Red de prensa popular latinoamericana

VIAJE DE EXTENSIÓN E INTERACCIÓN SOCIAL PARA LA REFORESTACIÓN, LIMPIEZA DE DESECHOS, ENTREGA DE BOLSONES ECOLÓGICOS EN LA COMUNIDAD DE AGUA RICA, PROVINCIA FLORIDA, CAPITAL SAMAIPATA, REALIZADO POR LA FACULTAD DE CIENCIAS FARMACÉUTICAS Y BIOQUÍMICAS, CARRERA DE FARMACIA, ASIGNATURA SALUD PÚBLICA EN AGOSTO 2023

Dra. Rossio Hinojosa Caballero

RESUMEN

Los líderes mundiales vienen gestionando un programa para mejorar el estilo de vida de las personas como también proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques y frenar la pérdida de diversidad biológica al planeta para las futuras generaciones. Hoy en día Bolivia participa en diferentes programas con el propósito de cuidar el medio ambiente.

Por tanto, la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Bioquímicas, Carrera de farmacia, a través de la asignatura salud pública, organiza un viaje de extensión con estudiante en fecha 26 de agosto, a la comunidad de Agua Rica, para la Reforestación de la sub cuenca alta del rio Piraí en coordinación con el Municipios de Samaipata, para la Plantaciones de protección, en la que se tiene previsto realizar la reforestación a orillas del rio, (sub cuenca alta) que pasa por la comunidad de Agua Rica

 Palabras claves: Ecosistema, Reforestación, Sostenible.

1.INTRODUCCIÓN

A lo largo de los últimos años muchos países se han unido a la causa para Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todas las edades, después de 2015, los líderes mundiales gestionan ambicioso programa a largo plazo para mejorar la vida de las personas y proteger el planeta para las generaciones futuras.

Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra y frenar la pérdida de diversidad biológica.

En la actualidad Bolivia participa activamente en diferentes programas que encierran estos objetivos y está abierta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La cuenca del río Piraí tiene una superficie aproximada de más de 13.736 km², tiene sus nacientes en las primeras estribaciones de la faja sub andina en Samaipata y su desembocadura en la cuenca del río Yapacaní, tiene una longitud aproximada de 420 km; en base a sus características morfológicas esta sub dividida en tres sub cuencas:

Sub cuenca alta desde Samaipata hasta la Angostura, con una pendiente promedio del 1,4% y una superficie de 1.404 km² caracterizada por ser una zona productora de sedimentos

Sub cuenca media está limitada por la Angostura y aguas abajo con la Guardia, con una longitud del curso del río de 47 Km y una pendiente promedio que varía entre 1,2% y 0,3%, una superficie de 918 km² y caracterizada por ser un sector productor y transportador de sedimentos

Sub cuenca baja desde la guardia hasta la desembocadura en el río Yapacaní, con una pendiente promedio que va desde 0,3% a 0,1%, una superficie de 11.414 km², caracterizada por ser un tramo depositario de sedimentos.

CAUSAS DE LOS PROBLEMAS EN LA CUENCA

  • Deforestaciones  
  • Falta de planificación en asentamientos
  • Mala práctica en el uso del suelo
  • Mala planificación en apertura de caminos
  • Explotación de áridos del río
  • Eliminación de cobertura de las nacientes de los cuerpos de agua

EFECTOS DE LOS PROBLEMAS EN LA CUENCA

  • Desbordes en temporada de lluvia
  • Erosión de barrancas
  • Acumulación de sedimentos
  • Aumento de velocidad del agua
  • Aumento de caudales de agua
  • Ensanchamiento de cauce y sedimentación
  • Modificaciones de las condiciones climáticas
  • Contaminación de los cuerpos de aguas.

Agua Rica se encuentra en el sur de la región del Municipio de Samaipata en el km. 110 sobre la carretera Santa Cruz-Samaipata.

Samaipata se encuentra a 119 km por carretera al suroeste de la capital departamental, Santa Cruz de la Sierra. Se encuentra ubicada en las primeras estribaciones andinas, a 1.670 metros de altitud sobre el nivel del mar. El clima es templado húmedo en la parte noreste, frío y seco al sudoeste con una temperatura promedio anual de 20.5 °C.​ La topografía varía entre montañas, colinas y valles.

Los principales ríos que pasan por su territorio son el de Paredones, Barrio Arriba, El Fuerte, El Millar, El Cedral y Floripondio.

Cerca de Samaipata se encuentra el Parque Nacional Amboró, una de las mayores reservas ecológicas y naturales de Bolivia por su flora y fauna únicas en el mundo. Samaipata tiene varias entradas al Amboró: La Yunga, Abra de los Toros, Las Lauras, Comunidad Volcanes (en la comunidad de Bermejo). El Área Protegida Amboró (APA) abarca una superficie de 637.600 hectáreas, divididas en dos categorías: parque nacional con 442.500 hectáreas, y área natural de manejo integrado (ANMI) con 195.100 hectáreas, parte del parque nacional se encuentra el Bosque de los helechos gigantes, que incluye algunos de los helechos más grandes del mundo y cuyas edades oscilan entre los 1.000 y 800 años de vida.

La Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Bioquímicas, Carrera de farmacia, a través de la asignatura salud pública, organiza un viaje de extensión con estudiante en fecha 26 de agosto, a la comunidad de Agua Rica, para la Reforestación de la sub cuenca alta del rio Piraí en coordinación con el Municipios de Samaipata, para la Plantaciones de protección, en la que se tiene previsto realizar la reforestación a orillas del rio, (sub cuenca alta) que pasa por la comunidad de Agua Rica, además  para poder palear la falta de vegetación perdida durante todos estos años por diferentes situaciones que sufre esta comunidad de Agua Rica la cual es una de las más afectadas en tiempo de crecida del rio , la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Bioquímicas, a la cabeza de la Dra. Rossio Hinojosa, profesora de la materia salud pública, con la autorización de dirección de carrera de farmacia  y en coordinación con  la Vicedecana Dra. Ysabel Goitia, junto a un equipo de trabajo conformado por colegas docentes Dra. Blanca E. Saldaña G. Ing. Henry Quiroga C y Estudiantes, realiza un viaje de extensión a Agua Rica, cuya finalidad es de contribuir con la reforestación, recojo de  basura, entrega de bolsones ecológicos,  se planifica la plantación de tajibo rosado (Tabebuia impetiginosa) ,olivo negro ( Bucida buceras), Jacaranda (Jacaranda mimosifolia), donados por La Honorable Alcaldía Municipal de Samaipata gracias a la disponibilidad y voluntad del Sr. Alcalde  Eustaquio Casilla Fermin, La Dirección de Desarrollo Económico Productivo y Medio Ambiente Ing. Iver Aguilera Paniagua, la encargada del vivero Municipal Ing. Agrónoma Mixi Aracely Pozo y las gestiones realizada por el presidente de OTB de la comunidad de Agua Rica Lic. Biologo Eduardo Caballero,  llegando a obtener  un total de 500 plantines.

