Red de prensa popular latinoamericana

BOLIVIA: EL DERECHO A LA PROTESTA COMO BASTIÓN CONTRA LA FASCISTIZACIÓN Y EL ENTREGUISMO NEOLIBERAL

Alex A. Chamán Portugal

Enero 17 de 2025.

I. La lucha de clases y el derecho a la rebelión

En la actual situación de crisis estructural del capitalismo, el Estado boliviano, que sirve a la viabilización de políticas de explotación y opresión, se reafirma como el aparato de coerción de la clase social dominante. La actual ofensiva para penalizar el bloqueo de caminos tras el inconstitucional Decreto Supremo 5503, que impuso el «paquetazo neoliberal» de eliminación de subsidios en diciembre de 2025, no se constituye en un hecho aislado ni una búsqueda de «orden público», puesto que es, en esencia, una flagrante guerra entre las clases sociales explotadoras versus las explotadas. En una sociedad capitalista que presenta severas e irreconciliables contradicciones, la protesta es la expresión política de la contradicción entre el capital y el trabajo; por lo que su criminalización representa el intento desesperado de la burguesía y sus lacayos por amordazar a las mayorías populares ante el avance de políticas proimperialistas, antinacionales y antipopulares en el marco de un capitalismo en crisis con su respectivo neoliberalismo devorador.

II. Legitimidad popular sobre legalidad burguesa

En una sociedad que se enarbola la democracia liberal el derecho a la protesta no es una concesión benevolente del Estado, sino un derecho conquistado en las luchas. Su respaldo es doble:

a) Sustento Jurídico-Institucional: La Constitución Política del Estado (CPE) de 2009, en su artículo 21, garantiza la libertad de reunión y expresión. La jurisprudencia internacional, incluyendo el Pacto de San José de Costa Rica, establece que el derecho a la protesta es interdependiente, ya que, sin la capacidad de movilizarse, los derechos a la salud, educación y salario digno quedan desprotegidos. Así, la afectación temporal a la libre circulación no invalida la protesta, pues esta busca, por justicia y naturaleza, generar la ruptura circunstancias necesaria para visibilizar una demanda (derecho, libertad u otro) que el poder pretende ignorar.

b) El Derecho de los Pueblos: En el Estado Plurinacional de Bolivia, el bloqueo es una institución consuetudinaria de soberanía popular e independencia política. Desde la Revolución Nacional de 1952 hasta la Guerra del Gas o Rebelión Popular en 2003, la acción directa ha sido el único mecanismo eficaz de diálogo ante gobiernos reaccionarios. Criminalizar el bloqueo o penalizar cualquier otra histórica forma de protesta popular es pretender borrar la memoria histórica que dio origen a la propia democracia demoliberal boliviana, ignorando el pluralismo jurídico que reconoce las prácticas de resistencia obrera y popular.

III. La Fascistización del Estado

El tránsito hacia el fascismo contemporáneo se manifiesta en la infame criminalización sistemática de la disidencia. Proyectos de ley como el PL-070/2025-2026, que proponen penas de hasta 20 años por bloquear vías, configuran una afrenta a la historia de las luchas populares. Así, la penalización a la protesta que usa el Código Penal se constituye en un arma de guerra.

Este mecanismo opera en tres niveles:

a) Estigmatización: La instrumentalización del aparato mediático oficialista y empresarial construye un «enemigo interno», tildando al movilizado de «terrorista» o «saboteador económico» para justificar la violencia represiva estatal.

b) Persecución judicial (Lawfare): Se utiliza la mafiosa estructura del sistema de justicia para golpear y descabezar a las organizaciones sociales y políticas a través de procesos por sedición e instigación pública a delinquir.

c) Encarcelamiento selectivo: El desprecio al debido proceso concretiza la detención “preventiva” contra líderes y lideresas populares que busca desmovilizar a través del terror del Estado, subordinando la vida humana a la eficiencia de los flujos del mercado. Se prepara la aplicación abyecta del fascista Derecho Penal del Enemigo que violentara el Estado liberal y garantista que precautela relativamente derechos y libertades.

IV. Un gobierno proimperialista, prosionista, vendepatria y antipopular

La actual gestión gubernamental de Rodrigo Paz, junto a cuestionados políticos neoliberales y empresarios, lo ha desenmascarado como un agente del capitalismo y neoliberalismo más perverso. La penalización de la protesta no es más que la pretendida seguridad jurídica requerida por el capital transnacional y de la burguesía nacional para viabilizar la destrucción de la incipiente producción nacional y encaminar el saqueo de recursos naturales.

Estamos ante un gobierno proimperialista, prosionista, vendepatria y antipopular que rompe con parte de la tradición soberana de Bolivia para alinearse con las recetas y condiciones del FMI, BM, BID, etc., y los intereses del genocida imperialismo estadounidense. Asimismo, su carácter prosionista e impopular se evidencia en su alejamiento de la solidaridad internacionalista con los pueblos oprimidos (Palestina, Cuba, Venezuela, etc.), implementando siniestros métodos de manipulación y control poblacional, así como, políticas represivas importadas de Estados como: Israel, Argentina, El Salvador, Paraguay, Chile, Perú, etc. Este sometimiento busca garantizar que las políticas de ajuste neoliberal, como la liberalización de precios agrícolas enmarcadas en sus reglas de juego y la entrega de sectores estratégicos, se ejecuten sin resistencia social.

V. La Función Económica de la Represión

El fin último de prohibir la protesta es blindar el modelo neoliberal entreguista y hambreador. Al eliminar la capacidad de organización, movilización y presión de las masas, el Gobierno allana el camino para la privatización encubierta y la precarización laboral extrema. La represión es, por consiguiente, la herramienta para imponer un modelo de acumulación capitalista por desposesión que beneficia al despreciable imperialismo estadounidense y demás potencias capitalistas, las empresas transnacionales saqueadoras y a las clases sociales explotadoras.

VI. Hacia la unidad popular

La criminalización de la protesta es la confesión de debilidad de un régimen que ya no tiene argumentos para convencer y únicamente le queda la fuerza represiva para intentar vencer al movimiento obrero y popular. La respuesta de las masas populares debe ser la unidad entre la movilización de calle y el desarrollo de una conciencia de clase que identifique al verdadero enemigo: el sistema capitalista, su modelo neoliberal y sus ejecutores.

Defender el derecho a la protesta es defender los derechos fundamentales del pueblo. Frente a la arremetida fascista y la traición entreguista, el pueblo boliviano reafirma que la calle es el espacio supremo de la democracia liberal y escenario de la lucha de clases en que se forjarán sus mejores hijos e hijas.

EL NUEVO ORDEN MUNDIAL DESDE LA VISIÓN HEGEMÓNICA DE EE.UU.

