Artista y activista por el medio ambiente y el patrimonio cultural de la humanidadLlegará un día...
en que la humanidad se hará una sola pregunta:
¿En qué momento dejamos de amar la Tierra?
Ese día aún no ha llegado. Todavía estamos a tiempo. Hoy, un gato duerme en paz entre mis brazos. Hoy, sostengo un pincel para sembrar esperanza, no miedo. Hoy, creo una obra dedicada a nuestra Madre Tierra. Porque las transformaciones que perduran nunca nacen del ruido. Nacen del silencio de una conciencia. Del valor de un corazón que elige amar. De una mano que decide crear en lugar de destruir. Tal vez mi pintura no cambie al mundo. Pero quizá pueda despertar una conciencia. Y la historia nos ha recordado, una y otra vez, que una sola conciencia despierta puede inspirar a millones. No estamos aquí para conquistar la Tierra. Estamos aquí para proteger la única casa que compartimos. No somos dueños del planeta.Somos sus guardianes temporales. Cada árbol que permanece en pie. Cada río que continúa fluyendo. Cada especie que sobrevive. Cada acto de compasión. Cada obra creada con amor. Es una promesa de que la esperanza sigue viva. El arte no puede reemplazar a la naturaleza. Pero sí puede recordarnos por qué debemos defenderla. Hoy, más que nunca, el mundo necesita menos indiferencia y más empatía. Menos división y más humanidad.Menos destrucción y más creación. Si todavía crees que el amor puede vencer al odio... que la bondad deja una huella más profunda que la violencia... y que crear siempre será un acto más poderoso que destruir... No guardes silencio. Comparte este mensaje. Haz que llegue a otra conciencia. Porque los cambios que transforman la historia rara vez comienzan con las mayorías. Comienzan con una decisión. Con una voz. Con un corazón. Un corazón que entiende que la humanidad no está dividida por fronteras, idiomas ni creencias. Un corazón que reconoce que todos compartimos el mismo cielo, el mismo aire y la misma Tierra. Porque, en el fondo, todos somos uno. No recibimos la Tierra para agotarla. La recibimos para entregarla, más viva y más digna, a quienes vendrán después de nosotros. Que nuestra generación sea recordada no por lo que consumió, sino por lo que tuvo el valor de proteger. El futuro aún no está escrito. Y empieza con lo que decidamos hacer hoy.
* Yootab Hakhamanesh Artista y activista por el medio ambiente y el patrimonio cultural de la humanidad. #Yootab #Hakhamanesh #Humanidad #MadreTierra
Artista y activista por el medio ambiente y el patrimonio cultural de la humanidadLlegará un día...
en que la humanidad se hará una sola pregunta:
¿En qué momento dejamos de amar la Tierra?
Ese día aún no ha llegado. Todavía estamos a tiempo. Hoy, un gato duerme en paz entre mis brazos. Hoy, sostengo un pincel para sembrar esperanza, no miedo. Hoy, creo una obra dedicada a nuestra Madre Tierra. Porque las transformaciones que perduran nunca nacen del ruido. Nacen del silencio de una conciencia. Del valor de un corazón que elige amar. De una mano que decide crear en lugar de destruir. Tal vez mi pintura no cambie al mundo. Pero quizá pueda despertar una conciencia. Y la historia nos ha recordado, una y otra vez, que una sola conciencia despierta puede inspirar a millones. No estamos aquí para conquistar la Tierra. Estamos aquí para proteger la única casa que compartimos. No somos dueños del planeta.Somos sus guardianes temporales. Cada árbol que permanece en pie. Cada río que continúa fluyendo. Cada especie que sobrevive. Cada acto de compasión. Cada obra creada con amor. Es una promesa de que la esperanza sigue viva. El arte no puede reemplazar a la naturaleza. Pero sí puede recordarnos por qué debemos defenderla. Hoy, más que nunca, el mundo necesita menos indiferencia y más empatía. Menos división y más humanidad.Menos destrucción y más creación. Si todavía crees que el amor puede vencer al odio... que la bondad deja una huella más profunda que la violencia... y que crear siempre será un acto más poderoso que destruir... No guardes silencio. Comparte este mensaje. Haz que llegue a otra conciencia. Porque los cambios que transforman la historia rara vez comienzan con las mayorías. Comienzan con una decisión. Con una voz. Con un corazón. Un corazón que entiende que la humanidad no está dividida por fronteras, idiomas ni creencias. Un corazón que reconoce que todos compartimos el mismo cielo, el mismo aire y la misma Tierra. Porque, en el fondo, todos somos uno. No recibimos la Tierra para agotarla. La recibimos para entregarla, más viva y más digna, a quienes vendrán después de nosotros. Que nuestra generación sea recordada no por lo que consumió, sino por lo que tuvo el valor de proteger. El futuro aún no está escrito. Y empieza con lo que decidamos hacer hoy.