2. COMISIÓN DE VIAJE DE EXTENSIÓN

Se conformó una comisión para llevar a cabo el viaje de extensión a la Comunidad de Agua Rica, la cual está conformada por los siguientes integrantes:

Docente responsableDocentes invitadosDra. Rossio Hinojosa Caballero Dra.Ysabel Goitia Torrez Dra. Blanca E. Saldaña Gil Ing. Henry Quiroga
Estudiantes124 Estudiantes

3.ACTIVIDADES PREVIAS AL VIAJE

Antes de realizar el viaje de extensión, se llevaron a cabo las siguientes actividades:

  • Mapeo de las plantaciones: Realizado en coordinación con el presidente de OT.B. Lic. Eduardo Caballero Biólogo de profesión y los pobladores de la comunidad. 
  • Coordinación previa al viaje: Se realiza cartas solicitando Autorización al Municipio de Samaipata y a La Dirección de Medio Ambiente del mismo Municipio, para realizar dicha actividad.
  • Recolección de plantines: Tajibo de rosado (Tabebuia impetiginosa), olivo negro ( Bucida buceras), Jacaranda (Jacaranda mimosifolia),  los cuales fueron donados por el gobierno Municipal de Samaipata, fueron trasladados del vivero Municipal de Samaipata hasta la Comunidad con la ayuda del presidente de OTB del lugar.

4.VIAJE DE EXTENSIÓN: COMUNIDAD AGUA RICA

El 26 de agosto de 2023, se realizó el viaje de extensión a la comunidad de Agua Rica, con la finalidad de reforestar esta comunidad que está ubicada en la cuenca del rio Pirai y cuando llegan las riadas es una de las más afectadas, una vez llegado al lugar se conformaron 12 grupos de 10 estudiantes para realizar las respectivas plantaciones, paralelo a ello se efectúa el recojo de  basura encontrada en la cuenca del rio, cada grupo estaba supervisado y dirigido por personal técnico asignado por el Municipio  Ing. Agrónoma Lic. Mixi Aracely Pozo, Responsable del vivero Municipal de Samaipata y el Presidente de OTB, Lic. Biólogo, Eduardo Caballero, quienes acompañaron a los estudiantes durante toda la actividad llevando consigo plantines de tajibo rosado, olivo negro y jacaranda.

 

Al finalizar el recorrido se realizó la entrega de bolsones ecológicos a los pobladores, los cuales fueron realizados por todos los estudiantes, para incentivar el reciclaje.

05. RESULTADOS

Se realizó el trasplante de 500 plantines, entre los cuales corresponden a:

PlantinesCantidad
Tajibo Rosado100
Olivo Negro200
Jacaranda200

Entrega de bolsones ecológicos a las familias cercanas al lugar de las plantaciones con tela reciclada y elaborados por estudiantes de la materia de salud pública.

También se logró la recolección de la basura encontrada en los alrededores del área de plantación.

6.BIBLIOGRAFÍA

  1. Antecedentes locales http://www.iceabolivia.org/foros/iija_expocruz/ponencias/situacion_de_la_cuenca_del_rio_pirai.pdf
  2. Antecedentes generales https://odut.duot.upc.edu/sites/default/files/SU%C3%81REZ_TFM%20MDUT%202017.pdf
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Texto_de_la_Licencia_Creative_Commons_Atribuci%C3%B3n-CompartirIgual_4.0_Internacional

¿CRISTO AL SERVICIO DEL PODER O DE LOS POBRES? FE, REBELDÍA Y CONCIENCIA EN TIEMPOS DE DESHUMANIZACIÓN

Por: Julio Gerardo Padilla Sánchez

                                                                                                                                                                                                

Por estos días, cuando la empatía parece disolverse, la sensibilidad humana se erosiona y la solidaridad social se debilita bajo el peso de un sistema capitalista en crisis, en su fase imperialista más agresiva contra pueblos hermanos, vuelve a sonar una pregunta incómoda: ¿Cristo está al servicio de quién?

En 1975, el cantautor venezolano Alí Primera lanzó una canción provocadora titulada “Cristo al servicio de quién”. En ella denunciaba a una iglesia jerárquica que, según su reflexión crítica, había terminado aliada con los poderosos y distante del pueblo trabajador oprimido. La pregunta no era solo teológica; era profundamente política y moral. ¿Puede el mensaje de Jesús convivir con la opresión? ¿Puede la cruz caminar de la mano de la espada?

La historia de América Latina ofrece episodios dolorosos. La conquista española se realizó “en nombre de Cristo y de la corona”, mientras pueblos originarios eran sometidos, despojados y exterminados. La evangelización muchas veces llegó acompañada de violencia despiadada y destrucción de todo tipo. Sin embargo, reducir la historia de la Iglesia a esa complicidad sería injusto. También hubo algunos religiosos que se colocaron del lado de los oprimidos y pagaron un alto precio por ello.

En México, durante la lucha por la independencia, sacerdotes como Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón y Mariano Matamoros encabezaron ejércitos insurgentes, abolieron la esclavitud y promovieron proyectos constitucionales que buscaban justicia social. El fraile Servando Teresa de Mier defendió la libertad de pensamiento y promovió el reconocimiento de Simón Bolívar como Libertador de América. Aquellos sacerdotes entendieron la fe no como resignación, sino como compromiso histórico.

Pero la emancipación latinoamericana pronto enfrentó nuevas formas de dominación. En 1823, el presidente estadounidense James Monroe proclamó la llamada Doctrina Monroe bajo el lema “América para los americanos”. Con el tiempo, esa consigna justificó intervenciones políticas, golpes de Estado y formas modernas de subordinación. La explotación del hombre por el hombre no desapareció; mutó. Hoy se expresa desigualdades extremas, migraciones forzadas, extractivismo salvaje, explotación, empobrecimiento de la vida.

En ese contexto, tras el Concilio Vaticano II, emergió en 1968 la Teología de la Liberación. Más que una corriente doctrinal, fue una opción ética: la “opción preferencial por los pobres”. Planteó que el Evangelio debía leerse desde la realidad de los explotados y oprimidos, así como dejo en claro que la fe implicaba transformación social. No bastaba con predicar; era necesario actuar.

En Nicaragua, el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal se integró al proceso revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional. En El Salvador, Óscar Arnulfo Romero denunció con valentía las violaciones a los derechos humanos hasta ser asesinado mientras oficiaba misa en 1980. En México, el obispo Sergio Méndez Arceo se convirtió en una voz profética contra las dictaduras latinoamericanas; Samuel Ruiz García, conocido como “Tatik”, defendió a los pueblos indígenas y fue mediador con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Más recientemente, José Raúl Vera López ha destacado por su defensa de migrantes y víctimas de abusos de poder.

