En 1974, el economista Muhammad Yunus no solo prestó pequeños montos a mujeres en extrema pobreza en Bangladesh, por lo que desafió el dogma bancario tradicional que consideraba a los pobres como “no bancarizables”. Su experimento evidenció que las mujeres, lejos de ser sujetos pasivos de la asistencia, son administradoras natas de recursos escasos, priorizando alimentación, salud y reinversión productiva. Este descubrimiento dio origen a las microfinanzas modernas, cuyo objetivo explícito era romper la trampa de pobreza a través del acceso al crédito como derecho, no como caridad.
El caso boliviano expresado en éxito cuantitativo y dilemas cualitativos
En la Bolivia de los años 80, marcada por hiperinflación y ajuste estructural mediante la nueva política económica, varias ONGs replicaron el modelo de Yunus con garantía solidaria grupal. Así, el crédito de corto plazo permitió a familias empobrecidas enfrentar la inmediatez del hambre, mejorar vivienda y arrancar pequeños emprendimientos. Tres décadas después, las microfinanzas bolivianas representan el 31% del total de la cartera crediticia del sistema financiero, reflejando una economía en que lo informal (comercio, servicios, pequeña manufactura, etc.) no es un remanente marginal, sino el núcleo dinámico de la liquidez cotidiana.
Sin embargo, este dato, impresionante en superficie, oculta tensiones estructurales. Diversos estudios como la Fundación para el Desarrollo de las Microfinanzas, 2019-2023 señala que en Bolivia:
Las tasas de interés activas de microcréditos oscilan entre 25% y 45%, muy por encima del crédito bancario corporativo.
La morosidad en microfinanzas es cíclica y se dispara en contextos de recesión o devaluación.
El sobreendeudamiento multicredito (familias con 3 o más créditos simultáneos) afecta a cerca del 18% de los prestatarios en ciudades intermedias.
La mejora de calidad de vida medida en ingresos nominales no siempre se traduce en reducción de vulnerabilidad (falta de seguro médico, precariedad habitacional, trabajo infantil residual).
Microfinanzas y economía política, entre inclusión y disciplinamiento social
Un análisis de economía política revela que las microfinanzas no son neutrales. En Bolivia, su auge coincidió con el retiro parcial del Estado como proveedor directo de empleo y subsidios, y con una regulación financiera que favoreció la expansión de instituciones microfinancieras (IMF) con fines de lucro (como BancoSol, FIE, Prodem, etc.). Esto generó una paradoja en que mientras se amplía el acceso al crédito, se reduce la protección social universal. El microcrédito actúa como un mecanismo de autoresponsabilización de la pobreza, ya que la falla individual de no pagar se vuelve moral, no estructural.
Asimismo, el discurso de que las microfinanzas formalizan el sector informal carece de evidencia robusta. La mayoría de los microempresarios no transitan hacia la formalidad tributaria o laboral, porque ello implicaría costos fijos como los impuestos, los registros y que contabilidad que sus márgenes de ganancia reducidos no soportan. El microcrédito tiende a consolidar un semiformalismo de subsistencia, no una escalera que lleve al desarrollo capitalista.
Fortalecimiento necesario para las microfinanzas
Para que las microfinanzas sean una alternativa vigente y sostenible y no una trampa de endeudamiento, se requieren cinco líneas de acción sistémicas, no solo exhortaciones:
Regulación con enfoque de bienestar: Tasas de interés máximas vinculadas al costo de fondeo + margen razonable; prohibición de cláusulas abusivas; supervisión de niveles de endeudamiento familiar.
Inclusión financiera integral: No basta el crédito. Es imprescindible articular cuentas de ahorro, microseguros de salud y agropecuarios, y fondos de emergencia. La capacitación digital debe ser práctica (uso de billeteras móviles, registros de ventas), no abstracta.
Cohesión con políticas sociales: Las microfinanzas deben vincularse formalmente con el sistema de salud (descuentos en cuotas si la familia tiene controles médicos periódicos) y con programas de alimentación escolar. La calidad de vida se construye con servicios, no solo con liquidez.
Educación financiera crítica: Capacitar en gestión de riesgos, no solo en emprendimiento. Las mujeres deben aprender a decir no a créditos innecesarios y a diferenciar capital de trabajo de gasto corriente.
Rendición de cuentas social: Las IMF deberían publicar indicadores de desempeño social como el número de familias que salen de pobreza extrema, tasa de mejora en vivienda, acceso a saneamiento, no solo financieros como la morosidad.
Conclusión: ¿formalización o buen vivir?
Las microfinanzas en Bolivia han demostrado capacidad para movilizar recursos y generar dinámicas económicas en la base de la pirámide. Pero su éxito inicial no puede confundirse con solución definitiva. Sin un Estado que garantice derechos básicos como la salud, la educación, las pensiones, etc., y sin regulación que evite la usura blanda, el microcrédito corre el riesgo de convertirse en un analgésico que perpetúa la informalidad estructural.
La alternativa vigente no es creer que el crédito por sí mismo formaliza. Es articular microfinanzas, políticas públicas y organización comunitaria para que el crecimiento del sector informal deje de ser un refugio de sobrevivencia y se convierta en un peldaño real hacia el buen vivir mediante ingresos estables, tiempo para el cuidado, salud accesible y dignidad económica. Solo así las microfinanzas honrarán el legado de Yunus y la lucha de aquellas mujeres bolivianas que, con un pequeño préstamo, no solo buscaron pagar, sino vivir mejor.
En este primero de mayo, Día del Proletariado Internacional, la Red de Prensa Popular Latinoamericana extiende su más ferviente y combativo saludo a la clase obrera y a los pueblos oprimidos del mundo.
Hoy, los comunistas y revolucionarios tenemos la obligación de reflexionar y estar claros en el proceso histórico de nuestra clase. Declaramos firmemente que la historia del proletariado es, en esencia, la historia de su invencible ideología: el marxismo-leninismo-maoísmo. Es la historia de su Partido Comunista y de la revolución proletaria mundial, en su lucha irrenunciable por instaurar la dictadura del proletariado, construir el socialismo y marchar hacia el comunismo.
En esta fecha nos reafirmamos en nuestra gloriosa trayectoria, forjada a través de hitos imperecederos:
Nos reafirmamos en los principios del «Manifiesto del Partido Comunista» de 1848, asumiendo que la clase obrera es la única clase verdaderamente revolucionaria, destinada a abolir la propiedad privada mediante la violencia revolucionaria.