Por: Richard González

I. El Declive de la Unipolaridad y la Ofensiva de Restauración

La actual coyuntura internacional está marcada por un esfuerzo deliberado de Estados Unidos por restaurar su dominio global frente a la evidencia innegable de una erosión de su hegemonía. El vacío de liderazgo dejado por la crisis del modelo globalista ha permitido que potencias como Rusia y China asuman la iniciativa estratégica, extendiendo su influencia en zonas que históricamente fueron consideradas áreas de dominio exclusivo del «gendarme del mundo».

Bajo la administración de Donald Trump, se ha evidenciado que el poder no es monolítico; las contradicciones internas en el sistema de gobierno estadounidense reflejan la lucha entre una visión globalista fracasada y un nacionalismo pragmático que reconoce la crisis del sistema. Sin embargo, este escenario de crisis no debe llevarnos a subestimar el poder real del imperialismo —el «tigre de hierro»— que hoy lanza una ofensiva de restauración de amplio espectro.

II. El Control de los Recursos Críticos y la Era de la IA

Como bien analiza G.L. Muradov, la estrategia de control global de Washington ha mutado hacia una prioridad absoluta: el dominio de los recursos críticos, especialmente los energéticos. En este siglo, la energía no solo mueve industrias, sino que es el combustible vital para el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y el procesamiento de datos a escala masiva.

Esta necesidad explica la agresividad diplomática y económica hacia Venezuela, Irán y el interés estratégico sobre Groenlandia. El control de estos nodos energéticos y de materias primas busca garantizar la supremacía tecnológica estadounidense.

III. La Fragmentación de la Multipolaridad y la Geopolítica del Ártico

El plan estadounidense contempla la destrucción de las plataformas que sostienen el orden multipolar. El bloque de los BRICS+, al consolidarse como una alternativa financiera y política, representa una amenaza existencial para la arquitectura del dólar. La estrategia norteamericana parece orientada a desarticular estas alianzas antes de que alcancen un punto de no retorno que desemboque en una guerra total.

En cuanto a Rusia, EE. UU. busca evitar la confrontación directa debido a la paridad atómica actual. Washington juega a ganar tiempo para cerrar la brecha en tecnología militar hipersónica y defensiva. En este tablero, el Ártico emerge como el nuevo teatro de operaciones. El interés por Groenlandia y el alineamiento férreo con Canadá no son caprichos territoriales, sino la necesidad de controlar las nuevas rutas comerciales y los yacimientos que el deshielo está dejando al descubierto.

IV. La Desconexión con China y la Seguridad Hemisférica

El «salto tecnológico» es hoy una cuestión de seguridad nacional. Ante el avance de China en telecomunicaciones, semiconductores y energía verde, EE. UU. ha emprendido una política de desacoplamiento para romper la dependencia de productos de alto contenido tecnológico provenientes del gigante asiático.

Para lograr este repliegue y posterior contraataque, Washington considera vital retomar el control absoluto del continente americano. La Doctrina Monroe se actualiza: el control del hemisferio occidental es la retaguardia necesaria para concentrar todas sus fuerzas en el frente del Indo-Pacífico contra China.

V. Conclusión: La Respuesta de los Pueblos

Ante estas contradicciones interimperialistas, cabe preguntarse: ¿cuál es el papel de las naciones y los pueblos? La sobriedad en el análisis nos obliga a ver más allá de las cúpulas de poder. Mientras las potencias se disputan la hegemonía, las masas en todo el mundo luchan contra la «fascistización» de la sociedad, el militarismo rampante y la erosión de las libertades.

La construcción de un mundo verdaderamente alternativo no vendrá solo del equilibrio de fuerzas entre potencias, sino del desarrollo de la conciencia de los pueblos oprimidos. La lucha por el desarrollo soberano y la democracia real es la única contraparte capaz de frenar las ambiciones de una guerra total y detentar el poder en función de los intereses de la humanidad.

Enero 16 de 2026

PRONUNCIAMIENTO Y SALUTACIÓN A 132 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL PRESIDENTE MAO TSE – TUNG ! VIVA EL MAOÍSMO, MARXISMO DE NUESTRA ÉPOCA!

Red de Prensa Popular Latinoamericana

Hoy, 26 de diciembre de 2025, los pueblos conscientes del mundo, el proletariado internacional y las fuerzas revolucionarias consecuentes conmemoran el 132 aniversario del nacimiento del Presidente Mao Tse-tung, gigante del pensamiento y obra revolucionaria, dirigente comunista de talla universal y forjador de una de las más grandes experiencias de transformación social en la historia de la humanidad.

Recordar al presidente Mao Tse-tung es una reafirmación de que el maoísmo constituye la tercera y superior etapa del marxismo, desarrollada en la época del imperialismo, de la revolución proletaria mundial y de la lucha irreconciliable entre revolución y contrarrevolución. El maoísmo es el marxismo de nuestra época. Es teoría revolucionaria integral; es concepción científica del mundo, doctrina del proletariado, línea ideológica y política, metodología, estrategia y táctica para la toma del poder, y guía segura para la construcción de la nueva sociedad.

Como ideología científica del proletariado, el maoísmo expresa los intereses históricos de la última clase de la historia, la clase más revolucionaria, la única capaz de abolir toda forma de explotación, opresión y dominación de clase. Por ello, es una ideología justa, correcta, científica e invicta, porque se sustenta en las leyes objetivas del desarrollo social y en la práctica transformadora de las masas. El Presidente Mao Tse-tung elevó el marxismo-leninismo a una nueva cumbre al demostrar, en la teoría y en la práctica, el papel decisivo de las masas populares como verdaderos sujetos de la historia, al desarrollar la línea de masas, la guerra popular prolongada, la revolución cultural como continuidad de la lucha de clases bajo el socialismo, y la lucha permanente contra el revisionismo y toda forma de restauración capitalista.

En el decadente modo de producción capitalista, atravesado por la crisis estructural del capitalismo, el recrudecimiento del imperialismo, el neocolonialismo y las guerras de rapiña, el maoísmo se confirma como la ideología transformadora que conduce y conducirá a la humanidad hacia una sociedad superior, una sociedad de armonía, libertad, justicia social y emancipación plena.

La correcta línea ideológica y política maoísta contribuye a la forja de revolucionarios, socialistas y comunistas auténticos. Cumple una tarea estratégica esencial al proletarizar a la pequeña burguesía, clase social oscilante y vacilante por su ubicación en la estructura de clases, dotándola de una férrea posición de clase, de disciplina revolucionaria y de compromiso histórico al servicio de la humanidad y de la revolución proletaria.

Desde la Red de Prensa Popular Latinoamericana, reafirmamos que el maoísmo es una guía viva para la acción, una herramienta indispensable para la lucha ideológica, política y comunicacional contra la hegemonía capitalista, los monopolios mediáticos, el imperialismo y todas las formas de dominación.

