deja de ser un accidente para convertirse en una condición funcional al dominio de las clases sociales explotadoras.

En consecuencia, la tarea no es solo denunciar estas prácticas, sino replantear profundamente la articulación política de los sectores populares. En este sentido, se vuelve imprescindible impulsar con firmeza una Asamblea Constituyente Popular y una nueva Constitución Política Democrática, que permitan refundar el Estado en función de los intereses de la nación y del pueblo.

Una nueva Constitución contribuiría a mayor progreso, desarrollo, bienestar social, restitución de derechos y libertades, así como a la construcción de un sistema político democrático, soberano y participativo. Sin este horizonte estratégico, la dispersión seguirá operando como un mecanismo de autolimitación, mientras la arquitectura institucional mafiosa continuará beneficiando a quienes mejor convierten votos en poder.

En suma, las elecciones de 2026 no solamente definirán autoridades, sino que evidenciarán una problemática estructural: la capacidad del sistema para transformar la pluralidad en fragmentación y la fragmentación en ventaja para los sectores antinacionales y antipopulatres. La denuncia de este proceso no es un ejercicio retórico, sino un paso necesario para comprender cómo, en nombre de la democracia, se consolidan formas eficaces de reproducción del poder conservador.

Sábado 11 de abril de 2026

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS DEL DERECHO LIBERAL Y DEMOCRACIA

Richard González

Cuando se habla de las circunstancias históricas de la “democracia”, el “derecho liberal”, etc., se tiene como objetivo ver, en retrospectiva histórica, cómo surgieron y para qué esa llamada “democracia”, “libertad” o “imperio de la ley”.

La ignorancia y la alienación no son argumentos válidos; por el contrario, es necesario conocer el accionar de las causas y efectos en una sociedad de clases.

La democracia liberal, el derecho liberal formal, nacen como respuesta al sistema feudal, que era absolutista, no en función de la libertad del siervo o del esclavo de esos tiempos, ni de una libertad democrática para la clase obrera o explotada. ¿Acaso no era una lucha a muerte entre una clase (feudal) que moría y una nueva clase (burguesía) que nacía y emergía como nueva clase en el poder, construyendo una nueva sociedad? ¿Era revolucionaria en comparación con el sistema feudal? ¡Sí! Nadie en su sano juicio podría negarlo.

En una sociedad de clases, tal como lo es hoy, no se puede pretender avanzar a favor del pueblo sin tomar conciencia, con seriedad y responsabilidad, de esta lucha constante; caso contrario, la “rebeldía sin causa”, aun siendo supuesta “rebeldía”, solo serviría para reforzar que se aprieten aún más los grilletes o las cadenas opresivas.

Hoy debemos ver con objetividad, analizar y concluir: el derecho liberal y la democracia formal, ¿cómo están hoy? Y, en contraparte, ¿qué significan el securitismo, el militarismo, el control social, el autoritarismo, los fascismos, etc.? ¿Y cómo estos se contradicen con la llamada “democracia” y “libertad”? En estas circunstancias, ¿dónde queda esa democracia, el voto?

Hay seis tesis del sistema-mundo respecto a todo ello, y no es el “voto democrático” lo que quieren o pretenden, ni las “libertades” que se pregonan, sino una imposición absoluta de poder en circunstancias de supervivencia del sistema. Ya otros hablan del tecno-feudalismo, etc.

Es un asunto de supervivencia del sistema capitalista en su fase imperialista, que vive una crisis general. Digo “general” porque no es momentánea; es una crisis del sistema-mundo, una crisis civilizatoria. ¿Se sabe, se tiene conciencia de lo que significa ello?

No se puede hablar irracionalmente ni promover “voto” y “voto” sin comprender el momento actual del sistema-mundo, su “democracia”, su “imperio de la ley”, su “derecho”.

Si no, veamos lo que pasa en el mundo: EE. UU. pasa por encima del derecho internacional, de convenciones, tratados, etc. ¿Rige el imperio de la ley, el derecho? ¡No! Rige el darwinismo social, la ley del más fuerte, del poder puro y duro.

Veámoslo en nuestro hemisferio: con sus elecciones “soberanas”, viene un imperio, secuestra a su presidente y pone de rodillas a toda la cúpula, bajo la amenaza de aniquilarlos si no obedecen a su amo. O lo que ocurre en Ecuador, Bolivia, Argentina, etc. ¿Dónde queda la llamada democracia? O incluso en el mismo seno de EE. UU., donde la libertad y la democracia son una quimera, donde prevalece la seguridad interna, razón por la cual hay censura, persecución e incluso aniquilación selectiva del oponente; o en la misma Europa.

Uno no puede ser más esclavo de lo que ya es, ni pensar y vociferar “voto”, “voto”, cuando no hay condiciones reales para una verdadera representación popular de clase.

Si las reglas del dominante son absolutas en todos los poderes del Estado, ¿tiene sentido votar?

Más bien, la preocupación debería ser organizar la miseria en una poderosa organización de clase: su sistema, su dirección, sus bases, para detentar el poder en una franca confrontación; y, una vez ganada esa lucha, establecer nuevas reglas, las reglas de quien vence en el campo de batalla, para transformar la sociedad al servicio de los millones de explotados y oprimidos.