Nos reafirmamos en el legado de la Comuna de París de 1871, el primer y gran hito histórico donde el proletariado tomó el poder en sus manos.
Nos reafirmamos en la heroica Revolución de Octubre de 1917, dirigida por Lenin, que estremeció la Tierra e inició la Era de la Revolución Proletaria Mundial.
Nos reafirmamos en el gran triunfo de la Revolución China de 1949 bajo la magistral dirección del Presidente Mao Tse-tung.
Nos reafirmamos en la grandiosa epopeya de los años 60, la Gran Revolución Cultural Proletaria, cumbre del siglo XX y la ola más alta de la revolución proletaria mundial.
Somos conscientes de que hoy la revolución proletaria mundial atraviesa un repliegue político general. ¡Pero el proletariado y los oprimidos no temen al fracaso!. Toda nuestra historia es confirmación cotidiana de la ley fundamental de la contradicción: la lucha es lo absoluto, y la victoria y los fracasos son relativos. Entendemos científicamente que la clase lucha, fracasa y vuelve a luchar; y que el proletariado construye la victoria inexorable a través de una escalera de fracasos. A lo nuevo lo acecha el fracaso, pero éste es sólo producto de su debilidad transitoria, no de un objetivo o lucha erróneos.
¡La revolución no se ha detenido; prosigue y proseguirá en nuevas condiciones!. En medio de este repliegue histórico, ya está gestándose una nueva etapa. En las próximas décadas del siglo XXI, surgirán nuevas olas revolucionarias que asaltarán los cielos y conquistarán el poder.
Por todo ello, en este 1º de mayo, llamamos a las masas obreras y campesinas a reafirmarse más profundamente aún en el marxismo-leninismo-maoísmo. Asimilemos la inmensa experiencia de ciento cincuenta años de revolución proletaria mundial y apliquémosla con inquebrantable decisión para afrontar los retos del presente y del futuro.
Referencia: Presidente Gonzalo, & Camarada Míriam. (1994, 1 de mayo). Acerca de la historia del proletariado internacional. Ediciones Bandera Roja.
Entrevista a la diputada federal Petra Romero Gómez
Ciudad de México, 24 de abril de 2026
La entrevista con la diputada federal Petra Romero Gómez no es únicamente un testimonio individual ni un recuento de iniciativas legislativas; constituye, más bien, la expresión de una trayectoria que permite observar, en una escala concreta, la persistencia de una estructura histórica que ha definido a México: la tensión entre el poder institucional y las formas de organización social que emergen fuera de él, en los márgenes, en las comunidades, en aquello que durante siglos ha sido subordinado, pero nunca completamente absorbido.
Cuando la diputada afirma que su vocación surge de “la necesidad desde la vivencia”, no recurre a una categoría retórica, sino que expresa una condición estructural. En México, las clases populares no han accedido a la política mediante la acumulación de capital o la formación tecnocrática, sino a partir de experiencias de exclusión que se transforman en conciencia social. Esa conciencia, como ella misma lo señala, se forja en espacios no estatales: en la experiencia empírica de las comunidades eclesiales, en redes de solidaridad y en luchas territoriales.
Su paso por comunidades vinculadas a la Teología de la Liberación revela precisamente ese proceso en el cual un lenguaje heredado —en este caso, el religioso— opera como extensión del discurso social, siendo apropiado por los sectores subalternos para interpretar su realidad y organizar su acción colectiva.
En este tránsito se produce un cambio fundamental: del individuo aislado al sujeto colectivo. La diputada insiste en que “somos pueblo” y que “con el pueblo nos tenemos que organizar”. Esta afirmación remite a un principio histórico fundamental. En México, la noción de “pueblo” ha sido constantemente disputada: mientras el Estado la ha invocado para legitimar su poder y reorganizarla en nuevas estructuras institucionales, las comunidades la han vivido como práctica cotidiana de cooperación, ayuda mutua y sobrevivencia.
Lo que emerge en la entrevista es el intento de trasladar esa noción profundamente arraigada en la vida comunitaria hacia el interior de una institución que históricamente ha operado bajo otras lógicas.
Su llegada a la Cámara de Diputados es narrada como un “nacimiento”: una transformación que no implica ruptura con su origen, sino continuidad de su proceso comunitario. No se trata de una integración plena al aparato estatal, sino de una inserción que busca mantener el vínculo con su experiencia previa, portadora de una conciencia social profundamente empírica y, en sus propias palabras, también “cósmica”. Sin embargo, la entrevista deja ver que este proceso está atravesado por contradicciones.
La Cámara, concebida como “la casa del pueblo”, es también un espacio donde las decisiones se rigen por correlaciones de fuerza, prioridades legislativas y restricciones presupuestarias que no necesariamente responden a las necesidades inmediatas de ese mismo pueblo.
Las iniciativas que la diputada presenta en materia laboral ilustran con claridad esta tensión. Propuestas como otorgar 15 minutos previos al inicio de la jornada para la ingesta de alimentos, o ampliar el tiempo destinado a la comida, no surgen de un análisis abstracto, sino de la experiencia corporal del trabajo. Es el cuerpo del trabajador —el hambre, el cansancio, el estrés— el que organiza la demanda.
Sin embargo, su destino legislativo revela los límites de esa traducción. La diputada reconoce que estas propuestas no han sido aprobadas debido a la priorización de otras reformas, como la reducción de la jornada laboral. Aquí se evidencia una jerarquía de decisiones que no depende únicamente de la legitimidad de las demandas, sino de factores estructurales que reordenan prioridades. La necesidad aparece como punto de partida, pero queda subordinada a la lógica institucional.
El tema del autismo introduce una dimensión aún más compleja. A diferencia de otros momentos de la entrevista, aquí emerge un reconocimiento explícito de carencias: diagnósticos tardíos, falta de acceso a terapias y ausencia de políticas integrales. La diputada señala que su iniciativa no fue aprobada debido a su impacto económico, lo que pone en evidencia una de las contradicciones centrales del Estado contemporáneo: la coexistencia entre un discurso de derechos universales y una práctica limitada por la distribución de recursos.
Se configura así un escenario donde sectores como las familias con personas autistas permanecen en una situación de vulnerabilidad estructural, dependiendo no solo de la voluntad política, sino de la capacidad material del Estado para responder a sus necesidades.