* Yootab Hakhamanesh Artista y activista por el medio ambiente y el patrimonio cultural de la humanidad. #Yootab #Hakhamanesh #Humanidad #MadreTierra
Hay personas que, desde una lógica dogmática, aún sostienen que “vivimos en un mundo bipolar”. Sin embargo, esta afirmación se realiza sin rigor, estudio ni investigación, aferrándose a análisis propios de contextos históricos determinados, cuyas definiciones fueron correctas en su momento, pero no necesariamente en la actualidad.
El marxista, ajustado a principios en la práctica, debería observar los sucesos y fenómenos materiales como procesos en constante evolución, cambio y transformación. La lucha de clases, como expresión de las contradicciones en el plano social, forma parte de ese proceso dinámico de la realidad, hoy más aún de manera acelerada, dados los hechos actuales: las contiendas interimperialistas, las luchas de los pueblos y naciones contra el gendarme del mundo, los nuevos procesos como la IV Revolución Industrial, la emergencia de nuevas fuerzas o la recuperación de potencias y superpotencias que hoy disputan el poder global.
La denominada “multipolaridad conflictiva” es un proceso que tiene como punto nodal el año 2014, aunque venía gestándose de manera progresiva. No obstante, se asume con mayor claridad a partir del inicio del conflicto Ucrania-Crimea, es decir, con la anexión de Crimea por parte de Rusia, hecho que marca de manera nítida el inicio de esta multipolaridad conflictiva.
¿Qué implica esto? Implica el rompimiento abierto del orden posguerra fría y el desafío sin ambigüedades a la hegemonía occidental.
A partir de este hecho trascendente, Rusia rompe con el orden liberal y, por tanto, Estados Unidos asume que ya no puede disciplinar unilateralmente a otras potencias o superpotencias. ¿Por qué ocurre esto? Porque Rusia, con Putin a la cabeza y con estrategas plenamente conscientes de las pretensiones del gendarme del mundo, identifica claramente el hegemonismo estadounidense, que incluso llegó a pretender la balcanización de esta superpotencia militar para luego avanzar contra China.
China, por su parte, también tiene claridad sobre cómo marcha el mundo en términos civilizatorios. Marca su propio ritmo y estrategia, impulsada por su crecimiento y despegue como nuevo actor central en el tablero geoestratégico. Esto le permite acelerar su estrategia de largo plazo, orientada a la expansión y disputa de zonas de dominio, ya sea por mercados, energía o materias primas críticas y estratégicas. Un ejemplo claro de ello es la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Debemos considerar también a otros actores relevantes como India, Brasil, Turquía, Irán, Israel, Japón y la Unión Europea. Lo cierto es que, a partir de este escenario, se rompe el consenso internacional, lo que explica, entre otras cosas, las sanciones contra Rusia y el fin de la ilusión de la llamada “seguridad cooperativa”. Predomina el conflicto, caracterizado por el lenguaje bélico, la ley del más fuerte y una lógica darwinista. Es decir, la resolución de las contradicciones por medios bélicos: la política hablada a través de las armas para alcanzar objetivos políticos de diversa índole.
Entre 2017 y 2019 se ingresa a un conflicto abierto, aunque sin guerra directa. En ese período, Donald Trump declara explícitamente la competencia entre grandes potencias, entre las cuales se destacan:
La guerra comercial entre Estados Unidos y China.
La militarización del Indo-Pacífico.
El retorno de Rusia a Medio Oriente.
De este modo, la multipolaridad deja de ser solo un discurso y se convierte en una doctrina en curso. A ello se suma la aceleración estructural provocada por la pandemia, que contribuyó al quiebre de las cadenas globales, funcionó como un gran ensayo de control poblacional mediante el miedo y aceleró la implementación de los procesos vinculados a la IV Revolución Industrial. Asimismo, se intensifican los nacionalismos tecnológicos, marcando un proceso de soberanía estratégica en ámbitos como vacunas, chips y energía.
Así, el mundo deja de funcionar como un sistema único y se consolida de manera violenta el lenguaje de las armas y de las guerras de todo tipo. Entre ellas se pueden mencionar:
La guerra entre Rusia y Ucrania.
La reconfiguración de la OTAN.
La articulación estratégica entre Rusia y China como bloque.
El Sur Global, que comienza a ganar márgenes de maniobra con iniciativas múltiples.
¿Por qué hablar entonces de una multipolaridad incompleta y conflictiva? Porque hoy es evidente que ningún Estado puede imponer reglas globales por sí solo, ni controlar simultáneamente la economía, las finanzas, la tecnología, la seguridad y la legitimidad.
¿Acaso estos hechos de la lucha de clases no constituyen un quiebre histórico? Los dogmáticos no entienden absolutamente nada: repiten contextualizaciones propias de un momento histórico determinado. ¿Por qué? Porque no se esfuerzan en la investigación ni en el rigor científico; no se apegan al marxismo como ciencia viva frente a los cambios de la realidad. No lo asumen como arma de combate. Peor aún, ni siquiera logran ver estos cambios en términos empíricos, aunque se autoproclaman marxistas de pompa y ruido, apelando a jerarquías del pasado. De ahí que no ofrezcan soluciones a los grandes problemas actuales o, incluso, destruyan lo construido cuando debía impulsarse su desarrollo.