En Colombia, el sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo sostuvo que “la revolución es una necesidad cristiana” y se incorporó al Ejército de Liberación Nacional, donde murió en combate en 1966. Inspirados en él, sacerdotes como Domingo Laín y Manuel Pérez Martínez asumieron compromisos radicales. En Nicaragua, Gaspar García Laviana cayó combatiendo a la dictadura somocista. En El Salvador, el sacerdote Ernesto Barrera Moto también murió en el contexto de la lucha insurgente.

Se podrá analizar y debatir acerca de los métodos, sin embargo, no puede negarse la coherencia entre fe y compromiso con los oprimidos que marcó a estas figuras. Fueron hombres de Iglesia que optaron por caminar con el pueblo y no sobre él.

El poeta uruguayo Mario Benedetti lo expresó con fuerza en su poema “Padre Nuestro Latinoamericano”, donde interpela a un Dios que no puede ser cómplice de la miseria ni de los misiles. “Yo creo en vos, Cristo obrero…”, escribió, devolviendo al Evangelio su dimensión popular.

Hoy, cuando el individualismo extremo y la lógica del mercado erosionan valores, principios, conciencia, moral, estilo de vida, etc., la pregunta de Alí Primera sigue vigente. ¿Cristo al servicio de quién? ¿De los explotadores y opresores, de las potencias capitalistas e imperialistas y sus intereses geopolíticos? ¿O de los pueblos explotados y oprimidos que luchan por dignidad?

La crisis actual no es solo económica o política, también es una crisis de conciencia y moral. Se pierde la sensibilidad ante el dolor ajeno, se normaliza la desigualdad, se trivializa la violencia, se asume posturas indiferentes y de no importismo. Frente a ello, la tradición de la Teología de la Liberación nos recuerda que la fe auténtica no puede ser indiferente. Que el Evangelio no es un ornamento del poder, sino una interpelación permanente a la injusticia.

Quizá el mayor legado de aquellos sacerdotes comprometidos no sea su militancia concreta, sino su coherencia ética. Entendieron que no hay neutralidad posible ante la explotación, opresión y dominación contra naciones y pueblos como Cuba, Venezuela, Palestina, Líbano, Yemen, Irán, etc. Que callar también es tomar partido. Y que, si Cristo caminó entre pobres, sometidos y marginados, difícilmente podría estar del lado de quienes los someten, oprimen y explotan.

En tiempos de deshumanización, recuperar la empatía y la solidaridad no es solo un acto de conciencia y moral, sino que es un acto profundamente político. Porque, al final, la pregunta no es solo teológica. Es histórica y urgente: ¿de qué lado estamos?

SOBRE LA PURGA DE ALTOS MANDOS MILITARES CHINOS.

Richard Gonzales

Evidentemente, se trata de una decisión que responde a la necesidad del control del «Partido» sobre el «fusil». Debemos comprender que, aun cuando el liderazgo chino pueda ser caracterizado como revisionista, no deja de manejar la doctrina de la Guerra Popular Prolongada, articulada a través del Ejército Popular de Liberación (EPL), cuya doctrina actual merece ser estudiada con detenimiento. Tal principio sigue siendo refrendado por su pensamiento militar.

Por tanto, en el manejo de una guerra prolongada frente a Occidente, el presidente Xi Jinping entiende con claridad la dinámica del escenario mundial y la forma en que se vienen perfilando los asuntos internacionales. De ahí que prepare a todo el Partido para esa necesidad histórica, en un contexto donde existen múltiples actores y no un árbitro único.

Asimismo, debe comprenderse que China se mantiene dentro de la doctrina de la Guerra Popular, lo que explica la movilización civil, la economía al servicio de la defensa, la fusión Estado-pueblo y una concepción estratégica de guerra prolongada.

En su doctrina actual de Guerra Popular en nuevas condiciones, oficializada desde la década de 1990, el EPL adapta elementos clave como:

  • la tecnología,
  • la información,
  • la economía global.

Esto implica una guerra integrada. Resulta imprescindible tomar en serio y estudiar a sus estrategas militares y políticos. Entre ellos destacan Qiao Liang y Wang Xiangsui, coroneles del EPL, quienes a partir de 1999 introducen la doctrina de la » Guerra sin restricciones», en la que se plantea que la guerra trasciende el campo estrictamente militar e involucra:

  • el comercio,
  • las finanzas,
  • el derecho internacional,
  • los ciberataques,
  • la información y propaganda.

Esta fusión, que posteriormente se oficializa bajo la presidencia de Xi Jinping, explica por qué se entiende que la empresa privada se suma a la potencia militar, que la infraestructura civil tenga uso dual y que la tecnología comercial y militar formen parte de un mismo entramado estratégico.

¿Tiene sentido priorizar la construcción de puertos, satélites y redes logísticas? Sí, porque está plenamente inserto en su doctrina. Ello significa que economía y defensa no están separadas, sino que constituyen un todo dentro de su desarrollo estratégico.

En lo inmediato, China busca evitar una guerra frontal directa con Occidente. Por esa razón, debe analizarse el rol de su aliado Rusia como el martillo que rompe el orden anterior, mientras China se concentra en la construcción de un nuevo orden mundial dentro de una estrategia global que se encuentra en pleno desarrollo.

Asimismo, es necesario observar cómo se reactualiza la doctrina de Sun Tzu: “ganar sin combatir”, en la medida de lo posible y dentro de los límites de la confrontación. Esto implica el socavamiento interno de Occidente mediante una guerra prolongada, para luego desplazar gradualmente la hegemonía occidental.

De ahí la prioridad otorgada a la seguridad de las cadenas de suministro, la tecnología, la soberanía política, la estabilidad interna y el mercado.

Por tanto, la reestructuración -o purga- de los altos mandos militares no es una cuestión meramente administrativa. Se trata de una operación política de profundidad estratégica, directamente ligada a la doctrina de la guerra prolongada y al escenario de una multipolaridad conflictiva en la que se desenvuelve la bipolaridad.

Esta purga también está vinculada a la necesidad de resolver problemas estructurales dentro del EPL, con miras a prepararse para escenarios de mayor tensión. Aun siendo revisionistas, no abandonan el principio de » El Partido manda el fusil», bajo su propia lógica y directriz. ¡Ojo!, ello responde a varios riesgos:

  • la autonomización de élites,
  • la formación de redes internas de lealtad,
  • la necesidad de contar con mandos más leales y con una fracción que permita que el Partido mande y concentre el poder para una alta tensión que se apresura,
  • conjurar la infiltración, cooptación o posicionamiento de agentes externos o favorables a los intereses de la estrategia occidental.