Hoy, al rendir homenaje al Presidente Mao Tse-tung en el 132 aniversario de su nacimiento, reafirmamos nuestro compromiso irrestricto con el marxismo-leninismo-maoísmo, con la organización consciente de las masas, con la verdad revolucionaria y con la construcción de un mundo nuevo, sin explotadores ni explotados.

¡VIVA EL PRESIDENTE MAO TSE-TUNG!
¡VIVA EL MAOÍSMO, TERCERA Y SUPERIOR ETAPA DEL MARXISMO!
¡VIVA EL PROLETARIADO INTERNACIONAL!

Red de Prensa Popular Latinoamericana
26 de diciembre

El gasolinazo neoliberal en Bolivia es un feroz ataque frontal al pueblo y la soberanía nacional

Por Alex Chamán Portugal

En el marco de la severa crisis y decadencia capitalista global, el gobierno proimperialista y prosionista de Rodrigo Paz en Bolivia ha desatado una ofensiva neoliberal que revela su carácter proempresarial y antipopular. El anuncio de hoy 17 de diciembre de 2025, mediante el cual se elimina el subsidio a los combustibles, no es más que la punta de lanza de una agenda diseñada para transferir injustamente la pesada carga de la crisis económica del Estado burgués a las espaldas de la clase obrera y los sectores populares. Este «gasolinazo» cuyo término evoca los traumáticos ajustes estructurales de las décadas pasadas, eleva el precio de la gasolina especial de 3,72 Bs a 6,96 Bs por litro (un aumento del 87%), el diésel de 3,74 Bs a 9,80 Bs (un incremento del 162%) y la gasolina premium a 11 Bs, bajo el pretexto de «garantizar el abastecimiento continuo» y combatir la corrupción en YPFB. Esta medida no resuelve la raíz del problema expresada en la dependencia imperialista y la explotación capitalista de los recursos naturales, sino que profundiza la desigualdad económica y social, favoreciendo a las depredadoras empresas transnacionales y al gran capital de la burguesía nacional a expensas del pueblo.

El gobierno de Paz y sus socios, electo en octubre de 2025 tras dos décadas de gobiernos progresistas del MAS, representa el retorno triunfal del nefasto y fracasado neoliberalismo en Bolivia, alineado con los intereses del genocida imperialismo estadounidense y las perversas instituciones financieras internacionales como el FMI y el Banco Mundial. Sus promesas de «seguridad jurídica» para inversiones avasalladoras, repatriación de capitales con cero impuestos, simplificación tributaria y liberación de exportaciones no son más que eufemismos para una política neoliberal favorable al capital extranjero, que prioriza la despiadada acumulación privada sobre la redistribución con justicia social. Al declarar el país en «emergencia económica, financiera y energética», el Gobierno de turno justifica estas reformas como un «salvataje para la patria», culpando a la gestión anterior de «saqueo» y «desfalco». Sin embargo, esta novela oculta la verdadera causa en que la crisis inherente al capitalismo atrasado y dependiente boliviano, exacerbada por la caída en la producción de gas natural y la volatilidad de los precios internacionales de materias primas, que benefician a las potencias imperialistas mientras dejan a naciones oprimidas como Bolivia en la periferia del sistema capitalista mundial.

Una vez más, se golpea la economía popular con el encarecimiento de productos y servicios básicos de primera necesidad. El alza en los combustibles no se limita a los surtidores; puesto que permea toda la cadena productiva y de consumo. El diésel, vital para el transporte pesado, la agricultura y la industria, encarecerá los fletes, consiguientemente, los precios de alimentos como el pan (que ya ha subido un 60% debido a recortes previos en subsidios), la carne (con incrementos del 90% por la liberación de exportaciones) y otros bienes esenciales. Esto no es casualidad, ya que, en un caduco sistema capitalista, los costos de reproducción de la fuerza de trabajo (comida, transporte, vivienda, etc.) se trasladan directamente a la mayoría de las masas trabajadoras, erosionando su poder adquisitivo y perpetuando la pobreza e indigencia. Las migajas ofrecidas por el gobierno, como el incremento del salario mínimo nacional de 2.750 Bs a 3.300 Bs (un 20% que apenas compensa la inflación proyectada) y el alza en la Renta Dignidad a 500 Bs, resultan insuficientes e irrisorios. Peor aún, el bono Juancito Pinto de 300 Bs por estudiante y un programa de protección de 200 Bs cada cuatro meses no mitigan el cruel impacto real, pues una inflación galopante que podría superar el 10% en 2026, según proyecciones basadas en experiencias similares en la región. En esencia, estas «medidas financiadas» son un velo para la redistribución inversa, ya que el 50% de los recursos liberados por la quita de subsidios irá a gobiernos subnacionales, pero sin garantías de que beneficien a los a los explotados y oprimidos, sino a las clases sociales dominantes y las élites locales aliadas con el capital.

Los efectos sociales serán devastadores, profundizando la pauperización absoluta y relativa del pueblo trabajador. El aumento en los costos de transporte y producción impulsará despidos masivos en sectores como la agricultura, el comercio y la industria informal, que representan el 70% de la economía boliviana. Esto elevará el desempleo, el subempleo y la precarización laboral, forzando a decenas de miles a migrar a la informalidad o la mendicidad. Históricamente, ajustes neoliberales como este han correlacionado con picos en la delincuencia, ya que la desesperación económica empuja a los excluidos hacia la supervivencia marginal. En Bolivia, donde la crisis ambiental y la sequía ya agravan la vulnerabilidad rural, este inmisericorde gasolinazo acelerará la proletarización forzada, convirtiendo a más campesinos e indígenas en mano de obra barata para las transnacionales. Esto no es un accidente económico, sino la lógica monstruosa del capital: acumular mediante la desposesión, como lo describió Marx en El Capital, donde la plusvalía se extrae a costa de la miseria creciente.

Pero el neoliberalismo no se limita a lo económico; puesto que prepara el terreno para la represión política y la privatización salvaje. El gobierno de Paz, consciente de la resistencia popular que generará desatará una criminalización de la protesta. Ya en su primer mes, dos manifestantes han sido asesinados por la policía en Colcapirhua – Cochabamba, y persisten escaseces de combustibles pese a las promesas. Esta violencia estatal, típica de regímenes proimperialistas, busca sofocar la lucha de clases mediante persecución política, encarcelamientos y leyes de emergencia que violan la Constitución Política del Estado de 2009, forjada en la lucha antineoliberal de los movimientos sociales. Al igual que en los ochenta y noventa, cuando narco-gobiernos como los de Paz Zamora y Sánchez de Lozada privatizaron YPFB, el agua y los hidrocarburos en beneficio de empresas estadounidenses, el actual régimen allana el camino para una nueva ola de privatizaciones. La transformación de YPFB anunciada por Paz, junto con la facilitación de importaciones de diésel y la promoción de inversiones extractivistas, apunta a desmantelar la soberanía energética y entregar recursos estratégicos al capital transnacional, en desmedro de la nación y el pueblo. Si es necesario, violentarán la CPE, invocando la emergencia para imponer decretos autoritarios, como en los inicios de los 2000, que culminaron en la Guerra del Gas y el derrocamiento del genocida Sánchez de Lozada que presidía la mafiosa y entreguista megacoalición de politiqueros neoliberales.