Cuando se le solicita una evaluación general de los derechos sociales —tema central de la entrevista—, su respuesta se inscribe en la narrativa de ruptura asociada a la llamada Cuarta Transformación. Según esta perspectiva, el pasado reciente se caracteriza por el abandono, mientras que el presente representa un proceso de restitución.
No obstante, su propio discurso introduce matices. En materia de mujeres, reconoce avances legales, pero también admite el desconocimiento de derechos y la persistencia de desigualdades salariales. En el caso de la niñez, señala que muchos derechos existen solo en el plano formal.
Estas observaciones reflejan una constante histórica: la distancia entre la ley y su cumplimiento efectivo, entre el reconocimiento jurídico y la realidad social.
Otro aspecto central es la forma en que la diputada construye su legitimidad. Su autoridad no proviene de una formación técnica ni de una trayectoria burocrática, sino de la acumulación de experiencias: haber sido obrera, empleada doméstica, campesina y mujer que ha vivido violencia. Su representación se sustenta en la identificación con el grupo social al que pertenece. Sin embargo, esto también plantea interrogantes: la experiencia individual, por significativa que sea, no necesariamente abarca la diversidad interna de ese mismo grupo.
En el plano institucional, sus propuestas sobre la eliminación del fuero o la defensa de la revocación de mandato expresan una preocupación por reducir la distancia entre gobernantes y gobernados. Estas ideas constituyen una crítica a las formas de privilegio históricamente arraigadas en el sistema político mexicano. No obstante, su formulación aparece de manera fragmentaria, lo que evidencia la dificultad de articular un proyecto coherente dentro de un aparato estatal complejo.
La dimensión internacional, aunque secundaria, introduce una lectura del orden global como espacio de desigualdad. Sus críticas a figuras como Donald Trump, así como sus cuestionamientos a organismos como la ONU y UNICEF, reflejan una visión de las relaciones internacionales como prolongación de estructuras de poder asimétricas, en sintonía con una tradición crítica latinoamericana.
En suma, la entrevista no configura un modelo acabado de política social, sino que ofrece una serie de fragmentos que, en conjunto, permiten observar una tensión estructural persistente: por un lado, la aspiración de que el Estado incorpore las lógicas comunitarias y traduzca la experiencia de la necesidad en políticas públicas; por otro, la realidad de un aparato institucional que opera bajo restricciones, jerarquías y racionalidades que no siempre coinciden con esa aspiración.
La diputada no abandona la idea de que el Estado puede ser “la casa del pueblo”, pero tampoco desconoce los límites que condicionan esa posibilidad. Su discurso oscila entre la afirmación y el reconocimiento de esas restricciones, entre la narrativa de transformación y la persistencia de estructuras históricas.
Esa oscilación no constituye una debilidad discursiva, sino su condición esencial. En ella se refleja una historia en la que los sectores populares han buscado transformar las estructuras que los subordinan, sin alcanzar una integración plena ni una ruptura definitiva.
Más que ofrecer respuestas concluyentes, la entrevista expone la complejidad de un proceso en curso: un devenir histórico que avanza lentamente, como ríos antiguos que modelan la piedra. Un proceso sostenido por las multitudes que, desde las regiones más profundas de la historia mexicana, mantienen viva la expectativa de cambio.
La llamada Cuarta Transformación aparece entonces no como una promesa inmediata, sino como horizonte: una línea lejana entre la memoria y la persistencia de los pueblos. No se trata de un país que se funda de nuevo, sino de uno que se reconstruye constantemente, recordándose a sí mismo en cada intento.
La esperanza no se expresa como ruptura total del poder estatal, sino como una continuidad tensionada entre la ilusión y la persistencia histórica de quienes, desde hace siglos, esperan que la historia, finalmente, les pertenezca.
Ciudad de México, 30 de marzo de 2026.- Este lunes 30 de marzo, en los exteriores de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Zócalo de la Ciudad de México, se desarrolló con gran fuerza política y social el Comunicado de Prensa “Mujeres Mazatecas por la Libertad”, constituyéndose en un evento trascendental para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, campesinos y sectores populares de México.
En un contexto de urgencia humanitaria, las mujeres mazatecas de la comunidad de Eloxochitlán de Flores Magón exigieron ser escuchadas directamente por las ministras y ministros del máximo tribunal del país, con el objetivo de poner fin a más de una década de criminalización, persecución judicial y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Denuncia frontal contra la injusticia estructural
La abogada mazateca Argelia Betanzos, realizó una contundente denuncia referente a la existencia de una cadena de corrupción, retardación de justicia y fabricación de pruebas, evidenciando cómo el aparato judicial ha sido utilizado como mecanismo de persecución política contra defensores comunitarios.
En ese marco, se recordó que recientes fallos judiciales han demostrado la falsedad de acusaciones, inexistencia de delitos y graves irregularidades procesales, lo que representa una fractura en la estructura de criminalización sostenida durante años.
Foro: Voces del río frente al Nuevo Poder Judicial
Como parte central del evento se desarrolló el foro: “Voces del río frente al Nuevo Poder Judicial”
Con la participación de destacadas defensoras, investigadoras y activistas, quienes abordaron problemáticas estructurales que afectan a los pueblos originarios. Así, la abogada Araceli Olivos Portugal (defensora con perspectiva anticarcelaria y de pluralismo jurídico), la antropóloga Claudia Ignacio Álvarez (Directora de la Clínica Jurídica de Pueblos Indígenas, UNAM), la bióloga Carla Flores Lot (investigadora de Cartocrítica) y Natalia Laja Trejo (Defensora del Territorio frente al Mundial del Despojo 2026), articularon una sólida defensa por el agua, la vida y la autonomía, denunciando cómo en territorios indígenas se arrebatan y despojan los pozos de agua para insertarlos en lógicas depredadoras y mercantilistas. Asimismo, expusieron la cadena de corrupción en el sistema de justicia en Querétaro y elevaron categóricas denuncias contra el imperialismo estadounidense y la ofensiva del fascismo contra los pueblos del mundo.
¡Del norte a sur, del este a oeste, ganaremos esta lucha, cueste lo que cueste!
En este espacio de reflexión y compromiso se reafirmó con fuerza: “La lucha por el agua es la lucha por la vida” y se advirtió que los procesos de despojo buscan desarticular la organización comunitaria.