Debe considerarse el riesgo de una guerra frontal con Occidente, por ejemplo, en el problema de Taiwán, el mar del Sur de China y la competencia con EE. UU., así como las tensiones derivadas del rearme de Japón. Todo ello conduce a purgas orientadas a corregir debilidades. ¿De qué se acusa a los altos mandos? De corrupción y deslealtad. Un mando corrupto no sirve en momentos de alta tensión; menos aún uno incompetente o desleal.

En el plano interno, estas medidas implican blindar al Partido frente a posibles crisis en el EPL, al que reiteradamente se le ha definido como » garantes del orden”, conjurando así la experiencia de la restauración del capitalismo en Rusia y reafirmando la consigna de no perder el control del ejército.

En un mundo de multipolaridad en conflicto, la bipolaridad se desenvuelve en distintos frentes, con actores que se preparan o reajustan liderazgos para escenarios de mayor confrontación.

¿Acaso Trump no está rompiendo paradigmas de aquel imperialismo liberal que jugaba dentro de las » reglas” que ellos mismos construyeron? Es evidente que ese imperialismo ya no posee una hegemonía absoluta en todos los planos, aunque conserve un peso decisivo en las finanzas, médula del sistema. ¿No es consciente la dirección yanky de la necesidad de concentración del poder? ¿No se generan acaso crisis internas a propósito para ese fin?

Se habla incluso de una eventual reelección de Trump por dos periodos más, así como de la reestructuración de las enmiendas constitucionales para consolidar ese proyecto. Ello no niega la existencia de problemas reales internos en múltiples ámbitos, ni las fricciones entre fuerzas industriales, financieras y tecnológicas, cada una con su propia visión estratégica.

También se discute la posibilidad de una balcanización de Canadá, principalmente en la zona petrolera, o la fragmentación de una Europa resquebrajada, todo ello como parte del golpe a los llamados “globalistas”.

En Medio Oriente, región clave de disputa, convergen los intereses de EE. UU., China, Rusia e India, así como de potencias regionales como Irán, Turquía y Arabia Saudita. Estos actores compiten en el tablero mundial, lo que confirma el carácter multipolar del sistema, dado que hoy la guerra no es solo militar.

La posición de la bipolaridad es, en gran medida, una construcción discursiva del Pentágono con un objetivo narrativo. Los hechos en la realidad práctica muestran anarquía, caos y la ausencia de un centro único de poder.

Finalmente, debe considerarse el peso de la masa -la dimensión poblacional- como un factor estratégico. ¿Acaso no existe en China, India o Sudáfrica? La masa cuenta, y no solo como número poblacional.

31/01/2026

La huelga silenciosa de las cunas y la crisis de reproducción social en el capitalismo

Por Alex A. Chamán Portugal

Introducción

La estrepitosa caída de la demografía global no es una anomalía estadística ni una moda pasajera de las nuevas generaciones; es el síntoma inequívoco de un decadente sistema capitalista en situación de mayor agonía. La conciencia humana no flota en un vacío abstracto, sino que es el reflejo directo de las condiciones materiales de existencia. Por consiguiente, lo que la propaganda liberal vende como una decisión libre de renunciar a la maternidad o paternidad, es en realidad el eco de una violencia reaccionaria inherentemente al sistema. Este fenómeno constituye una respuesta inevitable ante un capitalismo depredador en su fase imperialista y que, en su voracidad, ha mercantilizado la vida misma, reemplazando el optimismo histórico modernista por un hedonismo vacío y alienante propio de la decadencia posmoderna.

I. La base o estructura material

En el marco de la concepción científica del mundo el modo de producción condiciona el proceso de la vida social, por lo que debemos entender que la actual huelga de natalidad responde a una base económica de rapiña. El capital, en su afán de acumulación, ha desmantelado el Estado de Bienestar, dejando a las masas trabajadoras a la intemperie. Bajo la lógica neoliberal, derechos fundamentales como la salud, la vivienda, la educación y el trabajo digno han sido degradados a meras mercancías, convirtiendo la descendencia en un bien de lujo inalcanzable para las mayorías.

Criar un hijo en el siglo XXI implica una carga económica asfixiante frente a la arremetida contra los derechos laborales traducido en salarios miserables y un costo de vida en alza permanente que lleva a mayor pauperización. Así, no se trata de una falta de deseo, sino de una imposibilidad material. La flexibilización laboral, los contratos basura y la tercerización han instaurado una dictadura de la inestabilidad. ¿Cómo puede la mayoría de la población asumir la responsabilidad de una nueva vida si el sistema le niega la certeza de su propia subsistencia inmediata?. El capital se ha desentendido de los costos de reproducción de su propia fuerza de trabajo, transfiriendo todo el riesgo a unas familias que, como mecanismo de defensa ante la explotación feroz, optan por no reproducirse.

II. La superestructura ideológica

Esta crisis material tiene su correlato en el mundo de las ideas, en que se libra una batalla entre la modernidad como proyecto y la posmodernidad como claudicación. Mientras que la modernidad, con todas sus contradicciones burguesas, prometía un progreso y bienestar colectivo donde tener hijos era una apuesta de fe en el futuro, el neoliberalismo ha impuesto una cultura posmoderna que celebra la fragmentación y el fin de los grandes relatos históricos.

El capitalismo fomenta un hedonismo inmediato ante la incertidumbre del porvenir. Se empuja a la juventud a priorizar el placer efímero -viajes, consumismo compulsivo, cuidados excesivos de la apariencia, experiencias superfluas- por encima de la crianza, que exige esfuerzo, sacrificio y visión a largo plazo. Bajo la premisa del emprendedor de sí mismo, el hijo es percibido como un pasivo financiero o un obstáculo para la autorrealización profesional, y no como un ser humano pensante y operante que es parte del tejido social. En suma, es la victoria del egoísmo exacerbado sobre la solidaridad intergeneracional.

III. Alienación y guerra cognitiva

La burguesía utiliza sus aparatos ideológicos -prensa, redes sociales, industria cultural, etc.- para perpetrar una ofensiva cognitiva destinada a esterilizar la esperanza. Mediante la alienación del estilo de vida, se bombardea al sujeto con imágenes de una libertad desmedida que se reduce a la capacidad de consumir sin ataduras, disfrazando la soledad de autonomía y la falta de propósito de disfrute vital.

Paralelamente, se instrumentaliza el miedo. Los medios amplifican narrativas catastrofistas sobre el colapso climático o la guerra inminente, no para movilizar, sino para paralizar. Se induce la pregunta: ¿Para qué traer hijos a un mundo en creciente descomposición?. Esta táctica oculta que la raíz del problema no es la sobrepoblación, sino un modo de producción decadente. Al individualizar el miedo, se desvía la ira que debería dirigirse contra el siniestro sistema, produciendo individuos sumisos, dóciles y aislados, incapaces de asumir responsabilidades en aras de construir la resistencia comunitaria que implica la familia.

