La última entrevista realizada al presidente de transición de la República, José María Balcázar, en Palacio de Gobierno, por una periodista cuya actitud resultó poco profesional y confrontacional, evidencia el profundo deterioro de la representación y del poder del Ejecutivo, particularmente de la Presidencia de la República en el Perú.
Uno de los aspectos más trascendentes de dicha entrevista estuvo relacionado con el proceso de compra de aviones militares a Estados Unidos.
En primer lugar, quedó en evidencia que la capacidad del presidente para renegociar, suspender o incluso anular esta transacción es prácticamente nula. Aunque formalmente la Constitución establece que el presidente de la República es jefe supremo de las Fuerzas Armadas, jefe de Estado y de Gobierno, símbolo de la unidad nacional y conductor de la política de seguridad interna, externa y de las relaciones internacionales, en la práctica su margen de decisión parece severamente limitado. Bastó que insinuara la posibilidad de no concretar la compra para que surgieran fuertes presiones políticas y diplomáticas.
En segundo lugar, el embajador estadounidense reaccionó públicamente en un tono percibido como coercitivo e injerencista, transmitiendo un mensaje que fue interpretado como una presión directa para que la compra se concrete de manera obligatoria. Esta situación proyecta una preocupante imagen de subordinación frente a intereses extranjeros.
Asimismo, el autor cuestiona la trayectoria y el comportamiento del diplomático norteamericano, señalando que carece de carrera diplomática y que habría estado vinculado a controversias en su propio país. Considera además que su designación responde a intereses políticos y económicos de Washington, reproduciendo una política exterior agresiva y poco respetuosa hacia la soberanía peruana.
De igual manera, el texto critica la intervención de diversas figuras políticas nacionales que se pronunciaron exigiendo que la compra militar se concrete “sí o sí”, incluso insinuando posibles medidas de vacancia presidencial. Para el autor, ello revela la existencia de fuertes intereses de lobby alrededor de esta operación armamentista.
Según el análisis presentado, esta adquisición se habría originado durante el gobierno de Dina Boluarte, respondiendo principalmente a requerimientos de las Fuerzas Armadas y a intereses vinculados al complejo militar-industrial estadounidense. El autor sostiene que el Perú no enfrenta actualmente un conflicto externo inminente que justifique un rearme de semejante magnitud, considerando las profundas necesidades sociales y económicas que atraviesa el país.
En ese sentido, plantea que la compra no respondería a una verdadera necesidad nacional, sino a intereses económicos y geopolíticos externos, acompañados por beneficios para intermediarios, altos mandos militares y sectores políticos vinculados a la ultraderecha. También critica el papel de determinados funcionarios estatales, a quienes acusa de actuar más en favor de corporaciones extranjeras que de los intereses soberanos del Perú.
El artículo sostiene además que el verdadero poder político no reside actualmente en la Presidencia, sino en un bloque conformado por el Parlamento, sectores de las Fuerzas Armadas y grupos económicos nacionales e internacionales. De esta manera, el presidencialismo peruano aparece debilitado y subordinado a otros centros de poder que condicionan las decisiones fundamentales del Estado.
A partir de ello, el autor cuestiona el sentido de las elecciones y de la democracia representativa cuando un presidente electo carece de control político real sobre el Congreso, las Fuerzas Armadas y las principales estructuras de poder. En esa lógica, considera que los mandatarios terminan convertidos en figuras limitadas y funcionales a intereses externos y a disputas entre grupos de poder.
Finalmente, el texto concluye que el Perú necesita transformaciones profundas, incluyendo una nueva Constitución elaborada desde los intereses populares y nacionales, orientada a garantizar soberanía, autodeterminación, desarrollo real y derechos efectivos para las grandes mayorías, sin subordinación a ningún imperialismo.
Tecámac, Estado de México, 3 de mayo de 2026.- En el marco de las actividades conmemorativas por el Día de la Niña y del Niño, organizaciones sociales, liderazgos comunitarios, familias y voluntarios participaron en el desfile denominado “Juntos por una Sonrisa”, desarrollado en el municipio de Tecámac, Estado de México, con el objetivo de promover la alegría, la integración social y la defensa de los derechos de la infancia.
La actividad contó con la participación de Agentes de Cambio Lucero y Mariana Torres, impulsores de esta iniciativa comunitaria, así como del Licenciado Christopher Leyva, reconocido líder social en el Estado de México y Tecámac, integrantes del grupo juvenil Ocelotl, la Asociación Sembrando Ayuda, asociaciones de autos clásicos, vecinas, vecinos y familias comprometidas con la construcción de una sociedad más solidaria y humana.
El Secretario de CONAICOP México, Julio Gerardo Padilla Sánchez, destacó que este tipo de actividades representan mucho más que una celebración recreativa, constituyéndose en un llamado de conciencia frente a las problemáticas que afectan a miles de niñas y niños en el municipio, particularmente los altos índices de violencia intrafamiliar, maltrato físico y emocional, así como diversos factores de riesgo que vulneran el desarrollo integral de la infancia.
De acuerdo con estimaciones sociales compartidas durante la actividad, alrededor del 10% de los aproximadamente 10 mil menores del municipio enfrentan situaciones vinculadas a violencia y entornos familiares inadecuados, situación que demanda mayor atención institucional, comunitaria y familiar para garantizar condiciones dignas de crecimiento, educación, salud y protección.
Durante el recorrido, niñas y niños recibieron regalos, dulces y muestras de afecto por parte de los participantes, quienes transformaron las calles de Tecámac en un espacio de esperanza, alegría y convivencia comunitaria. Entre los personajes y atracciones que acompañaron el desfile destacaron Woody, representado por el Licenciado Christopher Leyva; las vaqueritas Jessi; personajes de películas y videojuegos como Super Mario Bros, Luigi, Deadpool, Hermione y figuras inspiradas en Star Wars, además de carros alegóricos, vehículos clásicos y la presencia de los emblemáticos Meteoro y Rayo McQueen.
Asimismo, se resaltó la participación activa de familias y vecinos, entre ellos la familia Ilich de Ecuador, quienes se sumaron solidariamente a esta jornada dedicada a la niñez tecamaquense.
El evento también contó con cobertura periodística y difusión mediática por parte de la estación de radio 97.7, así como del señor Rafael, representante del medio local Tecámac Visión de la Noticia, quienes realizaron el seguimiento informativo de la actividad, contribuyendo a visibilizar las iniciativas comunitarias orientadas a la protección y bienestar de la infancia.