Asimismo, tres representantes de la Misión Civil de Observación en Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, denunciaron –vehementemente- que la criminalización de la protesta social es una estrategia de dominación. Así, tres jóvenes activistas señalaron que esta política responde a intereses políticos y económicos que buscan: a) Debilitar la organización comunitaria, b) Imponer modelos de dependencia asistencialista y c) Consolidar mecanismos de control social.Se enfatizó que esta criminalización tiene raíces territoriales, políticas y estructurales, orientadas a neutralizar la resistencia popular
Exigencias urgentes y deuda histórica del Estado
Las mujeres mazatecas reiteraron que su situación responde a una deuda histórica del Estado mexicano, marcada por: a) Desplazamiento forzado, b) Encarcelamiento sin sentencia hasta por 10 años, c) Tortura y persecución judicial y d) Desarticulación comunitaria.
En este sentido, demandaron: a) Audiencia directa con la Suprema Corte, b) Aplicación de justicia con perspectiva intercultural, de género y derechos humanos, c) Cancelación de más de 200 órdenes de aprehensión y d) Fin definitivo a la persecución política
Solidaridad con activistas y luchadores sociales
Diversas organizaciones populares, entre ellas la Coordinadora Internacional de Solidaridad por la Libertad de los Presos Políticos Revolucionarios del Mundo – Base México, denunciaron la persecución contra luchadores sociales como: 1) Christian Cebolledo, 2) Tomás Martínez, 3) Oscar Trinidad y 4) Juan Díaz Montejo.
Reafirmando que la lucha mazateca es parte de una resistencia global contra la opresión y el despojo.
Cultura, comunidad y dignidad
Como símbolo de resistencia y hermandad, las mujeres mazatecas compartieron con los asistentes un sabroso café de la sierra Mazateca y un exquisito plato Pilte (pollo con chile guajillo con hierba santa) reafirmando que la lucha también es por la vida, la cultura y la identidad de los pueblos.
Consignas que marcaron la jornada
La actividad estuvo acompañada de consignas que sintetizan el espíritu de lucha:
¡Porque libres se los llevaron, libres los queremos! ¡Libertad, libertad, libertad a los presos por luchar!
¡Presos políticos, libertad! ¡Del norte a sur, del este a oeste, ganaremos esta lucha, cueste lo que cueste!
Cuarenta y siete años después de la Revolución Islámica, Irán sigue siendo el hueso más duro de roer para el decadente imperialismo estadounidense y el genocida régimen sionista. No porque posea el ejército más poderoso del mundo, pues no lo es, ni porque su economía sea una de las más robustas, tampoco lo es, sino porque logró superar sus limitaciones, resolver importantes problemas y estar venciendo las perversas agresiones. La guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el 28 de febrero de 2026 no ha logrado doblegar a la milenaria nación persa; por el contrario, ha revelado la capacidad de su resistencia, la solidez de su proyecto de desarrollo nacional y la justeza de una causa que trasciende sus fronteras.
I. La resistencia en base la justicia histórica y legitimidad moral
La guerra actual no comenzó el 28 de febrero de 2026. Comenzó en 1953, cuando la siniestra CIA y el cruel MI6 derrocaron al gobierno democrático de Mohammad Mosaddeq para restaurar la dictadura del lacayo shah y asegurar el control estadounidense del petróleo iraní. Comenzó con el apoyo de Estados Unidos a Saddam Hussein durante la instrumentalizada guerra Irán-Irak (1980-1988), que produjo más de un millón de asesinados. Recordemos que se inició con décadas de sanciones criminales que, según organismos internacionales, constituyen un repudiable acto de guerra económica contra la población civil.
La agresión que hoy se vive —el asesinato del ayatolá Seyyed Ali Jamenei y otros destacados líderes políticos y militares, el bombardeo terrorista de la escuela de niñas en Minab que segó la vida de 175 pequeñas— no es un hecho aislado, sino el último eslabón de una cadena de agresiones imperialistas que se remontan a más de siete décadas y que han devenido en su modus operandi.
Irán no lucha contra el régimen sionista de Israel por odio, sino por justicia. La causa palestina se constituye en un imperativo moral e islámico, por lo que entienden que defender a los oprimidos es una cuestión imperativa de justicia, así como, defender a Dios. Como explicó el analista Aakar Patel: «Israel es hoy lo que Sudáfrica era hace 40 años, pero peor. Es un Estado de apartheid culpable de genocidio según muchas organizaciones de derechos humanos».
El Eje de la Resistencia —Hezbolá en Líbano, Hamás y la Yihad Islámica en Palestina, Ansarulá en Yemen— es una alianza soberana de pueblos oprimidos que han decidido resistir y enfrentar la agresión sionista. Yemen, digna y heroica, ha realizado innumerables marchas semanales en apoyo a Palestina. Líbano ha resistido devastadores ataques del sionismo desde el inicio de la guerra. Y todos ellos aprecian a Irán como un faro de combatividad que legitima su justa causa en términos de dignidad nacional, soberanía y solidaridad internacionalista.
II. Factores estructurales como el desarrollo científico-tecnológico bajo asedio
Irán ha logrado un desarrollo científico y tecnológico sin precedentes en la historia de las naciones oprimidas sometidas a bloqueo. Mientras las funestas e ilegales sanciones pretendían asfixiar su economía, el pueblo iraní convertía la necesidad en virtud. Como declaró el presidente Masoud Pezeshkian: «El futuro económico de Irán depende de construir una economía post-petrolera arraigada en el progreso tecnológico, la innovación científica y las lecciones extraídas de socios internacionales, particularmente los estados miembros de los BRICS y la SCO».
El desarrollo autóctono se ha materializado en áreas estratégicas como: a) Tecnología nuclear con fines pacíficos, b) Industria militar autóctona, c) Biotecnología y nanotecnología, d) Inteligencia Artificial en la que el gobierno iraní la ha priorizado como el desarrollo de una herramienta estratégica para el progreso nacional, invirtiendo en centros de investigación, formación de capital humano y aplicaciones en sectores como la defensa, la medicina y la administración pública.
La industria militar iraní ha experimentado un salto cualitativo que ha sorprendido a los analistas militares. En el marco del principio de «defensa basada en capacidades autóctonas», Irán ha desarrollado un arsenal que ha demostrado su efectividad en el campo de batalla. Merece destacarse: a) Programa de misiles balísticos, b) Flota de drones, c) Sistemas de defensa aérea.