IV. La maternidad y paternidad como trinchera de resistencia

El capitalismo es un sistema caníbal que termina devorando su propia base humana. Recordemos que Marx sostenía que el capitalismo destruye las fuerzas productivas y la naturaleza. Al hacer la vida insostenible, demuestra su obsolescencia histórica y su carácter reaccionario. Sin embargo, la respuesta no puede ser el nihilismo ni la extinción voluntaria, pues ello solo beneficia al explotador y opresor.

Recuperar la maternidad y la paternidad, sea biológica o adoptiva, y ejercerla con conciencia crítica es hoy un acto de rebeldía. Es negarse a que el mercado dicte el fin de la historia humana. Politizar la crianza significa exigir las condiciones materiales para reproducir la vida con dignidad: tiempo libre, socialización de los cuidados y servicios públicos de calidad. Debemos desmontar el discurso posmoderno y recordar, como señalaba Marx, que la verdadera realización radica en nuestro ser genérico, en la conexión profunda con la comunidad y las generaciones venideras.

Conclusión

La huelga de cunas no debe leerse como una simple estadística a la baja, sino como la manifestación clínica de un antagonismo irreconciliable donde el capitalismo, en su fase imperialista, se ha vuelto incompatible con la biología misma. La maquinaria de acumulación ha llegado a tal grado de voracidad que, para sostener las insultantes tasas de ganancia de una clase burguesa parasitaria, necesita devorar no solo la fuerza de trabajo presente, sino canibalizar las generaciones futuras antes siquiera de que nazcan.

Resulta infame, por tanto, que los ideólogos del sistema acusen a la juventud de flojera, hedonismo o falta de compromiso. La realidad material es que el capitalismo ha ejecutado un despojo sistemático del porvenir, expropiando a las masas trabajadoras de la capacidad mínima de planificación vital. Lo que se presenta como una elección individual de no tener hijos es, en el fondo, una huelga inconsciente, un rechazo visceral a reproducir esclavos para un mercado laboral precarizado y un mundo en severa crisis. No es egoísmo; es un instinto de protección ante la barbarie capitalista e imperialista que ya se vive.

Sin embargo, el diagnóstico no basta. La salida a este laberinto histórico no vendrá de sermones moralistas sobre la familia tradicional, ni de reformas tibias que solo maquillan la explotación. La respuesta exige trascender la resistencia pasiva de la no reproducción para abrazar una praxis política ofensiva. Es imperativo organizarse para derrocar la estructura económica burguesa que asfixia la vida, transformando la angustia individual en ira colectiva organizada.

Solo bajo un horizonte socialista, donde la producción esté orientada a satisfacer necesidades humanas y no al lucro privado, la vida dejará de ser una mercancía sujeta a las leyes de la oferta y la demanda. Únicamente cuando hayamos socializado la riqueza y los cuidados, traer hijos al mundo dejará de ser un salto al vacío o un privilegio de clase social, para volver a ser el acto supremo de alegría colectiva y la afirmación rotunda de que la humanidad tiene futuro.

Bolivia en su bicentenario: La restauración neoliberal avanza bajo Rodrigo Paz entre reciclajes políticos y viejas mafias partidarias

Por Alex A. Chamán Portugal

Bolivia, 24 de noviembre de 2025

Han pasado apenas dos semanas desde que Rodrigo Paz Pereira, heredero de la dinastía neoliberal que forjó el Decreto 21060 en 1985, juró como presidente de Bolivia en el Palacio Quemado. El 8 de noviembre, el hijo de Jaime Paz Zamora se erigió como el 68º mandatario de la República. Su posesión representa la consumación de la restauración neoliberal con lo que se conculcarán derechos sociales y libertades demoliberales, así como, depredará los recursos nacionales. Este retorno no es un accidente electoral, sino la expresión caduca de un capitalismo atrasado y dependiente que, en su agonía, desangra a la nación y al pueblo para alimentar a la burguesía apátrida, entreguista y proimperialista. En el Bicentenario de la farsa republicana, Bolivia enfrenta no solo la crisis económica y política heredada, sino la afrenta simbólica y material contra su esencia plurinacional.

Recordemos que el perverso neoliberalismo irrumpió en Bolivia como un terremoto económico, político y social en agosto de 1985 bajo el Gobierno del MNR, a la cabeza de Víctor Paz Estenssoro. El DS 21060 representó el cierre de minas estatales y el despido de decenas de miles de mineros de COMIBOL bajo el pretexto de la “relocalización”; la privatización de YPFB, ENTEL y otras empresas públicas que olieran a soberanía. Lo que denominaron “estabilización” significó entreguismo, negociados, explotación, opresión, desempleo, pobreza e indigencia, las mismas injusticias que el capitalismo reproduce en todo el mundo. La hiperinflación del 24.000% se controló a costa de salarios congelados y una desigualdad que multiplicó por 42 los ingresos del 10% más rico frente al más pobre. El converso neoliberal Jaime Paz Zamora, padre de Rodrigo, profundizó las injusticias entre 1989 y 1993: legalizó el “impuesto al consumo” que golpeó a los sectores populares; abrió las puertas al narcotráfico en la banca; y firmó pactos con el siniestro FMI que convirtieron la deuda externa en cadenas de sometimiento. Gonzalo Sánchez de Lozada, genocida y neoliberal fugitivo, capitalizó y privatizó el gas y el agua, entregando regalías del 18% a transnacionales mientras el pueblo libraba la Guerra del Agua (2000) y la Guerra del Gas (2003), sacrificando casi un centenar de vidas en defensa de los intereses de la patria y la sociedad boliviana en su conjunto.

El nefasto periodo neoliberal (1985-2005) no fue ninguna “modernización”, como mienten los apologistas del imperialismo estadounidense y sus lacayos, puesto que fue una brutal acumulación del capital por despojo. Se impuso la superexplotación laboral en que el 80% de la fuerza de trabajo sigue hoy en la informalidad, la precarización sistemática de los derechos sociales y la conculcación de las libertades bajo el manto hipócrita de la “mano invisible”. Aquella ofensiva feroz demolió conquistas históricas, desmanteló la organización sindical y golpeó la capacidad de resistencia obrera y popular.

El Estado, esa maquinaria de dominación de clase, quedó reducido a su esencia represiva a través de la policía, las fuerzas armadas y cárceles, mientras el mercado, verdadera dictadura del capital financiero, devoraba la industria nacional y convertía a Bolivia en simple exportadora primaria: estaño ayer, gas hoy, litio mañana. Las consecuencias fueron devastadoras: desempleo, pobreza del 60%, analfabetismo y ecocidio en la Amazonía. Las relaciones sociales de desigualdad, explotación y opresión se profundizaron de manera ignominiosa.