Eso implica, en lo inmediato, generar otras circunstancias para la participación política real del pueblo; y eso es hablar de una nueva Constitución, vía una Asamblea Constituyente, cambiar la correlación de fuerzas a favor del pueblo, pero con poder real y organizado, no con movimientos espontáneos que solo aparentan tener poder.

Por tanto, se demanda organización, dirección, plan y metas.

09/04/2026

¿Gran Norteamérica? ¿A costa de qué y de quiénes?

Por: Gerardo Franceschi.

En pleno Siglo XXI, los EE. UU. continúan su visión de dominio expansionista. Por ello, en la medida que se gesta un cambio en el tablero de la geopolítica mundial, el Gobierno norteamericano busca incidir con mayor persistencia en América Latina y el Caribe, como su área de influencia e interés desde la creación de la Doctrina Monroe hace más de 200 años.

En ese sentido, en las nuevas Estrategias de Seguridad Nacional de los EE. UU. (2025), se expone: “Queremos mantener el inigualable ‘poder blando’ de Estados Unidos, mediante el cual ejercemos una influencia positiva en todo el mundo que promueve nuestros intereses. Al hacerlo, no nos disculparemos por el pasado y el presente de nuestro país…”. Asimismo, plantea: “Queremos asegurar que el hemisferio occidental permanezca razonablemente estable y suficientemente bien gobernado para prevenir y desalentar la migración masiva a los Estados Unidos; queremos un hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros contra los narcoterroristas, los cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales; queremos un hemisferio que permanezca libre de fuerzas extranjeras hostiles. La incursión o la propiedad de activos clave que sustentan cadenas de suministro críticas; y queremos asegurar nuestro acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave. En otras palabras, haremos valer y aplicaremos un ‘Corolario Trump’ a la Doctrina Monroe…”, lo que sugiere acciones que conllevan a mayor control territorial a través de fuerzas militares, políticas, sociales y económicas.

Actualmente, EE. UU. tiene la necesidad de dominio sobre el territorio nuestroamericano; por ello, los últimos movimientos políticos que se han suscitado en la región han sido favorables para sus pretensiones imperiales e injerencistas, ya que se alinean con sus intereses.

En el marco de la Cumbre “Escudo de las Américas”, el Secretario de Guerra Pete Hegseth aseveró: “El presidente Trump ha dibujado un nuevo mapa estratégico desde Groenlandia hasta el Golfo de América, hasta el Canal de Panamá y los países que los rodean. En el Departamento de Guerra llamamos a este mapa estratégico la Gran Norteamérica. ¿Por qué? Porque cada nación soberana y territorio al norte de la línea ecuatorial, desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana, no es parte del ‘Sur Global’. Es nuestro perímetro de seguridad inmediato”. Significa que bajo la Doctrina Monroe se pretende imponer una “tesis de seguridad” ajena a las necesidades y realidades de Nuestra América, gracias a la inacción de los Gobiernos de la Región, lo cual será perjudicial para los Pueblos.

Esta nueva área de influencia delineada por la Casa Blanca pasa por Groenlandia, Canadá, Estados Unidos, México, Cuba, República Dominicana, Haití, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Ecuador. De esa manera, se compromete la soberanía y la autodeterminación de estos países, ya que representa un peligro para el interés nacional de cada nación.

Al final de esta historia, serán los Pueblos quienes pagarán el costo de estas decisiones, debido a que van en detrimento de sus derechos y desarrollo, para darle paso a la expoliación de sus recursos económicos y sujeción a mayor control militar que impida cualquier intento de rebeldía de los Pueblos.

Por tal motivo, nos acercamos cada día a un panorama oscuro, que podría retrotraernos a la época de persecución del movimiento popular, pérdida de los derechos y acrecentamiento de la desigualdad social.

LA BURGUESÍA MÁS RANCIA Y FASCISTA CHILENA EN OFENSIVA CONTRA EL PUEBLO

Richard González

Las medidas autoritarias de un gobierno de ultraderecha, que hoy eleva de forma criminal el valor de la bencina, petróleo, gas y kerosene, golpean aún más la ya empobrecida situación del pueblo.

Se afirma que (Kast) “gobierna para el país y no para unos pocos”; sin embargo, las medidas unilaterales pasaron por encima del Congreso, el cual debía, en pleno debate y con los “representantes del pueblo”, aprobar o desaprobar dichas disposiciones.

El bencinazo criminal solo sirve para golpear a los más pobres, empeorando su subsistencia debido al alto costo de vida.

Mientras tanto, se rebajan impuestos al 1% de la población súper rica y a las transnacionales, pasando del 27% al 23%. No obstante, en el discurso mentiroso se afirma que “no hay plata” o que el “Estado está quebrado”.

Mientras no se utilicen las capacidades del Estado para defender a los más pobres, es evidente que no servirá para ello, dado que es un Estado al servicio del gran capital nativo y de las grandes transnacionales; es un Estado opresor y explotador, que contribuye a pauperizar la vida de millones de personas.