Los organizadores señalaron que la sonrisa de una niña o un niño representa bienestar emocional, seguridad y esperanza colectiva, por lo que reafirmaron la necesidad de continuar impulsando acciones comunitarias orientadas a fortalecer ambientes sanos, libres de violencia y con mayores oportunidades para el desarrollo integral de las nuevas generaciones.
En México, el Día de la Niña y del Niño se conmemora cada 30 de abril desde 1924, como una fecha destinada a promover y defender los derechos de la infancia, recordando la responsabilidad colectiva de garantizar protección, educación, salud y condiciones de vida dignas para todas y todos.
La jornada concluyó entre expresiones de alegría, mensajes de unidad y reflexiones sobre la importancia de preservar la imaginación y la esperanza de la infancia.
“Nunca dejes de jugar, reír y soñar”. “La risa de un niño es la alegría del mundo”. “Que nunca pierdas la magia de ver al mundo con asombro”.
Ciudad de México, 2 de mayo de 2026.- Millones de trabajadores, campesinos, estudiantes y organizaciones populares protagonizaron multitudinarias marchas y movilizaciones en diversas ciudades del mundo en conmemoración del Día del Proletariado Internacional, expresando su rechazo al sistema capitalista causante de mayor precarización laboral, pérdida de derechos sociales, incremento del costo de vida y las depredadoras políticas económicas neoliberales que afectan a los pueblos.
En México, la jornada estuvo marcada por una intensa movilización de organizaciones sindicales, obreras y magisteriales. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) convocó a las masas trabajadoras a salir a las calles “por justicia, derechos y dignidad laboral”, exigiendo respeto a los contratos colectivos, salarios dignos, libertad sindical y mayores recursos para educación, salud y ciencia. Paralelamente, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunció nuevas medidas de presión y la posibilidad de una huelga nacional durante el Mundial FIFA 2026 ante la falta de respuestas del Gobierno Federal a demandas históricas como la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, jubilaciones dignas, incremento salarial del 100% y defensa de la educación pública. Durante las movilizaciones también se observaron banderas rojas, símbolos sindicales y diversas expresiones políticas e ideológicas vinculadas a organizaciones de revolucionarias y dirigentes comunistas reconocidos internacionalmente.
Las movilizaciones se extendieron a ciudades como Madrid, París, Berlín, Moscú, Londres, Roma, Buenos Aires, Brasilia, Bogotá, Caracas, Lima, La Paz, Quito, etc., en que millones de trabajadores denunciaron la conculcación de derechos laborales y beneficios sociales conquistados con muchísimo sacrificio. Asimismo, reclamaron salarios justos, reducción de la jornada laboral, protección de derechos sindicales, defensa de pensiones públicas y acceso a vivienda digna. En varios países se registraron protestas contra el militarismo, las privatizaciones y las políticas de ajuste económico impulsadas por sectores financieros y corporativos.
El imperialismo yanqui arremetió con mayor saña contra la Venezuela Bolivariana mediante el vergonzoso ataque perpetrado el 3 de enero, una acción militar que dejó más de un centenar de militares venezolanos y cubanos asesinados, además de la destrucción de infraestructura estratégica, centros de investigación y objetivos sensibles del Estado venezolano. En medio de aquella agresión terrorista fueron secuestrados el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera combatiente Cilia Flores, quienes hasta la fecha permanecen injustamente encarcelados bajo mecanismos de presión, amenazas y condicionamientos que constituyen una flagrante violación del derecho internacional, la soberanía de los pueblos y el principio de libre autodeterminación. Muchos sectores populares y revolucionarios continúan exigiendo la liberación inmediata del mandatario obrero y denunciando las permanentes políticas injerencistas impulsadas desde Washington contra la patria de Simón Bolívar y Hugo Chávez. En esa perspectiva, se reafirma el rechazo al tutelaje imperialista y la firme voluntad del pueblo venezolano de seguir luchando por una nación libre, independiente y soberana, tal como lo soñaron y defendieron los grandes líderes históricos de la Revolución Bolivariana.
En Cuba cientos de miles de trabajadores, campesinos, estudiantes y organizaciones sociales participaron en una multitudinaria movilización encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel, reafirmando la defensa de la soberanía nacional, la independencia y la continuidad histórica de la Revolución Cubana. Durante la jornada se expresó un contundente rechazo al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el imperialismo estadounidense –enemigo de la humanidad y pueblos del mundo- desde hace más de seis décadas, así como a las recientes sanciones y restricciones dirigidas contra el comercio de combustibles y otros sectores estratégicos de la economía cubana.
El presidente Miguel Díaz-Canel denunció que el gobierno de Estados Unidos continúa aplicando nuevas medidas coercitivas que refuerzan el brutal bloqueo contra Cuba, evidenciando —según afirmó— una profunda pobreza moral y un abierto desprecio hacia la voluntad de los pueblos del mundo. Asimismo, sostuvo que ninguna persona honesta puede aceptar la falsa acusación de que Cuba represente una amenaza para Estados Unidos, señalando que los graves daños ocasionados por el bloqueo responden a la conducta intimidatoria y arrogante de la mayor potencia militar del planeta. A pesar de ello, el pueblo cubano volvió a demostrar su firme voluntad de resistencia y defensa de su dignidad y soberanía.
En Bolivia, una nutrida movilización de trabajadores, maestros y organizaciones sociales reunidos en un Cabildo expresó su creciente descontento frente a la crisis económica y las políticas gubernamentales. Durante la concentración se denunció que el Gobierno “está gobernando a favor de grupos de poder económico vinculados a terratenientes, agroindustriales y banqueros”, cuestionándose además el Decreto 5516 y advirtiéndose que en julio volvería a incrementarse el precio de los hidrocarburos. Asimismo, se acusó al Gobierno de vulnerar la Constitución mediante decretos y se reafirmó que el magisterio urbano defenderá la educación única, fiscal y gratuita frente a cualquier intento de privatización o mercantilización educativa. En este contexto, la Central Obrera Boliviana (COB) anunció un paro general indefinido acompañado de movilizaciones nacionales debido a la falta de atención a sus demandas, mientras diversas organizaciones sociales advirtieron el inicio de bloqueos de caminos y el Magisterio Rural confirmó nuevas medidas de presión y protestas a nivel nacional contra lo que califican como políticas neoliberales impulsadas por un gobierno entreguista y proimperialista.