El ingreso de Irán a la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO) y al bloque BRICS ha marcado un punto crucial en su desarrollo. La cooperación con Rusia y China es la materialización de un nuevo orden bipolar. Mientras Estados Unidos intenta aislar a Irán, China y Moscú, han fortalecido la cooperación tecnológica, energética y militar con la República Islámica. Los siguientes aspectos corroboran lo afirmado: a) Acuerdos energéticos estratégicos en la que China es el principal comprador de petróleo iraní, b) Transferencia tecnológica en la que Rusia ha cooperado en el desarrollo del programa nuclear civil y en sistemas de defensa, mientras que China ha invertido en infraestructura, telecomunicaciones y tecnología satelital, c) Desdolarización de la economía mundial que es acelerada por los BRICS, golpeando el corazón del poder financiero yanqui. Las transacciones en yuanes, rublos y riales están erosionando el monopolio del dólar.
III. Estrategia de guerra mediante firmeza, resolución y ventajas geoestratégicas
El analista Robert Pape, de la Universidad de Chicago, ha explicado con lucidez por qué la prolongación del conflicto favorece a Irán. Pape plantea que Irán está expandiendo el alcance, la geografía y la duración del conflicto para transformarlo de una confrontación militar directa en una prueba de resistencia política.
Irán no busca derrotar militarmente a Estados Unidos e Israel en una confrontación convencional —es consciente que resulta muy difícil—, sino imponerles un costo político y económico insostenible. Las herramientas de esta estrategia incluyen: a) Cierre táctico del estrecho de Ormuz, afectando el 20% del petróleo refinado mundial y presionando los precios energéticos globales, b) Ataques a infraestructura petrolera en el Golfo, golpeando a los aliados árabes de Estados Unidos y generando costos económicos que erosionan la voluntad de la coalición, c) Capacidad de golpear bases estadounidenses en la región.
Irán ha demostrado una firmeza singular que ha desconcertado a los estrategas militares invasores. A pesar de los bombardeos masivos que han golpeado su infraestructura energética, instalaciones nucleares y sensibles centros urbanos, la respuesta iraní ha sido inmediata, coordinada y letal. ¿Cómo? Ha tenido la capacidad de asestar contundentes: a) Golpes a bases militares estadounidenses, b) Ataques con misiles y drones contra la embajada yanqui en Irak, Kuwait y centros estratégicos en sus países aliados del Golfo Pérsico, c) Arremetida contra infraestructura clave del régimen sionista mediante misiles balísticos que han impactado en refinerías en Haifa, el puerto de Ashdod, la base aérea de Nevatim y el centro de investigación nuclear en Dimona.
El estrecho de Ormuz es, probablemente, la ventaja geoestratégica más importante de Irán, ya que por este angosto paso transita aproximadamente el 20% del petróleo refinado mundial y el 13% de los productos químicos, incluidos fertilizantes. Irán ha demostrado, irrefutablemente, su capacidad de controlar idóneamente este punto vital e imponer sus condiciones.
IV. La solidaridad internacionalista de las naciones oprimidas y los pueblos del mundo
La combatividad y resistencia de Irán representa a la de todas las naciones oprimidas y pueblos del mundo que se niegan a doblegarse ante el imperialismo y el sionismo. Identifican la resistencia iraní como un reflejo de sus propias luchas contra el genocidio, el bloqueo y la agresión. Se tiene: a) Cuba, resiste el bloqueo criminal desde hace más de seis décadas, siendo un pueblo generoso que ha enviado brigadas médicas a muchos países del mundo en plena pandemia del COVID19, b) Venezuela, enfrenta la agresión imperialista en su propio territorio, con sanciones diversas que han buscado asfixiar su economía sin lograr doblegar su soberanía. Hoy su presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores se encuentran secuestrados, c) Palestina, lucha y resiste el genocidio y demás atrocidades del sionismo de Israel, d) Yemen, en su solidaridad con Palestina ha declarado que continuará atacando buques estadounidenses e israelíes hasta que cese la agresión contra Irán, e) Líbano, Hezbolá enfrenta a las fuerzas armadas terroristas del régimen sionista.
La solidaridad internacionalista no es retórica, sino es la garantía de que los pueblos del mundo puedan resistir y vencer. Como sentenció el líder palestino Fathi Shaqaqi, la lucha contra el imperialismo, la occidentalización y el sionismo es una sola. Y la unidad de los pueblos oprimidos es la garantía de la victoria.
V. Las condiciones de Irán para la paz son una propuesta de justicia
Irán no busca la guerra, pero ha demostrado fehacientemente que no teme a quienes la imponen. Como ha declarado el canciller Abbas Araghchi, la República Islámica está dispuesta a negociar el fin de las hostilidades bajo condiciones claras y justas. Estas son las cinco condiciones que Irán impondría para la paz: Condición 1: Levantamiento total e incondicional de todas las sanciones económicas, financieras, comerciales y tecnológicas impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados contra Irán deben ser levantadas de manera inmediata y sin condiciones, Condición 2: Desmantelamiento de las bases militares estadounidenses en los países del Golfo Pérsico. La presencia militar extranjera en la región es una amenaza permanente a la soberanía iraní y a la estabilidad de Medio Oriente, Condición 3: Fin de la ocupación israelí de territorios palestinos y libaneses, remarcando el derecho de los pueblos palestino y libanés a la autodeterminación y a la soberanía plena sobre sus tierras debe ser respetado, Condición 4: Compensación por los daños causados durante décadas de agresión por Estados Unidos e Israel que deben compensar a Irán por las pérdidas económicas, humanas y materiales sufridas durante más de cuatro décadas de agresión, Condición 5: Garantías internacionales de no agresión futura, respaldadas por Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, de que Estados Unidos e Israel no volverán a atacar a Irán ni a sus aliados en el Eje de la Resistencia.
Conclusión
La República Islámica de Irán ha confirmado que la victoria sobre el genocida imperialismo yanqui y el terrorista régimen sionista no depende de la superioridad militar convencional, sino de la capacidad de combinar:
Una base moral y jurídica sólida, puesto que la justeza de la causa genera solidaridad internacional y erosiona la legitimidad de los genocidas agresores.
Desarrollo científico-tecnológico autóctono, siendo que la inversión en educación, investigación e innovación permite romper el monopolio tecnológico del imperialismo.
Avances militares disuasivos a través de misiles hipersónicos, drones de precisión y sistemas de defensa aérea que han demostrado su capacidad de golpear eficazmente a los enemigos.