Este momento exige la unidad del pueblo boliviano contra el capitalismo y su expresión neoliberal. La historia boliviana, de la Revolución de 1952 a la Agenda de Octubre de 2003, demuestra que solo la movilización masiva y la construcción de poder popular pueden revertir estos ataques. No basta con reformas paliativas como las de las últimas casi dos décadas; urge expropiar al gran capital, nacionalizar genuinamente los recursos bajo control obrero y avanzar hacia una sociedad superior. El gobierno de Paz, con su retórica de «verdad» y «responsabilidad», no es más que un instrumento de la burguesía carente de un proyecto integral de desarrollo nacional, aliada al imperialismo. Pero el pueblo, motor de la historia, no se doblegará: ¡la lucha continúa por una Bolivia libre, soberana, anticapitalista y antineoliberal!

18/12/2025

¿UNA DEMOCRACIA PARLAMENTARIA PARA EL CONTROL TOTAL DEL PODER EN EL PERU?

Richard Gonzales

La democracia parlamentaria es una forma de gobierno en la que el poder ejecutivo emana del poder legislativo. En este sistema, el gobierno puede ser destituido por el parlamento mediante un voto de censura o de desconfianza.

Siendo la soberanía popular la que elige a sus representantes mediante elecciones “libres”, esta forma de democracia se caracteriza por una separación de poderes más flexible que la del presidencialismo. En ella, existen un jefe de gobierno y un jefe de Estado; sin embargo, el poder político debería emanar del pueblo. Pero cuando, en una democracia parlamentaria, las corporaciones o grupos de poder fáctico controlan totalmente el poder, el sistema democrático se vacía de contenido. Aunque formalmente conserve su estructura, en la práctica deja de ser real, convirtiéndose en una fachada civil que encubre una dictadura.

En tales circunstancias, los medios de comunicación ejercen una influencia decisiva. Estos se convierten en actores políticos e ideológicos que, mediante campañas de propaganda, legitiman la concentración del poder. El parlamento, entonces, se transforma en una amalgama y maquinaria de lobbying corporativo. En consecuencia, la democracia deviene inexistente: los poderes del Estado se reducen a simples nomenclaturas para el engaño.

Así, el voto pierde su efectividad real y, por ende, la legitimidad del orden político se vuelve nula. Si bien en la Constitución se consagran derechos y libertades, si en la práctica imperan el monopolio y la dictadura del poder económico, la democracia formal carece de sustancia.

Por tanto, no existe equidad, igualdad, libertad ni capacidad de decisión colectiva. El sistema se reduce a los intereses oligárquicos: un gobierno de ricos legitimado por los mismos pobres.

La democracia liberal se ha sustentado en dos principios fundamentales:

  1. El liberalismo económico, que defiende la libertad de mercado, la igualdad de derechos y la iniciativa individual.
  2. La democracia política, que promueve la igualdad de derechos, la soberanía popular y la redistribución del poder.

Sin embargo, estos principios han sido trastocados. El dinero y el capital deciden por encima del voto, que se convierte simplemente en un instrumento de legitimación del poder financiero e industrial. Este proceso conduce al desmantelamiento del Estado social o Estado de bienestar. La capacidad de decisión del ciudadano deja de ser relevante, siendo reemplazada por el dominio de las oligarquías, en un proceso paulatino de concentración del poder.

¿En qué se convierte entonces el voto bajo esas circunstancias? En la legitimación del poder oligárquico: una dictadura abierta del poder financiero e industrial, sostenida por una constante campaña de despolitización y desideologización. La ciudadanía es transformada en mera consumidora, en una cifra estadística. La captura del Estado implica legislar en favor del capital financiero e industrial, lo que supone la pérdida de la soberanía popular.

Ese poder ya no rinde cuentas a nadie, no tiene controles ni obligaciones con nadie; es un poder sin patria y sin equilibrio de poderes. Se sostiene en la violencia abierta, en las bayonetas y la represión. Sobre esta base, las élites corporativas saquean los recursos, acumulan riqueza de manera desenfrenada y fragmentan a la sociedad, generando una desigualdad monumental.

La desintegración social es parte de esa lógica. Por ello, se fomenta el caos mediante todo tipo de vicios, se incrementa el individualismo extremo, la desconfianza mutua y la fractura social. Ya no existen canales de participación ciudadana; el poder legislativo se convierte en un mero gestor de las políticas dictadas por las corporaciones.

Todo esto se acompaña de desinformación, manipulación y del uso de las emociones. Una “ciudadanía entretenida” mediante programas banales o narrativas justificadoras de la desigualdad termina defendiendo su propia subordinación, como ocurre con buena parte de la población.

Esa es la razón por la que los servicios públicos se debilitan o son llevados a un deterioro inducido. Paralelamente, el costo de vida aumenta sin cesar, generando angustia, empobrecimiento, inseguridad emocional y estrés colectivo. De esta manera, la población queda sometida y el dominio absoluto de las corporaciones se legitima una vez más.

Frente a esta realidad, las masas deben activar todo tipo de organización colectiva donde se ejerza una democracia real. Es necesario construir organizaciones paralelas en todos los ámbitos, promover núcleos comunitarios de desarrollo colectivo y no abandonar la lucha por la democracia y los derechos. La movilización es fuente de aprendizaje y ejercicio para luchas más avanzadas y para la formación de contrapoderes en sindicatos, organizaciones sociales y frentes amplios que articulen a las masas sin prejuicios ni sectarismos.

Los sectores pensantes deben impulsar una campaña amplia, profunda y bien sustentada de desenmascaramiento y combate ideológico y político. Solo así podrá promoverse la conciencia organizada del pueblo, capaz de desarrollar en el futuro luchas más elevadas y transformadoras.

El sistema imperante atraviesa una profunda crisis en todos los planos, lo que genera todo tipo de sufrimiento humano. Superar y transformar esta realidad dependerá de la comprensión y de la acción organizada. Para ello, se requiere un ente consciente que aglutine, dirija y oriente los esfuerzos en la construcción de un sistema opuesto y distinto al que hoy agoniza.