El 1° de Mayo de 2026 dejó en evidencia el profundo descontento de los pueblos frente a la creciente desigualdad social generada por el sistema capitalista e intensificada por las políticas neoliberales impuestas por organismos financieros internacionales, corporaciones transnacionales y gobiernos subordinados a intereses imperialistas. Millones de trabajadores denunciaron la explotación laboral, la privatización de derechos fundamentales, la destrucción de conquistas históricas del movimiento obrero, el desempleo, la precarización laboral y el encarecimiento de las condiciones de vida que golpean duramente a las clases populares. Desde América Latina hasta Europa, Asia y otras regiones del mundo, las multitudinarias movilizaciones reafirmaron que la lucha por justicia social, soberanía de los pueblos, salarios dignos, educación y salud pública, así como por la defensa de los derechos laborales y humanos, continúa plenamente vigente frente al avance del capitalismo neoliberal y las políticas de saqueo económico impulsadas por las élites dominantes. Asimismo, en numerosas movilizaciones se expresó un firme repudio a las políticas guerreristas y expansionistas del imperialismo estadounidense y a las prácticas genocidas del régimen sionista de Israel, al que diversos sectores acusaron de continuar exterminando impunemente al pueblo de Palestina en medio de la indiferencia y complicidad de potencias capitalistas.
Organizaciones políticas y populares de México reafirman solidaridad internacionalista durante movilizaciones por el Día del Proletariado Internacional
Ciudad de México, 02 de mayo de 2026.- En el marco de las jornadas de lucha por el Día Internacional del Proletariado, decenas de miles de trabajadores, maestros, estudiantes, campesinos y miembros de organizaciones populares participaron en multitudinarias movilizaciones desarrolladas en Ciudad de México, Puebla, Chiapas y otras regiones del país, en que además de exigir derechos laborales, expresaron su solidaridad con diversos pueblos del mundo que enfrentan agresiones imperialistas, sionistas y políticas represivas.
Durante las movilizaciones, distintos contingentes manifestaron su respaldo a los pueblos de Palestina, Irán, Cuba, Venezuela y Líbano, denunciando las políticas genocidas del imperialismo estadounidense y condenando las acciones militares y represivas atribuidas al régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino y otras naciones del llamado Medio Oriente. Asimismo, se escucharon consignas de apoyo a la resistencia de los pueblos frente a las sanciones económicas, bloqueos y medidas coercitivas unilaterales impulsadas por la decadente potencia imperialista.
En diversos puntos de las marchas también se expresó solidaridad con el pueblo peruano, denunciándose la criminalización de la protesta social, la persecución política, el encarcelamiento y la represión contra sectores populares que exigen transformaciones estructurales en el Perú, entre ellas la democratización de la sociedad, la restitución de derechos y libertades, así como, la convocatoria a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución Política.
En el marco de las libertades democráticas y derechos existentes en México y de las movilizaciones desarrolladas por el 1° de Mayo, diversos contingentes participaron difundiendo expresiones ideológicas y políticas vinculadas a organizaciones revolucionarias, colectivos populares y corrientes de izquierda. En ese contexto, algunos sectores agitaron consignas de respaldo al marxismo-leninismo-maoísmo, reivindicándolo como una herramienta ideológica y política para la lucha de clases y la transformación revolucionaria de la sociedad. Asimismo, se propagandizaron las Obras Escogidas del Dr. Abimael Guzmán Reinoso —correspondientes a los tomos I, II, III y IV— destacando su difusión en determinados espacios militantes y anunciando que actualmente se encuentran en preparación los tomos V y VI, en el marco de esfuerzos orientados a preservar y divulgar documentos políticos e ideológicos relacionados con la praxis maoísta en América Latina y el mundo.
A lo largo de la jornada también se observaron banderas rojas, símbolos obreros, pancartas y diversa propaganda política alusiva a organizaciones comunistas, movimientos populares y expresiones de solidaridad internacionalista presentes en distintos puntos de la nutrida marcha. Algunos contingentes reivindicaron la memoria de procesos revolucionarios latinoamericanos y la vigencia de las luchas antiimperialistas, mientras otros enfatizaron la necesidad de fortalecer la organización política y sindical de los trabajadores frente a las actuales crisis económicas, sociales y geopolíticas. Dentro de ese mosaico de expresiones políticas, determinadas agrupaciones hicieron referencia a planteamientos históricos del Partido Comunista del Perú y a la figura del Dr. Abimael Guzmán Reinoso desde una perspectiva reivindicativa y militante vinculada a sectores promaoístas presentes en la movilización.
Las movilizaciones estuvieron encabezadas por organizaciones sindicales y magisteriales como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la cual reiteró sus demandas históricas relacionadas con la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, incremento salarial, jubilaciones dignas y defensa de la educación pública. Las protestas se desarrollaron en medio de un creciente clima de inconformidad social frente al deterioro económico, la precarización laboral y las políticas consideradas favorables a grupos empresariales y financieros.
Las jornadas del 1° y 2 de mayo confirmaron que México continúa siendo un importante escenario de movilización social y debate político, en la que distintos sectores populares, sindicales y estudiantiles mantienen vigentes sus demandas históricas de justicia social, soberanía, derechos laborales y solidaridad internacionalista, así como, el derecho a edificar una sociedad superior.
En este primero de mayo, Día del Proletariado Internacional, la Red de Prensa Popular Latinoamericana extiende su más ferviente y combativo saludo a la clase obrera y a los pueblos oprimidos del mundo.
Hoy, los comunistas y revolucionarios tenemos la obligación de reflexionar y estar claros en el proceso histórico de nuestra clase. Declaramos firmemente que la historia del proletariado es, en esencia, la historia de su invencible ideología: el marxismo-leninismo-maoísmo. Es la historia de su Partido Comunista y de la revolución proletaria mundial, en su lucha irrenunciable por instaurar la dictadura del proletariado, construir el socialismo y marchar hacia el comunismo.
En esta fecha nos reafirmamos en nuestra gloriosa trayectoria, forjada a través de hitos imperecederos:
Nos reafirmamos en los principios del «Manifiesto del Partido Comunista» de 1848, asumiendo que la clase obrera es la única clase verdaderamente revolucionaria, destinada a abolir la propiedad privada mediante la violencia revolucionaria.
Nos reafirmamos en el legado de la Comuna de París de 1871, el primer y gran hito histórico donde el proletariado tomó el poder en sus manos.
Nos reafirmamos en la heroica Revolución de Octubre de 1917, dirigida por Lenin, que estremeció la Tierra e inició la Era de la Revolución Proletaria Mundial.
Nos reafirmamos en el gran triunfo de la Revolución China de 1949 bajo la magistral dirección del Presidente Mao Tse-tung.