En 200 años de vida republicana y sociedad capitalista jamás existió un genuino Proyecto Estratégico de Desarrollo Nacional, por lo que prevalecieron políticas entreguistas y favorables a las clases sociales dominantes, no dirigentes. Hoy, en pleno Bicentenario, el pueblo lo comprueba fehacientemente. Sin educación científica y sin desarrollo de las fuerzas productivas no hay avance tecnológico; de ahí la desindustrialización crónica y sus severas consecuencias para seguir como nación oprimida y “tercermundista”. Sin mercado interno no hay progreso ni cohesión nacional. El empresariado boliviano -esa burguesía parasitaria, mafiosa y rentista- nunca asumió un rol dirigente: se limitó a intermediar importaciones, vivir de la renta petrolera y realizar negociados con el narcotráfico, quebró entidades financieras para apropiarse ilícitamente de capitales y otras prácticas ilícitas para hacerse de capitales mientras el Estado se corrompía en prebendas, clientelismo y narconegocios, desde los Fondos Reservados hasta los lavados del MIR.

En 2006, con Evo Morales y el Gobierno del MAS, se viabilizó la estatización de los hidrocarburos, ENTEL y otras empresas estratégicas, además de la progresiva creación de nuevas empresas públicas. Se redujo la pobreza al 36%, se implementaron bonos sociales, se erradicó el analfabetismo y se recuperó la Whipala como emblema del Estado Plurinacional. La Ley Avelino Siñani–Elizardo Pérez (2010) encarnó la apuesta por la descolonización educativa mediante la interculturalidad, el reconocimiento de saberes ancestrales aymaras, quechuas, guaraníes y otros, así como la ruptura con el currículo neoliberal que pretendía domesticar y alienar al educando.

El Estado Plurinacional, consolidado en la CPE de 2009, reconoció 36 nacionalidades indígenas y estableció derechos colectivos largamente negados. Sin embargo, el capital, en su lógica imperialista, no tolera tales rupturas. La crisis global de 2008, agravada por la crisis interna de 2020, marcada por el golpe de Añez y las masacres de Senkata y Sacaba, junto con severos problemas e inadmisibles desaciertos del Gobierno de Arce–Choquehuanca, allanaron el camino para una restauración neoliberal encabezada por Rodrigo Paz. Este ya exhibe su esencia neoliberal al resucitar y cogobernar con lo que otrora fue el MIR, a pesar de no haber logrado la victoria electoral en su propia región de Tarija.

El gabinete ministerial del presidente Rodrigo Paz está conformado por José Luis Lupo en Economía, colaborador del empresario neoliberal Samuel Doria Medina, quien clama: “No creo en subsidios… Se nacionalizó el gas y no hay gas”. Viceministros del MIR, vinculados a casos de corrupción en hidrocarburos, colocan a operadores políticos que prometieron “capitalismo para todos” pero aplican ajustes salvajes. Incumplimientos flagrantes abundan, ya que Paz juró “sin FMI ni deuda”, pero se reunió con Nigel Clarke del FMI el 1 de noviembre, recibiendo “apoyo para reformas”. “El país que recibimos está devastado”, mintió en su posesión, culpando al MAS de una supuesta malversación de 15.000 millones de dólares, ignorando deliberadamente que su linaje familiar y político forjó el neoliberalismo depredador con negociados en desmedro de la nación.

La afrenta simbólica hiere más que el garrote económico lo que se aprecia en que el 8 de noviembre, Rodrigo Paz ordenó retirar la Whipala de las banderas oficiales en Palacio, tildándola de “símbolo divisivo”. En redes sociales miles de personas expresaron su repudio, recordando que “la Whipala no se toca” y denunciando que Paz “ataca nuestra identidad para complacer a la oligarquía cruceña”. Es un acto de genocidio simbólico mediante un golpe al artículo 1 de la CPE que reabre heridas coloniales y fortalece logias fascistas como la Nación Camba.

El continuismo proimperialista es descarado. El 15 de noviembre se acordó la “cooperación antinarcóticos” con la funesta DEA. Se reestablecieron relaciones con Estados Unidos, la nación más genocida y terrorista del planeta, prometiendo “estabilidad económica y apertura al mundo”. Se retomó el sometimiento al FMI y al BM mediante préstamos condicionados a privatizaciones, shock fiscal, eliminación de subsidios, apertura comercial y tratados de “libre comercio” con Estados Unidos y la Unión Europea, además de la exportación de litio y soya sin regalías. Y la traición mayor ocurrió el 18 de noviembre, cuando se suscribió un acuerdo diplomático con el régimen sionista y exterminador de Israel, reabriendo la embajada en Tel Aviv. Así, Paz se alinea con el despreciable régimen sionista mientras Palestina sigue siendo bombardeada y asesinada.

A todo lo anterior se suma la creciente injerencia del empresario neoliberal Samuel Doria Medina, cuya sombra se proyecta sobre las decisiones clave del nuevo gobierno. Diversas organizaciones sociales, así como el propio vicepresidente Edmand Lara, han denunciado que Doria Medina impone ministros, viceministros y directores, configurando un cogobierno no declarado. Su presencia expresa la continuidad de un proyecto entreguista vinculado al capital financiero, al expolio empresarial de los años 90 y al viejo esquema de endeudamiento condicionante del FMI y del Banco Mundial. Lejos de representar una renovación, Doria Medina reencarna el viejo modelo oligárquico que parasita al Estado, privatiza sus recursos y subordina la soberanía nacional a intereses imperialistas.

Los antecedentes de quienes hoy ocupan los ministerios y viceministerios profundizan esta alarma, ya que exfuncionarios del MIR fueron implicados en coimas, turbias operaciones políticas del ciclo 1989-2004 y exautoridades del régimen de Jeanine Áñez -algunos relacionados con masacres, represión o negociados en hidrocarburos- han sido reciclados como “tecnócratas” del nuevo gabinete. Esta restauración de figuras desprestigiadas y cómplices de políticas antinacionales revela la verdadera naturaleza del gobierno entrante, por ende, no representa un proyecto modernizador, sino la reposición desnuda del neoliberalismo más rancio, antipopular y enemigo de la soberanía boliviana.

A 108 años de la Gran Revolución Socialista de Octubre

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, ideología invicta del proletariado mundial!

Este 7 de noviembre conmemoramos el 108.º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, acontecimiento que transformó radicalmente la historia humana y marcó el triunfo de la revolución proletaria en el país más extenso del planeta. Bajo la conducción del Partido Bolchevique y del gran maestro Vladímir Ilich Lenin, el proletariado ruso conquistó el poder político para el proletariado y el pueblo, inauguró la era de las revoluciones proletarias y comenzó la construcción del socialismo, logrando avances inigualables en todos los campos —económicos, sociales, políticos, jurídicos, científicos, culturales, tecnológicos, aeronáuticos y militares— en beneficio de la nación, la sociedad y, sobre todo, del proletariado y su aliado principal el campesinado. Por primera vez se consagraron derechos laborales universales (jornada de 8 horas, descanso remunerado), beneficios sociales y libertades colectivas, haciendo del trabajo —y no del privilegio— el centro de la vida social e inspirando conquistas mundiales para las masas populares hacedoras de la historia.