28 de octubre de 2025

Programas: Sirviendo a los Pueblos y Trinchera Tres PENSAR DIFERENTE ES DELITO: EL ROSTRO MAFIOSO Y GENOCIDA DEL ESTADO PERUANO

Panelista:
Mag. Manuel Loli
Conductor del Programa “Trinchera 3”
Director de la Agencia de Comunicación IPNews – Estados Unidos

Panelista:
Dr. Alex A. Chamán Portugal
Director de la Revista Atreverse e IPNews Bolivia
Docente en universidades públicas de Bolivia

Viernes 31 de octubre de 2025

Horarios:
⏰ 19:00 México, Nicaragua y USA.
⏰ 20:00 Colombia, Cuba, Ecuador y Perú
⏰ 21:00 Bolivia y Venezuela
⏰ 22:00 Argentina, Chile, Brasil y Paraguay

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CAOTIZACIÓN DE LA SOCIEDAD IMPERIALISTA PARA MANTENER EL NÚCLEO Y LA ESTABILIDAD

Richard Gonzales

El momento histórico en el que se vive, dentro de este sistema-mundo civilizatorio, refleja la más profunda crisis general: ideológica, política, económica y cultural. Es una crisis terminal, sin retorno, dado que se pierde el monopolio de la economía, la cultura y la política, hasta ahora jerarquizadas en los centros, las semiperiferias y las periferias.
La hegemonía está rota y supura pestes por todos lados: criminalidad, desconcierto, caos, banalización, inmoralidad y toda forma de perversión humana expuesta a su máxima expresión, sin tapujos.

El sistema se encuentra en su mayor debilidad y, por tanto, ataca todo aquello que amenace su subsistencia: ideas, movimientos, modelos alternativos o liderazgos. Para ello, utiliza incluso mecanismos que van más allá del llamado “derecho penal del enemigo”.

La pérdida del control hegemónico de Occidente, después de quinientos años de dirección, influencia y dominio, no es poca cosa en el proceso histórico que hoy presenciamos.

1. Caotización de la sociedad como herramienta

Ante la debilidad del sistema-mundo, se recurre al uso de la confusión social, la polarización política y la saturación informativa, generando una fatiga colectiva y desorientación moral. Ya no existe un vértice que dirija la historia con carácter de clase, como sucedió en el siglo pasado, cuando la clase obrera tomó las riendas de su destino en Rusia y posteriormente en China, generando una corriente masiva de luchas de liberación mundial y movimientos antisistema.

Hoy, esa posibilidad sigue latente, dadas las condiciones materiales que se agudizan; sin embargo, sus expresiones son dispersas y, en muchos casos, espontáneas.
Ante la debilidad de la capacidad crítica de las masas, el sistema utiliza el caos como instrumento de manipulación. Así, el caos no destruye el orden: lo legitima. Al final, como ya sucede, la población termina pidiendo más control, el ingreso de las fuerzas armadas y la restricción de derechos y libertades en nombre de la “seguridad”, dentro de un caos dosificado y dirigido.

2. Criminalización de la disidencia

El sistema está débil, y esa debilidad se disfraza de “seguridad”. Es un reflejo auténtico del miedo a las masas. Hoy dos proyectos de sistema-mundo se enfrentan a muerte, aunque en el fondo se trate de una contradicción interna del mismo sistema.
A nivel mundial, hay un despertar de las masas —el otro gran actor histórico— que se expresa en voces críticas y movimientos incluso dentro del seno del propio imperio. Son muchas las voces que cuestionan la narrativa dominante, aunque con diferentes tendencias y propuestas políticas, económicas, ecológicas y culturales. El debate y el diagnóstico son múltiples y reflejan un descontento generalizado ante un mundo que se derrumba.


Por ello, la respuesta del sistema es etiquetar toda disidencia como “peligrosa”, “radical” o “desinformada”. Aparecen formas encubiertas de censura y control del pensamiento, con el fin de fabricar consensos mediante el miedo y legitimar la recomposición de un “nuevo orden” elitista y tecno-feudal, que ya se perfila con claridad.

3. Globalización digital y alineamiento ideológico

El acelerado proceso de digitalización y la concentración del poder en las plataformas tecnológicas —previamente legitimado por ese nuevo orden elitista y tecno-feudal— tienen como objetivo el control total de las masas y la neutralización de la disidencia.
Bajo el argumento de la “seguridad interna”, se implementa un control biométrico y de alta vigilancia con fines preventivos. De este modo, a través de algoritmos, se construye una cultura de la vigilancia y un discurso unificado del sistema.
Es el algoritmo, precisamente, el que selecciona lo que ves, lo que te gusta, lo que lees, lo que crees y lo que piensas. Su finalidad es uniformar la “nueva cultura” del tiempo de la inteligencia artificial, para impedir el nacimiento de otro mundo posible para los oprimidos.
Si en el sistema feudal el control absoluto residía en el monarca y en los señores feudales —legitimados por la cruz y un dios divino—, hoy ese control se concentra en las corporaciones, en el control social y en el nuevo “dios” del algoritmo, que decide todo. Como consecuencia, emerge la deshumanización o el poshumanismo: la máquina, la inteligencia artificial, se convierte en el centro, mientras se construye un Homo Deus de la civilización, cuyo diseño ya está en marcha.

¿Qué está en juego?

Está en juego la continuidad de la civilización tal como la conocemos, replanteada bajo el diseño de un nuevo orden en medio de la Cuarta Revolución Industrial.
Las bases del mundo moderno se fundaron sobre una lógica: la acumulación ilimitada. De allí derivan el crecimiento, la innovación constante, el consumo exacerbado, la disputa y el control de los recursos finitos, que han provocado guerras, crisis y una devastadora crisis ecológica.

La crisis económica mundial es estructural: genera desigualdad, endeudamiento global y pérdida de la tasa de ganancia del capital, impulsando el tecno-feudalismo.
En este contexto, la política se reconfigura para adaptarse al nuevo orden, más allá de las teorías de igualdad, democracia o legitimación por el voto, principios de la revolución burguesa que hoy atraviesa su crisis de legitimidad.

El nuevo orden propuesto considera la desigualdad como principio, no como excepción. Ya no se pretende legitimar el poder mediante el voto, sino mediante la determinación directa de las élites sobre todos los aspectos de la vida, mientras el resto de la humanidad obedece.

La caotización social se expresa en múltiples formas: incentivo a la criminalidad, narcotráfico, legalización del consumo de drogas, desintegración familiar, corrupción estatal e inmoralidad. Todo esto busca implementar el nuevo orden tecno-feudal, desgastando la capacidad organizativa colectiva y manteniendo a las masas en el miedo y la incertidumbre, para neutralizar cualquier articulación alternativa.
En las sociedades soberanas, el sistema responde con invasiones o con el hundimiento económico y político.