Nos reafirmamos en la grandiosa epopeya de los años 60, la Gran Revolución Cultural Proletaria, cumbre del siglo XX y la ola más alta de la revolución proletaria mundial.
Somos conscientes de que hoy la revolución proletaria mundial atraviesa un repliegue político general. ¡Pero el proletariado y los oprimidos no temen al fracaso!. Toda nuestra historia es confirmación cotidiana de la ley fundamental de la contradicción: la lucha es lo absoluto, y la victoria y los fracasos son relativos. Entendemos científicamente que la clase lucha, fracasa y vuelve a luchar; y que el proletariado construye la victoria inexorable a través de una escalera de fracasos. A lo nuevo lo acecha el fracaso, pero éste es sólo producto de su debilidad transitoria, no de un objetivo o lucha erróneos.
¡La revolución no se ha detenido; prosigue y proseguirá en nuevas condiciones!. En medio de este repliegue histórico, ya está gestándose una nueva etapa. En las próximas décadas del siglo XXI, surgirán nuevas olas revolucionarias que asaltarán los cielos y conquistarán el poder.
Por todo ello, en este 1º de mayo, llamamos a las masas obreras y campesinas a reafirmarse más profundamente aún en el marxismo-leninismo-maoísmo. Asimilemos la inmensa experiencia de ciento cincuenta años de revolución proletaria mundial y apliquémosla con inquebrantable decisión para afrontar los retos del presente y del futuro.
Referencia: Presidente Gonzalo, & Camarada Míriam. (1994, 1 de mayo). Acerca de la historia del proletariado internacional. Ediciones Bandera Roja.
Los principios sobre los cuales se creó y sostuvo el capitalismo, así como la necesidad de legitimar su hegemonía de clase, partieron de la construcción de un imperio de la ley; es decir, de la imposición de una nueva voluntad política que proyectaba un nuevo orden y un nuevo poder por parte de quienes habían conquistado el control del Estado. Por tanto, se trataba de imponer una nueva voluntad contra la clase y el sistema que habían sido derrocados.
¿Contra qué apuntaba ese proceso?
Contra la monarquía absoluta, contra el poder y la dictadura concentrados en un solo monarca, en un rey que decidía el destino de toda la sociedad. Es decir, el objetivo era enterrar el viejo orden feudal.
En aquella sociedad, los siervos, libertos y esclavos no tenían capacidad real de opinión ni de decisión. La sociedad creada tras esas transformaciones tampoco estaba pensada para ellos. Sin embargo, fueron utilizados en las luchas políticas y sociales, razón por la cual se agitaron las banderas de las libertades individuales, los derechos liberales y la democracia, como si realmente fueran derechos universales para todos.
En realidad, todos esos principios valían en la medida en que representaban los intereses esenciales de quienes conquistaron el poder. ¿Y quiénes conquistaron ese poder y contra quiénes? Una clase social: la burguesía.
Obviamente, esa nueva clase necesitaba consenso y legitimidad para sostener su dominio. De allí surge el voto y todo el proceso de representación política que, con el tiempo, se fue ampliando debido a las luchas de los pueblos. Sin embargo, la participación política del pueblo como sujeto histórico continúa siendo un terreno de tensión y disputa permanente.
Hoy, en las circunstancias en las que se encuentra el mundo, el propio sistema capitalista no solo atraviesa una disputa entre hegemonías en transición, sino que vive un escenario de conflicto, caos y crisis general.
Por lo tanto, la crisis es económica, política, ideológica, filosófica y cultural.
Es una crisis integral que atraviesa todos los ámbitos de la vida social.
Parte de esa crisis alcanza también al derecho liberal y a la democracia formal. El fracaso de las instituciones liberales y de la democracia representativa es hoy un fenómeno visible en distintos niveles y dimensiones alrededor del mundo. Incluso para quienes las crearon, estas estructuras ya no resultan plenamente útiles ni funcionales; por eso, son ellos mismos quienes las erosionan y las hunden progresivamente.
Si ese es el proceso que necesita el sistema para sostenerse, entonces, ¿con qué se reemplaza? Precisamente con una dictadura: una dictadura corporativa abierta, y esa parece ser la tendencia dominante. Esa es la razón por la cual se corrompen y se caotizan todas las estructuras sociales y políticas construidas desde el siglo XVI.
La finalidad es que, en medio de la crisis y la disfuncionalidad, la propia sociedad termine aceptando —o incluso reclamando— una forma de dictadura como salida al caos.
El Perú es un ejemplo claro y nítido de ello. Ninguno de los principios fundamentales del derecho liberal o de la democracia formal funciona plenamente: no existe una verdadera separación de poderes, ni un auténtico imperio de la ley, ni una democracia sustancial. Todo aparece subordinado a una lógica de dictadura corporativa.
Entonces, ¿se puede seguir participando en el juego de legitimación de esa dictadura mediante el voto formal?
Ni amplios sectores de la izquierda, ni muchos intelectuales o eruditos parecen ser plenamente conscientes de la dimensión histórica del problema. Persisten en analizar esta realidad con categorías limitadas y desfasadas frente al nuevo escenario.
Entonces, ¿cuál es la alternativa para los pueblos ante esta realidad?
Se requiere otro nivel de organización y otro nivel de lucha. La cuestión central es: ¿cómo construir contrapoder en estas circunstancias?, ¿cómo crear formas de poder popular dentro del propio Estado existente?
Allí reside el núcleo del problema. Bajo estas condiciones, el eje de la disputa ya no se encuentra únicamente en el parlamentarismo o en los sufragios, sino en la capacidad de construir poder real dentro de las estructuras mismas del poder dominante.
Eso implica organización sólida y articulada, liderazgo con representación y legitimidad, así como la construcción de un frente amplio del pueblo organizado, con dirección política, estrategia y herramientas propias.
No hacerlo sería una grave ingenuidad histórica. El enemigo golpeará; de eso se puede estar seguro. Por ello, resulta indispensable construir una cadena de dirección capaz de dar continuidad al proceso organizativo y político.
Todo ello requiere programa, cuadros políticos, organización y una coalición de clases populares con capacidad de conducción. En otras palabras, exige un vértice político de dirección de las clases del pueblo.
Las circunstancias actuales de la lucha son distintas. El mundo atraviesa un momento histórico marcado por la crisis y el desgaste del sistema capitalista, así como por las formas cada vez más agresivas con las que este reacciona frente a los pueblos.