La ideología científica invicta del proletariado —el marxismo-leninismo— guió la conquista y ejercicio del poder político, combatiendo férreamente a enemigos internos (oportunistas, reformistas, revisionistas) y externos (fascismo, nazismo, imperialismo yanqui y sus lacayos). Lenin demostró que la emancipación obrera exige la ruptura total con el viejo e injusto orden burgués. Con el camarada Iósif Stalin, gran comunista en forja y dirigente de la Gran Guerra Patria, se profundizó la construcción socialista, se derrotaron las fuerzas contrarrevolucionarias internas y se encabezó la lucha mundial contra el fascismo y nazismo. En la Gran Guerra Patria, el pueblo soviético sacrificó 28 millones de sus mejores hijos e hijas para salvar a la humanidad de la barbarie hitleriana, erigiendo el marxismo-leninismo como guía suprema en la era del imperialismo, fase terminal del capitalismo.

El Partido Comunista de la URSS (PCUS), vanguardia organizada junto al heroico Ejército Rojo de nuevo tipo y el frente revolucionario, encarnó la disciplina y el compromiso revolucionario. Su práctica internacionalista inspiró al proletariado mundial, alentó movimientos de liberación nacional y avivó la lucha de clases en todos los continentes que contribuyeron a las luchas de liberación nacional.

Gracias al prestigio de la triunfante Revolución Proletaria de Octubre, se expandieron las revoluciones socialistas y las luchas emancipatorias por todo el planeta; muchas fueron aplastadas a sangre y fuego por la reacción mundial, pero triunfó la Revolución China de 1949, dirigida por el Partido Comunista de China y el presidente Mao Tse-tung, quien —además de encabezar la Gran Revolución Cultural Proletaria para combatir resueltamente al revisionismo y al oportunismo, forjando así al hombre de nuevo tipo— elevó el marxismo-leninismo a pensamiento Mao Tse-tung, aportando la guerra popular y perspectivas creadoras para los países dependientes.

La guerra popular del Partido Comunista del Perú, presidido por el Dr. Abimael Guzmán (Presidente Gonzalo), forjó el marxismo-leninismo-maoísmo como tercera, nueva y superior etapa de la ideología proletaria, principal arma transformadora hacia el socialismo científico y el comunismo. Hoy, en la crisis estructural del capitalismo —cadáver insepulto en decadencia—, las condiciones objetivas y subjetivas impulsan la Gran Revolución Proletaria Mundial para sepultar al modo de producción capitalista.

Frente a la ofensiva del capitalismo en su fase depredadora —el neoliberalismo— y del imperialismo que saquea y expolia a nuestros pueblos, reafirmamos la perspectiva luminosa del socialismo y el comunismo para el bienestar de la humanidad, los pueblos del mundo y el proletariado, última clase de la historia y clase dirigente por excelencia. En el marco de la III Guerra Mundial en ciernes, que reconfigura el orden burgués en plena decadencia, se perfila una bipolaridad interimperialista: Por un lado, el imperialismo estadounidense, enemigo jurado de los pueblos del mundo en su condición de nación genocida, terrorista y expoliadora, junto a sus vasallos principales: Europa, Japón, Corea del Sur y Canadá. Por otro, China, con crecientes afanes imperialistas, aliada a Rusia, Corea del Norte y otros contendientes. Esta pugna entre potencias no es más que la agonía del sistema capitalista-imperialista, que acelera las condiciones objetivas para la Revolución Proletaria Mundial.

La Red Popular de Prensa Latinoamericana rinde homenaje eterno al heroico pueblo soviético y a los millones de seres humanos conscientes, dignos y consecuentes que, desde 1917, luchan por la emancipación. Su legado nos convoca a defender el poder creador de las masas.

¡Gloria eterna a la Revolución de Octubre!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!

¡Muerte al imperialismo, revisionismo y reacción mundial!

Latinoamérica, 07 de noviembre de 2025.

Red de Prensa Popular Latinoamericana

Agencia de Comunicación IPNews

Revista Atreverse

¿UNA DEMOCRACIA PARLAMENTARIA PARA EL CONTROL TOTAL DEL PODER EN EL PERU?

Richard Gonzales

La democracia parlamentaria es una forma de gobierno en la que el poder ejecutivo emana del poder legislativo. En este sistema, el gobierno puede ser destituido por el parlamento mediante un voto de censura o de desconfianza.

Siendo la soberanía popular la que elige a sus representantes mediante elecciones “libres”, esta forma de democracia se caracteriza por una separación de poderes más flexible que la del presidencialismo. En ella, existen un jefe de gobierno y un jefe de Estado; sin embargo, el poder político debería emanar del pueblo. Pero cuando, en una democracia parlamentaria, las corporaciones o grupos de poder fáctico controlan totalmente el poder, el sistema democrático se vacía de contenido. Aunque formalmente conserve su estructura, en la práctica deja de ser real, convirtiéndose en una fachada civil que encubre una dictadura.

En tales circunstancias, los medios de comunicación ejercen una influencia decisiva. Estos se convierten en actores políticos e ideológicos que, mediante campañas de propaganda, legitiman la concentración del poder. El parlamento, entonces, se transforma en una amalgama y maquinaria de lobbying corporativo. En consecuencia, la democracia deviene inexistente: los poderes del Estado se reducen a simples nomenclaturas para el engaño.

Así, el voto pierde su efectividad real y, por ende, la legitimidad del orden político se vuelve nula. Si bien en la Constitución se consagran derechos y libertades, si en la práctica imperan el monopolio y la dictadura del poder económico, la democracia formal carece de sustancia.

Por tanto, no existe equidad, igualdad, libertad ni capacidad de decisión colectiva. El sistema se reduce a los intereses oligárquicos: un gobierno de ricos legitimado por los mismos pobres.

La democracia liberal se ha sustentado en dos principios fundamentales:

  1. El liberalismo económico, que defiende la libertad de mercado, la igualdad de derechos y la iniciativa individual.
  2. La democracia política, que promueve la igualdad de derechos, la soberanía popular y la redistribución del poder.

Sin embargo, estos principios han sido trastocados. El dinero y el capital deciden por encima del voto, que se convierte simplemente en un instrumento de legitimación del poder financiero e industrial. Este proceso conduce al desmantelamiento del Estado social o Estado de bienestar. La capacidad de decisión del ciudadano deja de ser relevante, siendo reemplazada por el dominio de las oligarquías, en un proceso paulatino de concentración del poder.

¿En qué se convierte entonces el voto bajo esas circunstancias? En la legitimación del poder oligárquico: una dictadura abierta del poder financiero e industrial, sostenida por una constante campaña de despolitización y desideologización. La ciudadanía es transformada en mera consumidora, en una cifra estadística. La captura del Estado implica legislar en favor del capital financiero e industrial, lo que supone la pérdida de la soberanía popular.