La criminalización de la disidencia busca impedir que las masas construyan otro mundo posible. Por ello se persigue, encarcela o elimina al disidente mediante castigos ejemplificadores, incluso si se trata de ancianos o jóvenes.

4. Hipertecnificación

El control biométrico total de la población está en plena marcha y se manifiesta en la vigilancia digital cotidiana. Ya no se necesita la coerción física como método de imposición cultural o ideológica; hoy esa función la cumple el “dios” del algoritmo, reforzado por una narrativa global que utiliza el miedo, la inseguridad, la salud o el clima para unificar emociones y justificar medidas de control poblacional bajo el argumento del “bien común”.

Mientras tanto, se fragmentan las identidades culturales, ideológicas y sociales para dividir a la sociedad mediante microconflictos internos, promovidos por operadores políticos del sistema, ONGs o infiltraciones sociales, generando supuestos movimientos de oposición que en realidad sirven para mantener la inestabilidad y así imponer la agenda del sistema.

El futuro que este sistema ofrece a los pueblos es sombrío, incluyendo el objetivo de reducir la población mundial de ocho mil millones a dos o cuatro mil millones de personas por diferentes vías. Ante ello, los pueblos deben luchar con todos sus medios para derribar ese mundo en construcción y forjar otro nuevo, basado en la experiencia histórica de la clase obrera y de los pueblos oprimidos. Se requiere organización, conciencia y dirección revolucionaria para construir un mundo donde la humanidad se humanice nuevamente, asumiendo con claridad los riesgos de destrucción que amenazan la existencia misma del ser humano.

El sistema está dispuesto a eliminar todo obstáculo que impida la supervivencia de sus relaciones productivas, incluso en medio de su crisis general. Su comportamiento será cada vez más peligroso y cruel. Por eso, debemos aguzar la creatividad, la organización y las formas de lucha, aun a costa del sacrificio de una parte de los millones de pobres del mundo.


La humanidad se encuentra ante riesgos y peligros como nunca antes en su historia. Es momento de tomar profunda conciencia.

23/10/2023

PRONUNCIAMIENTO DE LA RED DE PRENSA POPULAR LATINOAMERICANA ¡ALERTA MÁXIMA! EL GOBIERNO DE PAZ – LARA: CABALLO DE TROYA DEL NEOLIBERALISMO, EL IMPERIALISMO Y EL SIONISMO EN BOLIVIA

La Red de Prensa Popular Latinoamericana, fiel a su compromiso con la verdad, la justicia social, la soberanía nacional y la emancipación de los pueblos, se dirige al pueblo boliviano y a las organizaciones populares para denunciar y alertar sobre la orientación reaccionaria, entreguista y antinacional del nuevo gobierno de Rodrigo Paz y Edman Lara.

1. Un gobierno al servicio del capital y del imperialismo

El gobierno de Rodrigo Paz y Lara encarna el restablecimiento del proyecto neoliberal subordinado al capital y al genocida imperialismo estadounidense. Su alineamiento con las políticas del Departamento de Estado de EE.UU., la DEA, el FMI, el BM y figuras reaccionarias de la ultraderecha latinoamericana, como la terrorista María Corina Machado y el estafador prosionista Javier Milei, revela su total dependencia de los intereses extranjeros. Al excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela de su investidura, Paz evidencia su ruptura con la Patria Grande y su renuncia a la soberanía nacional, colocando a Bolivia en el eje de las fuerzas proimperialistas y sionistas que atentan contra la autodeterminación de los pueblos. Este gobierno se perfila, así, como un instrumento del capital transnacional y una traición histórica al ideal de unidad latinoamericana defendido por Bolívar, Martí, Sandino, el Che, Chávez, etc.

2. Restablecimiento de vínculos con el sionismo y traición a la solidaridad internacionalista

Denunciamos enérgicamente el anuncio del gobierno Paz–Lara de restablecer relaciones diplomáticas con el régimen sionista de Israel, responsable de crímenes de lesa humanidad contra el pueblo palestino.
Este acto constituye una traición a la dignidad nacional y a la memoria antiimperialista de Bolivia, que durante años mantuvo una posición de solidaridad internacional con las causas justas de los pueblos.
La medida confirma su alineamiento con los gobiernos más reaccionarios del continente y con los grupos de poder más conservadores del país, evidenciando que este gobierno pronto se subordinará a los intereses geopolíticos del imperialismo norteamericano y del depredador capital global.

3. Continuismo neoliberal y herencia del entreguismo

Rodrigo Paz reproducirá la senda política de su padre, Jaime Paz Zamora, quien abandonó toda posición progresista para transformarse en un instrumento del neoliberalismo, la corrupción y el entreguismo.
Hoy, su heredero político profundiza ese legado, reeditando las recetas del FMI y el Banco Mundial, que conducirán a nuevos ajustes estructurales, mayor endeudamiento, privatización de recursos estratégicos y precarización laboral. El pueblo boliviano ya conoce las crueles consecuencias de esas políticas: desindustrialización, pobreza, desocupación y entrega de la soberanía económica y política.

4. La injerencia extranjera y el retorno de los tentáculos imperiales

Pronto volverán las siniestras agencias de injerencia extranjera, como la USAID y la DEA, que en el pasado conspiraron, manipularon, desestabilizaron y espiaron desde las entrañas del Estado boliviano.
Su retorno, disfrazado de “cooperación”, será el preludio del sometimiento absoluto a Washington, la pérdida de soberanía, la militarización del territorio y la reinstalación de una estructura estatal subordinada al feroz capital extranjero y a las transnacionales extractivistas.

5. Ofensiva contra el pueblo y contra las conquistas sociales

El nuevo gobierno desde ya anuncia que descargará el peso de la crisis sobre los trabajadores y las familias empobrecidas. Así, se avecina una ofensiva neoliberal que implicará:

  • Mayor saqueo de los recursos naturales como el litio y destrucción de la producción nacional.
  • Persecución contra las organizaciones obreras, campesinas, indígenas y populares.
  • Conculcación de libertades democráticas y criminalización de la protesta social mediante leyes represivas y censura a través de mayor manipulación por los medios masivos.
  • Desmantelamiento de las conquistas sociales alcanzadas durante las últimas dos décadas, por lo que debe lucharse por consolidar esas conquistas y lograr otras más.

El pueblo no debe dejarse engañar por discursos de “modernización” o “austeridad”. Tras esas palabras se esconde la agenda de recolonización económica y política dictada por el capital transnacional.

6. La falsa lucha contra la corrupción

El discurso anticorrupción de Rodrigo Paz es una demagogia repetida. Recordemos que su gestión como alcalde de Tarija estuvo marcada por nepotismo, favoritismo y negociados (esto explica por qué perdió en la primera y segunda vuelta electoral en su tierra “natal”), prácticas que hoy se camuflan bajo un falso discurso de transparencia. Este gobierno no erradicará la corrupción: la institucionalizará al servicio de la oligarquía empresarial, de las transnacionales que controlan la economía y la política, así como, sus socios políticos neoliberales con quienes gobernarán y viabilizarán sus políticas antipopulares.