Ciudad de México, 29 de abril de 2026. En la Cámara de Diputados de la Ciudad de México se desarrolló la Mesa de Análisis: “Pueblos Unidos en Resistencia / Cuba”, espacio político, académico y de solidaridad internacional que congregó a legisladores, académicos, dirigentes sindicales, activistas sociales, organizaciones populares y representantes diplomáticos con el objetivo de denunciar las políticas injerencistas y coercitivas impulsadas por el imperialismo estadounidense contra diversos pueblos del mundo, así como reafirmar la defensa del derecho internacional, la soberanía y la autodeterminación de las naciones.
El encuentro se realizó en un contexto internacional marcado por el recrudecimiento de medidas de presión económica, política y mediática contra países como Cuba, Venezuela, Palestina e Irán. Los participantes coincidieron en denunciar las agresiones imperialistas y en la necesidad de fortalecer la integración regional, la solidaridad internacional y la resistencia de los pueblos frente a las políticas expansionistas y de dominación.
Condena al intervencionismo y defensa del derecho internacional
Durante las distintas intervenciones se expresó una profunda preocupación por las agresiones y sanciones impuestas contra pueblos soberanos. Los panelistas denunciaron que estas medidas vulneran principios esenciales del derecho internacional, la soberanía de las naciones y la libre autodeterminación de los pueblos, ya que afectan directamente el bienestar y desarrollo de centenares de millones de personas.
El Dr. Nayar López Castellanos cuestionó el recrudecimiento del intervencionismo estadounidense y denunció el cerco petrolero impuesto contra Cuba, señalando que constituye una abierta violación a su soberanía y autodeterminación. Asimismo, destacó la histórica solidaridad internacionalista de la Revolución Cubana mediante programas como Yo sí puedo, Operación Milagro, la ELAM y el desarrollo de vacunas. También propuso que México fortalezca mecanismos regionales como la CELAC y reevalúe su permanencia en la OEA.
Por su parte, el Dip. Pedro Vásquez González enfatizó que “la soberanía no se negocia”, exigiendo respeto irrestricto al derecho internacional y a la cooperación entre naciones. Recordó el papel histórico de México al brindar asilo político a Fidel Castro y Raúl Castro, así como el vínculo histórico entre Fidel y Ernesto Che Guevara en territorio mexicano. Además, condenó el genocidio contra Palestina y las agresiones contra Irán, señalando que las desigualdades estructurales constituyen una de las principales causas de la violencia global.
La Mtra. Génova Verónica Peralta Piña, abogada penalista, destacada activista e internacionalista, denunció las políticas intervencionistas impulsadas contra diversos pueblos del mundo y expresó su solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro y la dip. Cilia Flores, hoy injustamente secuestrados y encarcelados en Estados Unidos. Asimismo, cuestionó la manipulación mediática promovida por corporaciones alineadas con intereses sionistas y destacó la permanente solidaridad de Cuba con la humanidad.
En representación de la STUNAM, Carlos Augusto Galindo Galindo criticó la imposición de un modelo económico internacional injusto y excluyente, denunciando la existencia de una “dictadura financiera internacional” que afecta a los pueblos. Asimismo, llamó a revisar el modelo educativo y el sistema de salud en México, fortaleciendo las luchas sociales y la organización popular en beneficio de las grandes mayorías trabajadoras.
Cuba: símbolo de dignidad, resistencia y solidaridad internacional
La mayoría de los participantes resaltaron el papel histórico de Cuba como referente de dignidad, resistencia y solidaridad internacionalista frente a décadas de bloqueo, agresiones y sanciones económicas.
El Dip. Jorge Armando Ortiz Rodríguez reafirmó la histórica solidaridad del Partido del Trabajo con las revoluciones socialistas y recordó la célebre frase del comandante Ernesto Che Guevara: “La solidaridad es la ternura de los pueblos”.
La Ing. Ana María Meneses López sostuvo que Cuba constituye un ejemplo de conciencia de clase, educación, salud y autodeterminación para América Latina y el mundo, pese a las injusticias que enfrenta desde hace más de seis décadas.
Edgar Irazoque, integrante del Colectivo de Solidaridad Militante Va por Cuba, denunció que el bloqueo estadounidense impide arbitrariamente el comercio internacional de la isla y destacó las campañas de solidaridad desarrolladas en México, incluyendo centros de acopio realizados en el Zócalo y el Monumento a la Revolución.
El Dip. Edén Garces Medina subrayó la importancia de recuperar la memoria histórica de las luchas de los pueblos latinoamericanos, proponiendo impulsar visitas estudiantiles a sitios históricos vinculados al paso de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara en México.
Por su parte, la Dip. María Magdalena Rosales Cruz expresó su reconocimiento a la resistencia del pueblo cubano y recordó el apoyo histórico de Cuba a diversas causas internacionales, como la lucha contra el apartheid sudafricano, la solidaridad con la República Árabe Saharaui Democrática y el respaldo al pueblo palestino. “La humanidad es una sola y las fronteras fueron impuestas por las élites explotadoras”, manifestó.
Unidad de los pueblos y solidaridad internacional
El Mtro. Juan José Dávalos López. Destacó la necesidad de fortalecer la unidad, la solidaridad internacional y la articulación entre los pueblos frente a las políticas de agresión, dominación e injerencia imperialista. Asimismo, reafirmó la importancia de defender la soberanía, la autodeterminación y la justicia social como principios fundamentales para la paz y la dignidad de las naciones. Concluyó su participación expresando enfáticamente: “¡Viva Cuba y viva la unidad de los pueblos!”.
Clausura de la Misión Diplomática de Cuba
La jornada concluyó con la intervención del excelentísimo Embajador de Cuba, Eugenio Martínez Enrique, quien agradeció las muestras de solidaridad expresadas por los panelistas, legisladores y asistentes.
Durante su intervención, el diplomático recordó la larga historia de lucha anticolonial y antiimperialista del pueblo cubano, destacando que la isla soportó décadas de dominación extranjera antes de alcanzar plenamente su independencia hace 124 años. Denunció que las actuales sanciones económicas impuestas contra Cuba violan el derecho internacional y afectan gravemente el desarrollo y bienestar de su población.
El Embajador sostuvo que Cuba continuará resistiendo las agresiones imperialistas y defendiendo su soberanía, autodeterminación y proyecto socialista. Asimismo, denunció las políticas expansionistas orientadas al control de recursos naturales, puertos y mercados estratégicos en distintas regiones del planeta.
“Cuba combate y resiste los perversos planes del imperialismo yanqui. Cuba no renunciará al camino del socialismo ni será un Estado sometido y subordinado”, enfatizó.