Ventajas geoestratégicas como el control del estrecho de Ormuz y capacidad de cerrar el 20% del petróleo refinado mundial, lo que convierte cualquier escalada en un problema global.
Firmeza y resolución en el campo de batalla mediante golpes directos a bases militares estadounidenses en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Qatar y Arabia Saudita, así como bombardeos contra infraestructura clave del régimen sionista en Haifa, Tel Aviv y Dimona.
Articulación con otras naciones oprimidas y pueblos del mundo, así como, la cooperación con Rusia, China y parte de los BRICS que proporciona un contrapeso político y económico.
Unidad nacional y cohesión del tejido social frente a la agresión externa, cuyo efecto de cerrar filas en torno a la nación neutraliza las divisiones internas y fortalece la cohesión social.
El mundo identifica en Irán un símbolo de combatividad y resistencia contra el genocidio imperialista y sionista, desde Cuba hasta Venezuela, desde Palestina hasta Yemen.
Como declaró el canciller Araghchi ante la Asamblea General de la ONU: «La República Islámica de Irán no ha comenzado esta guerra, pero defenderá sus derechos hasta el final. No buscamos la confrontación, pero no tememos a quienes nos amenazan. Nuestra paciencia no es debilidad; nuestra resistencia, sí es fortaleza».
La guerra que comenzó el 28 de febrero de 2026 no será la última agresión del imperialismo y sionismo contra Irán, no obstante, si algo ha quedado claro en estas semanas de bombardeos y sangre es que la nación iraní no se doblega. Ni con sanciones, ni con amenazas, ni con bombas. Porque, como enseñó el Imam Jomeini, la resistencia es un estado del alma, en que la certeza de que, contra todo pronóstico, los oprimidos vencerán. Y mientras haya un solo corazón que lata al ritmo de la justicia, la revolución no habrá terminado.
Referencias
· Araghchi, A. (13 de marzo de 2026). Discurso del ministro de Asuntos Exteriores de Irán en la cumbre de los BRICS sobre el fortalecimiento del multilateralismo, la cooperación económico-financiera y la IA. Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán.
· Aumentan las presiones políticas y económicas mientras continúa la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán. (22 de marzo de 2026). The Jerusalem Post.
· Capacidades militares de Irán: Misiles, drones y sistemas de defensa. (2026). Ministerio de Defensa de Irán.
· Keshavarzian, A. (8 de marzo de 2026). «Este es el momento para nuevas voces de oposición en Irán». il manifesto global.
· Patel, A. (22 de marzo de 2026). ¿Puede «ganar» Irán? ¿Aceptará EE. UU. los términos de Teherán y hará lo correcto? Deccan Chronicle.
· Pezeshkian, M. (2 de marzo de 2026). El gobierno está seriamente decidido a respaldar el desarrollo tecnológico. Mehr News Agency.
· Sobout, A. (8 de marzo de 2026). La lucha de Irán más allá del imperio y el autoritarismo. The Irish News.
· Zunes, S. (2 de enero de 2026). Entrevistas: Las nuevas protestas en Irán. stephenzunes.org.
La educación en la sociedad capitalista no puede comprenderse como una teoría y práctica neutral, ni como un simple mecanismo de transmisión de conocimientos, ya que constituye un espacio central de reproducción ideológica con sus respectivas manifestaciones de conciencia social existente. Su estructuración y restructuración histórica responde a las necesidades del modo de producción capitalista, particularmente a la formación de una fuerza de trabajo funcional a la acumulación de capital y a la legitimación de las relaciones sociales de explotación en aras de coadyuvar a la dominación de una clase social sobre las otras.
En la fase actual imperialista de decadencia estructural del capitalismo, esta función se ha profundizado y radicalizado, por lo que la educación ha sido progresivamente despojada de su dimensión científica y humanizadora para convertirse en un instrumento de adiestramiento técnico, servicio mercantilizado y disciplinamiento cognitivo-social. La crisis de la educación liberal burguesa no es, por consiguiente, un fenómeno aislado ni accidental, sino una manifestación directa de la severa crisis económica, social, política e ideológica del capitalismo.
La función de la educación en la sociedad capitalista
Siguiendo a los maestros Marx y Engels, las ideas dominantes de cada época son las ideas de la clase dominante, y la educación actúa como uno de los principales mecanismos para su difusión y naturalización. Althusser, por su parte, caracterizó a la escuela como el aparato ideológico del Estado por excelencia, encargado de “educar y formar” a los individuos como sujetos obedientes al orden social existente.
En el capitalismo y su expresión neoliberal, la educación se orienta crecientemente a la formación y producción de “capital humano” acorde a los requerimientos de la lógica de la maquinaria burguesa. Así, los sistemas educativos priorizan competencias instrumentales, habilidades técnicas fragmentadas y saberes inmediatamente rentables, subordinando la formación filosófica, conciencial, ética y crítica a las exigencias depredadoras del mercado laboral, por lo que el estudiante deja de ser concebido como un sujeto histórico integral y pasa a ser convertido en un recurso productivo que debe ser optimizado y explotado.
Esta lógica mercantilista provoca una degradación de la conciencia social y de la moral colectiva, expresada en valores, principios y estilos de vida que deben guiar al ser humano. El individualismo competitivo, la meritocracia devaluada y la responsabilidad individual del éxito o fracaso reemplazan a la solidaridad, la cooperación, la honestidad y la comprensión estructural de la explotación y opresión como fuentes de las desigualdades. La educación liberal, lejos de cuestionar estas relaciones, contribuye a legitimarlas y reproducirlas.
Límites estructurales y negación de la formación integral
Una incapacidad esencial de la educación capitalista es su inoperancia para encaminar una formación integral del ser humano. Así, la fragmentación e instrumentalización conservadora del conocimiento, la especialización extrema y la desvinculación entre teoría y praxis impiden el desarrollo holístico de las capacidades humanas, tal como lo sostenía Marx en su crítica a la cosificación y automatización de la división social del trabajo.
Paulo Freire denunció la lógica anterior mediante el concepto de educación bancaria, en la que el educando es reducido a un receptor pasivo de contenidos, anulando su capacidad crítica, creativa y transformadora. En el capitalismo, esta pedagogía se ha modernizado, pero no superado, ya que se expresa hoy en currículos reaccionarizados, estandarizados, evaluaciones por competencias y una obsesión por la certificación de méritos y el rendimiento pragmático.