7. Llamamiento a la unidad, vigilancia y movilización revolucionaria

La historia enseña inobjetablemente que los derechos del pueblo y los intereses de la patria solo se defienden con organización, conciencia y movilización, por lo que convocamos a las organizaciones sociales, sindicales, indígenas, estudiantiles, campesinas, feministas y populares a mantener la unidad y la vigilancia permanente, a no confiar en la demagogia del poder, y a defender cada conquista social y política del pueblo boliviano.

La lucha contra el imperialismo, el fascismo y el sionismo no es solo una tarea ideológica, pues, ante todo es una necesidad histórica para garantizar la soberanía, la dignidad y el futuro de la Patria Grande.

¡Contra el capitalismo, imperialismo, el fascismo y el sionismo!

¡Por la autodeterminación y la dignidad del pueblo boliviano!

¡Por la defensa de los derechos del pueblo y sus libertades!

¡Por una Bolivia libre, soberana y con justicia social!

Latinoamérica, octubre 22 de 2025


RED DE PRENSA POPULAR LATINOAMERICANA

PRONUNCIAMIENTO DE LA RED DE PRENSA POPULAR LATINOAMERICANA

¡SOLIDARIDAD COMBATIVA CON EL PUEBLO PERUANO!

¡BASTA DE TERRORISMO DE ESTADO, TERRUQUEO Y REPRESIÓN FASCISTA!

La Red de Prensa Popular Latinoamericana (RPPL), consecuente con sus principios anticapitalistas, antiimperialistas, antifascistas y antisionistas, alza su voz de solidaridad con la heroica lucha popular del Perú y denuncia ante la opinión pública internacional el carácter genocida, mafioso e inquisitorial del Estado peruano, que reprime, estigmatiza y asesina al pueblo en nombre del “orden” y la “seguridad”.

1. Asesinato, represión y terrorismo de Estado: el rostro brutal del régimen

El Perú, secuestrado por organizaciones criminales, vive hoy una política sistemática de violencia reaccionaria estatal y exterminio dirigida contra la juventud y los sectores populares.

Denunciamos con profunda indignación:

  • El asesinato del joven artista y activista Eduardo Mauricio Ruiz Sáenz, conocido como “Trvko”, ejecutado por un disparo policial durante una manifestación en Lima. Su muerte, confirmada por el propio comandante general de la Policía Nacional Óscar Arriola (conocido terruqueador y genocida fujimontesinista), quien identificó al suboficial Luis Magallanes Gaviria como autor del disparo, revela que el crimen fue cometido por agentes del Estado.
  • Otros jóvenes asesinados y decenas de manifestantes heridos de bala y con graves lesiones por el uso indiscriminado de gases lacrimógenos, perdigones y armas de fuego. Entre las víctimas se encuentran incluso niños y adolescentes.
  • La provocación planificada de agentes encubiertos o “ternas”, infiltrados en las marchas para desatar el caos y justificar una represión más feroz.
  • El uso institucional del “terruqueo” —la falsa acusación de terrorismo— como arma psicológica de guerra para criminalizar la protesta social, encarcelar, torturar y asesinar impunemente a activistas, dirigentes y luchadores sociales.

Estos crímenes configuran un terrorismo de Estado y constituyen delitos de lesa humanidad que deben ser investigados por instancias internacionales, aunque en Perú prevalece la impunidad.

2. El Estado policial, mafioso e inquisitorial del Perú

El Perú se encuentra bajo el control de un régimen mafioso y autoritario, sostenido por una constitución neoliberal fujimontesinista que violenta la soberanía popular y sirve de blindaje jurídico al gran capital y a la oligarquía. Sus instituciones o poderes están manejadas por las mafias empresariales y políticas.

  • Organizaciones criminales controlan los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, garantizando negociados e impunidad total a las élites corruptas y represoras.
  • Las genocidas Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, coludidas con los grupos de poder político y económico, actúan como instrumentos del crimen organizado y de la represión estatal.
  • Estos aparatos represivos operan bajo la tutela y dirección de la siniestra embajada estadounidense, que interviene abiertamente en la política peruana bajo el pretexto de seguridad.
  • En su alianza con las mafias neoliberales, bandas de extorsionadores y sicarios, el aparato de seguridad peruano se ha convertido en un instrumento de control social, persecución política y dominación por la lumpen burguesía explotadora y opresora.

3. Solidaridad con los presos políticos y revolucionarios del Perú

Expresamos nuestra más firme solidaridad con todos los activistas sociales, presos políticos y revolucionarios del Perú, víctimas del aparato judicial inquisitorial y del “terruqueo” institucionalizado.

Denunciamos particularmente la situación del profesor Oswaldo Esquivel y del profesor Carlos Albújar Ortiz, perseguidos por sus ideas y encarcelados pese a su avanzada edad y su delicado estado de salud.
Estos educadores, militantes de la causa popular y símbolos de dignidad, están siendo asesinados lentamente en las cárceles peruanas, víctimas de torturas, aislamiento y abandono médico.

Su persecución, como la de cientos de activistas y trabajadores, es parte de la estrategia estatal de aniquilar la disidencia y exterminar toda voz que cuestione el orden neoliberal y proimperialista.

4. Llamado internacional y exigencias concretas

  • Denunciamos la complicidad del Estado peruano con el imperialismo estadounidense y con el sionismo internacional, que legitiman y financian la represión.
  • Exigimos el cese inmediato de la violencia estatal y la represión policial y militar contra el pueblo.
  • Demandamos la liberación inmediata de todos los presos políticos y revolucionarios, así como justicia plena para las víctimas de asesinatos, torturas y persecuciones.
  • Reclamamos la disolución de los cuerpos represivos especializados (ternas, grupos encubiertos, unidades antidisturbios) que ejecutan políticas de exterminio social.
  • Convocamos a los organismos internacionales de derechos humanos, movimientos sociales y prensa alternativa a romper el cerco mediático y denunciar estos crímenes de lesa humanidad.

5. Llamamiento a la unidad y a la resistencia popular

La lucha del pueblo peruano es la lucha de toda la Patria Grande contra el insepulto capitalismo, neoliberalismo, el imperialismo, el fascismo y el sionismo.

Convocamos a las organizaciones obreras, campesinas, indígenas, estudiantiles, feministas, ambientalistas, populares y revolucionarias de América Latina a unirse en un frente común por la soberanía, la justicia social y la emancipación de los pueblos.

La Red de Prensa Popular Latinoamericana reafirma su compromiso con la comunicación popular, crítica y emancipadora, como herramienta de defensa de los pueblos frente a la manipulación y censura mediática por parte de los medios masivos al servicio de los enemigos de la humanidad y de los pueblos.