Al finalizar la actividad se desarrolló una Conferencia de Prensa en la que diversas organizaciones sociales, personalidades y representantes solidarios reiteraron su respaldo a Cuba y a los pueblos que enfrentan políticas de intervención, expansionismo y violencia imperialista, emitiendo una firme condena contra toda forma de agresión que vulnere la soberanía y dignidad de las naciones.
A 131 años del nacimiento del General de Hombres Libres
Por: Julio Gerardo Padilla Sánchez
CONAICOP Secretaría México
Un hilo invisible conecta las gestas heroicas de América Latina. En la isla de Cuba, el apóstol José Martí cayó en combate en Dos Ríos un 19 de mayo de 1895. Apenas un día antes, el 18 de mayo, nacía en Niquinohomo, Nicaragua, Augusto Nicolás Calderón Sandino. Parecía que el destino marcaba una continuidad histórica en la resistencia antiimperialista. Martí ya había advertido con claridad el peligro del expansionismo estadounidense y la necesidad de una América unida para defender su soberanía. Ese mismo espíritu cobraría vida en el niño nicaragüense.
La semilla de la rebelión
Hijo de la recolectora de café Margarita Calderón y del productor agrícola Gregorio Sandino, el joven Augusto creció con las manos en la tierra. Su infancia estuvo atravesada por las llamadas «Guerras Bananeras», una brutal intervención extranjera para proteger intereses económicos y estratégicos ajenos en la región.
Hubo un episodio que marcó para siempre su conciencia. A los 17 años vio pasar el cadáver del general Benjamín Zeledón. Este abogado revolucionario había sido acribillado en 1912 por resistirse al dominio norteamericano. Las tropas interventoras exhibieron su cuerpo en una carreta de bueyes por pueblos como Catarina y Niquinohomo para intimidar a la población. El efecto en Sandino fue exactamente el contrario. Las ideas de Zeledón encendieron una llama que jamás se apagaría.
«Cada gota de mi sangre derramada en defensa de mi Patria y de su libertad, dará vida a cien nicaragüenses que, como yo, protestarán a balazos el atropello y la traición de que es actualmente víctima nuestra hermosa pero infortunada Nicaragua.»
La universidad política en el exilio
Para forjar su visión del mundo, Sandino recorrió Centroamérica y más allá. Entre 1921 y 1922 trabajó como mecánico en el ingenio azucarero hondureño de Montecristo y luego pasó por las plantaciones de Guatemala. Sin embargo, México se convirtió en su verdadera escuela política e ideológica.
En las tierras petroleras de Tampico y Veracruz se nutrió de los ideales de la Revolución Mexicana y la lucha campesina de Emiliano Zapata. Allí conectó con grupos francmasones, anarquistas y pensadores antiimperialistas. Años más tarde regresaría buscando el apoyo del presidente Emilio Portes Gil para su lucha armada. En esas tierras también colaboró estrechamente con el líder salvadoreño Farabundo Martí a quien nombró coronel de su ejército, aunque terminaron separando caminos al no coincidir el enfoque marxista del salvadoreño con el puro nacionalismo del nicaragüense.
El Ejército Defensor de la Soberanía Nacional
En 1927 Sandino tomó una decisión que cambiaría la historia al rechazar el Pacto del Espino Negro. Este acuerdo pretendía poner fin a la Guerra Constitucionalista bajo la humillante supervisión de Estados Unidos. Frente a la sumisión de las élites, organizó a campesinos y obreros.
Con un profundo conocimiento de las montañas de Nueva Segovia y el vital respaldo del pueblo rural, implementó una brillante guerra de guerrillas. Contra todo pronóstico y enfrentando a unos cinco mil marines equipados con tecnología superior, Sandino logró lo impensable y forzó la retirada de las tropas extranjeras en 1933.
El testamento inquebrantable
La traición apagó su vida en 1934 por órdenes de Anastasio Somoza García. No obstante, las balas no pudieron detener sus ideales. Su heroísmo sentó las bases para la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1961, movimiento que en 1979 derrocaría a la sangrienta dictadura somocista para recuperar la autodeterminación.
El «General de Hombres Libres» nos dejó un legado inmenso resumido en su grito histórico «Patria Libre o Morir». Como un apunte necesario para honrar la verdad histórica, es importante aclarar que la famosa frase «Patria o Muerte, Venceremos» se popularizó décadas después gracias a la Revolución Cubana, aunque comparte plenamente la misma esencia de dignidad.
La vida de Augusto C. Sandino demuestra de forma contundente que entre nuestros pueblos no deben existir fronteras cuando el objetivo supremo es defender la libertad.
“Mientras haya en mi patria hombres que amen la libertad, no dejaré de luchar contra el invasor extranjero.” — Augusto César Sandino
“El imperialismo no puede ser jamás amigo de los pueblos débiles; su interés es explotarlos y dominarlos.” — Augusto César Sandino
Falsos positivos en el VRAEM: La masacre de Cochabamba y el resurgimiento del narco-militarismo como arma política
Por Claudia García – Periodista de Investigación
Lima – Perú, abril 29 de 2026
El fantasma del terrorismo de Estado y las ejecuciones extrajudiciales ha vuelto a ensombrecer al Perú. En el álgido contexto de la segunda vuelta de las elecciones generales, una maquinaria de persecución política y «psicosociales» parece haberse reactivado. Operaciones manchadas de sangre, justificadas bajo la supuesta fachada de la pacificación nacional, amenazan la vida de civiles inocentes para alimentar la narrativa política de Fuerza Popular y su repudiada lideresa, Keiko Fujimori. La reciente masacre en Huancavelica no es un error táctico; los indicios apuntan a que es un crimen calculado que apunta a quedar en la impunidad.
Sobreviviente a operativo antidrogas: «Nos obligaron a declarar bajo amenazas»
La madrugada del sábado 25 de abril, en el sector de Pongos, distrito de Colcabamba (Tayacaja, Huancavelica), cinco jóvenes que regresaban de participar en la Copa Perú fueron acribillados sin piedad, mientras que otros dos resultaron gravemente heridos. Aunque la versión oficial de las fuerzas militares y policiales intentó vender la narrativa de un supuesto «enfrentamiento» en el VRAEM, la realidad de los hechos resulta espeluznante.
Ricardo Acuña, uno de los sobrevivientes de la matanza, ha roto el silencio. En un testimonio desgarrador, relató cómo los uniformados lo sometieron a torturas psicológicas y lo amenazaron de muerte con sus armas de reglamento para obligarlo a autoinculparse. El objetivo era forzarlo a firmar un acta en la que «confesaba» transportar sustancias ilícitas, buscando así encubrir y justificar el asesinato a sangre fría de sus compañeros. A pesar de la absoluta inocencia de los civiles y su nula vinculación con actividades delictivas, la presión estatal intentó fabricar un expediente criminal donde solo había deportistas; un oscuro modus operandi que remite directamente a las prácticas represivas sistemáticas de la década de los ochenta.