Dicen que no hay recursos, pero, contrariamente, aumentan los sueldos millonarios de sus asesores y agrandan las ganancias de los súper ricos, debido a las mayores sobreganancias en el negocio de los recursos energéticos, así como de las corporaciones distribuidoras, retail, bancos, portuarias, empresas de aviación, mineras, entre otras.

No solo se eleva el costo de vida para los más pobres, sino que también se pretende retrotraer los derechos fundamentales del pueblo, conquistados tras décadas de intensa lucha e incluso sacrificios de vidas. Hoy se plantean recortes presupuestarios del 3% en salud, educación, trabajo, vivienda y obras públicas.

Asimismo, se aplican recortes a la fiscalía y a la contraloría, debilitando su supuesta “lucha contra la delincuencia”. Se retiraron 40 decretos de protección ambiental, permitiendo que las corporaciones actúen con total libertad para extraer recursos naturales sin importar las consecuencias.

Se pretende quitar la gratuidad en la educación para mayores de 30 años, mientras se eliminan impuestos a las sobreganancias del capital.

El argumento es la guerra en Medio Oriente. Dicho sea de paso, una guerra injusta avalada por este gobierno fascista, apañador de violadores, pedófilos, genocidas, descendiente nazi, pinochetista y ultrarreaccionario.

El Banco Central de Chile ya ha entregado cifras sobre la inflación derivada de este bencinazo criminal. Para 2026, el pronóstico inicial era de una inflación del 3,2%, pero con estas medidas subiría al 4%. Asimismo, la proyección de crecimiento para 2026, que debía ser del 2,5%, se reduce al 2%, mientras que la inversión cae del 4,9% al 4%.

Ante esta ofensiva del gobierno de ultraderecha y fascista de Kast, 26 alcaldes ya se han movilizado, enviando un documento de protesta como presión política para oponerse a la rebaja de impuestos a los súper ricos. Mientras tanto, el pueblo comienza a intensificar su protesta con cacerolazos masivos, convocatorias a manifestaciones en las calles y movilizaciones de estudiantes y organizaciones populares en rechazo a estas medidas criminales y al recorte de derechos y conquistas.

Lo cierto es que un Estado opresor y explotador, un Estado capitalista, jamás servirá a los intereses del pueblo. Por tanto, la historia y la lucha de los pueblos demandan construir un Estado cuyo fin sea servir a los intereses populares, el cual debe ser conquistado mediante luchas más elevadas y revolucionarias. Para ello, se requiere una organización proletaria que conduzca y defienda al pueblo, lo lleve, en un proceso revolucionario, a la conquista del poder e instaure una sociedad socialista. Esto implica asumir el marxismo-leninismo-maoísmo y rechazar ideologías que prolongan el sufrimiento, el hambre y la miseria del pueblo.

La lucha de clases entre la clase obrera y la burguesía es a muerte. No se trata, pues, de un juego de palabras en el que se haya hecho creer que la clase obrera es clase media, encubriendo así la más vil explotación y opresión. Se busca negar el papel histórico de la clase obrera en la transformación de la sociedad conforme a sus intereses, separarla de su ideología y programa histórico, así como de sus objetivos de lucha: la toma del poder y la construcción de una sociedad socialista rumbo al comunismo.

26/03/2026

La Invasión a Venezuela, el Secuestro del Presidente Maduro y Cilia, Crímenes de Guerra, el Petróleo y la Guerra en Irán

Por: Gerardo Franceschi

Para entender lo que está ocurriendo en este momento en Oriente Próximo, en lo concerniente a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, es necesario remitirse a los acontecimientos del 3 de enero de 2026.

Lo primero que debemos considerar es que debe prevalecer la memoria histórica sobre la invasión de Estados Unidos al territorio venezolano, una “herida abierta” que ha marcado el curso del desarrollo de los hechos que se suscitan en Nuestra América y el mundo.

La aventura belicista de Norteamérica e Israel jamás se hubiese gestado sin antes golpear la soberanía de Venezuela, lo cual concluyó con el cometimiento de crímenes de guerra y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia.

En ese sentido, queda evidenciado que las narrativas y las acciones de falsa bandera a las cuales fue sometido el pueblo venezolano tuvieron como principal motivación el aseguramiento energético de la Casa Blanca, previendo los escenarios que se podrían desencadenar en el conflicto entre la alianza Estados Unidos-Israel contra el país persa.

Se trata de una guerra que se ha prolongado en detrimento de los intereses norteamericanos e israelíes para el posicionamiento de sus influencias en Oriente Medio, sobre todo en lo que concierne al control del estrecho de Ormuz. Venezuela representa un punto focal para el equilibrio energético de Estados Unidos.

Ante todo, ese panorama de conflictividad, que ha causado “daños colaterales” como el arrase de infraestructura, la muerte de civiles, una crisis económica global, el desprestigio y la pérdida de credibilidad de la alianza Estados Unidos-Israel, así como la violación sistemática del derecho internacional, subyace una pugna de poder: la disputa por el control del petróleo a nivel mundial, que permita el sostenimiento de un modelo social y económico causante de grandes desigualdades.