El resultado, en el mayor de los casos, es una formación tecnocrática sin conciencia de clase ni histórica, profesionales funcionales, pero ideológica y políticamente desarmados, y una progresiva pérdida del pensamiento dialéctico, reflexivo, creativo y propositivo. Esta carencia no es una falla casual del sistema, sino una condición vital y necesaria para su reproducción.
La crisis educativa como reflejo de la crisis del capitalismo
La crisis de la educación liberal es inseparable de la crisis estructural del modo de producción capitalista. La mercantilización del conocimiento y los títulos, la precarización del trabajo docente, las condiciones paupérrimas de la mayor parte de los estudiantes, la desigualdad en el acceso a una educación de calidad y el endeudamiento educativo son expresiones reales de esta crisis.
En contextos de crisis económica que caracteriza a la sociedad burguesa mundial, la educación deja de ser concebida como un derecho social y es convertida en un bien de consumo sujeto a la lógica rapaz del mercado. Así, la promesa de movilidad o ascenso social mediante la educación se desvanece, produciendo indignación, frustración, alienación y deslegitimación del sistema educativo vigente, ya que, lejos de corregir estas desigualdades, la educación capitalista las naturaliza o normaliza, responsabilizando al individuo por su exclusión y no al sistema.
Educación, ciencia y tecnología en la IV Revolución Industrial
La llamada IV Revolución Industrial, caracterizada por la expansión de la inteligencia artificial, la automatización, las plataformas digitales, el internet de las cosas, etc., ha repercutido enormemente en la educación burguesa. En el marco del decadente capitalismo, estas transformaciones no responden a fines emancipadores, sino a nuevas formas de acumulación del capital, manipulación y control social y subordinación del conocimiento al capital avaricioso.
La expansión de la educación virtual e híbrida -especialmente desde la pandemia del COVID 19-, presentada como innovación tecnológica y democratización social, suele encubrir procesos de precarización docente, deshumanización del vínculo pedagógico, dependencia tecnológica de grandes corporaciones transnacionales e insultante brecha digital. Asimismo, el aprendizaje se reduce a contenidos unilaterales, fragmentados, expeditivos y estandarizados, debilitando el ya deteriorado hábito de lectura comprensiva y la reflexión profunda.
Plataformas digitales, inteligencia artificial y crisis de la honestidad intelectual
El uso masivo y creciente de plataformas digitales, redes sociales e inteligencia artificial ha intensificado la manipulación ideológica y cognitiva, repercutiendo directamente en las dimensiones educativa e informativa. La instrumentalización de los algoritmos prioriza contenidos funcionales al sistema y a la lógica del mercado; de este modo, se moldean hábitos de atención dispersa, consumo superficial de la información y pensamiento inmediato que agravan la calidad de la ya alicaída educación burguesa.
En este escenario de descomposición de los valores liberales, se profundiza el abandono del hábito de lectura reflexiva e investigación rigurosa, mientras aumentan considerablemente las prácticas de plagio, la simulación académica y la dependencia acrítica de las herramientas digitales. La honestidad intelectual se erosiona de forma acelerada, no solo por razones morales individuales, sino por un sistema educativo y laboral que privilegia el resultado, la certificación y la productividad por encima del proceso formativo en conciencia y valores, así como en la transformación humana. Esta superficialidad cognitiva resulta funcional a un capitalismo en ruinas que no requiere sujetos críticos y creativos, sino usuarios eficientes del manejo de tecnologías que no cuestionen su instrumentalización ideológica-política ni su finalidad social.
Manipulación ideológica, crisis de la conciencia y empobrecimiento del pensamiento
La educación capitalista digitalizada enfrenta una profunda crisis de la conciencia y valores. La manipulación ideológica adopta formas cada vez más sofisticadas, colonizando la subjetividad y valoraciones mediante discursos tecnocráticos que suelen presentar la tecnología como imparcial e inevitable, cuando no puede serlo en una sociedad escindida en clases sociales con marcados intereses contrapuestos.
La progresiva pérdida del hábito de lectura comprensiva, el debilitamiento y anulación del pensamiento crítico y la desvalorización del conocimiento científico están directamente vinculados a esta ofensiva ideológica burguesa. La educación es orientada a competencias inmediatas y obsolescentes, mientras se abandona -premeditada y alevosamente- la formación histórica, filosófica, económica, ideológica, política y social.
La insalvable crisis económica y social global, el desempleo estructural y su precarización, la pobreza y extrema pobreza, la manipulación y domesticación social, la reducción de oportunidades para las mayorías populares profundizan esta situación, convirtiendo a la educación liberal en una fábrica de expectativas frustradas y profesionales-técnicos precarizados.
Hacia una educación crítica y emancipadora
Frente a este panorama de crisis, se impone la necesidad de una transformación radical de la educación que implica, necesariamente, una transformación estructural de la sociedad burguesa. Así, la educación podrá recuperar su vínculo con la praxis social, articulando teoría y práctica en aras de la transformación de la realidad que sirva a la construcción de un modo de producción superior y con aquello a forjar hombres de nuevo tipo.
En este camino, la ciencia y la tecnología no deben ser rechazadas ni fetichizadas, sino reapropiadas de forma crítica y creativa. Herramientas como la robótica, la inteligencia artificial y las plataformas digitales poseen un potencial emancipador, siempre que se subordinen a proyectos educativos comprometidos con el progreso colectivo, así como, caracterizados por la honestidad intelectual y la justicia social.
Lograrlo implica fortalecer el pensamiento crítico y propositivo, la ética del conocimiento y la lectura profunda, fomentando siempre la construcción colectiva del saber. En última instancia, se trata de defender una educación científica, pública, popular, democrática y humanizadora frente a las amenazas de la mercantilización, la precarización y el retroceso reaccionario.
Conclusión
La educación en el capitalismo atraviesa una crisis orgánica que refleja la decadencia del sistema que la sustenta. La IV Revolución Industrial, sometida a la lógica del capital, amenaza con profundizar la manipulación, la alienación, la superficialidad y la deshumanización.
Sin embargo, esta crisis también abre la posibilidad histórica de que los pueblos disputen el sentido de la educación. Es posible pensar y trabajar en conquistar ciertos espacios de una educación orientada a la formación integral, la conciencia de clase y la transformación radical de la sociedad. La educación dejará de ser una mercancía solo cuando el ser humano deje de serlo. Y aquello será en otra sociedad diferente de la actual.
Referencias
Althusser, L. (2003). Ideología y aparatos ideológicos del Estado. Siglo XXI.