Por su parte, los familiares de las víctimas han denunciado un detalle aún más macabro. Tras la balacera, al percatarse de la magnitud de su crimen, los militares exclamaron: «No hay nada, no hay nada», en clara referencia a la ausencia de drogas y armas en el vehículo. La solución inmediata de la patrulla para justificar la masacre fue fabricar culpables al grito de «hay que sembrarles». La orden dictaba colocar estupefacientes, armamento y trapos rojos junto a los cadáveres, un montaje criminal que solo fue frustrado por la llegada sorpresiva de una caravana de testigos a la escena. Se trató, en suma, de un intento de falso positivo de manual, diseñado a la medida para alimentar el discurso psicosocial de la «lucha contra el terrorismo» que capitaliza políticamente la organización fujimontesinista Fuerza Popular.
Una emboscada irregular: «Fueron a asaltar y a matar»
Las autoridades locales y expertos en seguridad han desmontado rápidamente la versión de las muy cuestionadas fuerzas del orden. Rogelio Tovar, alcalde de Pucacolpa (Huanta), fue tajante: «El ejército no ha ido a un operativo de control territorial, han ido a matar y asaltar a ‘cargachitos’ […]. Pensaron que ellos eran y de frente les metieron bala».
El investigador en subversión, narcotráfico y crimen organizado, Jaime Antezana, califica el hecho en su informe «La masacre en Colcabamba, Vraem: El narco-militarismo fujimontesinista» como una operación flagrantemente ilegal. El capitán y los siete soldados implicados no solo vestían de civil —encapuchados con pasamontañas, gorras verdes, polos negros y botas de jebe—, sino que actuaron al margen de la ley. Sin la presencia obligatoria de la Policía Antidrogas y un fiscal del Ministerio Público, los militares carecen de facultades constitucionales para realizar interdicciones por cuenta propia. Fue, en palabras de Antezana, la letal incursión de una «patrulla narco-militar».
El cerco legal y político
El encubrimiento institucional ha comenzado a resquebrajarse. Según Infobae, el Congreso de la República ya recibió una moción de orden del día impulsada por el legislador Wilson Soto Palacios (Acción Popular) para citar de urgencia al nuevo ministro de Defensa, Amadeo Javier Flores Carcagno. El documento exige explicaciones inmediatas y la determinación de responsabilidades políticas y penales por la masacre.
En paralelo, la Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Tayacaja ha abierto una investigación preliminar contra ocho militares y tres civiles por el presunto delito de homicidio calificado.
Los generales bajo la lupa: El engranaje del poder y la impunidad
Esta maquinaria de impunidad y «terruqueo» no opera sola; requiere altos mandos militares y policiales dispuestos a ejecutarla. Fuentes de inteligencia civil han puesto bajo el reflector a dos generales clave en esta trama:
General de División Víctor Huertas Ponce (Comandante General del Frente VRAEM): Investigaciones apuntan a que habría recibido prebendas directamente del candidato vicepresidencial de Fuerza Popular, Miguel Ángel Torres Morales. Estas incluirían la facilitación de propiedades exclusivas en el sur de Lima y en La Molina, sumas de dinero no declaradas, e injerencia política para garantizar sus ascensos y colocación estratégica.
General Óscar Arriola Delgado (Comandante General de la PNP): Sindicado como cómplice de las extorsiones y sicariatos, también es señalado en tres informes de inteligencia como el principal artífice de la doctrina del «terruqueo» y la persecución política contra la disidencia. A este prontuario criminal se suma el nepotismo: en enero pasado, el diario El Peruano publicó una resolución de adjudicación a favor de una empresa vinculada a su entorno familiar, un caso de presunta incompatibilidad que la Contraloría General ya recomendó investigar por los negociados reiterados valiéndose de su estrecha amistad con Keiko Fujimori y otros cuestionados políticos neoliberales.
La sombra de un pasado que se resiste a morir
Lo ocurrido en Colcabamba no es un hecho aislado; es el eco de una época oscura. Las Fuerzas Armadas, bajo el amparo de directrices políticas, parecen reeditar los peores pasajes del régimen de Alberto Fujimori y su socio Vladimiro Montesinos. La fabricación de expedientes, el secuestro y asesinato de civiles inocentes, y la posterior incineración y ocultamiento de pruebas nos remiten inevitablemente a la masacre de los estudiantes y el catedrático de la Universidad La Cantuta, o al brutal asesinato de familias enteras, incluido un niño, en Barrios Altos.
Hoy, en plena disputa electoral, la vida de los peruanos en el VRAEM vuelve a ser utilizada como moneda de cambio para infundir miedo y sostener ambiciones de poder de la organización criminal Fuerza Popular. La verdad sobre Colcabamba no solo debe traer justicia para siete familias destrozadas, sino desenmascarar el narco-militarismo que pretende secuestrar nuevamente la muy venida a menos democracia liberal peruana.
Entrevista a la diputada federal Petra Romero Gómez
Ciudad de México, 24 de abril de 2026
La entrevista con la diputada federal Petra Romero Gómez no es únicamente un testimonio individual ni un recuento de iniciativas legislativas; constituye, más bien, la expresión de una trayectoria que permite observar, en una escala concreta, la persistencia de una estructura histórica que ha definido a México: la tensión entre el poder institucional y las formas de organización social que emergen fuera de él, en los márgenes, en las comunidades, en aquello que durante siglos ha sido subordinado, pero nunca completamente absorbido.
Cuando la diputada afirma que su vocación surge de “la necesidad desde la vivencia”, no recurre a una categoría retórica, sino que expresa una condición estructural. En México, las clases populares no han accedido a la política mediante la acumulación de capital o la formación tecnocrática, sino a partir de experiencias de exclusión que se transforman en conciencia social. Esa conciencia, como ella misma lo señala, se forja en espacios no estatales: en la experiencia empírica de las comunidades eclesiales, en redes de solidaridad y en luchas territoriales.
Su paso por comunidades vinculadas a la Teología de la Liberación revela precisamente ese proceso en el cual un lenguaje heredado —en este caso, el religioso— opera como extensión del discurso social, siendo apropiado por los sectores subalternos para interpretar su realidad y organizar su acción colectiva.