¿En qué se sustentan los polos reales? En los hechos existentes, que deben ser analizados con objetividad y sin prejuicios.
POLOS REALES EN LA ACTUALIDAD
Estados Unidos: sigue siendo la primera potencia, pero ya no es omnipotente.
China: polo económico-industrial y tecnológico en acelerado ascenso.
Rusia: polo militar-estratégico y energético.
Unión Europea: polo económico, pero sin plena soberanía estratégica.
India: polo demográfico-industrial emergente.
Sur Global organizado (BRICS ampliado): polo aún difuso, sin un poder financiero plenamente consolidado, pero en construcción y cada vez más coordinado como campo de fuerza con múltiples interconexiones internas.
Todos estos hechos, en el plano de la economía política, lo militar y otros ámbitos, tienen como consecuencia clara el fin de la hegemonía indiscutida de Estados Unidos. Esto no significa que haya perdido su poder dominante, pero sí que ya no puede ganar guerras largas (Irak, Afganistán, Ucrania), salvo a través de guerras proxy. Tampoco puede imponer sanciones sin costos sistémicos ni fijar unilateralmente las reglas del comercio y la tecnología. No obstante, aún mantiene un control significativo del sistema financiero (dólar, SWIFT) y proyecta poder global a través de su capacidad militar y tecnológica, condicionando alianzas clave.
Entonces, ¿Estados Unidos está a la ofensiva o a la defensiva estratégica? Evidentemente se encuentra en una hegemonía defensiva. Esto se expresa en:
La fragmentación económica.
La desdolarización parcial (energía, comercio bilateral).
La regionalización de las cadenas de valor.
Las sanciones que aceleran la formación de bloques alternativos.
¿Esto implica el colapso del dólar? No. Aún no. Se trata de una pérdida de monopolio, no de un colapso.
En este contexto defensivo, la guerra emerge como lenguaje político dominante que sustituye al consenso: la política por otros medios. Hoy, tanto por vías bélicas como no bélicas, se incrementan los riesgos de confrontación y de guerras abiertas, como se observa en Ucrania, Gaza, el Mar Rojo, el Cáucaso y otros conflictos regionales por el control de zonas y recursos estratégicos.
La crisis del llamado “orden liberal” es un hecho. Las reglas se aplican de manera selectiva: los derechos humanos y el derecho internacional se invocan solo cuando sirven a intereses propios; de lo contrario, se los pisotea. Esto fragmenta la legitimidad y genera narrativas propias en cada bloque.
Como consecuencia, surge laautonomía estratégica, visible en procesos como el rearme de Japón, las aspiraciones de Turquía, las redefiniciones de Arabia Saudita, Brasil y una Europa dejada a su propia suerte.
¿A dónde conduce esta nueva realidad y cuáles son los riesgos? La multipolaridad actual no conduce a la estabilidad estratégica, sino a una profunda inestabilidad que resulta extremadamente peligrosa para la humanidad. Se trata de transiciones históricas caracterizadas por guerras prolongadas, sin hegemonías claras ni reglas de convivencia aceptadas, agravadas por una carrera tecnológica aplicada al ámbito militar.
EN SÍNTESIS
La hegemonía liberal ya no es única ni organizadora del mundo. La multipolaridad es un hecho, mientras que un nuevo orden aún no existe. Cada bloque disputa poder con el riesgo permanente de guerra, lo que conduce a la fragmentación económica y al fortalecimiento de Estados cada vez más autoritarios, especialmente frente al temor de luchas populares masivas. De ahí la centralidad de la “seguridad interna”, orientada a contener la iniciativa popular y, particularmente, la acción proletaria organizada que disputa el poder político. Esta es la base de la fascistización de las sociedades y del derecho penal del enemigo.
En los procesos de declive imperial propios del capitalismo, pueden producirse colapsos regionales. Sin embargo, la historia demuestra que estas transiciones rara vez son pacíficas: suelen ser violentas. Así han caído imperios y han nacido y muerto civilizaciones.
El desafío está en cómo los pueblos, comprendiendo estos cambios históricos, se encaminen hacia su propio destino. Particularmente el proletariado internacional debe prepararse para este escenario complejo y emprender las grandes transformaciones en favor de los millones de explotados y oprimidos, utilizando todas las vías de lucha necesarias, apuntando a las formas más altas de confrontación política para la toma del poder y su consecuente proceso revolucionario.
Panelista: Mag. Manuel Loli Conductor del Programa “Trinchera 3” Director de la Agencia de Comunicación IPNews – Estados Unidos
Panelista: Dr. Alex A. Chamán Portugal Director de la Revista Atreverse e IPNews Bolivia Docente en universidades públicas de Bolivia
Viernes 31 de octubre de 2025
Horarios: ⏰ 19:00 México, Nicaragua y USA. ⏰ 20:00 Colombia, Cuba, Ecuador y Perú ⏰ 21:00 Bolivia y Venezuela ⏰ 22:00 Argentina, Chile, Brasil y Paraguay