Bonilla-Molina, L. (2020). Escuela, universidad y educación en la cuarta revolución industrial. https://luisbonillamolina.com/2020/09/13/escuela-universidad-y-educacion-en-la-cuarta-revolucion-industrial
Bourdieu, P., & Passeron, J. C. (2018). La reproducción: Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Siglo XXI.
Cabaluz Ducasse, J. F. (Ed.). (2023). Karl Marx y el campo pedagógico. OAPEN Library.
Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.
Han, B.-C. (2014). La sociedad del cansancio. Herder.
Kaplún, M. (2002). Una pedagogía de la comunicación. Caminos.
Marx, K. (2008). Contribución a la crítica de la economía política. Siglo XXI.
Marx, K., & Engels, F. (2009). La ideología alemana. Grijalbo.
Mészáros, I. (2008). La educación más allá del capital. Siglo XXI / CLACSO.
Mészáros, I. (2010). La crisis estructural del capital. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.
Sierra Caballero, F. (2024). La manipulación mediática en la era digital: nuevos retos para la izquierda. Nuestra Bandera.
Vega Cantor, R. (2015). La universidad de la ignorancia: Capitalismo académico y mercantilización de la educación superior. Ocean Sur.
¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, ideología invicta del proletariado mundial!
Este 7 de noviembre conmemoramos el 108.º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, acontecimiento que transformó radicalmente la historia humana y marcó el triunfo de la revolución proletaria en el país más extenso del planeta. Bajo la conducción del Partido Bolchevique y del gran maestro Vladímir Ilich Lenin, el proletariado ruso conquistó el poder político para el proletariado y el pueblo, inauguró la era de las revoluciones proletarias y comenzó la construcción del socialismo, logrando avances inigualables en todos los campos —económicos, sociales, políticos, jurídicos, científicos, culturales, tecnológicos, aeronáuticos y militares— en beneficio de la nación, la sociedad y, sobre todo, del proletariado y su aliado principal el campesinado. Por primera vez se consagraron derechos laborales universales (jornada de 8 horas, descanso remunerado), beneficios sociales y libertades colectivas, haciendo del trabajo —y no del privilegio— el centro de la vida social e inspirando conquistas mundiales para las masas populares hacedoras de la historia.
La ideología científica invicta del proletariado —el marxismo-leninismo— guió la conquista y ejercicio del poder político, combatiendo férreamente a enemigos internos (oportunistas, reformistas, revisionistas) y externos (fascismo, nazismo, imperialismo yanqui y sus lacayos). Lenin demostró que la emancipación obrera exige la ruptura total con el viejo e injusto orden burgués. Con el camarada Iósif Stalin, gran comunista en forja y dirigente de la Gran Guerra Patria, se profundizó la construcción socialista, se derrotaron las fuerzas contrarrevolucionarias internas y se encabezó la lucha mundial contra el fascismo y nazismo. En la Gran Guerra Patria, el pueblo soviético sacrificó 28 millones de sus mejores hijos e hijas para salvar a la humanidad de la barbarie hitleriana, erigiendo el marxismo-leninismo como guía suprema en la era del imperialismo, fase terminal del capitalismo.
El Partido Comunista de la URSS (PCUS), vanguardia organizada junto al heroico Ejército Rojo de nuevo tipo y el frente revolucionario, encarnó la disciplina y el compromiso revolucionario. Su práctica internacionalista inspiró al proletariado mundial, alentó movimientos de liberación nacional y avivó la lucha de clases en todos los continentes que contribuyeron a las luchas de liberación nacional.
Gracias al prestigio de la triunfante Revolución Proletaria de Octubre, se expandieron las revoluciones socialistas y las luchas emancipatorias por todo el planeta; muchas fueron aplastadas a sangre y fuego por la reacción mundial, pero triunfó la Revolución China de 1949, dirigida por el Partido Comunista de China y el presidente Mao Tse-tung, quien —además de encabezar la Gran Revolución Cultural Proletaria para combatir resueltamente al revisionismo y al oportunismo, forjando así al hombre de nuevo tipo— elevó el marxismo-leninismo a pensamiento Mao Tse-tung, aportando la guerra popular y perspectivas creadoras para los países dependientes.
La guerra popular del Partido Comunista del Perú, presidido por el Dr. Abimael Guzmán (Presidente Gonzalo), forjó el marxismo-leninismo-maoísmo como tercera, nueva y superior etapa de la ideología proletaria, principal arma transformadora hacia el socialismo científico y el comunismo. Hoy, en la crisis estructural del capitalismo —cadáver insepulto en decadencia—, las condiciones objetivas y subjetivas impulsan la Gran Revolución Proletaria Mundial para sepultar al modo de producción capitalista.
Frente a la ofensiva del capitalismo en su fase depredadora —el neoliberalismo— y del imperialismo que saquea y expolia a nuestros pueblos, reafirmamos la perspectiva luminosa del socialismo y el comunismo para el bienestar de la humanidad, los pueblos del mundo y el proletariado, última clase de la historia y clase dirigente por excelencia. En el marco de la III Guerra Mundial en ciernes, que reconfigura el orden burgués en plena decadencia, se perfila una bipolaridad interimperialista: Por un lado, el imperialismo estadounidense, enemigo jurado de los pueblos del mundo en su condición de nación genocida, terrorista y expoliadora, junto a sus vasallos principales: Europa, Japón, Corea del Sur y Canadá. Por otro, China, con crecientes afanes imperialistas, aliada a Rusia, Corea del Norte y otros contendientes. Esta pugna entre potencias no es más que la agonía del sistema capitalista-imperialista, que acelera las condiciones objetivas para la Revolución Proletaria Mundial.
La Red Popular de Prensa Latinoamericana rinde homenaje eterno al heroico pueblo soviético y a los millones de seres humanos conscientes, dignos y consecuentes que, desde 1917, luchan por la emancipación. Su legado nos convoca a defender el poder creador de las masas.
¡Gloria eterna a la Revolución de Octubre!
¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!
¡Muerte al imperialismo, revisionismo y reacción mundial!
Panelista: Mag. Manuel Loli Conductor del Programa “Trinchera 3” Director de la Agencia de Comunicación IPNews – Estados Unidos
Panelista: Dr. Alex A. Chamán Portugal Director de la Revista Atreverse e IPNews Bolivia Docente en universidades públicas de Bolivia
Viernes 31 de octubre de 2025
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