En este tránsito se produce un cambio fundamental: del individuo aislado al sujeto colectivo. La diputada insiste en que “somos pueblo” y que “con el pueblo nos tenemos que organizar”. Esta afirmación remite a un principio histórico fundamental. En México, la noción de “pueblo” ha sido constantemente disputada: mientras el Estado la ha invocado para legitimar su poder y reorganizarla en nuevas estructuras institucionales, las comunidades la han vivido como práctica cotidiana de cooperación, ayuda mutua y sobrevivencia.
Lo que emerge en la entrevista es el intento de trasladar esa noción profundamente arraigada en la vida comunitaria hacia el interior de una institución que históricamente ha operado bajo otras lógicas.
Su llegada a la Cámara de Diputados es narrada como un “nacimiento”: una transformación que no implica ruptura con su origen, sino continuidad de su proceso comunitario. No se trata de una integración plena al aparato estatal, sino de una inserción que busca mantener el vínculo con su experiencia previa, portadora de una conciencia social profundamente empírica y, en sus propias palabras, también “cósmica”. Sin embargo, la entrevista deja ver que este proceso está atravesado por contradicciones.
La Cámara, concebida como “la casa del pueblo”, es también un espacio donde las decisiones se rigen por correlaciones de fuerza, prioridades legislativas y restricciones presupuestarias que no necesariamente responden a las necesidades inmediatas de ese mismo pueblo.
Las iniciativas que la diputada presenta en materia laboral ilustran con claridad esta tensión. Propuestas como otorgar 15 minutos previos al inicio de la jornada para la ingesta de alimentos, o ampliar el tiempo destinado a la comida, no surgen de un análisis abstracto, sino de la experiencia corporal del trabajo. Es el cuerpo del trabajador —el hambre, el cansancio, el estrés— el que organiza la demanda.
Sin embargo, su destino legislativo revela los límites de esa traducción. La diputada reconoce que estas propuestas no han sido aprobadas debido a la priorización de otras reformas, como la reducción de la jornada laboral. Aquí se evidencia una jerarquía de decisiones que no depende únicamente de la legitimidad de las demandas, sino de factores estructurales que reordenan prioridades. La necesidad aparece como punto de partida, pero queda subordinada a la lógica institucional.
El tema del autismo introduce una dimensión aún más compleja. A diferencia de otros momentos de la entrevista, aquí emerge un reconocimiento explícito de carencias: diagnósticos tardíos, falta de acceso a terapias y ausencia de políticas integrales. La diputada señala que su iniciativa no fue aprobada debido a su impacto económico, lo que pone en evidencia una de las contradicciones centrales del Estado contemporáneo: la coexistencia entre un discurso de derechos universales y una práctica limitada por la distribución de recursos.
Se configura así un escenario donde sectores como las familias con personas autistas permanecen en una situación de vulnerabilidad estructural, dependiendo no solo de la voluntad política, sino de la capacidad material del Estado para responder a sus necesidades.
Cuando se le solicita una evaluación general de los derechos sociales —tema central de la entrevista—, su respuesta se inscribe en la narrativa de ruptura asociada a la llamada Cuarta Transformación. Según esta perspectiva, el pasado reciente se caracteriza por el abandono, mientras que el presente representa un proceso de restitución.
No obstante, su propio discurso introduce matices. En materia de mujeres, reconoce avances legales, pero también admite el desconocimiento de derechos y la persistencia de desigualdades salariales. En el caso de la niñez, señala que muchos derechos existen solo en el plano formal.
Estas observaciones reflejan una constante histórica: la distancia entre la ley y su cumplimiento efectivo, entre el reconocimiento jurídico y la realidad social.
Otro aspecto central es la forma en que la diputada construye su legitimidad. Su autoridad no proviene de una formación técnica ni de una trayectoria burocrática, sino de la acumulación de experiencias: haber sido obrera, empleada doméstica, campesina y mujer que ha vivido violencia. Su representación se sustenta en la identificación con el grupo social al que pertenece. Sin embargo, esto también plantea interrogantes: la experiencia individual, por significativa que sea, no necesariamente abarca la diversidad interna de ese mismo grupo.
En el plano institucional, sus propuestas sobre la eliminación del fuero o la defensa de la revocación de mandato expresan una preocupación por reducir la distancia entre gobernantes y gobernados. Estas ideas constituyen una crítica a las formas de privilegio históricamente arraigadas en el sistema político mexicano. No obstante, su formulación aparece de manera fragmentaria, lo que evidencia la dificultad de articular un proyecto coherente dentro de un aparato estatal complejo.
La dimensión internacional, aunque secundaria, introduce una lectura del orden global como espacio de desigualdad. Sus críticas a figuras como Donald Trump, así como sus cuestionamientos a organismos como la ONU y UNICEF, reflejan una visión de las relaciones internacionales como prolongación de estructuras de poder asimétricas, en sintonía con una tradición crítica latinoamericana.
En suma, la entrevista no configura un modelo acabado de política social, sino que ofrece una serie de fragmentos que, en conjunto, permiten observar una tensión estructural persistente: por un lado, la aspiración de que el Estado incorpore las lógicas comunitarias y traduzca la experiencia de la necesidad en políticas públicas; por otro, la realidad de un aparato institucional que opera bajo restricciones, jerarquías y racionalidades que no siempre coinciden con esa aspiración.
La diputada no abandona la idea de que el Estado puede ser “la casa del pueblo”, pero tampoco desconoce los límites que condicionan esa posibilidad. Su discurso oscila entre la afirmación y el reconocimiento de esas restricciones, entre la narrativa de transformación y la persistencia de estructuras históricas.
Esa oscilación no constituye una debilidad discursiva, sino su condición esencial. En ella se refleja una historia en la que los sectores populares han buscado transformar las estructuras que los subordinan, sin alcanzar una integración plena ni una ruptura definitiva.
Más que ofrecer respuestas concluyentes, la entrevista expone la complejidad de un proceso en curso: un devenir histórico que avanza lentamente, como ríos antiguos que modelan la piedra. Un proceso sostenido por las multitudes que, desde las regiones más profundas de la historia mexicana, mantienen viva la expectativa de cambio.
La llamada Cuarta Transformación aparece entonces no como una promesa inmediata, sino como horizonte: una línea lejana entre la memoria y la persistencia de los pueblos. No se trata de un país que se funda de nuevo, sino de uno que se reconstruye constantemente, recordándose a sí mismo en cada intento.
La esperanza no se expresa como ruptura total del poder estatal, sino como una continuidad tensionada entre la ilusión y la persistencia histórica de quienes, desde hace siglos, esperan que la historia, finalmente, les pertenezca.