¡Basta de impunidad!

¡No al terrorismo de Estado ni al terruqueo!
¡Libertad inmediata para los presos políticos!
¡Justicia para Trvko y para todos los mártires del pueblo peruano!
¡Por un Perú soberano, democrático y con justicia social!

¡Por una Asamblea Constituyente popular y nueva Constitución Política democrática!

Red de Prensa Popular Latinoamericana

Latinoamérica, miércoles 22 de octubre de 2025

PRONUNCIAMIENTO DE LA ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES EN PERIODISMO Y COMUNICACIÓN SOCIAL DE LA PAZ ANTE LOS RESULTADOS DE LA SEGUNDA VUELTA ELECTORAL EN BOLIVIA – 19 DE OCTUBRE DE 2025

La Asociación de Trabajadores en Periodismo y Comunicación Social de La Paz, en ejercicio de su responsabilidad histórica y su compromiso con la verdad, la soberanía nacional y los intereses del pueblo boliviano, se dirige al país para expresar su posición ante el proceso electoral que culminó el domingo 19 de octubre de 2025, cuando, por primera vez en nuestra historia democrática, se realizó una segunda vuelta presidencial.

1. Un proceso electoral inédito y decisivo

Tras la primera vuelta del 17 de agosto, el escenario político nacional se definió entre dos proyectos de país con diferencias muy tenues. De un lado, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) representado por los candidatos Rodrigo Paz Pereira y Edman Lara, expresión de una corriente democrática liberal; y del otro, el movimiento Alianza Libre (AL)representado por Jorge “Tuto” Quiroga, fascista, ultraderechista, defensor del neoliberalismo, del imperialismo, del sionismo y del sometimiento del país a intereses depredadores extranjeros.

Un hecho político relevante fue el respaldo popular al voto nulo, que se consolidó como la tercera fuerza y que simbolizó el apoyo al expresidente Evo Morales Ayma, demostrando que las ideas de justicia social, soberanía y dignidad nacional perviven en el pueblo boliviano.

2. Manipulación mediática y encuestadoras: una farsa desenmascarada

Durante los días previos a la segunda vuelta, empresas encuestadoras y medios masivos de manipulación y desinformación difundieron datos falsos que daban por ganador al candidato de la ultraderecha apátrida. Estas operaciones mediáticas fueron parte de una estrategia de manipulación de la opinión pública, encaminada a favorecer a los enemigos históricos del pueblo y la nación: la oligarquía vendepatria, proimperialista y prosionista que siempre buscó convertir a Bolivia en un enclave de saqueo en favor del imperialismo y sus “socios”.

Los trabajadores de la comunicación denunciamos y desenmascaramos una vez más el rol servil de estos medios al gran capital extranjero, renunciando a su obligación informativa usando la propaganda como arma de dominación.

3. Un proyecto de clase dominante con dos facciones

-De un lado, la burguesía compradora, ligada al capital transnacional y radicada en el Oriente boliviano: Santa Cruz, Beni y Tarija, que apostó por Jorge Quiroga y su agenda entreguista.

-Del otro, la burguesía burocrática y los sectores populares, que encontraron en la candidatura de Paz – Lara la posibilidad de retomar una senda de reorganización del movimiento popular.

Los resultados reflejan la contradictoria correlación social del país: Santa Cruz, Beni y Tarija se inclinaron por la ultra derecha, mientras que La Paz, Cochabamba, Sucre, Potosí, Oruro y Pando, lograron una victoria al PDC.

4. El peso político del voto popular

Debe reconocerse el papel decisivo del respaldo popular vinculado al liderazgo de Evo Morales Ayma, cuya convocatoria sutil a votar a la derecha socialdemócrata del PDC (“el mal menor”) resultó fundamental para evitar el retorno de la retrógrada ultraderecha radical.

5. La victoria del pueblo

Los resultados del Sistema de Recuento Preliminar (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirman una victoria clara del PDC, con el 55% de los votos frente al 45% de la Alianza Libre. Esta diferencia de 10 puntos porcentuales demuestra que la mayoría del pueblo boliviano ha optado por la defensa de las conquistas logradas.

6. Desafíos del nuevo Gobierno

Bolivia, en esta última etapa del MAS, enfrenta una crisis económica, social y política. Por ello, el pueblo deposita su confianza en el binomio de Rodrigo Paz y Edman Lara, esperando que impulse políticas nacionales y populares, orientadas a reactivar la economía sin cargar el peso de los ajustes únicamente sobre los trabajadores y las familias humildes. Los sacrificios que exige el momento histórico deben ser asumidos por las empresas transnacionales, monopolios y corporaciones, responsables de la dependencia del capitalismo boliviano.

7. Contra la corrupción y la burocratización

El pueblo exige una lucha frontal contra la corrupción, la burocracia y los negociados, que han degradado al Estado y alejado a la política de la ética pública. Bolivia necesita un Estado eficiente y al servicio del pueblo, no de los intereses privados.

Asimismo, se requiere una revolución en la educación, la ciencia y la tecnología, pilares fundamentales que generarán el desarrollo de las fuerzas productivas, la industrialización y el fortalecimiento del mercado interno.

8. Defensa de las conquistas sociales

Desde la Asociación de Trabajadores en Periodismo y Comunicación Social reafirmamos que no deben eliminarse las conquistas sociales logradas en los últimos 20 años, producto de las luchas populares y de los gobiernos del MAS, pese a sus errores y desviaciones. La “nacionalización” de los recursos naturales, la estatización de las empresas públicas, las políticas redistributivas, la inclusión social y la dignificación de los pueblos indígenas son avances históricos que deben ser preservados y profundizados.

9. Compromiso con una comunicación popular, democrática y antiimperialista

Como trabajadores de la comunicación, ratificamos nuestro firme compromiso con una comunicación veraz, crítica, emancipadora y al servicio del pueblo. Rechazamos toda forma de censura, concentración mediática y manipulación informativa. Exigimos una democratización real de los medios, con participación social, transparencia y ética.

10. Por una Bolivia soberana y justa

Convocamos a todos los sectores patrióticos, progresistas, democráticos y populares a mantener la unidad, la vigilancia y la movilización consciente para garantizar que el nuevo gobierno social demócrata cumpla con su mandato de precautelar la soberanía nacional, reestructurar el Estado liberal garantista, redistribuir la riqueza y defender la dignidad del pueblo boliviano frente a toda injerencia y agresión extranjera.

¡Por una comunicación al servicio de la verdad, la justicia y la soberanía!
¡Por una Bolivia libre, digna y antiimperialista!


La Paz, 19 de octubre de 2025
Asociación de Trabajadores en Periodismo y Comunicación Social de La Paz