Ese poder ya no rinde cuentas a nadie, no tiene controles ni obligaciones con nadie; es un poder sin patria y sin equilibrio de poderes. Se sostiene en la violencia abierta, en las bayonetas y la represión. Sobre esta base, las élites corporativas saquean los recursos, acumulan riqueza de manera desenfrenada y fragmentan a la sociedad, generando una desigualdad monumental.

La desintegración social es parte de esa lógica. Por ello, se fomenta el caos mediante todo tipo de vicios, se incrementa el individualismo extremo, la desconfianza mutua y la fractura social. Ya no existen canales de participación ciudadana; el poder legislativo se convierte en un mero gestor de las políticas dictadas por las corporaciones.

Todo esto se acompaña de desinformación, manipulación y del uso de las emociones. Una “ciudadanía entretenida” mediante programas banales o narrativas justificadoras de la desigualdad termina defendiendo su propia subordinación, como ocurre con buena parte de la población.

Esa es la razón por la que los servicios públicos se debilitan o son llevados a un deterioro inducido. Paralelamente, el costo de vida aumenta sin cesar, generando angustia, empobrecimiento, inseguridad emocional y estrés colectivo. De esta manera, la población queda sometida y el dominio absoluto de las corporaciones se legitima una vez más.

Frente a esta realidad, las masas deben activar todo tipo de organización colectiva donde se ejerza una democracia real. Es necesario construir organizaciones paralelas en todos los ámbitos, promover núcleos comunitarios de desarrollo colectivo y no abandonar la lucha por la democracia y los derechos. La movilización es fuente de aprendizaje y ejercicio para luchas más avanzadas y para la formación de contrapoderes en sindicatos, organizaciones sociales y frentes amplios que articulen a las masas sin prejuicios ni sectarismos.

Los sectores pensantes deben impulsar una campaña amplia, profunda y bien sustentada de desenmascaramiento y combate ideológico y político. Solo así podrá promoverse la conciencia organizada del pueblo, capaz de desarrollar en el futuro luchas más elevadas y transformadoras.

El sistema imperante atraviesa una profunda crisis en todos los planos, lo que genera todo tipo de sufrimiento humano. Superar y transformar esta realidad dependerá de la comprensión y de la acción organizada. Para ello, se requiere un ente consciente que aglutine, dirija y oriente los esfuerzos en la construcción de un sistema opuesto y distinto al que hoy agoniza.

28 de octubre de 2025

CUATROCIENTOS NOVENTA Y TRES AÑOS DE HUMILLACIÓN DEL PUEBLO PERUANO

Richard Gonzales

Desde la invasión del imperio español, cuando la masa campesina era considerada como no humana, explotada y exterminada con todo tipo de trabajos forzados, hasta el sometimiento cultural impuesto bajo la cruz y el mosquete, el pueblo peruano ha vivido siglos de dominación.

Tras la llamada “emancipación”, aquella humillación se profundizó bajo las botas de los hijos de los españoles, quienes pasaron del dominio imperial español al dominio de Inglaterra.

A pesar de la lucha y resistencia de los pueblos —tanto bajo el yugo del imperio español como del inglés— la crueldad y el sufrimiento prosiguieron bajo el imperialismo yanqui.

La explotación y la opresión ya no provenían de un solo imperio, sino de un sistema capitalista que combinaba la semifeudalidad con un capitalismo tardío y burocrático.

La humillación a la nación se evidenció de forma nítida durante la guerra con Chile, un conflicto alentado por intereses imperiales en disputa. La burguesía y los terratenientes peruanos, sin una pizca de patriotismo, servían a las tropas invasoras en banquetes y pailas, mientras estas violaban a sus “compatriotas” y tomaban Lima.

La resistencia fue protagonizada por un puñado de patriotas y por la inmensa masa popular. No así por la burguesía parasitaria, cuyos funcionarios negociaban con el enemigo, robaban los presupuestos destinados a la defensa o entregaban parte del territorio nacional, como ocurrió con Ecuador, Brasil y Colombia.

La pérdida reiterada de territorio demuestra que a esta burguesía nunca le importaron la patria ni la nación. El pueblo, en cambio, siempre resistió; él es el verdadero patriota, no las calañas vendepatrias.

La esencia de esta burguesía ha sido siempre la misma: una clase que jamás asumió la cultura, las tradiciones, las costumbres ni las identidades de su propio pueblo, esas que han forjado la historia y los símbolos de la nación.

No sienten esta patria como suya, salvo para saquearla o venderla. Son simples mercachifles, incapaces de diseñar un proyecto real de desarrollo autónomo, independiente y soberano, como sí lo lograron otros países capitalistas que hoy son potencias o superpotencias.

Podríamos preguntarnos: ¿en qué revolución industrial fueron partícipes o mentores? ¡En ninguna! Solo han sido lamebotas, entreguistas, mercachifles bárbaros.

Siempre soñaron con emular a sus amos, aspirando a una cultura europea —hoy en decadencia y decrepitud— o a la de su amo yanqui. Por eso desprecian al indio, al pobre, al “marginado”, al habitante de los conos y provincias que trabaja en sus fábricas, comercios, casas, maneja sus autos y cuida a sus hijos.

Las sociedades con raíces quechuas, aimaras y de otras minorías nacionales solo existen para ellos en la medida en que puedan ser mercantilizadas: extraerles impuestos, explotarlos en sus industrias, negarles derechos. Para esa clase dominante, son sociedades inexistentes dentro del mundo que sueñan; no los consideran sujetos históricos transformadores ni generadores de riqueza, sino bestias de carga —adiestradas o no—, reemplazables y desechables, disciplinadas por un marco jurídico que legitima la explotación y la opresión.

La crueldad y la humillación persisten aún en la sociedad actual, capitalista y dependiente del imperialismo. Si existiera una burguesía “madura”, debería ser la base de un verdadero desarrollo nacional; sin embargo, ocurre lo contrario: hoy está más sometida que nunca a sus antiguos y nuevos amos, profundizando la desintegración interna, la corrupción y la caotización social para seguir saqueando todo lo que puedan, como vulgares asaltantes de esquina.

Por tanto, no debe haber contemplación alguna con estos canallas. No debe haber miedo ni consideración. Solo debe expresarse nuestro odio de clase, nuestra rabia contenida, la cual debe explotar, aunque haya costos que pagar.

Por esa misma razón, se impone la necesidad de una organización única del pueblo en un frente único, guiado por sus mejores hijos, para cristalizar otro mundo para los explotados y oprimidos, utilizando las herramientas que la historia ha dado a los pueblos del mundo: las experiencias vivas que permitan retomar y culminar los procesos truncos del acero.

Estamos en esa disyuntiva: tomar las riendas de nuestro destino o permitir que ellos impongan su sociedad elitista y tecno-feudal.

17 de octubre de 2025

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